Necrológicas
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SARA GABRIELA BLANCO de GASTAÑAGA
“Querida Hermana: me es difícil expresar con palabras todo el sentimiento acumulado durante este largo… tiempo de lucha. Pero comprendí que cuando la vida te presenta muchas razones para llorar, me demuestra que tengo muchas más para sonreír.
Porque nos enseñaron nuestros padres a ser positivos, a luchar por lo que queremos, a no tener miedo a los recuerdos, a crear nuestras historias y vaya si creaste la tuya… una vida plena… con calidad humana tanto para el trabajo como para tu vida personal. Viendo a todos nosotros reunidos frente a ti. Familia y amigos, recordándote con tanta alegría de todos los momentos que pasamos junto a vos.
De tus anécdotas en el Instituto, tu segundo hogar, con tus amigas de viaje Ana, Pipe, Piti, Alicia y de la vida, que son tantos que no me animo a nombrar y todos los momentos inolvidables junto a la familia.
Con la pérdida de Andrés, muy joven, tuviste que ser padre y madre para tu hija Juliana… trabajando mucho para salir adelante.
Con la llegada de Agustín, tu primer nieto, se iluminó tu vida, y todo giraba alrededor de él. Después llegaron Juanita, la charlatana, la que te dejaba dibujitos por toda la casa para que la recuerdes cuando estaba de viaje y Valentín que pudiste disfrutar poco, pero que sus hermanos le contarán los lindos momentos que vivieron junto a vos.
Es imposible no dejar de recordar el amor inmenso y la generosidad que siempre supiste darles a mis hijos e hijos políticos, quienes hoy te lloran y te van a extrañar tanto, tanto… pero les has dejado la mejor herencia, tus consejos y enseñanzas de vida.
Ellos junto a sus hijos, tus nietos postizos, saben que la mejor manera de recordarte es contar los momentos más graciosos que pasamos juntos y gracias a Dios fueron muchos.
“Que el camino salga a tu encuentro,
Que el viento te sople siempre de espaldas,
Que el sol brille cálido sobre tu rostro,
Que la lluvia descienda mansa sobre tu cuerpo,
Y hasta que volvamos a encontrarnos, hermana mía.
¡Que Dios sostenga suavemente en la palma de su mano!”.
María Cristina.
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Dedicatoria:
“Muy difícil poner en palabras todos los recuerdos y todos los momentos compartidos con vos tía y madrina. Siempre atenta a todo, en el Colegio, cuando decidí qué estudiar, cuando me fui a Buenos Aires, cada cambio laboral encontró en vos la palabra justa y el consejo exacto. Ahí estabas siempre dispuesta a compartir y ayudar a tu familia poniendo tu casa, prestando lo que nos hiciera falta, acompañándonos a todos en nuestras decisiones, escuchándonos en las buenas y en las malas, apareciendo en los cumpleaños con ese regalo que todos deseábamos. Disfrutando cada momento importante de nuestras vidas, cada almuerzo familiar de los domingos Y llegaron los nietos y los sobrinos nietos y ahí también estuviste siendo la abuela postiza de mis hijas compartiendo y disfrutando cada uno de sus logros La honestidad, el optimismo y la alegría es algo que todos aprendimos compartiendo con vos, mamá y la abuela Sara que nos contaban las historias del abuelo Pedro, el tío Ramón y el tío Beto en la casa de la calle Santamarina fiel testigo de la infancia feliz que habían compartido. Las perdidas familiares fueron duras e inesperadas y del dolor sacaron esperanza y amor para seguir luchando siempre y hacer que nuestra infancia también fuera inolvidable. Hoy unidos en familia extrañamos tu presencia física pero recordamos con inmensa alegría la importancia de haberte tenido en nuestras vidas, tía Sarita
María Gabriela
URSULA HERNANDEZ de GARCIA
Cuando contaba con 92 años de edad, el pasado miércoles 12 del corriente dejó de existir Ursula Hernández de García, causando dolor y pesar entre sus familiares.
