?Mi madre es una gloria? celebra 30 funciones
Una madre a punto de cumplir sus ochenta años, en el jardín de su casa, recibe la visita de su hijo con una serie de directivas para terminar de organizar una fiesta para celebrar con familiares directos e indirectos.
No será tarea fácil para él. Gloria no está dispuesta a que le organicen su vida, aunque sea una fiesta y ni que hablar a manos de su hijo.
Cada vez más invadida por la idea de que la van a llevar a vivir a casa de alguno de sus hijos o peor aún a algún geriátrico, renace en ella una rebeldía que pondrá a prueba, el amor, la comprensión y la paciencia de su hijo.
Una madre expuesta al destino de su edad cronológica, con dos hijos. Uno que se ocupa de cada necesidad de su madre y la otra que brilla por su ausencia, pero que goza de la sobreprotección materna.
Una comedia deliciosa que lo hará reír a carcajadas pero quizás también lo emocione un poquito, casi sin querer.
-Llegaron a las treinta funciones. ¿Cómo se sienten?
Marcos Casanova: -Muy felices, como no podía ser de otra manera. Siempre decimos que hacer muchas funciones de una producción íntegramente “made in Tandil” escrita, producida, dirigida, e interpretada en nuestra ciudad es altamente satisfactorio. Porque se trabaja en esta ciudad y particularmente en este equipo de manera muy profesional y estos son los resultados: treinta funciones, el público responde maravillosamente y se multiplica, así que vamos por más.
Claudia Gayo: -Es muy lindo tener funciones todas las semanas, y en este equipo de trabajo ya es como una costumbre. Como decía Marcos, el público se multiplica y eso nos permite seguir trabajando. Nuestra mejor publicidad es el boca en boca. El público que sale satisfecho de la función cumple la tarea de la del vocero de prensa y, en su trabajo, su familia o con sus amigos comenta y convence. Ese efecto multiplicador es lo que hace que durante treinta funciones y más podamos trabajar como trabajamos.
Alejandra Casanova: -Cuando planificamos un proyecto, lo hacemos a mediano y largo plazo. Sabemos cuándo estrenamos y sabemos adónde deseamos llegar. Y trabajamos, producimos, y nos esforzamos por cumplir cada objetivo. Por supuesto que es maravilloso llegar a treinta funciones y lo vivimos con mucha alegría, pero es algo por lo que trabajamos mucho y hay más objetivos pendientes que tienen que ver con otras cuestiones más que con el número de funciones.
Un buen trabajo
-¿Cómo se va consolidando el equipo?
A.C: -El equipo viene trabajando junto desde hace años y con otros proyectos. Tenemos la particularidad de estar muy bien armados desde los roles de cada uno y el profesionalismo con el que insisto que se maneja pero, a la vez, conservamos el entusiasmo del comienzo y eso facilita e impulsa.
C.G: -La verdad que se está muy a gusto aquí. Cuando el trabajo aparece como una actividad que nada tiene que ver con el trabajo, quiere decir que se va por buen camino. Todo el proceso desde los primeros ensayos hasta hoy es placentero. Nos conocemos y nos queremos mucho, así que todo lo que yo pueda decir tiene que ver con lo bien que estamos y nos sentimos.
M.C.: -Al equipo de trabajo ahora se sumo Andrés Erro como representante, productor, encargado de prensa y esas cuestiones que tanto nos cuesta llevar a cabo y que tienen tanta importancia. De a poco todo se va optimizando y más allá de estas treinta funciones que se agregan a las cien de “Calzonudo” y “Putanesca”, somos un grupo de amigos con muchas ganas de hacer cosas y crecer.
Las repercusiones
-¿Cómo fue respondiendo el público?
C.G.: -El público emociona con su repuesta, básicamente porque se mete de lleno en esta historia que contamos con Marcos, y porque se la cree. Porque las risas son abiertas y sinceras, porque los silencios están cargados de un condimento emotivo y porque los aplausos son espontáneos.
