Modifican el decreto que regula los shows en bares
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El malestar que causó en los últimos días en músicos, productores y referentes del ambiente un decreto que imponía limitaciones a los espectáculos musicales que se desarrollen en establecimientos de índole gastronómica, servicios de expendio de comidas y bebidas en restaurantes, bares, confiterías, recreos o similares, llevó al Ejecutivo a aplicar cambios para precisar los alcances y evitar “interpretaciones incorrectas” por la redacción propia del texto.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl rechazo fue expuesto sobre fines de la semana pasada a través de una publicación de un productor local en Facebook, que enseguida generó gran cantidad de comentarios que, al mismo tiempo, abrieron el debate.
Frente a la repercusión que generó, la Subsecretaría de Cultura, que dirige Natalia Correa, se comunicó con quienes alzaron su voz contra la normativa y los convocó a una reunión, que se celebró este lunes al mediodía en el Municipio.
Del encuentro participaron referentes del ambiente cultural, productores y dueños de locales del rubro, que expresaron sus inquietudes ante el jefe de Gabinete, Marcos Nicolini, el secretario de Gobierno, Gastón Morando, la directora de Habilitaciones e Inspección General, Alejandra Marcieri, y su par de Juventud, Pablo Civalleri.
En ese marco se aclararon las dudas y se avanzó en la necesidad de aplicar algunas modificaciones a fin de evitar inconvenientes. “Se generó una confusión por un hecho puntual, hubo malas interpretaciones, interpretaciones sesgadas y afirmaciones incorrectas, por lo que entendimos que lo sano era reunirse con las partes, aclarar dudas e intercambiar opiniones al respecto”, explicó ayer Correa durante una conferencia de prensa en la que se aclararon los alcances del decreto 688/2014 y confirmaron la modificación de dos artículos que generaban confusión.
La modificación
Los funcionarios explicaron que el artículo cuarto, el que había generado polémica, establecía un serie de requerimientos para garantizar las condiciones mínimas de sonoridad en locales de índole gastronómicos, exigiendo el uso máximo de dos micrófonos, de dos instrumentos musicales, y que “no se autorizarán instrumentos de percusión, de viento y/o tubular, generadores de ruidos molestos, tales como baterías, saxofón, flautas, cornetas, guitarras eléctricas, bajos y/o similares”.
Ahora, con la aclaración aplicada, la condición será que el sonido que se emita como consecuencia de las actividades artísticas, culturales y/o recreativas no podrán trascender a la vía pública superando lo establecido por la norma IRAM 4062/2001.
También se aclara que los locales comprendidos tendrán un plazo de 90 días corridos para presentar ante el area técnica dependiente de la Dirección General de Inspección y Habilitaciones un plan de adecuación edilicia que garantice el cumplimiento de las emisiones sonoras al exterior, el cual no podrá exceder para su realización de los 180 días corridos contados a partir de su presentación.
El artículo quinto, en tanto, prohíbe la promoción y ejecución de actividades bailables, y toda otra conducta que pueda producir molestias al vecindario o poner en riesgo la seguridad psicofísica de las personas que se encuentren en el local.
Búsqueda
de equilibrio
Ayer, en la sala de prensa del Municipio, Nicolini centró su explicación en la decisión de establecer modificaciones en dos artículos que “generaban confusión” entre los actores alcanzados por la normativa, aclarando que “nunca se buscó afectar o desalentar las producciones culturales”.
Aseguró que hubo “interpretaciones sesgadas” y argumentó que sucedió debido a que “no se conocía la totalidad de la normativa”. Ahora, con los cambios en la redacción, estimó que “creemos que ahora no habrá errores de interpretación”.
“Este es un gobierno que siempre trabajó por el fomento de la cultura, uno de los ejes de desarrollo que tiene esta gestión es la consolidación del Tandil de la cultura, la educación y el conocimiento”, justificó el funcionario.
A su vez explicó que se apuntó a encontrar el “equilibrio justo” para que “todas estas actividades culturales se puedan realizar si perjudicar a los vecinos que viven en cercanías de los locales que ofrecen estos espectáculos y que tienen derecho a descansar”.
La situación actual
Por su parte Morando admitió que “la redacción anterior del decreto podía dar lugar a interpretaciones erróneas”, aunque defendió que el espíritu fue “permitir que se realicen este tipo de actividades” culturales, que son promovidas por el Municipio.
Explicó que ahora, a partir del decreto modificatorio, aquellos lugares que “no estén habilitados para la actividad tendrán un plazo de 90 días para presentar un plan de adecuación a la normativa vigente”, y una vez aprobado, “tendrán 180 días para poder concretar las obras”.
De esta manera “creemos que estamos precisando el alcance del decreto, eliminando posibilidades de interpretaciones incorrectas y quedando claro que vamos por un equilibrio entre la actividad cultural y la tranquilidad de los vecinos”.
El espíritu
“intacto”
En diálogo con El Eco Multimedios Marcieri ratificó que la modificación no alteró el espíritu de la norma y que mantiene “intactas” las condiciones mínimas de sonoridad para que “cualquier emisión que pueda impactar en la comunidad no genere inconvenientes con los vecinos”.
Se promovió un cambio en el texto que aclare los días y horarios para la realización de estas actividades, “tratando de mitigar al máximo los ruidos molestos”.
En tanto, aquellos locales habilitados bajo el rubro gastronómico tendrán un plazo para presentar un cronograma de adecuación y para adaptar la estructura “para garantizar el cumplimiento de las normas IRAM”.
La subsecretaria de Cultura y Educación, Natalia Correa, remarcó el “asesoramiento” de las áreas involucradas en el tema, y aclaró que el decreto ya fue rubricado por el Intendente.
“Es positivo que hayan entendido nuestra postura”, valoró un productor
El productor musical Mauricio Cervone, quien planteó su inquietud a través de una publicación que realizó en una red social, explicó que la crítica se generó a partir de las limitaciones que imponía el decreto en el uso de instrumentos musicales en los bares, lo cual era “una locura” porque en ese caso “las bandas más chicas debían desaparecer”.
“Las bandas chicas que tienen un público de 40 ó 50 personas no podrían directamente solventar los gastos que conlleva utilizar un lugar más grande”, planteó.
Aclaró que el reclamo “no tiene nada que ver” con la cuestión política partidaria y que “estamos a favor” de la realización de espectáculos musicales.
De todos modos comparó que permiten “una fiesta o un recital de 20 mil personas y le ponen miles de trabas a un show de 50”.
En cuanto al encuentro del lunes expuso que los presentes brindaron explicaciones en detalle sobre el decreto, acordando clarificar las exigencias, más ajustadas a la realidad. “Mientras se respeten los horarios establecidos, no habrá problema de hacer los shows, a la vez que los dueños de los locales pongan en condiciones acústicas el lugar”, resumió Cervone.
“Vamos a cumplir lo que dicen y es positivo que hayan entendido nuestra postura”, valoró, y para finalizar admitió que “me hubiese gustado que convoquen antes a quienes afecta este decreto y no después de que estalló el tema por Facebook”.
Destacó no obstante la predisposición y “la actitud de bajar los decibeles y entendernos”.
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