Narváez, con superioridad de campeón
La superioridad impuesta por el chubutense Omar Narváez sobre su
retador de turno, el mexicano Omar Soto, durante los once rounds
que duró el combate disputado el viernes en el Luna Park, consolida su
reinado de siete años entre los moscas de la OMB.
“El Huracán” Narváez volvió a presentarse en el escenario “soñado” por él, ante una multitud y donde se apoderó de su corona en julio de 2002, para aferrarse a ella durante 16 defensas que lo muestran como el “supercampeón” de la divisional donde alguna vez lució uno de los más grandes boxeadores argentinos de la historia, el recordado Pascual Pérez.
El imbatido chubutense volvió a imponer su libreto, del cual no se aparta y que le brinda grandes dividendos. Ganó el centro del ring desde el primer tañido de la campana y con autoridad, personalidad, y efectividad, lo cual para sus rivales resulta un escollo insuperable, fue el neto dominador del combate.
En los primeros rounds, Narváez hizo un “reconocimiento del terreno” para luego desplegar su boxeo. Impone a la perfección los tiempos y la distancia, y no arriesga en la pelea corta, como ante el entusiasta mexicano Soto, que amenazó constantemente anteponiendo peligrosamente su cabeza.
El retador se mostró impotente, irresoluto y sin ideas para llegar a la humanidad del argentino, y en reiteradas oportunidades fue advertido por el árbitro Roberto Ramírez por sus accionar antirreglamentario (en el octavo asalto el referí le descontó un punto), lo cual se tornó una preocupación para Narváez, que tomó todos los recaudos para no salir lastimado.
“Es invisible, manejó los tiempos, caminó muy bien el ring, no recibe golpes, es el dueño de la división y definió cuando tuvo que definir”. Así lo evaluó a Narváez su entrañable maestro de los tiempos pasados del equipo nacional amateur, el cubano Sarvelio Fuentes.
Fuentes estuvo ubicado junto a su esposa en la primera fila del ring side del Luna Park y observó por primera vez como campeón ecuménico al “Huracán” de Trelew, en una jornada de emociones para el maestro, que definió al chubutense como un boxeador en “constante crecimiento”.
Ahora vendrán para Narváez los tiempos de considerar “qué rival voy a enfrentar, Seguramente llegó la hora de incursionar por cuadriláteros de Estados Unidos, o quizás México?.
En los camarines del Luna Park, a poco de haber finalizado su pleito ante Soto, Narváez adelantó que podría concretar la 17ma. defensa de su corona ante un rival mexicano que es joven y que está en ascenso. Se barajan varios nombres y será el manager del trelewense, Osvaldo Rivero, quien concretará el próximo pleito titular. (Télam).-
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