Doña “Ula”, como todos la conocieron, nació en Calzada de Bejar, España. Llegó a nuestro país de la mano de sus padres José y Balbina; aquí nació su querido hermano Joseíto (f).
Se radicaron en la zona rural, donde supieron forjar su porvenir a fuerza de trabajo y amor. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con don José María García Otero (f) y tuvieron cuatro hijos: Ana María, Carlos Alberto, Alcira y Daniel, que luego fueron sumando a sus hijas políticas. Mirta y Claudia, catorce nietos y catorce bisnietos.
Vivió siempre atenta a toda la familia, cobijando a sus hijas y nietos en momentos difíciles, cuidándolos y disfrutando de tenerlos reunidos alrededor de su mesa.
Siempre coqueta y atenta a su vestir. Se fue una española fuerte, combativa, discutidora. Firme en sus conceptos morales, acompañada hasta último momento por sus hijos, nietos, bisnietos y sus queridos sobrinos Mónica y Héctor, que la amaron y no se despegaron de ella en ningún momento.
Fiel creyente en Dios y en la Virgen, dio ejemplo con sus actos de su forma de pensar e inculcó a todo su círculo familiar el amor a Dios sobre todas las cosas.
Su alma descansa en paz y desde el Cielo cuida a todos sus seres queridos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARCELINO IGNACIO LOIDI
El pasado jueves 6 del corriente, falleció Marcelino Ignacio Loidi, un querido y respetado hombre que contaba con 86 años de edad.
“El Vasco” Loidi nació en esta ciudad el 13 de enero de 1926; era hijo de Marcelino Loidi y Manuela Chabagno, siendo el mayor de dos hermanos.
Dedicó su vida a las tareas agrícola-ganaderas en un campo cercano a San Manuel. Padre de un hijo y de una hija del corazón, les brindó su alegría, su compañía, su amor y se dedicó intensamente a sus nietos María Emilia y Mariano, a los que quiso y mimó hasta su último suspiro y los que hoy extrañan grandemente su presencia. Es que un abuelo es para los nietos un padre, un maestro, una guía, un eterno recuerdo donde las caricias, los juegos y la ternura están presentes en cada acto y todo momento.
Reconocido, respetado por tanta gente, hoy sus amigos lo recuerdan como lo que fue: un vasco de ley.
“Te fuiste como habías pedido y deseabas, en silencio y protegido por la Santísima Virgen de Luján. Alguien me dijo, ya está allí con aquellos que se le adelantaron en el camino. ¡Descansa en paz!
Mercedes.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
OMAR DANIEL RODRIGUEZ
“Luego de pelearla y lucharla mucho, te nos fuiste Viejo. Cuanta fortaleza tuviste. Pero no somos egoístas y tenemos tranquilidad de pensar que dejaste de sufrir y te fuiste tranquilo luego de ver a la persona que tanto estabas esperando.
Nos quedan los mejores recuerdos, tus consejos, y todo lo que nos enseñaste a cada uno de nosotros. Vamos a sentir mucho tu ausencia.
Descansa en paz que acá vamos a estar todos juntos y cuidando de la Vieja como vos querías. ¡Te vamos a extrañar Viejo!
Tu esposa Puchi; tus hijos Pablo, José y Mario; tus nueras Yaquelina, Andrea y Cintia; tus nietos Jaqui, Mailen, Kevin, Brisa, Braian, Ramiro y Lautaro, además de tus hermanos, familiares y amigos.
Dedicatoria:
“Gracias por haber sido un compañero, amigo, padre y por sobre todo por haber sido un gran abuelo.
Viniste al mundo para cumplir una misión y lo hiciste muy bien; formaste una hermosa familia”.
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“Abuelo Rodríguez… como te decíamos. Sabemos que te fuiste para encontrarte con la abuelita Pirucha (tu mamá) porque hace unos días te había dejado y reencontrarte con tus hermanas que hace mucho tiempo no veías.
Luchaste mucho y pusiste mucha fuerza para estar con nosotros hasta tus últimos días.