M.C.: -Nosotros saludamos a cada uno de nuestros espectadores y escuchamos lo que nos dicen acerca de lo que acaban de ver. De la cercanía de la historia que vieron con historias propias o cercanas. Vemos a la gente muy agradecida, después de haberse reído y emocionado tanto.
A.C.: -La respuesta del público es espontánea, y no sólo después de la función, sino en la calle, en los negocios y los comentarios en las redes sociales como Facebook… todos ellos son halagadores. Combustible puro para seguir trabajando e ir por treinta funciones más.
-¿Qué han dicho las madres y los hijos de esta obra?
A.C.: -Al ser una obra tan abarcativa, todo el que la ve, se ve involucrado. Es muy simple. En la vida, o sos madre, o sos hijo o hija. Y a la vez como decían los chicos es una historia universal que atraviesa clases sociales, religiones, culturales o económicas.
M.C.: -A todos esta “bomba” les explota cerca. Un señor de unos 75 años me paró el otro día en una calle de Villa Italia para contarme una anécdota de su madre tan hermosa como privada y, a medida que me la contaba, se le caían las lágrimas y a la vez me decía lo que se había reído viendo la función. Ocurren esas cosas que me confirman lo que significa el teatro como arte con todo lo que ello representa.
C.G.: -Es una historia de vida contada desde la comedia, por lo tanto, cruza la vida de todos. La gente nos lo hace saber, “Es lo que me pasó con mamá”, “lo estoy viviendo ahora”, “yo tengo esa edad pero no soy así” y muchísimas cosas que se repiten, pero siempre nos agradecen lo que han visto y eso no tiene precio.
La obra
-¿Cómo sienten que la historia creció desde el primer día hasta hoy?
M.C.: -Si bien, obviamente, el texto que escribí de la obra es el mismo de hace unos meses cuando ensayábamos y estrenamos, hoy podemos decir que, al menos, desde el escenario, vemos como crece esta historia desde muchos lugares, como por ejemplo desde la relación madre – hijo.
C.G.: -Desde el estreno y, luego de treinta funciones, estamos mucho más instalados. Realmente en este jardín de la casa de la señora Gloria ya me siento como en mi casa, lo mismo dice Marcos. Si así lo sentimos, así es como se ve desde la butaca y en eso no hay misterio.
A.C.: -“Mi madre es una Gloria” es una obra que tiene como clave la relación entre los personajes, la instalación de la historia, las pausas, y los textos comienzan a tener otra dimensión cuando todo esto se logra. Quien tuvo la posibilidad de verla dos veces se da cuenta y nos lo hace saber.
-¿Qué es lo que más les gusta de esta historia como actores?
M.C.: -Lo decimos después de cada función. Nos encanta hacer teatro y nos fascina hacer esta obra en particular porque desde la comedia es más fácil llegar a sitios muy difíciles de abordar como la vejez, la culpa, el miedo al abandono y tomar con mucho humor virtudes que hoy en muchos casos escasean como la paciencia y la dedicación.
C.G.: -Es una historia muy sencilla, muy habitual, cotidiana y que tiene todos los condimentos que necesita para ser una gran obra. Marcos tiene la habilidad de escribir historias en donde todos los personajes entran en el conflicto teniendo todos razón. Cuando escribe no inclina la balanza para ningún lado y eso es muy atractivo de actuar y de ver.
-¿A quién invitan?, ¿por qué no hay que dejar de ver esta obra?
M.C.: -Por muchos motivos no hay que dejar de verla. Primero porque está escrita, y creada para ser vista por todos. Porque es un producto que nace desde el amor más profundo por mi propia madre y por todas las madres. Porque tiene mucho humor, mucho amor y respeto. Porque actúa Claudia Gayo que es una actriz maravillosa que ha logrado un personaje tan minucioso y detallista que resulta absolutamente sencillo de ver. Porque se van a morir de la risa y porque se van a emocionar. Porque es para toda la familia desde los 5 a los 100 años. Porque los estamos esperando para darles lo mejor de nosotros.
Cumplimos las primeras treinta funciones y no poco. Queremos festejarlo con todos.
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