Mouillerón dice que K se alejó del peronismo y defiende la construcción opositora rumbo a 2011
Milita en política desde hace unos 50 años, cuando en su Guaminí natal lo alcanzó la llama del fuego peronista. Esa que hoy sigue viva en este hombre de 65 años, que ya jubilado dice seguir peleando por las mismas banderas, sin importar las trincheras.
Roberto Mario Mouillerón, de él se trata, es otro de los referentes ineludibles a la hora de realizar un abordaje político. Sentado en la Redacción de El Eco de Tandil, acepta hablar extensamente para La Entrevista Semanal. Sólo se permite comentar algún contratiempo físico producto de la maratónica campaña que lleva a cabo con el peronismo disidente, por el que se candidatea a diputado nacional en sexto término, pero enseguida lo gana el apasionamiento por sus ideas. Su esencia y la lealtad a Felipe Solá figuran entre los argumentos que lo entusiasmaron a generar un nuevo espacio de contención de militantes, con el agregado de un proyecto presidencial para su líder político.
A lo largo de la entrevista, analiza los gobiernos K y la salida de Solá y sus hombres, y da su lectura de la situación de Daniel Scioli y el entramado provincial. Asimismo, levanta el tono al meterse en la actualidad local, fundamentalmente en lo que tiene que ver con algunas acusaciones que recibió por el armado de la lista.
El hombre al que muchos le valoran su capacidad de diálogo y su espíritu conciliador, y al que otros le critican sus años de permanencia, es un auténtico animal político, y responde como tal. Pasen y vean.
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El desembarco
-Mucho se ha hablado de su desembarco en las filas del peronismo disidente. Ahora bien, ¿primó su lealtad a Felipe Solá o sus convicciones?
-En primer lugar, lo que primó en mí es ser peronista. Cuando (Néstor) Kirchner se va del peronismo nosotros decidimos seguir trabajando sobre las bases del peronismo y crear un espacio que contenga a los peronistas, que más del 30 por ciento se habían ido de al lado de Kirchner. Esto no lo digo yo, lo dicen las encuestas. El peronismo está donde está el pueblo, la mayoría. Perón nunca dijo que su heredero era el peronismo, o determinados dirigentes, o los intendentes del conurbano. Perón dijo que el único heredero era el pueblo, y el pueblo es la mayoría.
-¿En qué momento vislumbró esa dispersión y sus consecuencias?
-Cuando vimos los equívocos, los errores, empezamos a plantearnos la necesidad de que ese peronismo fuera contenido, que no se dispersara más de lo que estaba, y que sirviera para generar un nuevo espacio, que pudiera proyectarse pensando en 2011 y corregir las propias falencias del peronismo. Porque nadie pone en duda que el gobierno de Kirchner inicialmente contó con todo el apoyo del peronismo.
El cambio de Kirchner
-¿Y qué cree que sucedió después?
-En primer lugar, creo que hay temas hasta de personalidad: La soberbia es una mala consejera para la política y mucho más para gobernar. Mientras Kirchner, con humildad, construyó poder, desde un veintipico por ciento de votos, creo que era un hombre que convencía a muchos sectores, no sólo a los peronistas. Después lo votó gran parte de la clase media y el campo. Pero todo eso lo perdió producto de la soberbia, de haberse creído que todo se soluciona con poder.
-Pero construir poder es lo que se le pedía, sobre todo después de la crisis de 2001 y de las condiciones en que llegó a la Rosada…
-El poder, para gobernar un país como el nuestro, hace falta, pero ese poder debe estar construido en base al diálogo, a la negociación, al reconocimiento de los sectores. Eso es lo que hace un peronista. Yo no me imagino a Perón disputando con el campo como Kirchner, desde hace más de un año, y no haberle encontrado solución. Perón hubiera tironeado un poco, pero habría propiciado acercamientos y hubiera acordado.
-A propósito del conflicto con el campo, quedó la imagen de que lo de su espacio fue un corte con el kirchnerismo un tanto abrupto, a partir de lo que sucedió con Solá en la discusión de la 125… ¿Es tan así, o las diferencias estaban disimuladas?
