Necrológicas
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INDALECIO PORTELA
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Indalecio Portela, un querido y respetado hombre que contaba con 87 años de edad.
Indalecio nació el 13 de noviembre de 1925 en Santa María de Oía Pontevedra (España); a los 22 años llegó a la Argentina, se casó con María Ofelia Fernández y tuvieron dos hijos: Alfonso (f) y Elías; vivieron en Capital Federal y en 1955 decidieron trasladarse a esta ciudad, radicándose en la zona de La Vasconia, donde dedicó su actividad laboral en tareas rurales.
En 1992 se vino a vivir a la cuidad, afincándose en calle San Lorenzo al 1200, recibiendo el afecto de sus nueras Nilda Iglesias (f) y Liliana Echeguia; sus nietos: Daniel, Miguel, Emilio y Ezequiel; sus nietas políticas: Marta, Eugenia y Celia; además de sus bisnietos: Lucía y Sebastián.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSE EDUARDO FERNANDEZ
“Qué decir de un hombre como él, se hace tan difícil escribir sobre alguien que no se le encuentran palabras para explicar cómo era, ya que fue una persona buena, pero era como esas personas que siempre están dispuestas a dar una mano, a ver qué podía hacer para ayudar, no solo dando lo material, si no también trabajando, ya que su manera de demostrar cariño era de esa forma, porque le costaba expresar sus sentimientos con palabras.
Pero los transmitía con hechos, pero la verdad es que ya habíamos adoptado esa forma de ser y lo aceptábamos y queríamos así.
También era un hombre muy trabajador, que luego de la muerte de su hijo no pudo superarla y decidió ocupar su tiempo y mente con trabajo, sin darse cuenta que solo le aceleraba la vida, ya que su hijo siempre iba a estar presente.
Era un hombre fuerte, un hombre que nunca iba a demostrar lo que pensaba o sentía, él estaba siempre igual y se guardaba por ahí problemas que tanto lo estorbaban para no preocupar a los de su alrededor.
Era de esas personas que hoy nos damos cuenta que venía marcando sus huellas y su despedida de a poco, para que el dolor no fuera tan brusco.
Era aquel que antes de marchar, planeó todo, esperó que sus hijos hicieran la familia, que una de sus nueras le diese el nieto que él tanto quería, esperar que su mujer esté acompañada hoy por sus dos nietos, entre otras cosas.
Hoy nos dimos cuenta que él nunca fue egoísta, que siempre pensó en los demás primero y luego a lo último en él, aunque no siempre es bueno, ya que vivía golpeándose, pero no le importaba, se levantaba y seguía para poder cumplir con todos y no fallarle a nadie.
Por eso el día de tu fallecimiento nos sentimos toda tu familia orgullosos de ver y sentir toda, pero toda la gente que estuvo y lo quería, era algo que muy pocas veces se vio en una persona común y corriente, que lo apreciara tanta gente, pero como dije, como no… si él era un ejemplo de persona a seguir.
Por eso a pesar del dolor que nos dejó tu partida, de no poder entender el porqué, nos dejaste una sonrisa que nunca antes habíamos visto, guardada y grabada en nuestra mente y corazón, porque así fue como nos demostraste que estabas bien, tranquilo, descansando y que luego de tanto dolor y sufrimiento, ahora estarás con tu hijo y tu mamá compartiendo los momentos que no pudieron compartir, cuando sólo Dios sabe porqué los llama.
Por eso entendimos que a veces a pesar del dolor no hay que ser egoísta en pensar en los que quedamos, si no saber qué es lo que quiere la otra persona, y vos ya estabas cansado, vos lo decías que querías descansar, por eso hoy sabemos que ahora lo estás haciendo en paz.
Sabes que “gracias”, gracias por esos consejos, por lo que nos dejaste en nuestras vidas marcadas para siempre.
Gracias por ser el marido, papá y abuelo que toda persona quisiera tener.
Gracias y gracias por todo, por toda tu vida que para los que quedamos es una enseñanza.
Y te podemos asegurar que los recuerdos que nos quedan son buenos, alegres, son esas anécdotas que hoy y siempre reviviremos, esa forma de caminar, hablar, vestir, fuiste único Lalo y queremos que sepas que nunca te olvidaremos y que nunca te olvides que todos te amamos… suerte allí arriba, que pronto nos vamos a encontrar… tu mujer, hijos, nietos y nueras”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HERNAN LUIS BATTAIA
A los 68 años de edad, el pasado viernes 25 de enero, se produjo el fallecimiento de Hernán Luis Battaia, causando profundo dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Nipur” o “Milonga”, como le decían sus seres queridos, supo ganarse el respeto de todo aquel que tuvo la dicha de conocerlo.
Hernán nació el 1 de junio de 1944, su papá Rino era herrero, su mamá Máxima Cristina y tenía cuatro hermanos: Silvio, Víctor, Rubén y Rino.
De joven fue policía radiooperador, pero pronto abandonó y se fue a Mar del Plata, allí se casó con Norma y tuvieron tres hijos: Sonia, Pichi y Walter, y trabajó en la construcción.
Allá por el año ´71 se fueron a vivir a Barker, donde nació Lucho. El trabajaba de tornero, soldador, albañil, era muy conocido como “Nipur”, jugaba al fútbol en el club, hizo varias cosas en el pueblo.
En el ´85 se vinieron a Tandil y después de un tiempo, separado ya, se convirtió en “Milonga”, pues así le decían en las mateadas, ya que le gustaba el baile y divertirse.
