Necrológicas
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MABEL PAULA IDIART de BERKUNSKY (Mela)
“Escribir sobre la muerte de un ser querido es muy difícil. Pero a la vez, esa escritura revive a quien se fue.
Hija de Pablo Idiart (vasco francés) y Balbina Cobeaga (hija de vascos, oriunda de Lobería), Mela nació en Puán un 11 de agosto de 1922 y cruzó entonces, el 2013, con 90 años.
Junto a sus padres y hermana mayor Ana María, se trasladan a Tandil a sus ocho añitos, cuando Pablo compra el hotel Kaiku y posteriormente, a una cuadra, el hotel Maritorena que hoy ya no existe.
Hace la primaria en el colegio Sagrada Familia y simultáneamente estudia y ama el piano, tocando muy bien de oído, como también ama los deportes, sobre todo el patín. Un día antes de su viaje final, nos contaba historias sobre sus patines y a la vez se lamentaba no haber patinado nunca sobre hielo. Hoy queremos pensar que se fue para cumplir ese sueño.
Siempre fue una mujer muy curiosa y vivaz y nos entretuvo con miles de historias, tanto de su juventud como de sus innumerables viajes por el mundo que realizó hasta entrados sus 89 años.
Sus padres fueron los segundos habitantes de Mar del Tuyú, cuando ella era niña y allí sólo había arena y viento. Quizá ver cómo se podía armar un camino con hojas de palma o cómo una planta que se plantaba formaba un médano y así el viento amainaba, todo aquello fue de seguro una experiencia que la empujó a animarse a muchas cosas.
Cuando recordamos que manejó más de diez mil kilómetros en Europa con su hermana y una amiga, siendo ya mayor de 60 años; o se anotó en la carrera de Guías de Turismo casi a los 70 (y de donde quedaron hermosas compañeras hasta el final de su vida); o después de los 80 se dio cuenta que se entretenía en el casino y que ahí también podía hacer nuevas amigas ; o cuando a los 18 se fue a vivir con unos tíos a Santa Clara y se animó (y le gustó) a enseñar a leer y a escribir porque allí no había maestra; o cuando acompañó a su marido, Rubén Sarmiento Berkunsky, en tantas empresas arriesgadas pero a la postre exitosas; o cuando respetó a rajatabla el 28 de diciembre (salvo el último) para hacer caer a quien pudiera o mojar a todo el mundo en carnaval; en fin, cuando la recordamos coincidimos en su vitalidad, su alegría de vivir, su buen humor.
Ya a los 16 conoció a Rubén (Roberto) en un corso y haciendo un juego de época por el que no se saludaba a quien portaba el rancho (sombrero) número 100 de los que se fueran contando. Justo el número de Berkunsky y a quien entonces, le negó el saludo. Quizá eso generó mayor enamoramiento y así fue que 6 años después se casaron radicándose en nuestra ciudad y llegando a cumplir 67 años de casados
Sus hijos Roberto, Mabel y Guillermina y después sus nietos por orden de aparición Iván, Igor, Maia, Roberta, Constanza, Elis, Vera y Camila, la amaron e hicieron lo posible por verla feliz.
Quizá el final, distanciada de sus afectos por una terapia intensiva, no fue el que ella quiso ni quisimos para ella.
Pero nos quedan las vivencias y los recuerdos de tanta vida amable y amorosa que supo prodigarnos.
Y hoy, sus cenizas, como las de su marido, forman parte del “campito” (Beritaco), lugar de encuentro familiar. Y donde de seguro, así como de carozos logró crecieran árboles; las plantas, los afectos y los buenos recuerdos, crecerán”.
JORGE DAMIAN MURRONE
El pasado miércoles 2 de enero y cuando contaba con tan solo 22 años de edad, inesperadamente falleció Jorge Damián Murrone, dejando un profundo pesar entre todos lo que lo amaban.
Jorge nació en esta ciudad el 17 de agosto de 1990 y su familia le escribió en su recuerdo:
“Dami: tu partida nos asombra, con solo 22 añitos partiste de nuestras vidas, de forma inesperada, y bueno… ¿qué decir? Lo difícil, es cómo hacer para recordarte sin una lágrima en nuestros ojos. Dami, te extrañamos mucho, sabemos que donde sea que estés, estarás en paz, y eso nos ayuda…
Sin palabras, solo te amamos mucho, que te extrañamos y será hasta pronto. Nos quedamos con los recuerdos compartidos, momentos inolvidables.
Dami, que en paz descanses. Tu familia: papá, mamá, abuela, tía, hermanos, sobrinos, cuñados, primos y amigos.
“Día a día pienso en ti, en cada momento de mi vida, tu recuerdo esta en mí. No podré olvidar tu presencia, sólo aprenderé a vivir con su recuerdo”.
La vida no es más que un sueño que cuando se acaba no queda más que un recuerdo. Ni las nubes del cielo, ni la luz del sol, son tan bellos como tu recuerdo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EMILIANO CARLOS MARTINEZ
El pasado lunes 24 de diciembre falleció Emiliano Carlos “Chicolo” Martínez, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos, que escribieron en su memoria:
“Dios lo llamó a su lado, dejando a su familia sumida en el dolor. Había nacido en Tandil, su vida transcurrió libre, junto a su madre y hermanos, hasta que se casó y formó su propia familia.
