Necrológicas
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ROQUE JOSE FERRARA
El pasado miércoles 7 del corriente falleció Roque José Ferrara, un querido y respetado hombre que contaba con 55 años de edad. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Roquito: no alcanzan las palabras para expresar el gran vacío que me dejaste. Te amo, te extraño.
Siempre fuiste un padre protector que amaba a sus hijos, nietos e hijos políticos, a su mamá.
Juntos, hace 33 años que buscamos la paz, unidad y bienestar de la familia. Dejaste un gran legado, enseñanza de trabajo y de lucha por nuestros objetivos.
Tus últimos momentos fueron orando y alabando a Dios, por eso sé que están bien. Te necesito, no te olvidaré. Cuando Dios lo decida estaremos juntos.
Sos un orgullo para todos. Te extrañaremos y amaremos por siempre”.
Graciela Sánchez de Ferrara y familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANA MARIA GONZALEZ de ANGELILLO
Cuando contaba con 62 años de edad, el pasado martes 6 del corriente, falleció Ana María González de Angelillo, causado dolor y tristeza entre sus familiares y quienes la conocieron.
Ana María había nacido en esta ciudad el 7 de enero de 1950; desde muy joven desarrolló tareas laborales en distintos ámbitos, actividades siempre relacionadas con el comercio y la venta, tarea que sentía y amaba. Fue vendedora de libros de distintas editoriales.
También incursionó en el comercio siendo durante muchos años empleada de Creaciones Sarita, desaparecida casa de modas para la mujer. Trabajó en Favacard como promotora y vendedora de tarjetas de crédito. En los últimos años, antes de su merecida jubilación, se desempeño en el rubro de la perfumería. Siempre de trato cordial y amable.
Ya jubilada dedicó gran parte de su tiempo a la tarea comunitaria. Ferviente creyente de la religión católica. Fue catequista en la capilla Nuestra Señora de los Dolores.
Conformó una hermosa familia junto a su esposo, el periodista Horacio Angelillo y su hijo Marcos, disfrutando desde hace algún tiempo el cariño y la alegría junto a su nuera Florencia y la recién llegada Helenita. Fue inseparable compañera de su esposo.
Una enfermedad cruel fue minando sus fuerzas y su alma de tristeza. En sus últimos días solo sonreía y la animaba su nietita.
Quienes la conocieron siempre la recordarán por sus buenos sentimientos, su bondad y su lucha.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
MIRTA SUSANA VIGNAU de DOMINA
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Mirta Susana Vignau de Dómina, una querida mujer que contaba con 66 años de edad.
Mirta nació en Azul el 4 de mayo de 1946; era hija de Emma Delia Brusa y Carlos Benito Vignau, conformando su familia con sus hermanos Liliana Graciela Vignau y Orlando José Nasello.
Cursó su estudios primarios en el Colegio Sagrada Familia de Azul; a los 12 años la familia se radicó en esta ciudad y continuó aquí con sus estudios secundarios en SAFA, donde recibió el título de maestra en 1964; para luego desempeñar se tarea docente en distintas escuelas rurales de esta zona.
El 18 de enero de 1969, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen se casó con Nicolás Carmelo Dómina y tuvieron tres hijos: Nicolás José, Carlos Alberto y Susana Elizabeth.
Ejerció en la Escuela N° 21 “Juan Bautista Alberdi”, de Villa Italia; asimismo, desde 1982 al ´85 fue maestra de grado en las escuelas N° 10, N° 5 y N° 34, todas de Mar del Plata; en 1986 regresó a Tandil y dictó clases en la Escuela Normal.
Luego, por razones laborales de su esposo vivieron en Alemania, donde ella fue docente en la Embajada argentina en ese país.
Su pasión fue la docencia, que supo ejercer con paciencia y alegría, entrelazando la vida familiar y laboral. Ya jubilada, recordaba con cariño a quienes fueron sus alumnos, hablaba con emoción de ellos y era visitada por ex alumnos, con su vida hecha, que la enorgullecieron.
También pudo disfrutar del cariño de sus nietos: Constanza Lucía, Nicolás Ezequiel, Francisco José y Emma Tailor.
“Si hay que poner un nombre a su paso por la vida, sin dudas, será la gran consejera y contenedora de situaciones difíciles, sabiendo encontrar la felicidad en cada pequeño gesto y teniendo, como don, la enseñanza de la vida”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de Azul.
RODOLFO ARTURO LEANES
El pasado jueves 8 del corriente dejó de existir Rodolfo Arturo Leanes, un querido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad.
Rodolfo era nativo de Ayacucho, hijo de Avelino Leanes y Petrona Burgos, conformando su familia junto a sus hermanos Micho, Coca, Tito y Rosa, se criaron en Sarmiento al 1200 de esta ciudad.
