Murió Aldo Villar, símbolo del fútbol local
El fútbol tandilense perdió ayer a uno de los símbolos de su historia. El fallecimiento de Aldo Villar terminó con la vida de un apasionado, que empezó jugando en el campo y jamás se alejó de las canchas. La muerte lo encontró donde más le gustaba estar, en un rectángulo de juego y con la camiseta de Santamarina, mientras disputaba un partido del Senior frente a Club Banco Nación. Una indisposición cardíaca fue el motivo de su deceso.
A los 69 años de edad, dejó el imborrable recuerdo de una pasión que empezó en su casa paterna. Siendo chico, jugaba en El Palenque, su equipo de campo; y paralelamente lo hacía en 25 de Mayo, en la Primera B de la Liga Tandilense de Fútbol. Su siguiente equipo fue Figueroa, desde donde fue convocado al seleccionado local que se consagró en el torneo Provincial de 1960. Siendo un joven de 20 años, tuvo su primera gran alegría dentro de una cancha.
Después llegó su paso por el profesionalismo, jugando en Platense, Excursionistas y Banfield. Más tarde, la transferencia a Audax Italiano de Chile y el paso a Rampla Juniors de Uruguay, al que siempre recordó como ?el mejor equipo que integré?. En el verdirrojo de Montevideo logró darle dura lucha a Peñarol y Nacional, algo impensado en tiempos de neto dominio de los clubes grandes.
A esa altura, era un mediocampista de mucho despliegue e inteligente para ocupar los espacios de acuerdo a las necesidades de su equipo.
En 1966 se produjo su regreso a Tandil, donde abrió la perfumería que por años fuera marca registrada en la ciudad. Jugó en Racing de Olavarría, en Ramón Santamarina (campeón 1968) y pasó a Racing de Gardey, donde empezó a cumplir la doble función de jugador y director técnico.
Al albiceleste de la vecina localidad, llegó para hacer historia. En cinco años, hubo dos subcampeonatos, un título (1971) y la consolidación de uno de los equipos más compactos de la época.
Hubo también un fugaz paso por Independiente y el recordado arribo a Excursionistas, para jugar el torneo de 1975. En el ?Trueno Verde?, el principal objetivo era mantener la categoría, pero las victorias fueron llegando y con ellas la posibilidad de pelear bien arriba. Tras interminables finales con Santamarina, los albiverdes lograron el quinto título de su historia, después de 31 años de espera.
Poco después, sacó del ostracismo a un grande del fútbol tandilense. Ferrocarril Sud, que no era campeón desde 1958, lo llevó para la temporada de 1977. Con Villar, los tricolores dieron la vuelta olímpica ese año y repitieron al siguiente, en un doblete siempre recordado por la gente de la Estación. ?Los dirigentes me trajeron todos los jugadores que pedí?, dijo tiempo después, restándose algo de mérito por la conquista.
Ya siendo veterano para la alta competencia local, se desempeñó en Villa Aguirre y en Defensa Tandil, poniéndole fin a su trayectoria oficial.
En cambio, la pasión no se apagó. Los campeonatos comerciales y los partidos con amigos en su quinta sirvieron para mantener vivo el espíritu futbolero. Hasta que llegó la organización de los torneos para veteranos, y Aldo fue principal protagonista. Siempre armando algún equipo, jugando y dirigiendo.
?Sé que me voy a morir jugando al fútbol?, les repetía a sus allegados como si conociera su destino final. Ayer, en la quinta Barzola, su vaticinio se cumplió al pie de la letra.
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