Navidades de una tandilense en Suiza
Primero vivió en Barcelona con sus padres, ya que sus hermanos mayores estaban en España, viajando y trabajando.
A través del contacto con una tía de su padre, sus hermanos encontraron trabajo en Suiza: “En España salían de una dictadura de 40 años y las cosas estaban en desarrollo y no muy fáciles, así que después de cinco años en Barcelona, nos fuimos para Suiza, nos instalamos, mis padres encontraron trabajo enseguida y yo comencé a estudiar. Para mí fue muy difícil la adaptación, por la lengua y por la edad, sólo tenía 14 años”.
Actualmente vive en La Tour de Peilz, a 25 kilómetros de Lausanne, y comparte la vida con sus padres, su hermana -que tiene dos hijos-, y sus dos hijos también.
Sin embargo, en Argentina aún tiene una gran parte de su familia, su hermano, su cuñada, sobrinos, tíos, primos y su abuela; y España otra gran parte.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas Navidades en Suiza se celebran con la familia y este año las compartirán también con los primos y tíos que viven en Tarragona y algunos amigos.
Dice Marina que “nosotros no somos muy tradicionales pero, por lo general, abrimos los regalos el 24 en la noche”.
En Año Nuevo la mayoría de la gente va al restaurante, pero “nosotros lo festejamos en casa con amigos, y después salimos a ver el ambiente en la calle, los fuegos artificiales o a bailar”.
Respecto al frío de esta época dice: “A mí el frío no me gusta, y sucede que a veces tenemos como cinco meses a bajas temperaturas. Sin embargo, cuando cae la primera nieve, ¡es espectacular! El paisaje cambia completamente, es hermoso, parece todo virgen, suave y límpido. Los nenes hacen trineo en los caminos, y es muy agradable pasear”.
Marina asegura que “lo que extraño de las fiestas en Tandil es no estar con toda la familia, eso sería lo más lindo para mí y también me encantaría pasar las Fiestas en verano otra vez”.
En Suiza, en general, se reúnen el 24 a la noche en su casa y comparten la noche con unos quince o veinte comensales.
Marina tiene la suerte de tener a sus padres allí y a su hermana, dos de sus sobrinos y el resto de los amigos que festejan con ellos.
Para Navidad, casi siempre preparan “fondue chinoise”, que es carne cocinada al instante, en un caldo de legumbres y vino, con salsas diferentes, muy rica y simple. Dice Marina que “podés sentarte sin necesidad de levantarte a cada rato para ir a la cocina. A veces, también hacemos lechoncito o pavo y siempre disfrutamos los tradicionales: pan dulce, turrón, chocolates, champán”.
Para el 31, o sus amigos los visitan en su casa, o van a casa de conocidos, también salen a ver los fuegos artificiales a la medianoche.
Cabe mencionar que en casi todas las ciudades se hacen mercadillos de Navidad: “Es muy lindo, además se puede tomar ‘vin chaud’, que es una bebida muy reconfortante en invierno, y se hace con vino, azúcar, canela, clavos de olor, cáscara de naranja y se calienta todo junto unos minutos. También se pueden degustar ostras con limón, con una copita de champán”.
La tradición es reunirse, y además de la cena, disfrutar de la nieve en las calles y de la iluminación y decoración especial que tiene la zona en esta época.
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