A los 18 años comenzó a trabajar en la empresa de Correos y Telecomunicaciones, donde se desempeñó por espacio de más de cuarenta años, llegando al cargo de jefe de la sucursal local.
En su juventud se casó con María Isabel Destri y tuvieron dos hijos: María Cecilia y Gustavo, que más tarde le dieron los nietos: Alejo, Gonzalo y Ezequiel.
Durante su existencia cosechó innumerables amigos que hoy lamentan su desaparición física. Era afiliado radical pero nunca influenció a sus hijos para que sean libres de elección de sus ideas. Transcurrió su vida siempre por la senda del trabajo, la responsabilidad, lo que hizo que sea reconocido por sus pares. Alternó su trabajo en el Correo, llevando la contabilidad en Repuestos Miraglia, ubicado en la esquina de Rodríguez y Garibaldi por muchos años; después estuvo al frente de la agencia oficial Casa Saccone, en calle Pinto 673, trabajos que le permitían seguir cosechando amigos y conocidos que acompañan hoy en los sentimientos a la familia.
“Querido Viejo: te nos fuiste pero dejaste huellas, fuiste un buen esposo, excelente padre y gran compañero de familia; como tantos lamentamos tu desaparición, te hubiésemos querido más tiempo para devolverte todo lo que nos ofreciste a lo largo de tu vida. Pero esa maldita enfermedad te fue desgastando de a poco, la supiste llevar y nos hiciste que nosotros nos acostumbráramos a ser parte de tu vida diaria. Tus últimos años se pusieron difíciles para vos y para esa mujer de fierro que tenías al lado, que no debe preocuparse, hizo todo para que tus días sean lo más normal posible. Ella se desgastaba a tu lado pero nunca perdió la calma.
Hoy te llora y lamenta, pero sabe que hizo todo lo que estaba a su alcance, quizás relegando la salud de ella, de su hija Marice qué decir, se bancó tus últimos días sabiendo que al final sería doloroso para ella pero no para vos Viejo.
Y ahora toma tu recado de cuidar a Mamá, en cuanto a mí quizás sea el que más te va extrañar, ya que me había pegado mucho a vos y este último tiempo era una constante ir a verte todos los días y charlar de tiempos viejos. Las conversaciones por ahí no tenían sentido, pero por ahí era una forma de mantenernos en contacto. Estos últimos días te acordaste de todos los que pasaron por el Correo de tu época. Qué memoria hablabas de cómo treinta años atrás, esos que no te despidieron.
Nos enseñaste y nosotros lo vamos a poner en práctica, estamos en esta vida para nacer, crecer, aprender y enseñar cuando ya cumplimos como lo hiciste, se sigue viaje.
Ahora está en nosotros el legado que nos dejaste y lo pondremos en práctica, siempre juntos en familia: Marice y Frey y sus críos y yo con Micha y Ezequiel cuidaremos de tu esposa como vos lo harías.
Te despido Viejo, pero no te olvidaremos, te recordaremos porque tu personalidad no pasó desapercibida por nuestras vidas. Faltarán las picardías, las palabras justas y el calor de tu compañía, seguiremos adelante porque vos nos enseñaste a no bajar los brazos y nos preparaste para esto…. ¡Chau Viejo”.
Gustavo, tu hijo, en nombre de Mamá, Marice, Fredy, Micha, Alejo, Gonzalo, Santiago y Ezequiel.
ISABEL OTERO de RODRIGUEZ
Cuando contaba con 87 años de edad, el pasado viernes 2 del corriente se apagó la vida de Isabel Otero de Rodríguez, dejando un vacío intenso en cada uno de sus familiares y amistades.
“Abuelita de mi vida… nos cuesta tanto saber que ya no estás, que sólo te tendremos en nuestros corazones, recordando lo hermoso e inolvidable que fue disfrutarte el poco tiempo que te tuvimos… sólo un año, al cual pudimos verte, besarte, mimarte, darte todo hasta lo último.
Orgullosos de que hayas sido nuestra abuela. Gracias por todo lo que nos diste y por la enseñanza que nos dejaste.
Te amaremos y extrañaremos por toda la eternidad Abu…”.
Tus nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARLOS ALBERTO FORTUNY
Cuando contaba con 81 años de edad, el pasado martes 9 de octubre dejó de existir Carlos Alberto Fortuny y sus seres queridos escribieron en su recuerdo:
¡Cuántas cosas has hecho por tus hijos y tus nietos!
