Necrológicas
MIGUEL HECTOR GOMEZ
Cuando contaba con 80 años de edad, el pasado sábado 10 del corriente, se produjo el inesperado fallecimiento de Miguel Héctor Gómez, un querido y respetado hombre, causando un profundo pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Cholo” Gómez nació el 15 de junio de 1932 en Juan N. Fernández pero pasó toda la vida en Tandil, en el barrio Villa Aguirre, dedicándose desde muy chico al turf y al gremio de la construcción, por último jubilándose en el Club Hípico.
En su juventud conoció a quien fuese su compañera de vida durante 56 años: Isabel Tolosa con quien tuvo sus dos hijos: Miguel y Carmen. Tiempo más tarde criando a su hijo del corazón José María Cárdenas.
Fue un excelente suegro con sus hijos políticos Angela Acosta, Angela Miño y Alberto Franco, siendo así también muy compañero de todos sus nietos y bisnietos.
Sus restos previo velatorio recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Viejo: hoy queremos recordarte cómo fuiste para todos en nuestras vidas, un compañero y compinche en todo sentido. Siempre vas a estar al lado nuestro especialmente por todo lo que pasamos juntos. Te amamos, hasta pronto”.
Tu señora e hijos.
Cuando contaba con 60 años de edad, el pasado sábado 10 del corriente se apagó la vida de Mario Osvaldo González, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Mario nació el 15 de marzo de 1952; su infancia transcurrió en el campo muy cerca de Gardey y junto a sus padres Eduardo González y Juana Saheote, ambos ya fallecidos y sus hermanos Carlos (f) y Aldo.
Siendo muy joven conoció a su gran amor: Carmen Nilda Héctor, con quien formó una hermosa familia, junto a sus tres hijos: Andrea, Sergio y Marcela, que después sumaron a su hija política Soledad y a sus nietos Joaquín, Rosario, Lautaro y Lucio.
Junto a su esposa compartió buenos y malos momentos pero siempre luchó para salir adelante… “hasta que un día en forma inexplicable bajaste los brazos y dejaste de luchar”.
En su querido Gardey dejó un vacío por las calles, donde sin prisa paseaba con su camioneta casi todos los días.
“Aprendiste a ganarte el cariño y el respeto de mucha gente con quien compartías largas charlas, anécdotas y tus infaltables mates amargos.
Tenías un enorme corazón, siempre dispuesto para ayudar a los demás.
Tu mayor alegría y trofeo fue haber jugado al fútbol en tu amado club Racing de Gardey y Colonia Mariano Moreno.
Fuiste un apasionado de la pesca, que le dejaste como legado a tu nieto Joaquín. Tu pasión por el baile y la música a tu nieta Rosario; tu fanatismo por el fútbol en tu nieto Lautaro y tu amor por los fierros y el galpón en tu nieto Lucio.
El vacío repentino de tu ausencia lo llenamos de recuerdos hermosos, de amor y de tu sabiduría para estar menos tristes.
Tu felicidad fue el ascenso de River Plate y el tiempo que disfrutaste con tus nietos.
Aunque no encontramos consuelo, nos marcaste un camino y sabemos que nos conduce a vos… te amamos, ¡hasta siempre Papá!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
“Mario: no dejaré de amarte, y al querer olvidarte será difícil vivir.
Amor que no existe el olvido y vas a estar siempre conmigo, aunque sé que no estás.
Amor, sé que ahora es muy tarde. Tanto amor para darte si no estás junto a mi.
Amor, lo ha querido así el destino, seguiré mi camino y tendré que decir: amor fuiste todo en mi vida…”.
Carmen.
Con la esperanza de la vida eterna, el pasado viernes 16 del corriente, a las 5.25 partió de este mundo Alberto Pinto “El Chaqueñito”, causando dolor y tristeza en sus familiares y amistades.
