Moreno sacó inspectores a la calle para controlar precios en las carnicerías
El Gobierno intenta frenar así cualquier tipo de suba que pueda producirse antes de las fiestas de fin de año, y para ello también presiona a matarifes y frigoríficos para que bajen los valores y hasta amagó con cerrar las exportaciones.
El ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró que el Gobierno busca detectar en qué parte de la cadena cárnica se producen los mayores aumentos, que terminan impactando fuerte en el bolsillo de los consumidores.
“A veces hay que ver si es en la carnicería o si viene de otro lugar de la cadena de valor” el aumento de precios, explicó el ministro en declaraciones radiales, y añadió que se están “tomando medidas para solucionar el problema”.
Las estimaciones indican que el alza entre los precios de principio de mes y los que los consumidores afrontarán antes de las fiestas de fin de año será del 25 por ciento, aunque en Comercio confían en que lo impedirán.
“Esta semana estamos trabajando muy fuerte para detectar dónde se están produciendo esos problemas, aunque es difícil determinarlo, y poder actuar”, aseveró el titular del Palacio de Hacienda.
El objetivo oficial es aumentar la regulación en la cadena, compuesta por productores, operadores del mercado de Linies, matarifes, frigoríficos y carniceros, para que la presión de los aumentos no recaiga en los bolsillos de los consumidores.
Pero a pesar de las presiones oficiales, los carniceros porteños bajarán la carne mañana a un promedio de 10,80 pesos por kilo, cuando la secretaría de Comercio Interior pretende que el precio no supere los 9,40 pesos.
Se trata de una suba de 1,20 pesos en cinco días, ya que el jueves último las carnicerías de los barrios porteños de Caballito, Flores, Villa Crespo, Parque Chacabuco y Paternal bajaron la carne a 9,60 pesos por kilo.
En ese marco, cientos de carniceros porteños fueron inspeccionados este martes y tuvieron que brindar declaración jurada con los precios a los que compran la carne y los valores a los que la venden a los consumidores finales.
Las facturas no fueron tenidas en cuenta en esta oportunidad, después de que Moreno recibiera numerosas denuncias de los propios carniceros que indicaban que algunos frigoríficos cobran un porcentaje de la media res en negro.
“La semana pasada nos estaban bajando la carne a 9,40, pero en las facturas sólo figuraba 8.57. Esa es una práctica que se da desde que la inflación es elevada”, coincidieron carniceros consultados por Noticias Argentinas.
Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Carniceros de la Ciudad, dijo a esta agencia que los carniceros están “muy conformes” con las inspecciones, porque así se detectará donde realmente se encarece el producto.
En paralelo, Moreno logró que la ONCCA frenara los permisos de exportación de carne -conocidos como Roe rojo- de la última semana, como parte de la estrategia oficial para bajar los precios.
En Liniers, en tanto, el polémico funcionario impuso un precio máximo para las distintas categorías, con el kilo de novillo vivo en 4,30 pesos, pero los operadores no son optimistas respecto de que la medida pueda ser sostenida hacia fin de años.
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