Mujeres Sin Techo indicó que no le hace ?la guerra al Municipio? en el tema viviendas
El comedor de Chacha actualmente provee de 200 raciones diarias de comida, que se brindan a quienes concurren a cenar al lugar. Los insumos se obtienen a través del Municipio y de la colaboración desinteresada de algunas familias tandilenses.
Asimismo, en el comedor se ofrecen talleres para niños, jóvenes y adultos, que tienen como finalidad brindar contención, asistencia y la posibilidad de una salida laboral.
-Hoy comienza un nuevo curso en el comedor…
-A las 19 inicia el curso de mozos y camareras. El año pasado lo habíamos hecho en convenio con la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra) y este año también tiene el aval de la Universidad. Todavía hay cupos para la inscripción y por eso queremos invitar a la gente que quiera sumarse. Se va a dar todos los martes de 19 a 21.30.
-¿A quién está destinado?
-A jóvenes de entre 18 y mayores hasta 35 años. Son quienes tienen más facilidad de encontrar trabajo. De todas maneras, quien lo quiera hacer puede acercarse.
-¿Por qué se hace esta actividad en el comedor?
-El año pasado, dentro de los talleres de formación aparecía la necesidad de capacitar a la gente para que tenga una herramienta más o salida laboral. Frente a esa situación, nos contactamos con el sindicato y nos ofreció el curso y nos pareció bueno por el auge turístico que tiene Tandil. El año pasado nos quedó gente en lista de espera. Tuvimos una buena convocatoria, el curso finalizó en noviembre y quienes participaron están trabajando en un 90 por ciento. Esto nos animó y este año se preguntó si se volvería a hacer y convenimos en abrirlo otra vez. Está organizado para durar hasta octubre de este año. Tiene, además de lo teórico, muchas salidas prácticas, que se van a poder hacer en un establecimiento gastronómico para que conozcan futuros lugares de trabajo.
-¿La gente respondió bien a la propuesta?
-Sí, la gente responde a los cursos de capacitación. Por eso estamos tratando de gestionar dos cursos más a través de la Unicén. Este año nos invitaron a ser extensión áulica de la Universidad, lo que nos conforma en una especie de universidad barrial para Tunitas, lo que es muy importante en formación y educación, que son básicas para tener trabajo.
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anuncio en diciembre
-El comedor, ¿cómo está funcionando?
-Está bastante lleno de actividades. En sí la crisis de este año ya la veníamos notando desde diciembre cuando no bajó la cantidad de chicos que concurrían. Iniciamos en febrero y a fines de marzo nos dimos cuenta que se acercan chicos que comúnmente no concurrían al comedor. Estamos notando que el poder adquisitivo de las familias ha disminuido, aunque no se diga. Al haber comenzado las clases, con el costo que tiene sostener ese gasto, las familias no pueden hacer la adecuada asistencia alimentaria para sus hijos…
-¿Continúan con los talleres habituales de contención?
-Sí, estamos organizando todos los talleres de contención para los chicos. Hoy comienza el acompañamiento pedagógico que damos con el Programa Barriadas. Además, estamos haciendo el convenio con la Secretaría de Cultura de la Unicén para que Gabriel Porta vuelva a tener sus clases de guitarra y este año, de vocalización.
También hay clases de artesanías, sigue el tema de la huerta con mujeres que acompañan a Cacha, con un alumno de veterinaria que colabora y otros chicos que ayudan y comparten tareas con el grupo.
-Hay actividades especiales con las mujeres…
-Sí, con las mujeres tenemos un curso de costura donde están haciendo sus propias prendas, pero reciclando telas usadas, convierten lo viejo en nuevo. Ahí hay una buena concurrencia de mujeres que se están acercando y eso ayuda a la economía doméstica.