Alberto nació el 19 de setiembre de 1948 en Resistencia (Chaco), donde creció junto a sus padres Bernardino (f) y Herminia, además de sus hermanos Adela (f), Clemente, Nélida, Fidela y Alicia. No tuvo posibilidad de estudiar, ya que desde muy chico trabajó junto a su papá en la cosecha de algodón.
A los 14 años dejó su “Chaco querido”, al cual volvía cada vez que podía y se radicó en Tandil, más exactamente en la zona de El Paraíso, trabajando incansablemente en plantas asfálticas, conociendo miles de lugares y recorrió innumerables rutas. En cada lugar hizo amistades de hoy lo recuerdan con amor y respeto; trabajó en la cantera San Lino, Impresi Sysy, Geopé y Fontana Nicastro, entre otras.
Cansado de tanto trajín, con mucho esfuerzo y dedicación, montó su propio taller al cual todos conocen como taller “El Chaqueñito”, en calle Darragueira 1338.
A los 25 años conoció el amor y se casó con Graciela Mastronardi, su compañera inseparable, con quien formó un hogar al que más tarde llegaron Alberto, Pablo y Laura, a quienes les dedicó todo su amor.
Ellos hoy lo recuerdan como un hombre trabajador, inteligente y esforzado. La vida le regaló cinco nietos: Florencia, Nicolás, Milagros, Luciana y Martina que eran su motor diario; más, en el último tiempo que le tocó sufrir las dolencia de una enfermedad prolongada, la que por más dolorosa que fue, no le quitó sus ganas de vivir y luchar hasta el ultimo momento.
“Papi: en estos últimos meses nos diste la posibilidad de cuidarte, mimarte y amarte sin descanso, te pudimos decir lo que significaste en nuestras vidas.
Todo lo que nos enseñaste lo vamos a poner en práctica, en especial la bondad, el legado que desde chico nos marcaste… no sabías ni podías decir “no”, todo era “si”, siempre.
Te despedimos pero no te olvidaremos porque lo que mata es el olvido, vives en nuestros corazones.
Nos faltará tu palabra, tu apoyo y tus picardías, pero seguiremos adelante porque vos nos enseñaste a no bajar los brazos y nos preparaste para esto…. Te amamos infinita y eternamente ¡gracias Pá!”.
(Tu esposa, hijos, hijos políticos, nietos y demás familiares).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
A la edad de 54 años, el pasado sábado 10 del corriente se produjo la desaparición física de Luis Alberto Martínez, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Luis nació en esta ciudad el 23 de noviembre de 1957, su infancia transcurrió en la zona de Villa Laza, donde vivió en un campo hasta los 15 años, junto a sus padres Victoria y Martín, al igual que sus cinco hermanos: María, Delia, Carlos, “Pipi” y Norma. Desde muy joven se desempeñó en distintas tareas laborales, tales como la construcción, acopio de cueros y en la actualidad limpiaba metal artesanalmente. En todas esas actividades supo granjearse de amistades y afectos.
Muy joven conoció a su esposa Ana Vergara y tuvieron una hija: María Delia “Pato”.
“Vivió y dejó entre nosotros se espíritu de alegría y perseverancia”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
El pasado viernes 9 del corriente y cuando contaba con 75 años, dejó de existir Carlos Israel Baiza, un querido hombre que contaba con 75 años.
Carlos había nacido el 6 de junio de 1937 y sus seres queridos lo recuerdan así:
“Viejito… ya van dos semanas sin vos, mucho tiempo sin esos mates de todas las tardes, sin ver esa mirada con la cual nos alcanzaba para saber si te pasaba algo o no, sin poder tomarte de la mano y decirte cuánto te queremos.
Gracias por darnos todo lo que nos diste, por estar cada vez que te necesitábamos, por tus palabras; gracias por hacer de cada uno de nosotros lo que somos hoy día. Te extrañamos y nos preguntamos porqué a vos, si en casa estabas bien, si aún te seguimos necesitando como siempre.
