MICROEMPRENDEDORES, ARTESANOS Y SOÑADORES Con la fuerza energética de la Piedra Madre
Son una veintena de microemprendedores, artesanos y soñadores.
Apostaron a la ciudad, al barrio y, por qué no, a la fuerza energética de la Piedra Madre.
Están ahí, al pie de ella, en los amplios stands que fueron especialmente construidos para montar la feria por parte de inquietos vecinos de Tandil.
El emprendimiento forma parte de la iniciativa comunal relacionada con el Parque Lítico de La Movediza.
Se inauguró hace un año y hoy es una interesante realidad, llamada a seguir creciendo.
Eduardo Borda, que también es colega y alguna vez se desempeñó en esta redacción, nos cuenta con Rosa, su mujer, algunos pormenores.
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-¿Cuántos puestos se han montado?
-Son veinte y la tarea primordial que tenemos todos es la de hacer conocer esta feria. Los stands construidos son amplios pero están algo retirados del acceso a la escalinata para ascender a la réplica. Por eso, nos estamos preocupando fuertemente por la difusión.
-¿Tienen abierto los fines de semana?
-Y feriados. Los sábados todavía cuesta un poco más, la gente no se ha habituado a concurrir, pero los domingos tenemos en general buena afluencia. Ayudan mucho los espectáculos musicales que suele organizar aquí el municipio. Hay que tener mucha paciencia. El invierno es largo y habrá que pasarlo, pero somos optimistas.
-¿Cuál es el horario de invierno?
-Estamos de dos a seis de la tarde. En verano todo es muy distinto, podemos extendernos hasta las nueve de la noche. Eso nos favorece, pero en esta época la cosa se complica. Y ni hablar si nos toca un día lluvioso o de mucho frío.
TRABAJO DE HORMIGA CON VISTAS AL FUTURO
-¿Cuáles son las especialidades?
-Aquí habemos microemprendedores, artesanos y manualistas. Hay personas a las que esta iniciativa les viene muy bien porque en otros lugares no podrían exponer al no ser estrictamente artesanos. Hay artistas plásticos también, gente que hace dibujos, pinturas, complementados con otros que hacen tejidos, macramé, otros hacen inscripciones en remeras como ésta que tengo puesta en este momento, que es alusiva a La Movediza. Hay un pibe que hace alpargatas, otro que pinta sobre madera.
-¿Puede decirse que por el momento es un espacio para trabajarlo como la hormiguita?
-Sí, es algo muy lento, realmente un trabajo de hormiga. Podríamos decir que estamos sembrando. Apostamos al futuro. Porque de pronto nosotros vendemos más afuera, o en nuestras casas, que aquí. Pero mantenemos la esperanza de que esto despegue.
-¿Cuántos stands son?
-Veinte y están todos ocupados. Y son cómodos, bien diseñados. Pero también es cierto que estamos acá en el medio de la nada. Si nos toca un día de lluvia o frío, se complica el panorama.
COMO JUGAR A LAS ESCONDIDAS?
-Además, el espacio no se ve desde abajo, desde la confitería, por ejemplo. ¿Cómo se entera la gente?
-Esa es otra dificultad a superar en este trabajo de hormiga que comentábamos. Tenemos que volantear, difundir el espectáculo que se lleva a cabo, cuando hay, y de ese modo lograr que la gente se vaya acercando.
-¿Qué más difunden acerca del lugar?
-Se le informa a la gente que aquí hay mucho espacio, que pueden quedarse a tomar mate, si hay sol pueden traer la reposera e instalarse plácidamente. Que es un sitio muy prolijo, limpio, agradable. Más no podemos hacer en materia de difusión, porque las ventas son mínimas. A lo mejor en un mes no vendemos nada. Entonces con mucho esfuerzo hacemos unos volantitos para que la gente se entere que existe este espacio. Y por suerte el que llega y recorre queda conforme porque, compre o no, a todos les gusta lo que hacemos.
-¿Qué es lo que realizan ustedes?
-Nosotros con Rosa, mi señora, hacemos tejidos en telar. Son trabajos muy bien cuidados, con colores a la moda y notamos que todos quedan conformes con el producto.
-¿Qué otros elementos hay en los stands?
-Velas artesanales, pinturas, macramé, tejidos en croché, remeras estampadas, alpargatas decoradas para chicos.
LOS MANDATOS DE LA MODA
-¿Cómo hacen para estar actualizados respecto de los modelos y colores que se usan, por ejemplo?
-Además de las revistas de moda, cuando uno compra la lana le informan cómo viene la mano en ese sentido, para una determinada estación.
-¿Es difícil aprender?
-No, hay que ponerse. Yo empecé hace muy poco. Antes le fabricaba los telares a mi cuñada y el año pasado tuve un accidente que me dejó 150 días inactivo en otro trabajo, por lo que decidí emplear el tiempo en mi casa tejiendo. Me puse a leer mucho sobre esta actividad, modelos, formas de trabajar. Después viajé al sur y por ejemplo en El Bolsón y Bariloche, donde hay mucha artesanía de esta naturaleza, rescaté muchas ideas, no para hacer exactamente lo mismo, pero sí para comparar y ver qué diseño podemos realizar aquí.
-¿Y en cuanto al material?
-Estamos apostando a una lana fina, de gran calidad. Lógicamente tiene mayor precio el producto final, pero también es cierto que eso la gente lo valora. Tenemos aceptación porque le ponemos a la prenda un toque distinto. De ese modo, no sólo que va a ser más duradera, sino que va a tener mejor presentación al haberse usado muy buena lana.
REPLICA QUE ME HICISTE BIEN
-Ustedes, si bien no son del barrio, vienen seguido porque tienen aquí este emprendimiento. ¿Cómo ven el movimiento en general a partir de la colocación de la réplica de la Piedra Movediza, en mayo del año pasado?
-En realidad nosotros venimos en los horarios de feria pero también en otros momentos, ya que tenemos amigos y contactos en el barrio y a veces asistimos a la capilla de aquí. Y realmente notamos que la gente concurre cada vez más.
-¿La gente del barrio también?
-No, en general las personas que son de aquí no se acercan, cuesta mucho. A lo mejor como los que tenemos puestos en la feria no somos del barrio, nos toman algo así como si fuéramos invasores. Y de pronto es natural. Uno cuando se muda a un barrio distinto, suele sentirse como sapo de otro pozo.
-¿Sigue llegando gente en buen número después de la colocación de la réplica?
-Sí, eso lo vemos. Es mucha la gente que asciende hasta la cima. Y creo que en líneas generales, el lugar va a seguir creciendo. No nos olvidemos que antes, no solamente no estaba la réplica sino que aquí no había nada de nada. Era un conjunto de pajonales, se había abandonado a la deriva desde mucho tiempo atrás un paseo que por suerte ahora ha resurgido.
-Muchos también se quejaban porque venían hasta el paseo La Movediza y además de los pajonales y el descuido, no tenían donde tomar un café. ¿La apertura de la confitería y restaurant también ayuda en ese sentido?
-Por supuesto. Todo lo que se vaya agregando aquí es bienvenido. Si hacemos comparaciones con lo ocurrido en otros paseos locales, yo me acuerdo perfectamente lo que era El Centinela antes de las mejoras que paulatinamente se fueron haciendo. Ocurría como con La Movediza, no se lo tenía en cuenta por parte de nadie porque estaba abandonado. Y ahora todos sabemos lo que es. De ahí que tenemos esperanza de que con La Movediza pueda ocurrir otro tanto. Por lo pronto, gente está viniendo siempre, así que es para confiar en el crecimiento.
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