Entre vos y Mamá nos han llenado de alegrías…
Y en tu memoria, recordamos estas palabras:
“El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me hace descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de tranquilas aguas, me da nuevas fuerzas y me lleva por el camino recto haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo: tu vara y tu cayado me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume sobre mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré”.
Salmo 23
“Papá, ya estás con el Señor… te extrañamos mucho.
Nos has hecho para ti Señor y nuestro corazón estará satisfecho hasta que descanse en ti”.
San Agustín.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
MARTHA NOEMI PASTORINO de LAGOS
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado lunes 5 del corriente se apagó la vida de Martha Noemí Pastorino de Lagos, una querida mujer que contaba con 78 años de edad.
Martha había nacido en Capital Federal el 20 de julio de 1934; en plena juventud contrajo matrimonio con Francisco Lagos, conformando una familia con cinco hijos, que más tarde fueron sumando a sus hijos políticos, catorce nietos y tres bisnietos.
Acompañó a su esposo en su carrera militar por los diferentes destinos a los que fue asignado, hasta que en 1982 la familia se radicó en esta ciudad.
Desempeñó tareas laborales como personal civil de la Fuerza Aérea Argentina hasta alcanzar su merecida jubilación.
Se destacó por ser una persona llena de energía, con muy buena salud y muy querida en los ámbitos en que transitaba, muy solidaria y una gran madre. Siguió participando en estudios universitarios y disfrutando de su familia.
La sorpresa de un cruento accidente dejó desolada a toda la familia, a quienes les cuesta entender lo sucedido, quienes desean que descanses en paz.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
YOLANDA BEATRIZ SEVERIENS de RODRIGUEZ
El pasado jueves 1 del corriente, a los 82 años de edad se apagó la vida de Yolanda Beatriz Severiens de Rodríguez.
Nacida el 13 de abril de 1930 en Azul, pasó su niñez y adolescencia en La Pastora, junto a parte de sus hermanos, donde almacenó grandes recuerdos que siempre le gustaba contar.
Allí conoció y se casó con Carlos “Pocho” Rodríguez y emigraron a esta ciudad.
Fue a vivir con Ricardo y Susana, adoptando a Alejandro y Cintia como sus nietos, acompañando sus vidas por más de veinte años, recibiendo a Milagros con infinito amor, celebrando sus ocurrencias y picardías.
Amenizó estos años pasando varios días en casa de Marta y Pedro, degustando el pollito a la parrilla y el infaltable helado del domingo, acompañada de sus “casi nietos”, que la esperaban con alegría pues era “una grosa”, pícara y ocurrente.
Junto a ellos terminó sus días: Miriam le traía sus revistas; Horacio el jugo de manzanas; nacho y Julieta; Ramiro, Gonzalo, Mariano y Guadalupe, junto a Esteban y Delfina le harían compañía y con valor y amor ayudaron a asistirla.
Para Pedro fuiste su “paciente favorita”, siempre con una sonrisa agradeciendo su invalorable atención.
“Sos y serás “la tía”. No dejaremos que partas totalmente, pues ya anidas en nuestro corazón, donde te guardaremos con el infinito amor que supiste generar. ¡Te amamos!”.
Tu familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FLORINDA MARIA DEL CARMEN MARTINEZ de GONZALEZ
El pasado jueves 8 del corriente a los 74 años de edad, dejó de existir Florinda María del Carmen Martínez (Chicha), lo que causó hondo pesar y tristeza entre sus amigos y seres queridos. Una apreciada mujer y muy servicial.
Estaba casada con Eusebio Irineo González y tenían dos hijos: Marita y Hugo quienes juntos a sus nietos: Nahuel, Antonela, Milagros, Emanuel y Emiliano lamentan profundamente su partida.
“Chicha” nació en Tandil el 25 de abril de 1938, su niñez y adolescencia transcurrieron en La Pastora y Arroyo Los Huesos, trabajando después de casada en la Estancia “El Pensamiento”, volviendo a Tandil para la educación de sus hijos.
“Fuiste buena esposa, madre y abuela ejemplar, todos tus seres queridos rezan una oración en tu memoria”.
Dedicatoria:
“Hermana, hace tan poco que partiste y cómo se te extraña, duele tu ausencia. Mi amor de hermana se resiste a entender que te querías ir para encontrarte con nuestros viejos. Yo quería verte en pie y luchando juntas hasta el último momento.
Te pido perdón por querer retenerte y porque cambié un poco los roles y pasaste a ser mi responsabilidad, espero que te haya podido devolver lo mucho que me diste en la vida cuando lo necesité, con mis hijas cuando yo estuve enferma.
Me consuelo al creer que un día, cuando Dios quiera nos vamos a juntar para siempre, mientras tanto seguís en mi corazón”.
Tu hermana Nené.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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