Murió en Tandil Angélica Chimeno de Bauer, madre y abuela de Plaza de Mayo
Angélica de Ayacucho, como la llamaban las Madres por pertenecer a la vecina localidad, comenzó su peregrinar en junio de 1977, cuando su hijo Rubén Santiago y su nuera Susana Pegoraro, embarazada de cinco meses, fueron secuestrados.
También participó de Abuelas de Plaza de Mayo, donde canalizó la búsqueda de su nieta, que recuperó su identidad en 2008. Debido a la negativa de la joven a realizarse los análisis inmunogenéticos, el 14 de febrero de 2008 la Justicia ordenó recoger objetos personales de su domicilio a fin de extraer muestras de ADN. En abril de ese mismo año, el Banco Nacional de Datos Genéticos informó que la joven era la hija de Rubén Bauer y Susana Pegoraro.
El cuerpo sin vida de la mujer fue trasladado hacia la vecina localidad en el transcurso de la jornada, donde recibió sepultura en un cementerio local.
Estaba internada en el Sanatorio Tandil desde el 23 de junio, a donde ingresó para una operación en la cadera. Al día siguiente sufrió un paro respiratorio y su cuadro se agravó hasta que se produjo su deceso a las 5.30 de ayer.
“Una luchadora
como pocas”
“Una madre luchadora como pocas. Para ella no había impedimento para luchar por sus hijos. No había nada que la parara”, la definió Hebe de Bonafini en un comunicado.
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo recordó que Angélica “venía a las marchas en La Plata haciendo dedo a los camiones”, y que entre las actividades que realizaban para reunir fondos “vendía más agendas que nosotros, repartía más revistas que nosotros. Yo no sé cómo lo hacía, solo sé que lo hacía”.
A raíz de la desaparición de su hijo y su nuera, se trasladó a la Capital Federal y presentó hábeas corpus, y realizó un pedido a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Por el testimonio de sobrevivientes, Angélica pudo saber que su nuera dio a luz a una niña en el centro clandestino de la ex ESMA, y las averiguaciones la llevaron a comprobar que había sido apropiada por un ex marino y anotada como propia con el nombre de Evelin Karina Vázquez Ferrá.
En 2008, la Justicia ordenó recoger objetos personales del domicilio de Evelin ante la negativa de realizarse los análisis inmunogenéticos y comprobó que Evelin era su nieta. u
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