Mujeres indispensables
No sólo en este día recuerdo a las mujeres, sino que cada semana agradezco a esta profesión, que diariamente me pone en contacto con aquellas que admiro, me sorprenden, conmueven, emocionan y alientan.
No puedo dejar de reconocer que en su labor, decir, coherencia, empeño, inteligencia y fuerza, está la semilla de muchos proyectos que se han realizado en Tandil y están por desarrollarse, pero también el deseo de una sociedad más justa y mejor, comprometida con todos y todas.
A mi mente vienen las mujeres del Museo de Bellas Artes y el Museo Fuerte Independencia, dedicadas a la profesionalización de estos espacios. Debo reconocerlas especialmente, porque sin ellas, los edificios no serían los mismos y las propuestas tampoco. En ocasiones he pasado y son capaces de estar limpiando un vidrio, tanto como haciendo crítica de arte, mientras gestionan la llegada una invitación artística de calidad para que los tandilenses puedan disfrutar.
Tampoco puedo olvidarme de todas las mujeres de las bibliotecas populares que, con su labor desinteresada, han hecho de estos espacios de la ciudad, no sólo estantes con libros, sino edificios de puertas abiertas para albergar talleres, responder inquietudes, asistir a niños y adultos en los más diversos temas. Sin ellas, las más de veinte bibliotecas populares de la ciudad no serían las mismas.
En este marco, no se puede dejar de reconocer a las escritoras de Tandil, que a fuerza de trabajo continuo, han logrado ser escuchadas y publicadas, y demuestran que no sólo son talentosas, sino que se ocupan para alcanzar sus metas.
Tampoco se pueden olvidar a las mujeres de las más diversas disciplinas, que con su mirada particular han hecho de la producción artística de Tandil algo para destacar: magníficas voces, talentos del teatro, instrumentistas, pintoras, escultoras, murgueras, un sinfín de capacidades para enfatizar.
En la lista están las mujeres de la educación: las que estudian, investigan, las docentes de todos los niveles y áreas, aquellas que creen que Argentina sólo crecerá si todos y todas apostamos a la formación integral.
Las profesionales de la salud merecen el reconocimiento por el trabajo diario que realizan en el cuidado del bienestar físico y emocional de sus pacientes; lo mismo que aquellas que trabajan con la política y la ley, que hoy están bregando por mejores y más justas leyes para todas y todos, y por una mejor gestión de los recursos del orden local.
No se puede dejar de mencionar a las luchadoras de las organizaciones sociales que, aunque con escasez de recursos, se las ingenian para generar programas, contener a sus públicos y hacer de sus barrios mejores lugares para vivir y convivir.
Además, están las mujeres de las más amplias profesiones y oficios, las jubiladas, las amas de casa, todas las que aportan desde su quehacer, su decir, desde la reflexión.
En este día debo reconocer las colegas de profesión, las que están atentas a la noticia, a la mejor manera de informar, a las que no olvidan la verdad, los objetivos de la democracia y la comunicación no sexista, a ellas, es imposible no reconocerlas.
Hoy, Día de la Mujer, destaco a todas las luchadoras, las que no bajan los brazos, a las que siguen a pesar de todo, a las que se proclaman contra la violencia de género, contra las conductas antijurídicas, frente a lo que atenta contra la vida o la dignidad, a las que protegen los derechos humanos, a las que exigen la igualdad de géneros en el mundo del trabajo, a las que combaten contra la esclavitud en cualquiera de sus formas y a las que luchan por tomar sus propias decisiones sin ser intimidadas. A todas ellas, en éste y todos los días, feliz Día de la Mujer.
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