?Mi nieta no se nos fue porque hay un Dios que no quiso llevársela?
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Morena tiene cuatro años. Hace algunos días le detectaron neumonía pero, según afirman sus abuelos, a pesar de la gravedad del cuadro, los médicos no decidieron trasladarla a Mar del Plata hasta el momento en el que vieron que se estaba muriendo.
Al llegar al nosocomio de la vecina ciudad, los profesionales le dieron menos de un 10 por ciento de probabilidad de vida. Hoy Morena está saliendo adelante poco a poco y los médicos afirman que es “un milagro”.
Según relataron sus abuelos, en primer lugar le diagnosticaron faringitis y días después, descubrieron que era neumonía.
Néstor Daniel Acosta, el abuelo de la pequeña, contó que en ese momento “la dejaron internada en el Hospital de Niños, le pusieron oxígeno, sacaron una placa, dijeron que tenía los pulmones complicados y que había que esperar. Le iban a hacer una ecografía y al final se la hicieron al otro día, que ya la nena estaba peor”.
“Cuando entró al Hospital, ella se puso mal, agresiva, tiraba todo, veía cosas. Dijeron que era porque le estaban dando tranquilizantes para calmarle los dolores. La nena desmejoraba, decidieron hacerle un drenaje en el pulmón”, explicó.
Nancy Acosta agregó que “fue operada dos veces porque se sacó el tubo y la tuvieron que volver a operar, así que cuando la trajeron a la habitación estaba muy nerviosa, entonces la estaban tranquilizando con morfina. A la noche la nena tuvo como dos o tres descompensaciones, ataques de pánico, veía cosas. Estuvo muy mal, sentía ahogamiento, el corazón estaba a dos mil”.
Fue entonces cuando pidieron que llamaran al médico. “Vino una doctora y nos dijo que no podían llamar al médico porque dormía hasta la 1, y mi hija seguía pidiendo que atendieran a la nena y le seguían diciendo que hasta después de la 1 no lo podían llamar. Venían médicos que estaban ahí, pero no hacían nada; se les fue de las manos”, contó.
Al otro día, llegó la doctora que la había internado y al ver el grave cuadro en el que se encontraba la pequeña decidió trasladarla al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
Cuando arribó a la vecina ciudad, estaba “muy descompensada, sin plaquetas, sin glóbulos rojos, los pulmones no le funcionaban, los riñones tampoco y le pusieron una sonda. El doctor la entubó, estaba toda hinchada”.
A lo que Néstor Acosta agregó que “la atención en Tandil fue muy mala, mi nieta realmente no se nos fue porque arriba hay un Dios que no quiso llevársela, porque cuando llegó a Mar del Plata su estado era muy grave”.
“Al llegar allá, la médica nos explicó que la nena tenía que estar sedada para que no hiciera ningún desgaste y todo se normalizara solo. Le pusieron respirador, le tuvieron que inyectar una droga en el corazón porque estaba muy acelerado y parecía que iba a explotar, no funcionaban los riñones”, señaló.
Y detallaron que “desmejoró muchísimo más, los médicos nos dijeron que ya no podían hacer más nada, teníamos que esperar un milagro. Estaba en terapia intensiva, como si fuera en coma”.
Toda la familia viajó a Mar del Plata “esperando lo peor” pero de a poco, la pequeña empezó a tener pequeños síntomas de mejora. Hoy en día Morena está mejor, aunque todavía tiene un pulmón muy complicado y sigue luchando para salir adelante.
La abuela de Morena resaltó que lo que ocurrió en el Hospital de Niños se puede solucionar “teniendo médicos nuevos, jóvenes y que tengan ganas de trabajar, porque por más que pongan la terapia no sirve si no hay buenos médicos, que quieran a los pacientes. Yo no puedo creer que el médico pueda dormir cuando una criatura de cuatro años se está muriendo”.
“Primero no nos daban ninguna probabilidad de vida, después un 10 por ciento, después un 15 y ahora están satisfechos con su evolución. Los médicos no pueden creer, dicen que es un milagro”, concluyó la abuela de la pequeña. u
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