Te sacaste el traje de persona para ponerte el de ángel, ese ángel que cuidará de nosotros y nos seguirá guiando día a día. Solo pediríamos que bajes dos minutos para poder darte un abrazo y decirte cuánto te amamos. Cómo cuesta entrar a casa y no verte, no escuchar tu voz y darnos cuenta que ya no estás con nosotros.
Papá estamos más que orgullosos de vos”.
Su esposa: Ana María; sus hijos: Anselmo, Diego, Bárbara, Lali; sus nietos: Sofía, Emanuel, Giuliana, Franco, Valentina, Uma; sus hijos políticos: Paola, Nora y Alejandro.
CARLOS ALBERTO OTERO
El pasado lunes 19 del corriente dejó de existir Carlos Alberto Otero, un querido hombre que contaba con 89 años de edad, nacido el 20 de noviembre de1922 en Gualeguaychú (Entre Ríos).
A los 19 años emprende su vida viajera que culmina en Cosquín (Córdoba) donde conoce a la que sería su mujer: Esther Ciancio, de cuya unión nacieron sus tres hijos: Diana, Carlos y Cristina.
Conocido por sus amigos y familiares como “Carlitos el sastre”, profesión que desarrolló y amó hasta sus últimos días.
Vivió mucho tiempo en Buenos Aires, pero su final sería Tandil donde descansa en paz.
"Viejito del alma ¿cómo superar el vacio que nos dejaste? Si de todo nos enseñaste, menos a estar sin vos”.
Tus hijos, nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Jorge José Siri, un querido y respetado hombre que contaba con 66 años de edad
“Mario” Siri dejó de existir el pasado sábado 10 del corriente; en plena juventud conformó una familia junto a Elsa, y tuvieron tres hijos: Paulo, Diego y Jorgelina. Disfrutó de sus nietos Catalina, Franco e Isabel.
Desde muy joven se desempeñó en el rubro metalúrgico, hasta llegar a ser un conocido empresario de nuestra ciudad.
Valoró con mucho cariño las amistades que cosechó a lo largo de su vida.
Todos los que lo conocimos guardamos gratos y agradables recuerdos, porque fue una persona que siempre estuvo atento a la necesidad del otro para ayudarlo desinteresadamente y por ello recogió tanto afecto.
“Hiciste de tu vida una historia para imitar, dejando en el recuerdo de quienes te conocieron, tu nobleza y generosidad. Momentos compartidos que jamás se olvidarán.
Siempre estarás presente en nuestro corazón…
Carolina Videla y Familia.
Cuando contaba con 95 años de edad, el pasado miércoles 7 del corriente falleció Pía Amanda Silva de Rodríguez, causando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
Amanda nació en Las Flores y en su juventud contrajo matrimonio con Ademar Rodríguez (f) y de esa unión nació su única hija: Noemí, con quien pasó sus últimos años, al igual que con su yerno Juan Carlos Popovich (f) y su hijo del corazón Ludovico Hlaczik; sus nietos Ana Claudia y Claudio Javier y sus bisnietos Darío Iván, Vladimir Tomás, Marcelo Ián y Alan Ezequiel, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Su familia agradece con cariño a Estela que la cuidó durante varios años; también a Mercedes y al personal de la Residencia Santa Lucía.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Coquito” Vergara había nacido en esta ciudad el 4 de enero de 1955 y desde muy joven dedicó su actividad laboral como tallerista.
Años más tarde se desempeñó como trabajador municipal en las áreas de tránsito, recolección y el último tiempo desarrollando tareas pasivas.
Había conformado su familia junto a Gladis Marcos y su hija Andrea quienes junto a demás familiares y amigos lo recordarán con cariño y pesar, elevando una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Un esposo inolvidable durante 45 años de caminar juntos”.
Angel Alfredo Elguren nació en Benito Juárez el 8 de septiembre de 1938; era hijo de Josefa Severino y Miguel Elguren. Creció junto a sus padres y hermanos a quienes amaba profundamente, era el sexto de nueve hermanos.
Los que viven: Miguel Elguren, Sara Elguren de de Cancina y Angélica Elguren de Madarieta, lo acompañaron hasta el último momento de su vida.
