Ña Amanda: entre pedidos solidarios, el inicio de los talleres y los proyectos para el barrio
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Amanda Luro, titular del comedor, contó a este Diario que en 2013 el trabajo no distará del que vienen realizando a lo largo del tiempo: hacerle frente a la parte que más duele de la realidad social.
Ahora, aprovechando el receso y previo a la reanudación de las actividades educativas y recreativas, Amanda piensa en preparar los dulces que serán utilizados para darles la merienda a los chicos. Para tal fin, necesita la colaboración de la comunidad con azúcar y frascos.
Luro resaltó, además, que cualquier alimento que la gente quiera donar será bienvenido, porque todo contribuye para el funcionamiento del comedor.
“Lo que también necesitaríamos es leche. Yo soy amiga de pedir siempre arroz, azúcar y leche, porque los viejitos, si no tienen otra cosa, se pueden hacer un arroz con leche, también para los chicos. Es básico, pero sirve para todos”, dijo.
Para realizar las donaciones, acercarse al Barrio UOM, Pasaje 2 1879, de lunes a viernes de 10 a 12 o llamar al 443-5768.
Talleres, ayuda y proyectos
El 1 de marzo empiezan los talleres. “Ya hay muchos inscriptos. El año pasado dimos, en computación, hasta el tercer nivel”, contó, orgullosa, Amanda.
Sobre la realidad social, marcó la dificultad para lograr que los insumos sólo lleguen a los que menos tienen. Destacó la solidaridad de la comunidad, que se ha “concientizado y siempre ayuda”, pero dijo que existen casos que a veces reciben apoyo aunque lo necesitan menos que otros.
“Las cosas tienen que ir para los que más necesitan, para los chicos y los viejitos. Yo, igualmente, siempre ayudo, aunque a veces veo realidades que podrían prescindir, para que se pueda ayudar a otros que lo necesitan mucho más”, dijo.
Como toda organización, el comedor aspira a crecer aún más y así potenciar a la barriada. Amanda recordó que uno de los proyectos es hacer una escuela de oficios, pero todavía no pudieron conseguir un terreno para construirla. La ayuda de la comunidad para levantar la edificación sería lo menos relevante, estaría casi asegurada.
“Les hicimos una encuesta a los vecinos y quieren una escuela de oficios en el barrio. Porque hay muchos talleres en el centro, pero la gente ¿cómo se traslada? Y una mamá que tiene chiquitos, ¿cómo hace? El objetivo que tengo es poder hacerla con una guardería, para que la mamá no tenga que despegarse tanto de su hijo y así poder estudiar”, consideró.
En el barrio, cerca del comedor, hay lotes disponibles, pero inaccesibles económicamente para la asociación civil. Dependerá de la solidaridad para que, algún día, comience a hacerse realidad este sueño de Amanda.
“El compromiso nuestro es ayudar a la gente cuando tiene hambre, para que estudie, para que aprenda a trabajar. Lo tengo con la gente y conmigo misma, porque esa es mi esencia y nadie me la va a cambiar”, dijo Luro. Todo lo que ha hecho por su barrio es la prueba cabal de la veracidad de sus palabras.
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