Necrológicas
CARLOS DANIEL ERVITI
Tras soportar los procesos de una corta dolencia, el pasado viernes 2 del corriente dejó de existir Carlos Daniel Erviti, un querido hombre que contaba con 59 años de edad.
Carlos nació en esta ciudad el 4 de mayo de 1953; y desde muy joven se dedicó a la actividad agropecuaria en campos de la zona de De la Canal.
Estaba casado con Elsa Fernández y tenían un hijo: Iñaqui, quienes lamentan profundamente su partida, al igual que se mamá María Estela Fernández y su hermana Mirta Alicia.
Era una persona muy querida por sus amigos y muy servicial.
“Carlos nunca te vamos a olvidar, junto con vos se me fue un pedazo de mi vida”.
Tu Mamá.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio de Necochea.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Abuelita de mi vida… nos cuesta tanto saber que ya no estás, que sólo te tendremos en nuestros corazones, recordando lo hermoso e inolvidable que fue disfrutarte el poco tiempo que te tuvimos… sólo un año, al cual pudimos verte, besarte, mimarte, darte todo hasta lo último.
Orgullosos de que hayas sido nuestra abuela. Gracias por todo lo que nos diste y por la enseñanza que nos dejaste.
Te amaremos y extrañaremos por toda la eternidad Abu…”.
Tus nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
El pasado sábado 3 del corriente falleció Miguel Arnor Mercado, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad.
Miguel nació en Juan N. Fernández el 28 de diciembre de 1937, e integraba una familia con sus hermanos Eugenio (f), Olga (f), Victorina, Benigno (f), Alberto (f), Oscar (f), Orlando y Rafael; desde muy joven se dedicó a las tareas rurales y camionero.
Había conformado su hogar junto a su esposa Noemí Bernal (f) y sus hijos: Marcelo Ricardo, Silvia Ricardo y Beatriz Mercado de Ríos, quienes junto a nieto y bisnietos elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Yolanda Beatriz Severiens de Rodríguez, una querida y apreciada mujer que contaba con 82 años de edad.
“Yoli” nació en Azul el 13 de abril de 1930; su niñez y adolescencia transcurrieron en La Pastora, junto a parte de sus hermanos, donde almacenó grandes recuerdos que siempre le gustaba contar.
Allí conoció y se casó con Carlos “Pocho” Rodríguez y emigraron a esta ciudad.
Amenizó estos años pasando varios días en casa de Marta y Pedro, degustando el pollito a la parrilla y el infaltable helado del domingo, acompañada de sus “casi nietos”, que la esperaban con alegría pues era “una grosa”, pícara y ocurrente.
Junto a ellos terminó sus días: Miriam le traía sus revistas; Horacio el jugo de manzanas; nacho y Julieta; Ramiro, Gonzalo, Mariano y Guadalupe, junto a Esteban y Delfina le harían compañía y con valor y amor ayudaron a asistirla.
Para Pedro fuiste su “paciente favorita”, siempre con una sonrisa agradeciendo su invalorable atención.
“Sos y serás “la tía”. No dejaremos que partas totalmente, pues ya anidas en nuestro corazón, donde te guardaremos con el infinito amor que supiste generar. ¡Te amamos!”.
Tu familia.
A los 62 años de edad, el pasado sábado 3 del corriente falleció Luis Alberto Sinka, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Luis nació en esta ciudad el 6 de febrero de 1950; era hijo de Josefa Hanus y José Sinka.
Hombre de bien, dedicado desde muy joven al trabajo, decidió unirse para toda la vida con Sara Cristina Mutti. Juntos tuvieron cinco hermosos hijos: Duggan, Aixa, Josefina, Estefanía y Alan, a quienes les dedicó todo su amor, educándolos en los valores de la fe, el compañerismo y respeto.
Supo guiar a cada uno de ellos en los emprendimientos de la educación, el trabajo y la formación de sus hogares, para después dedicarse de lleno a los nietos: Sol, Inés, Julia, Franco, Valentín, Santino, Delfina y Bautista.
Siempre con buen humor, una sonrisa y palabras de aliento mantuvieron viva sus innumerables amistades, con quienes compartió viajes, peñas, encuentros de pesca, carreras y aeromodelismo, estando presente en los buenos momentos como también en los más difíciles.
Hoy con su partida nos deja sin duda un inmenso dolor, pero también la tranquilidad que ha puesto lo mejor de sí para salir adelante, durante más de 18 años de tratamientos.
“Papi: ¡no encuentro consuelo! Te extraño, te necesito y sobre todo te quiero tanto que me quedo con los mejores recuerdos tuyos.
Te prometo que juntos a mis hermanos nos ocuparemos de mantener con fortaleza a Mami. Deseo de corazón que descanses en Paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
El pasado lunes 29 de octubre y cuando contaba con 71 años de edad falleció Néstor Alfonso Echandi, noticia que produjo tristeza y pesar entre sus familiares y amistades.
“Pichón” Echandi nació en esta ciudad el 14 de febrero de 1941 y toda su existencia transcurrió en el barrio de Villa Italia, lugar que amó ya que también fue el sitio en donde vivieron sus padres.
