Mudanza con polémica
En la semana que llega a su fin se reeditaron las frenéticas negociaciones para evitar el paro de los docentes, hubo duros cruces entre integrantes de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, se pudo ver a referentes del gremio Smata gestionando en La Plata para terminar las casas del predio de avenida Juan B. Justo y hubo controversias por el futuro de las sierras que dejarán de explotar las canteras.
Pero sin dudas, la nota la dio el nuevo proyecto de trasladar las oficinas del Concejo Deliberante al edificio que se alquila en la esquina de Chacabuco y Maipú. Una vieja propuesta que vuelve al tapete toda vez que se produce un cambio en la presidencia del Legislativo.
Con el impulso de la UCR y el acuerdo de Unión PRO, la mudanza parece camino a concretarse y seguramente será tema de la última sesión extraordinaria, que se celebrará el jueves 10 de marzo.
Del otro lado, el PJ-Frente para la Victoria objetó que el área de Asuntos Legales pase a ocupar el sector de los bloques, siempre que el principal argumento del oficialismo es preservar ese ámbito del histórico palacio municipal.
Por otra parte, de concretarse el traslado se dejan de lado las reformas encaradas durante el verano en los despachos de la UCR y el justicialismo, desechando una erogación del presupuesto del Deliberativo.
Si bien desde el justicialismo esperan un gesto para que sólo se efectivice la medida si hay consenso, el presidente del cuerpo, Marcos Nicolini, se ha llamado al silencio y todo parece confirmar que primará la voluntad de la mayoría.
En un año electoral, donde hasta las cuestiones más pequeñas se magnifican, los concejales debaten en un plano caro a la realidad actual de los tandilenses: el de los espacios disponibles para habitar y el costo de los alquileres.
Si es que el Ejecutivo tiene la firme voluntad política de construir un nuevo centro cívico a mediano plazo, ¿vale la pena disponer de recursos y destinar energías a un debate en torno al traslado del Concejo?
En definitiva, el tránsito por el sector sólo se reduciría a la mitad y las eventuales manifestaciones ciudadanas seguirían ingresando a la sede central del gobierno tandilense cuando se traten temas claves. Sin dudas, la conservación del patrimonio es indiscutible, pero un uso concienzudo de las instalaciones también evitaría el deterioro de la casa de todos.
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