Mientras siguen los combates en Misrata, los rebeldes avanzaron en la región de Ajdabiya
Los rebeldes libios avanzaron ayer desde el oeste de Ajdabiya (este de Libia) y los enfrentamientos también proseguían en Misrata, donde, según defensores de los derechos humanos, las fuerzas de Muamar Kaddafi usaron bombas de racimo en zonas residenciales.
El régimen de Kaddafi, en tanto, desmintió el uso de bombas de fragmentación: “De ninguna manera. Ni moral ni legalmente podemos hacer eso contra nuestra población civil. Cuando se usan esas bombas, las pruebas se mantienen durante días y semanas”, dijo Musa Ibrahim, portavoz del gobierno, a los periodistas.
La organización de defensa de los derechos humanos, “Human Rights Watch” (HRW), condenó el viernes el uso de bombas de racimo por las fuerzas leales al coronel Kaddafi durante los sangrientos choques en una zona residencial en la ciudad Libia sitiada de Misrata, a 200 km. al este de Trípoli.
“Es indignante que Libia utilice ese tipo de bombas, sobre todo en las zonas residenciales”, declaró en un comunicado Steve Goose, director de la sección “armas” de HRW.
Para Ibrahim, estas afirmaciones son “surrealistas”, y “se basan en testimonios de los rebeldes o en llamadas telefónicas a sus oficinas en las capitales europeas”, afirmó.
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Por otra parte, intensos combates entre rebeldes y fuerzas leales a Kaddafi tenían lugar al oeste de la ciudad de Ajdabiya (este), desde donde los insurrectos avanzaban hacia la ciudad petrolera de Brega.
Según fuentes médicas, cohetes disparados por las fuerzas de Kaddafi contra las posiciones de los rebeldes causaron la muerte de por lo menos seis personas e hirieron a 20 más.
Obuses de mortero, cohetes y armas automáticas eran utilizados en los combates, constató un periodista de la AFP.
Los insurgentes avanzaron sus posiciones tras los bombardeos de la OTAN contra las fuerzas gubernamentales, y se encuentran ahora a unos 35 km. de Brega.
los bombardeos
Por su parte, el diario estadounidense Washington Post afirmó en la noche del viernes que la OTAN se está quedando sin bombas de precisión y otras municiones que necesita para proseguir las incursiones aéreas en Libia.
Washington retiró unos 50 aviones de combate de las operaciones libias la semana pasada luego de ceder el control de la misión a la OTAN, aunque desde entonces tomó parte en algunas misiones para neutralizar los sistemas de defensa antiaéreos de Kaddafi.
Hasta el momento, sólo seis de los 28 países de la OTAN están llevando a cabo ataques aéreos, de los cuales la mitad están a cargo de Francia y Gran Bretaña. La otra mitad los realizan Bélgica, Dinamarca, Noruega y Canadá.
Después de que Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos pidieran el viernes la renuncia de Kaddafi, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, afirmó el sábado que “no hace falta una nueva resolución” de la ONU para obligar al líder libio a abandonar el poder. (NA)
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