Miryam Infantino realiza su 1ra. muestra individual
Miryam llega a la redacción de El Eco de Tandil, ansiosa, expectante y entusiasmada con lo que sucederá esta noche en la institución de la calle San Martín. Como es la primera vez que tenemos una charla comenzamos a hablar de las cosas de la vida, los sueños de la infancia, las promesas de la juventud, el amor, los hijos y nuevamente los proyectos como si nos trasladáramos nuevamente a la adolescencia. Aquella edad en que Miryam dejó su querida Zapala donde ?parafraseando al poema- comenzaba a andar descalza en la primavera? ?Me asomaba a la ventana y veía la puntita nevada del Lanín y sentía que me pertenecía, así como el paisaje, los días y las noches con sus claros oscuros, cuando llegaban las sombras?.
Ya de niña Miryam dibujaba, pero no en hojas canson ni a4, sino en la tierra con una vara larga y luego borraba con el brazo mientras se levantaba polvo y volvía a dibujar. Todavía no sabía que su vida, en algún momento estaría marcada por el arte, tendría que pasar por la escuela secundaria ?ya afincada con su familia en Tandil- y vencer su timidez para integrarse a los grupos de estudiantes. Y fue creciendo, estudiando se recibió, casándose muy jovencita y teniendo a sus dos amores, los hijos Valeria y Martín. Su trabajo en la Unicén en la época de Natalio Etchegaray? le sirvió mucho como conocer gente, encontrar buenos compañeros y amistades y decidir un día que quería hacer algo más, ya había empezado a pintar sobre tela y tenía muchos pedidos particulares, de modo que se decidió a dejar la Universidad, poner una casa comercial y le fue muy bien. Sin embargo seguía sintiendo que le faltaba algo más: ?Quería pintar de verdad, no sólo sabanitas ni baberos, quería hacer otra cosa?, cuenta. Fue así como comenzó a asistir a diferentes talleres haciendo pintura decorativa.
?Participé de la Primera Feria Artesanal de la Plaza Independencia ?confía- cuando nos reuníamos alrededor de la pirámide y llevábamos nuestros trabajos. Fue una hermosa experiencia que también me ayudó para conocer otras personas que hacían también trabajos artesanales.
Con el tiempo Miryam volvería a la Universidad, pero en este caso para transmitir su experiencia, fue en la época en que se creó la Universidad de Adultos Mayores, allí comenzó con un taller de pintura decorativa y luego otro de paisajes y flores, volcándose al hiperrealismo del cual ha hecho ?por el momento- su estilo.
Feliz de poder mostrar a familiares, amigos y público en general su producción, nos invita esta noche para acercarnos a contemplar sus obras, disfrutando de una treintena de cuadros que tienen como denominador común, su sello personal, su sensibilidad, su talento.
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