Necrológicas
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SERAFIN ANGEL FERNANDEZ
El pasado jueves 25 de octubre dejó de existir Serafín Angel Fernández, un querido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad.
“Nano” Fernández nació en esta ciudad el 14 de junio de 1931; desde muy joven desempeñó tareas laborales trabajando como canterista y después de camionero, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Había conformado su familia junto a su esposa Hilda Ofelia Rodríguez; sus hijos Sergio Serafín y Alejandra Ofelia, que luego sumaron a sus hijos políticos Sandra Celasco y Andrés Rezola; a sus queridos nietos Alejandro Daniel, Cristian Ezequiel, Juan Ignacio, Luciano Nicolás y Maximiliano Germán; sus nietas políticas María de los Angeles y Romina; además de sus bisnietas Micaela Magalí y Olivia; quienes junto a sus hermanos y hermanas, sobrinas y sobrinos lo recordarán eternamente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RUBENS GUALDEMAR GÜIMILL
Cuando contaba con 91 años de edad, el pasado lunes 29 de octubre se produjo el fallecimiento de Rubens Gualdemar Güimill, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Lacho” Güimill había nacido el 27 de agosto de 1922 en Coronel Pringles; en 1960 se había radicado en esta ciudad y desarrolló su actividad laboral como industrial, desempeñándose en una fábrica de bolsas de arpillera.
Estaba casado con Matilde Rodríguez y tenían tres hijos: Carlos Rubén, Miguel Angel y Edgardo José, quienes lamentan su partida de este mundo y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ADELA DORA ISLAS de BALLESTER
El pasado sábado 20 de octubre falleció Adela Dora Islas de Ballester, una querida y apreciada mujer que contaba con 73 años de edad.
Adela había nacido en esta ciudad; era hija de David Islas y Mercedes Penoucos, conformando una familia junto a sus hermanos Beatriz, Alicia, Sarita, David y Stella.
Muy jovencita egresó de la Escuela Normal con el título de Maestra, ejerciendo la docencia en el Colegio de Hermanas, y luego pasó a integrar el staff del Banco Comercial del Tandil, donde trabajó por espacio de 34 años.
Se caracterizó por su respeto, paciencia y buen trato, cosechando innumerables amistades.
En 1968 contrajo matrimonio con Mario Luis Ballester, conformando una hermosa familia junto a sus hijos Mercedes y Pedro; quienes con el paso del tiempo fueron sumando a sus hijos políticos Alberto y María.
Más tarde fueron llegando sus nietos Martín, Mateo, Felipe e Inés, quienes la llenaron de alegría y esperanza.
La partida de su esposo y una enfermedad fueron minando sus fuerzas y su alma de tristeza; sólo sonreía al ver a sus nietos y al recibir sus besos y abrazos.
Sus últimos años transcurrieron en el Hogar Tierra de Sueños, donde recibió el amor, compañía, atención y mejor calidad de vida de Marina, Irene, Marcela, Marianita, Ludmila, Pamela, Adriana y Gabriela, Gracias a ellas y a los doctores Agüera y Benítez Massanés.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
TERESA ARANCIBIA de ALONSO
Tras soportar los procesos de una corta dolencia, el pasado domingo 28 de octubre se apagó la vida de Teresa Arancibia de Alonso, un personaje emblemático tandilense que contaba con 60 años de edad.
La cariñosamente llamada “Globera” falleció en la guardia del Hospital Ramón Santamarina, y había trabajado durante más de tres décadas cuidando automóviles en la plaza Independencia, además vendió diarios y fue lustrabotas, en una existencia muy dura y sacrificada.
Luego de finalizar la secundaria, hace pocos años, actualmente estaba abocada a estudiar la carrera de abogacía en la Universidad Fasta.
En plena juventud había conformado su hogar, junto a su esposo Manuel Ramón Alonso y sus tres hijos: Diana, Isaías y Natalia; además de disfrutar del cariño y las travesuras de su tres nietos: Candela, Enzo y Alma.
De carácter afable y simpática, su presencia permanente en la zona de la plaza Independencia, fue un personaje popular tandilense.
Teresita fue internada a mediados de septiembre víctima de una infección pulmonar grave y además, padecía de una patología cardíaca. Desde hacía casi veinte días estaba en coma cuatro y finalmente su organismo no resistió más y falleció.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BLANCA SOILEDAD CANALES de ITURRALDE
“Abu: querida Abu quisiera poder abrazarte y decirte cuánta falta me haces…
Te extraño tanto… es tan difícil creer que te fuiste sola y en silencio. Lamento tanto, mucho, Abu no haber podido estar contigo el último momento.