-No, nosotros veníamos teniendo diferencias desde antes. Bueno es decir que ya en el gobierno de Felipe teníamos diferencias de trabajo. Lo que sí era cierto que mientras el país crecía, mientras Kirchner tomaba algunas medidas que eran producto de una buena lectura de la realidad, como la política de derechos humanos, el pago al Fondo Monetario, lo de la Corte Suprema, etc., era muy difícil enfrentarse en una discusión abierta con él, porque el país lo venía acompañando, y cada día más. Llegó a tener casi el 80 por ciento del visto bueno de la sociedad. Teníamos diferencias en algunas cuestiones, como la distribución de los fondos de la Nación hacia las provincias, lo que tiene que ver con el manejo presupuestario, entre otras.
Mentiras, antes de Cristina
-Pero eso fue en el gobierno de Néstor. Y luego apoyaron a Cristina…
-Cuando Kirchner terminó de gobernar, se comenzaron a descubrir algunas mentiras, pero también había un proyecto muy alentador de parte de Cristina, que había prometido institucionalizar el país, que era lo que no había podido hacer Kirchner, meterlo en el concierto internacional y en lo interno generar un pacto social con la participación de todos los sectores. A mí me entusiasmaba mucho, porque a pesar de que era difícil, construir ese pacto es el camino. Cuando Kirchner se sentó a hablar con (Roberto) Lavagna, en enero de 2008, me dije: ?Este flaco es un vivo, que ahora lo sienta al principal opositor?, ya se había sentado a negociar con (Hugo) Moyano el tema salarial, volvió a llamar a los sectores sociales, al radicalismo K… Pero en marzo estábamos en una disputa abierta con el campo, que inicialmente parecía hasta que tenía cierta razonabilidad de parte del Gobierno, de no ceder con facilidad a un reclamo sectorial. Pero al poco andar empezó a ponerse en evidencia que con el campo no estaba discutiendo el problema de las retenciones o del valor de los cereales, estaba discutiendo otras cosas. Y las discutía desde una posición absolutamente cerrada, sin hablar con nadie ni escuchar a los propios.
-¿Se lo advirtieron?
-Kirchner estaba rodeado, o pudo haberse rodeado, de gente muy importante, que de esto conoce. Felipe intentó hablar con él dentro del Partido, y le dijo que no se metiera, que acá había que enfrentar a la oligarquía. Eso nos hizo pensar que todo eso que habíamos imaginado no era tal, y que estaba pensando en otra cosa. Además, a los pocos días se autoproclamó presidente del Partido, dijo quiénes tenían que estar y quiénes no, quiénes tenían que conducir el Partido en la Provincia de Buenos Aires, y nunca funcionó. Eran fotos horribles de gente que ya muchos no queremos ver más. Quedó con un Partido vacío, y con una cáscara formada por los coroneles del conurbano, que no son lo mejor del peronismo. Es evidente que ese manejo clientelar del conurbano es una cosa de la que todos estamos cansados, sobre todo los que pasamos por la gestión y tuvimos que atender en una etapa de crisis tan difícil. Sabemos cómo se manejan esas cosas y queremos terminar con el clientelismo. Nosotros habíamos dado un paso muy importante en la Provincia para ir cambiando eso.
Duhalde, el titiritero
que nunca fue
-Bueno, pero no pocos analistas ven la mano de Eduardo Duhalde detrás del peronismo disidente. Y ya sabemos que el clientelismo y los coroneles del conurbano llevan el sello de Duhalde, son la marca registrada de su gestión…
-De Duhalde siempre se ha dicho que es el conductor en las sombras de todo eso, y yo le voy a dar ejemplos de que no es cierto: Manejando todo ese fenomenal aparato que decían, su esposa perdió con (Graciela) Fernández Meijide (Legislativas 1997), y él perdió con (Fernando) De la Rúa (Presidenciales 1999). Nosotros le ganamos en la Provincia, (Legislativas 2005) sin aparato. Al hombre hay que reconocerle que tiene lo suyo, que no es tampoco un ?paparulo? (risas). Duhalde es un hombre que ha construido política; ahora, que yo no esté de acuerdo con muchas de las cosas de Duhalde, sí, lo digo. Muchos de nosotros no estamos de acuerdo. Pero que también se le quiera adjudicar que es el gestor de todo esto, ¡no! No es el armador de nada, quedó demostrado en el armado de nuestras listas. Los hombres de Duhalde no están. Pero, como hombre de la política, conversa con todos. Igual que nosotros.