Desempeñó su actividad laboral como transportista y también trabajó en Metalúrgica Tandil, lugar en donde no sólo hizo buenos compañeros de trabajo, sino también a muchos amigos.
En plena juventud contrajo matrimonio con María Teresa García, y tuvieron un hijo: Marcelo Daniel, quien luego sumó a su hija política, Silvia Viviana Arancibia; y disfrutó del cariño de sus nietos Marcelo Ezequiel y Carolina Andrea; su bisnieta Merlina Sofía, que lo recuerdan como la persona de bien que fue en su vida.
Todos sus seres queridos ruegan una oración en su memoria y lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Cuando contaba con 82 años de edad, el pasado viernes 26 de octubre, Antonia Antonich de Quiroga subió a la presencia del Señor.
Antonia nació en esta ciudad el 26 de noviembre de 1930, era hija de Simón y Vicenta y tuvo once hermanos. Por ello, desde muy niña tuvo que trabajar con su hermana mayor de niñera en La Plata.
En plena juventud regresó a la cantera San Luis, donde conoció a Juan Quiroga, con quien contrajo matrimonio y tuvieron su primera hija: Blanca.
Luego, por cuestiones laborales se radicaron en el paraje Los Pinos, Balcarce, donde siguió ocupándose de los niños ya que ocupaba el lugar de maestranza en la Escuela Nº 60. Allí nació Susana, su segunda hija y en 1963 regresó a nuestra ciudad junto a su familia.
Ya en Tandil trabajó en el Colegio San José, hotel América y finalmente en el Instituto Bernardo Houssay, en donde los niños cariñosamente la llamaban “la vieja”. En dicho lugar alcanzó su merecida jubilación.
Con mucho sacrificio se compró su casa en el barrio Metalúrgico en donde siguió brindando su bondad a los niños que lo necesitaban. Luego nacieron sus nietos, a los que amó con todo su corazón. De todas formas, nunca se quedó tranquila y siguió ayudando al prójimo en la Iglesia Cristiana, en la Sociedad de Fomento o colaborando con el Estado (siendo una de las primeras manzaneras).
Más tarde pudo disfrutar de la llegada de sus bisnietos: Tamara, Juan Ignacio, Joaquín, Ramiro, Juan David, Jazmín y Lautaro (los chiquitos). “Daba gusto verte disfrutar de ellos”.
“Cumplió 58 años de matrimonio y el 10 de noviembre del año pasado su viejo partió al encuentro de Dios y te empezaste a encerrar en su angustia y tristeza que venías arrastrando durante los últimos años con las pérdida de algunas de tus hermanas y de dos sobrinos, que eran como tus hijos propios. En ese mundo siempre te acompañó ese chiquito, al que solo vos veía, seguramente un ángel de Dios te estaba aguardando para llevarte ante el trono celestial.
Fuiste buena esposa, mejor madre, abuela y bisabuela ejemplar. Sobre todo excelente persona, siempre dispuesta a dar una mano al necesitado. Tu fe cristiana te hizo caminar en la vida, nunca te vamos a extrañar”.
“Mamá: hace tan poco que partiste y como se te extraña, duele tu ausencia. Mi amor de hija se resiste a entender que te querías ir para encontrarte con el “viejo”.
Yo quería verte en pie y luchando juntos hasta último momento. Te pido perdón por querer retenerte y porque en estos últimos años cambié un poco los roles y pasaste a ser mi responsabilidad. Espero que te haya podido devolver algo de lo mucho que me diste en la vida.
Sé que en esa oración que hicimos juntas al Todopoderoso entregaste tu corazón con fe y hoy estás en su Gloria seguramente con papá junto a los ángeles.
Me consuelo al creer que un día, cuando Dios quiera, nos vamos a volver a juntar para siempre, Mientras tanto seguís dentro de mi corazón y a mi lado”.
Blanca.
Quisiera saber donde estás, que estás bien, ese es mi consuelo. El saber que un día no muy lejano nos encontraremos y podré escuchar nuevamente ese “Negrito” tan tierno.
Abuela: seguramente hoy estas rodeada de los ángeles y ruiseñores, de calles de oro, de inmensas mansiones. Esa fue la promesa que nos hizo nuestro Dios, al que seguramente le estarás cantando hoy con amor”.
Tu nieto Claudio, “El Negrito”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
El pasado martes 6 del corriente se apagó la vida de María del Carmen Vennari de Krvavica, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años de edad.
"Abuela amada, gracias por todo tu sacrificio por haberme formado como persona y como hombre, nuestro dolor no tiene reparo alguno pero a su vez soy consciente de que ya no sufrirás más reunida junto al padre celestial que te ha llamado ante su presencia. Gracias por haberme enseñado a servir con el corazón todo lo que se emprende con el alma, tal como tú te desempeñaste en tu vida.
Sólo te digo hasta pronto porque siempre estarás en mi corazón y sé que cuando yo parta de este mundo tú estarás ahí esperándome."
Tu Pablito.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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