Miguel Angel está de la boina
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El asesor entró con cara de circunstancia al despacho del Intendente.
-Jefe, a qué no sabe…
-Sí, tiene dos noticias para darme. Dígame la buena.
-¡Ganamos!
-Chocolate por la noticia. Ahora dígame la mala.
-Perdimos un concejal. En el 2007 habíamos sacado siete y ahora seis. Se nos va el Hugo Escribano.
-Bueno hombre: ¿me va a decir o no me va a decir la mala noticia?
-Se acabó la campaña Miguel. Ahora habría que trabajar.
– – – – –
Los que decían que en Tandil ya estaba todo dicho, que en estas elecciones no iba a haber sorpresas, se equivocaron: ¡reaparecieron las boinas blancas!
-¡¿Vivas?! -diría Susana.
Efectivamente, en pleno festejo por el triunfo de Miguel Angel en el Comité de la UCR y mientras el grupo musical Baila Baila hacía lo imposible para ponerle un poco de vida al asunto, de repente comenzaron a repartir las tradicionales boinas radicales.
La idea fue del jefe de campaña Julio Elichiribehety, quien recibió la reprimenda del Intendente:
-Che Julio, ¿cuánta plata gastaste en comprar tantas boinas?
-Nada, Miguel, las teníamos escondidas desde el 2003. Eso sí, gastamos unos pesitos en lavandina, porque estaban un poco amarillentas.
Fiesta loca y descontrolada en el mausoleo radical de calle Mitre. Están en lo cierto los que aseguran que el poder embriaga. En su discurso, Miguel Angel dejó frases propias de un intoxicado (¿será por el humo de los camioneros que lo envolvió ya sabemos hasta dónde?).
Por caso, y sin ponerse colorado, dijo: "Somos un partido popular y progresista", ante la mirada desconcertada del público. El baterista de Baila Baila hizo sonar los platillos, a manera de remate al chiste.
No se amilanó Miguel Angel: "No es fácil ser radical…", arremetió. Fue en ese momento que Carlitos Fernández se quebró en un llanto que venía conteniendo desde que Ricardo Alfonsín se alió con el colorado De Narváez.
-¿Vos decís que no es fácil… vos los decís? Decímelo a mí, alcanzó a gritar entre sollozos Carlitos, que debió ser retirado de la sala.
En el apogeo de su discurso, el jefe comunal habló de los logros históricos del radicalismo a nivel nacional: "Cuando exista algún problema en el país siempre van a encontrar un helicóp…, perdón, una bandera roja y blanca para que nos juntemos y sigamos adelante".
A pocas cuadras de ahí, en el bunker del Frente para la Victoria el clima no era de derrota. No sólo que habían ganado Cristina y Scioli, ni que acostumbrados a perder por goleada en Tandil, haber metido cuatro concejales se vivió casi como un triunfo.
-Ya lo dijo Gardel -fundamentó un peronista de la guardia vieja-: veinte años no es nada. Veinte puntos, tampoco.
-¡Ganamos en Vela, ganamos en Vela! -festejaba otro de los muchachos.
-¡Se va Calvi, se va Calvi! -se sumaba otro.
El que estaba un poco ofuscado era el mismísimo Néstor (que es Auza).
-Tenés que ir a saludar, Néstor, le insistía un asesor.
-No voy, no voy y no voy.
-Pero tenemos que reconocer la derrota.
-No quiero.
-Andá a saludar a la gente, aunque sea.
-Bueno, a la gente sí, pero a él no…
Repuesto ya del sacudón de la derrota, Auza tomó el micrófono:
-Estamos contentos –dijo mientras uno de los integrantes de Flor de Murga hacía sonar los platillos para rematar el chiste.
El que estaba muy emocionado era Nacho Fosco, justamente, el candidato a cuarto concejal.
Ante los micrófonos de la prensa, el muchacho de pelo ensortijado, rememoró: "Pensar que hace un año estaba en Plaza de Mayo, llorando por la pérdida de Néstor…".
-¿Y ahora? -le preguntó un periodista.
-Lo mismo, pero en Tandil.
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Pero no todo es política en el pueblo. Los recientes hechos delictivos han incrementado la sensación de inseguridad. Para colmo, la policía no estuvo a la altura de las circunstancias. En un asalto cometido esta semana acudió al lugar un patrullero, pero el uniformado no se bajó.
Consultado por los medios, el jefe de la policía local admitió un incremento en la ola de inseguridad.
-La gente tiene mucho miedo -reconoció.
-¿Y la policía?
-Más.
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