Trabajó en distintos rubros pero el que más satisfacciones le dio fue el ser propietario de una gomería, la cual le permitió criar a sus hijos y darles una buena educación.
Su esposa, hijos y nietos lo llevarán por siempre en su corazón”.
JUAN ANTONIO BONAVETTI
El pasado sábado 5 del corriente dejó de existir Juan Antonio Bonavetti, una querida y respetada persona que contaba con 80 años de edad.
Juan nació en Azul un 13 de junio de 1932 y en dicho lugar conoció a Alcira Clara Torres, quien fue su compañera de toda la vida, ya que estuvieron juntos 58 años.
En 1958 se radicó en Barker y fue empleado de Loma Negra en donde por muchos años se desempeñó en la sección embolsado de cemento, donde cosechó innumerables amigos.
Durante su vida tuvo ocho hijos, aunque le tocó pasar por la mala experiencia de perder a dos de ellos. Su inmenso amor hizo posible que superara ese difícil momento criando a Horacio y Sergio.
Fue un gran padre y una buena persona. De buen corazón siempre extendiendo su mano a quien lo necesitara. Lo conocían como el querido “mama mía flaco”. Pescador de ley les enseñó a cada uno de sus nietos los secretos de esta práctica deportiva.
Durante su vida en Barker integró varias comisiones directivas de instituciones de dicha localidad. Fue socio fundador de la cooperativa de servicios públicos de Barker en donde gestionó junto a sus pares la instalación del Banco Provincia para la localidad. De todas formas, toda su vida se dedicó a su comodidad y eso se vio plasmado en la cantidad de obras que logró para la comunidad.
Todo eso hizo que hoy descanse en paz, sabiendo que en su paso quedaran muchos recuerdos y haya dejado muchas enseñanzas.
Su esposa, Alcira Clara Torres de Bonavetti, sus hijos Juan Enrique, Carlos Elías, Silvana Blanca, Graciela Mónica, Fabiana Clara, Marcelo Ceferino, Sergio y Horacio. Sus hijos políticos Haydeé Noemí León, Ramón López y José Campos. Sus nietos Lorena, Carolina, Esteban, Bruno, Marcos, Darío, Gimena, Micaela, Vanesa, Valeria, Ana, Dayana, Jonatan, Ceferino, Natalia, Andrea, Sebastián, Alejandro, Maximiliano, Matías, Lucía, José, Juan y Julián, quienes junto a sus nietos políticos, bisnietos, hermanos, sobrinos y demás familiares ruegan una oración en su memoria.
Por este medio, los familiares quieren agradecer a todas las personas por habernos acompañado antes y después del sepelio, como así también al personal médico de la unidad, doctor Pedro Piza, de Barker por la atención brindada durante su internación.
ESTELA MARIS MESA
Cuando contaba con 83 años, dejó de existir Estela Maris Mesa, una querida y respetada vecina de nuestra ciudad.
“Chicha”, como le decían sus seres queridos, supo ganarse el respeto y el cariño de todo aquel que tuvo la dicha de conocerla. Trabajadora incansable, ya desde adolescente ayudó al hogar de sus padres con pequeños trabajos de costura. De manera paralela, también estudió y logró recibirse como maestra en la vieja escuela Normal.
La docencia fue la profesión que amó, sin embargo a los pocos años de recibida se casó con Cesar Benítez, con quien tuvo dos hijos: Julián y Esteban. A partir de ese momento dejó su profesión para dedicarse a su hogar y a cuidar a los suyos.
Por cuestiones de trabajo a su esposo lo trasladaron varias veces de ciudad y ella siempre se mantuvo a su lado, ratificando la compañera fiel que fue.
Hoy sus hijos, hermanos y nietos: Luis, Ana y José, ruegan una oración en su memoria y la recuerdan con mucho amor y con el respeto que ella supo ganarse día a día.
HECTOR ERNESTO GARCIA
Días atrás falleció Héctor Ernesto García, dejando un profundo dolor entre sus familiares y amistades.
Su familia escribió esta oración en su memoria:
“Queremos que sepas que te seguimos amamos y rogamos esta oración en tu memoria:
Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza".
El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio.
No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol.
Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura.
Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío.
Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo.
La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones.
"Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció.
Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores.
Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación”.
ARTURO DOMINGO MORERA
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Arturo Domingo Morera, un conocido y respetado hombre que contaba con 72 años de edad.
Arturo había nacido en esta ciudad el 2 de julio de 1941: su padre era sastre y su madre le ayudaba; cursó sus estudios y su primer trabajo fue en las oficinas de Metalúrgica Tandil, para luego desempeñarse en la casa de venta de automóviles Iribarne.
El 1º de enero de 1970 en la inauguración de LU 22 Radio Tandil, comenzó su carrera de locutor, lo que fue para él una verdadera pasión.
Fue por varios años la voz que relataba las Estampas de la Redención en Semana Santa y también el Pesebre Viviente.
Estaba casado con Elda Hernández, quien ya falleció hace cinco años.
Se retiró de la emisora local y puso un pequeño comercio, aunque ahora ya estaba retirado de toda actividad.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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