“Ahora eras jubilado, disfrutabas de tu quinta, tus pájaros y de tus nietas: Melody, Melisa, Evelyn, Nicole y la Pitu que era tu debilidad y vos la de ella, ahora pregunta todos los días cuándo vas a volver… María Paz y Tomi (estabas contento con el nieto varón).
En lo mejor, de pronto te fuiste sin darnos tiempo a nada. ¡Cómo te vamos a extrañar papá! Te recordaremos siempre con tu amor: tus hijos, toda tu familia y amigos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOVITA DELLAMINA MANSILLA de ROCA
“Jovita nació el 19 de febrero de 1923 y falleció el 5 de enero pasado.
Todos te llamamos “Delia”, que es el nombre que te gustaba para vos. Siempre fuiste generosa con todos, altruista y sensible al dolor de los otros.
Tu recuerdo nos llena de gratitud porque siempre te brindaste entera. Eras aquella con quien nosotros siempre contábamos.
Caminaste la vida con tu paso incansable, como si fueses un sol o una luna. Siempre haciendo, siempre dando. Hoy que estás durmiendo, hoy que tu espíritu está en manos de Dios, sabemos y sentimos que pronto volverás. Y volverás para caminar descalza por los jardines de la mano de tus nietos y con nosotros. Y de nuevo harás muchas cosas, muchas; porque el hacer el bien al prójimo era como el aire que respirabas.
Solo queremos decirte que te amamos por siempre y que te esperamos para abrazarte y besarte otra vez (Evangelio de Juan 5:28 y 29)”.
Oscar y Diana.
NELO LUTI
El pasado domingo 27 de enero y cuando contaba con 80 años de edad, falleció Nelo Luti, dejando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Su esposa Berta Edith Carrizo de Luti, escribió en su recuerdo: “a mi querido esposo, Nelo Luti, el “Cordobés” como lo llamaban sus seres queridos y con quien llevaba 55 años de matrimonio. Fue un marido y padre ejemplar, mi compañero de toda la vida.
Quiero agradecerte por los hijos que me diste: Miriam, Daniel, Norma y Guillermo. Todos te llevamos en el corazón, tus hijos políticos, tus nietos: Adrián, Valeria, Carla, Sofía, Belén, Enzo, Florencia, Nicolás, Josefina, Camila, Alberto y Agustín y tus bisnietos: Eloy, Juani, Martín y Pilar.
La gente que te conoció y te quiso siempre te recordará como “el gran cromador” y “un gran pescador”, dos de tus grandes pasiones. Hasta siempre”.
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados en Dolores.
DELIA CONCEPCION ECHEVERRIA de OTERO
A los 90 años de edad, el pasado miércoles 16 de enero falleció Delia Concepción Echeverría de Otero, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares la recuerdan así:
“Hija de Fermín Echeverría y María Urchipía, vivió desde su nacimiento el 4 de noviembre de 1922 en esta ciudad, donde pasó a la gloria eterna.
Dejó un legado de sabiduría y enseñanza de amor a sus hijos, nietos y bisnietos y un gran testimonio de su fe en Dios.
Persona delicada y querida en la ciudad, quien por más de 30 años integró la Comisión de Damas del Hogar de Varones.
Compañera de sus hijos y devota de su marido. Se fue en la paz del Señor para encontrarse con muchos seres queridos.
Ofrecemos una plegaria en su nombre”.
ANTONIO FRANCISCO FRANCO
“El pasado sábado 12 de enero llegó una noticia muy dolorosa para nuestra familia, partió Antonio Francisco Franco un hombre muy especial para todos nosotros, tan querida, el pilar de una gran familia y saber que tu presencia la tendremos solo los recuerdos y todas las cosas vividas a tu lado… causa un gran vacío.
Llegó tu momento de volar, tu tiempo de descanso… sabemos que nos dejaste cosas muy valiosas que quedan en nuestro corazón grabadas a fuego.
No puedo explicar lo que se siente frente a tu ausencia pero te queremos agradecer por todo, desde tu esposa Berta Roquelina Castro tantos años junto a tu lado, tus hijos Daniel, Mónica y Adriana, la compañía de tus hijos políticos, nietos, bisnietos… cada uno de nosotros te decimos que descanses en paz y serás nuestro ángel de la guarda… ¡te amaremos por siempre!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FRANCISCA EMELINDA CORREA de GANDULFO
El pasado domingo 20 de enero se apagó la vida de Francisca Emelinda Correa de Gandulfo, una querida y apreciada mujer que contaba con 96 años de edad.
Francisca había nacido en Goya (Corrientes) el 29 de enero de 1916; era hija de Juan Cruz Correa, juez de paz y Jovita Ibarrola, un ama de casa que murió cuando ella tenía solo cuatro años.
Le tocó vivir el rigor de esa época sin el confort actual; colaborando desde muy pequeña en las tareas hogareñas por ser la mayor de las hermanas, con un padre severo, al que no se le escapada ni una sonrisa.
Muy joven se casó con Humberto Gandulfo y tuvieron dos hijas: Sara y Elena, quienes luego le dieron siete nietos: Alejandra, Analía, Germán, Anahí, Leticia, Rocío y Marisol, los que además le regalaron el cariño de tres bisnietos: Valentín, Rafael y Eva.
Acompañó a su esposo en la atención de un negocio que supieron tener en su domicilio, hasta que se trasladaron al Gran Buenos Aires y más tarde a esta ciudad.
Al fallecer su compañero vivió sola hasta sus 88 años, en que pasó a estar en diferentes hogares de ancianos, hasta que murió tras diez días de internación en el Hospital Santamarina.
“Te vamos a recordar siempre mami, con mucho amor y esa sonrisa que supiste tener. Gracias por todo lo que hiciste por nosotros. Te amo, tu hija Elena.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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