Merecías estar rodeada de todos, pero por alguna razón Dios lo quiso así.
Abu, fuiste mi madre incondicional cuando Mamá salía a trabajar. Tu paso por esta vida no fue fácil, pero tuviste mucho amor y fuiste muy feliz junto a los tuyos, y tuve la enorme suerte de ser tu nieta.
Sé que tu misión en esta vida terminó aunque me duela en el alma, no sé cómo es el Cielo, pero sí se que estás ahí, porque eras un ángel.
Lo imagino, un paisaje enorme y vos repartiendo sonrisa y amor, dando todo aquello que nosotros ya hemos disfrutado. Abu perdóname por estar triste y ser egoísta al querer tenerte conmigo cuando estás en un lugar mejor.
Creo que tú merecías que sigas estando con nosotros, que nos acompañarás siempre. Quedó mucho de ti entre tus hijos y tus nietos, pero igual extraño tu voz y tus caricias…
Gracias Abuela por todo el amor que me diste, te amé con toda mi alma y nunca dejaré de hacerlo”.
Tu nieta Soledad.
MARIA BAIER de WEIMANN
“María nació el 3 de junio de 1923 en Coronel Suárez; era hija de padres alemanes del Bolga; se instalaron en las colonias alemanas.
Junto a su esposo Juan Weimann tuvieron tres hermosos hijos: Luisa, Jorge y Juan. La vida les fue difícil y muy dura para ellos. Trabajaron en el campo en la zona de Coronel Pringles.
A los 40 años por una grave enfermedad de su esposo, quedó viuda. Lucharon todos juntos para salir adelante y en poco tiempo se vinieron a vivir a Tandil.
Aquí su existencia fue más feliz, ya que de a poco fueron naciendo sus nietos, sus bisnietos y tataranietos, que la acompañaron y mimaron.
A los 89 años su vida se fue apagando y el 30 de septiembre su corazón dejó de latir.
Dedicatoria:
“Abuela: siempre serás mi abuela del alma. Nunca voy a olvidar las veces que me dijiste: te quiero mucho.
Siempre te voy a llevar en mi corazón y siempre te tendré presente esas tardes que tomábamos mates juntas y charlábamos.
Gracias por tu sonrisa, gracias por tu compañía, gracias por haber sido tan buena conmigo. ¡Te quiero mucho y te extraño un montón!”.
Flau.
EMILIA DORA MELLADO de GOÑI
Cuando contaba con 72 años de edad, el pasado jueves 25 de octubre, dejó de existir Emilia Dora Mellado de Goñi, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Dorita” nació en Chubut el 25 de julio de 1940. Allí, en Comodoro Rivadavia, vivió gran parte de su vida.
Formó una familia muy joven y al poco tiempo quedó viuda, por lo cual tuvo que hacerse cargo de sus hijos trabajando en distintos lugares para poder darles un buen pasar.
Hace unos veinte años se mudó a nuestra ciudad con su segundo matrimonio. En Tandil debió enfrentar una terrible enfermedad de la cual pudo recuperarse y salir adelante. Sin embargo, su sufrimiento no terminó ahí ya que al poco tiempo tuvo que enfrentar el fallecimiento de su esposo.
“Las personas que estuvimos a su lado siempre la recordamos con mucho cariño porque a pesar de que nadie se salvó de sus retos, todos sabíamos de sus buenos sentimientos, su bondad y su lucha por sobre todas las cosas”.
En los últimos meses su problema de salud retomó con más fuerzas, tal es así que por más que luchó incansablemente no logró vencer la enfermedad que culminó con su vida. Para tristeza de todos lo que la apreciábamos.
“¡Dorita! Te queremos mucho y siempre te recordaremos”. Tus hijos del corazón.
JULIO EDUARDO LOPEZ
En el atardecer del pasado viernes 2 del corriente se produjo el fallecimiento de Julio Eduardo “Negro” López, un querido y respetado hombre que contaba con 77 años de edad.
“Papá querido: te vamos a extrañar mucho. Fuiste una persona de bien y me siento muy orgulloso de haber tenido un padre como vos.
Mamá, tus hijos Rodi y Coco, tus nietos Toni, Noe, Lía y Valentina te llevaremos eternamente en el corazón”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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