-¿Entonces?
-Hoy hay que hacer una lectura de lo que quiere la sociedad, o por lo menos los sectores más importantes. Están pidiendo que se le ponga límites a este Gobierno, que no siga haciendo abuso de los superpoderes, que esto de manejar a discreción la plata de los fondos de pensión y de jubilación nos parece una barbaridad, con un Indec del que todos se ríen porque el propio Gobierno dice que las cifras no son ciertas. Entonces, ¿cómo se puede controlar si todo eso es una mentira?
Pedersoli, un amigo crítico
-¿Hace mucho que no ve a su amigo Juan Mario Pedersoli?
-No, hará un mes, más o menos.
-Se ha puesto duro con usted, en lo que hace a sus elecciones políticas, en algunas entrevistas, como la última en esta sección…
-¡No! Pero Choli es mi amigo.
-Sí, pero ha dicho que en su espacio, muchos peronistas disidentes deberían pedir perdón. Es más, los mandó a confesarse, con Solá a la cabeza….
-Bueno, pero yo al Choli le admito todo, porque además sé que lo dice hasta con cariño, como cuando yo digo alguna cosa de él. Entre nosotros hay una amistad que supera cualquier cosa de la política, él es uno de mis mejores amigos. Cuando digo algo, lo digo sin pretender herirlo, porque sé cuál es su calidad de persona. Ahora, si fuera por lo que se refiere en la pregunta, él también tendría que pedir algunas disculpas. Pero yo no voy a entrar en ese terreno. Choli ha llegado hasta donde llegó, es un hombre que en su momento cumplió un rol muy importante, después se fue alejando, y cada tanto su palabra es escuchada. Yo la escucho, porque sé que cuando opina, opina de buena leche.
-Pero es indudable que él se plantó como anti K desde la primera hora, en eso hay una diferencia con su espacio…
-Bueno, pero yo he elegido otras posiciones cuando él también se equivocó y yo acerté. El nunca estuvo con Solá, sin embargo Solá hoy debe ser uno de los hombres que tiene mejor consideración en la política. Yo he sido leal, porque Solá fue un hombre que en su momento formó parte del macayismo, junto a otros hombres. Creo que visualizamos la política de la misma manera, somos consecuentes con eso, y en eso hay un grado de lealtad mía hacia Solá muy importante, y de Solá hacia mí.
Solá, culto y transparente
-Usted que lo conoce bien, ¿qué le ve a Solá?
-Es un hombre que se quedó y asumió cuando la Provincia estaba prendida fuego y otros se iban. Supo gestionarla, hizo algo muy importante como valorizar a quienes fuimos sus ministros para ayudar y colaborar en la crisis. Además, creo que es uno de los pocos hombres de la política que tiene inteligencia, capacidad, un hombre muy culto, preparado, que obviamente tiene las cosas que tienen los hombres de la política, a los que les gusta la pelea, la guerra. Si no fuera así, no hubiera ocupado los cargos que ocupó. Además es un hombre transparente, que se fue de la gestión pública sin que nadie le pudiera reprochar nada.
-Bueno, justamente, se le reprocha haber estado con Menem, con Duhalde, con Kirchner. ¿No son muchos saltos?
-Pero, ¿quién no estuvo con todos ellos? Eso es el peronismo. Nómbreme a alguno. Si somos peronistas y gobernaba el peronismo, ¿cómo no vamos a haber estado? El pueblo estaba, no nosotros. Porque Kirchner fue presidente por todo el embrollo que armó el propio peronismo para que no ganara Menem. Y el que ganó la elección (primera vuelta de 2003) fue Menem, no nos olvidemos. Pero antes habíamos votado a Duhalde, y antes a Menem y a Cafiero. Entonces, ¿de qué hablamos? Si todos los peronistas hemos pasado por todo, todos. El que no, no es peronista, seguro. Eso sí, algunos hemos tenido la virtud de que cuando algo no nos gustó, lo hemos dicho. Cuando a mí no me gustó el manejo que Duhalde hacía del Partido me fui, y me manejé con un centro de estudios en el que no me va tan mal. Cuando algo no me gustó, le dije a (Daniel) Scioli: ?Me voy?. Hay otros que no lo han hecho, están más cómodos, cobran un sueldo…
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