Fue el primer bombero voluntario de la ciudad, arquero y cantinero del club Juarense; en 1947 se casó con Suad Alak y se radicaron en Villa Cacique (Barker), donde trabajó en la empresa Loma Negra, como oficial calificado de 1ra. (mecánico).
Allí nacieron sus tres hijos: María Andrea, Marialba y Leandro, que fueron el amor de su vida.
También desempeñó su actividad laboral en la Municipalidad de Barker, en la que supo ganarse el cariño y el afecto de todos quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.
Tras alcanzar su merecida jubilación, pudo disfrutar del automovilismo junto a su hijo Leandro en la categoría APAC. Era el mecánico y compinche de su hijo.
Vio casarse con mucho orgullo a su hijo con Silvana Arnaurou y a Marialba con Pablo Moreno.
Supo disfrutar con mucho amor y cariño de sus nietos Tomás y Simón, que eran la luz de sus ojos.
Esposo, amigo, compinche y compañero de sus cuñados y sobrinos, quienes lo van a recordar como era él “El Vasco”.
“Pedimos una oración en su memoria y que Dios lo tenga muy cerca suyo”.
“De Mamá para vos hijo amado “Nito”. Hijo mío: qué difícil es la vida sin vos. Hace unos días te arrancaron de mi lado.
No sé cómo seguir hijo, extraño tu presencia, como me cuidabas, ya no tengo fuerzas, no puedo dormir, te espero, espero cuando llegabas de trabajar y me despertabas con un beso y me decías si quería tomar mate y lo agarrabas a besos a tu hermanito. Extraño todo de vos, salgo afuera a ver si venís y no llegas.
Hijo, a la noche hago lo mismo, salgo y vienen tus amigos a estar conmigo: Mely, Damián, Bianca, Mati, Juaqui, Cocha, Mariano, Cabe, Cristian, Ayrton, te extrañan muchísimo y Andrea y tu abuela Lidia, como vos le decías.
Mientras escribo esto lloro hijito; lo único que pido es justicia para que los asesinos que te hicieron esto paguen y estén donde tienen que estar. No voy a descansar hasta que paguen y estén presos.
Hijo te ama tu hermanito Juan, te extrañan tus hermanos y tu cuñado Fer, Sole, Guiller, Yani, Ana, Juancho, Santy y tus sobrinos Kiara y tu ahijado Marcos.
Te amo mucho, fuiste un hijo dulce y agradezco ser tu mamá. ¡Te amo!
Gracias a todos los que estuvieron junto a mi hijo, nunca me voy a olvidar de ninguno”.
Mamá de Nito.
Cuando contaba con 80 años de edad, el pasado viernes 16 del corriente falleció Juan Ignacio Frías, dejando un profundo dolor entre sus familiares y amistades.
Juan nació el 15 de junio de 1932; era hijo del matrimonio formado por Benigno Catalano Frías y María Asunta Catalán.
En su juventud contrajo matrimonio con María Elvira y tuvieron tres hijos: Roberto, Nancy y Mirta; que más tarde le regalaron siete nietos: María, Cristian, Federico, Walter, Andrea, Yamila y Jennifer; además tuvo tres bisnietos: Santino, Abigail y Josefina.
Fue un trabajador incansable, estuvo veinte años en Metalúrgica Tandil y un período similar en Tahuilco. Le gustaba la pesca, Formula Uno, Turismo Carretera, el tenis y era hinca de Boca Juniors.
Vivió en el barrio de Villa Italia, en Sáenz Peña casi Urquiza, lugar en donde supo ganarse el cariño de todos sus vecinos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Fuiste parte de nuestras vidas, papá, te doy las gracias por todo lo que nos diste”, Nancy.
Sus familiares, amigos y seres queridos lo recuerdan como el gran hombre que fue y ruegan una oración en su memoria.
Sus seres queridos agradecen a la Clínica Chacabuco, a las trabajadoras de Terapia Intensiva, al servicio IET de ambulancias.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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