También hay un grupo de mujeres que viene a cocinar todas las mañanas. Es un grupo de mujeres que estaba viviendo una situación económica complicada y por eso se juntan a la mañana y cocinan. Liliana, la hermana de Cacha, está apoyando este grupo y le da ideas sobre cocina económica, pero variada. Se les ayuda con los insumos y cada una se lleva lo que elabora.
-¿Cómo gestionan los cursos?
-Tenemos conveniados algunos con la Universidad, como el acompañamiento pedagógico y guitarra. Estamos esperando a ver si podemos implementar otros dos y para eso estamos hablando con Mabel Pacheco. El de mozos y camareras es el sindicato. El resto de los talleres para los chicos y grandes se maneja desde el comedor. Muchos vienen de la colaboración de tiempo y capacitación que hacen particulares.
-¿Cómo se provee el comedor en este momento?
-Tiene una asistencia desde el Municipio para alimentos secos y un subsidio de 700 pesos para alimentos frescos. Esto es un porcentaje menor a lo que se gasta, porque estamos sacando 200 raciones diarias de alimento y un poco más. Igualmente, el Banco de Alimentos nos es de mucha ayuda, porque dan las provisiones a cambio de una donación. Nos permite hacer rendir un poco más el dinero. Además, recibimos colaboraciones regulares de alimentos de distintas personas de Tandil.
Tema candente: vivienda
-¿También están con proyectos que salen del ámbito del comedor?
-Además de todas estas cuestiones trabajamos con la cuestión de género, de manera que una vez por mes nos estamos reuniendo con las beneficiarias del Plan Vida. Esas mujeres están trabajando con distintas temáticas que tienen que ver con la cuestión de género, sea violencia, procreación responsable, salud sexual, adicciones. Ellas son las que plantean los temas.
-¿Cuál es el tema más tratado en este momento?
-De estas reuniones surgió el tema de la necesidad de la vivienda. Entonces este grupo pensó en hacer una reunión aparte y así se conformó Mujeres Sin Techo. Básicamente cuando surgió esta cuestión de las viviendas, las mujeres empezaron a organizarse sabiendo que el Municipio no cuenta con los medios para satisfacer las necesidades que tiene la ciudad en este momento, con este tema de la crisis, la desocupación y los nuevos pobres que se van sumando y que no pueden costear los alquileres. El tema se iba complicando más. Entonces, no sólo nos estamos reuniendo con la gente de Las Tunitas para el tema de vivienda, sino que se sumó la gente de otros sectores. Con todos ellos, esta semana pasada se conformó un grupo en El Tropezón con quienes estamos haciendo arreglos para conformar un grupo la semana próxima en Villa Aguirre.
-¿Cómo interpretan la problemática de la vivienda?
-No estamos haciéndole la guerra al Municipio, sino que estamos viendo cómo podemos gestionar desde lo que es una ONG y lo que puede gestionar el Estado municipal para encontrarle una solución al problema de esta gente. Aunque parezca, no estamos haciendo una cacería de brujas. Estamos en una época de crisis y entendemos que primero es esta situación y después la situación electoral, de la que nosotros no participamos partidariamente. A nosotros nos interesa que existe una problemática a la que hay que encontrarle una solución y nosotros pensamos que juntándonos y sentándonos a charlar podemos encontrar algunas respuestas.
-¿Quiénes están participando?
-En esto es interesante destacar que el grupo no se conforma de las familias que están en extrema vulnerabiblidad, sino que es gente que puede pagar una cuota que sea ?pagable?. Por ahí hay créditos, pero son inaccesibles para la gente que tiene un sueldo promedio y que también quiere tener su casa, especialmente, en una situación en que el bolsillo se achica cada vez más. Hay que ir previendo que tenemos un montón de gente que no tiene casa, pero es muy probable que en un año ese número aumente mucho. Es hora de empezar a tomar medidas con políticas más serias en lo que tiene que ver con la cuestión de la vivienda, con una planificación más coordinada.
Por consultas, comunicarse al teléfono 42-6808 o acercarse a Granaderos 269.*
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