Miles de católicos participaron del Vía Crucis por las calles de la Ciudad
El obispo auxiliar de Buenos Aires, Claudio García, vicario Pastoral de la Arquidiócesis local, abrió la ceremonia pasadas las 20:30 y el cardenal primado Jorge Bergoglio la dio por concluida dos horas más tarde frente a la Plaza de Mayo.
Tras una dramática representación de la pasión de Cristo, Bergoglio pidió a los fieles que acompañen a los que sufren y que abran sus corazones para recibir la bendición de Dios y que sigan “el Vía Crucis de todos los días”.
Tres coros de las iglesias de Santa Ana, San José de Flores y Del Pilar, dirigidos por el reconocido Héctor Saab, acompañaron a los fieles en su caminata, con numerosos jóvenes y familias incluidas en la ceremonia.
El Vía Crusis comenzó con una representación de la última cena, a cargo de feligreses de distintas parroquias, entre ellas la de Nuestra Señora de Balvanera, y luego más de 30 mil personas iniciaron una marcha por la Avenida de Mayo hacia la Catedral, el principal templo católico del país.
Para encabezar la procesión se utilizó un Nazareno tallado de tamaño natural, donado por futbolistas y traído desde España, después de que el obispo García asegurara que “el dolor de Cristo está en las calles de Buenos Aires”.
Ante los feligreses, el obispo auxiliar de la Ciudad comparó el dolor de Jesucristo en la cruz con “el sufrimiento de los indigentes, de los que viven en las calles, de los sin techo que no tienen donde comer”.
También mencionó a “las niñas que son obligadas a prostituirse en las estaciones de trenes y de subtes” y a “los niños que hacen piruetas entre los autos en las calles de la Ciudad hasta altas horas de la noche”.
García llamó a vivir este Vía Crucis por todos ellos, en una ceremonia en la que también se habló de la cruz y del sufrimiento de Cristo, que “le da sentido a la vida de la gente”.
La representación de la última cena estuvo a cargo del párroco Francisco Baigorria, de la iglesia de San Ignacio de Loyola, y luego los fieles comenzaron a portar una enorme cruz hacia la Catedral metropolitana.
Una imagen de la Virgen Dolorosa vestida de negro también acompañó a los peregrinos, que cubrieron dos cuadras y media de la Avenida de Mayo y marcharon orando con la consiga “hay que nacer de nuevo”.
“Yo siempre hago el Vía Crucis, todos los años”, contó Ada Esquivel, de la parroquia del Patrocinio de San José, en diálogo con Noticias Argentinas.
La mujer dijo que era una tradición que provenía de su madre y agregó que realiza la caminata “en reparación por las veces que le he fallado a Jesús”.
“Además, quiero acompañar el dolor de la Virgen María en el Viernes Santo y así también el dolor de todas las madres que han perdido un hijo”, agregó, mientras recorría las 14 estaciones de la liturgia católica.
El Sábado Santo no habrá ningún oficio ni culto público: la celebración se realizará por la noche, por lo que se la llama “Vigilia Pascual”.
A partir de ese momento, los cristianos vivirán la alegría de la Resurrección de Cristo, que se prolongará a lo largo de cincuenta días.
En la Vigilia Pascual, que en Buenos Aires presidirá Bergoglio a las 22:00 en la Catedral, la Iglesia católica celebra una liturgia muy especial.
Se trata de una celebración solemne que comienza con la Iglesia a oscuras mientras en el atrio, fuera del templo, se enciende un gran fuego que es bendecido.
En ese fuego se encenderán las velas, que representan la “Luz de Cristo Resucitado” y luego de que todos los fieles han encendido sus cirios se ilumina la Iglesia porque “Cristo ha resucitado” y se entona un himno.
La Liturgia de la Palabra consiste en la lectura de siete relatos del Antiguo Testamento alusivos al plan salvífico de Dios, intercalados con salmos y oraciones.
Tras estos sigue la Vigilia con la entonación del Gloria que no se había cantado desde que empezó la Cuaresma, junto con repique de campanas.
En la Iglesia Católica Ortodoxa la vigilia también comienza también fuera del templo con las luces apagadas entonando la comunidad himnos.
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