Mujer transplantada hace 25 años cuenta su experiencia de vida y busca concientizar
El 29 de abril se cumplen 25 años desde que Rubén Oscar González le donó un riñón a su hija Patricia, que sufría de insuficiencia renal crónica. A partir de ese momento ella pudo hacer una vida normal y tuvo dos hijos.
Patricia González padecía de insuficiencia renal crónica, es decir, no tenía los riñones desarrollados. Cuando tenía 20 años le detectaron la enfermedad y entró en hemodiálisis. Estuvo en lista de espera por un donante y casi 5 años después le realizaron el transplante en La Plata. El riñón fue donado por su padre y dio un 99,9 por ciento de compatibilidad.
“Mi vida en esa etapa fue horrible porque estuve atada a una máquina hasta conseguir donante. Una biopsia ahora es un pinchazo, yo tenía una biopsia de 10 puntos”, explicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Cuando le detectaron la enfermedad estaba trabajando como empleada doméstica y estudiando corte y confección. A raíz de la enfermedad tuvo que dejar todo.
Luego del trasplante, hizo una vida “totalmente normal”. Dos años después tuvo a su hija Lucía y diez años más tarde, a su hijo Lucas.
“Nunca más tuve problemas, los nenes nacieron en forma normal por cesaria. Mi papá vivió 17 años después de donarme el riñón y falleció por una causa totalmente distinta al transplante”, indicó.
Además, recalcó que después del transplante fue “una vida preciosa, divina para mí. Nací de nuevo, en realidad tengo dos fechas de nacimiento. Cuando tuve a mis hijos seguí trabajando, estoy divorciada, y hago una vida totalmente normal. Quiero que la gente sea consciente de la importancia de donar órganos porque cualquiera de nosotros puede necesitarlos”.
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Cada dos meses viaja a La Plata a hacerse controles y ahora un poco más seguido porque el riñón se va desgastando de a poco.
“Igualmente por el momento me funciona bien y existe la posibilidad de otro trasplante si fuese necesario. En mi caso por ahora, a Dios gracias no porque estoy bien”, manifestó.
Y aseguró que “mi transplante fue el primero de la provincia de Buenos Aires de padre a hija y fui la primera mujer que tuvo hijos después del transplante. Además nacieron sanos, porque lo mío es genético, de causa desconocida porque de mis padres la única fui yo”.
“Lo del embarazo fue un caso único porque no sabían cómo íbamos a hacer con el tema de la lactancia por la medicación que tomo de por vida, y no les pude dar pecho pero ellos siempre estuvieron bien”, explicó.
El mensaje de Patricia es que la gente “sea donante de órganos porque siempre me hago la misma pregunta: ¿Qué pasaría si vos necesitás un órgano?. El riñón es un órgano que solamente se puede donar en vida, los otros no”.
“La gente no debe tener miedo, porque piensan que los van a matar para sacarles un órgano y no es así porque se necesita mucha tecnología para hacer algo así”, afirmó.
Por último, destacó que “quiero agradecer a los médicos de Tandil, que son muchos los que me atienden pero entre ellos está Vito Mezzina, Díaz Cisneros, Tulio Castaño, Marcos Marciante, Altamirano y el doctor Hugo Pedrone, que es el de La Plata”.
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