Todos te disfrutamos y te cuidamos mientras estuviste abuelito. ¡Con quién vamos a pelear ahora?
Gracias Abuelo por los momentos que vivimos juntos. Siempre, siempre te vamos a recordar y te vamos a cuidar a la abuela y nunca la vamos a dejar sola. ¡Te amamos abuelo y te vamos a extrañar mucho!
Tus siete maravillas… Jaqui, Moili, Kevin, Brisa, Braian, Ramiro y Lautaro. Tus nietos”.
JESUS NATIVIDAD EDELMIRA LEMOS
“Abuela Nita: Tuviste una vida sacrificada, pero nunca te olvidaste de los que más necesitaban… y tu necesidad de dar y no ver sufrir a los demás, hizo que abrieras un comedor comunitario, haciendo feliz a más de cien personas día a día. Gracias por todo eso y más.
A mí en particular gracias por darme ese amor de mamá, por escucharme, aconsejarme…
Vivirás en mi corazón y recuerdo por siempre. No te vamos a olvidar nunca, nunca.
Descansa en paz, porque acá fuiste una madre, una hermana, una abuela, todo… diste todo. Te queremos por siempre”.
Mimí y Mónica.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
AMALIA JOSEFA ALZA de RODRIGUEZ
“Querida Mami… es tan difícil poder expresar cuánto significaste para mí. Hoy hundida en lo más profundo de mi tristeza, te recuerdo como la mamá más buena del mundo, llena de vida, de esperanza, de luz, divertida, coqueta, con firmes convicciones, con gran entereza.
Siempre decimos… “la vida continúa”… pero nunca pensé que después de tu partida, pareciera estar suspendida en el tiempo.
Pensar seguir adelante sin tu presencia, cuesta y duele mucho. Extraño nuestras charlas cotidianas, compartir juntas las visitas a lo del tío Hugo, o lo del Negro. Compartir los cumpleaños y los festejos en familia, que aunque la cocina quedase chica, tu corazón era tan grande Vieja…
Cuánta razón tenían todos los que te amaron tanto, eras única, genial, adorable… eras simplemente la Piru, una diosa. Criaste con orgullo quince hijos, y lo hiciste lo mejor que pudiste; dándonos buenos consejos, ayudándonos en los momentos más difíciles, y a pesar de nuestras equivocaciones vos estabas ahí, acompañándonos.
Nunca me olvido cuando dijiste… “yo ya los crié y los atendí demasiado, ahora ellos que me atiendan a mí”… sí Viejita linda, eso fue lo que hicimos, cuidarte y mimarte, pero no alcanzó; porque después de haber festejado tus 85 años, rodeada como siempre de gente que te amaba, partiste rumbo al Cielo sin decir nada, para descansar en paz, eternamente.
Cómo olvidar aquel día, lleno de tristeza y de llanto, con solo ver a tus nietos como te lloraron, solo resta decir ¡cuánto te han amado!
Prométeme algo Mami… “ayudarme a sanar este dolor tan profundo y enséñame a recordarte con una sonrisa, no con una lágrima”.
Tu hija María Andrea.
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“El adiós a Piru: me cuesta empezar esto, justo hoy sábado que nos juntábamos las dos, no dejábamos títere con cabeza, ja,ja, ja.
¡Cómo te queríamos, cómo te admirábamos!, todos los días nos dabas una enseñanza de vida.
Con tus 85 años fuiste una genia. Tuviste 15 retoños, de los cuales hay tres con vos allá, estarán felices de tenerte, seguro.
En tu día, cumpliste tu último deseo, compartir la mesa con tus seres más queridos: hijos, nietos, bisnietos, amigos. Fue un día de muchas emociones, diría un día especial, donde te llamaron por teléfono los que estaban lejos, el asadito, las charlas recordando divertidas anécdotas, con mates de por medio.
Sí que nos sorprendiste con tu partida… cómo te vamos a extrañar; los domingos, el almuerzo en lo de Hugo, las medialunas de Dami, las bromas de Nico, que te arrancaban una carcajada.
Pero vos decidiste que ésta era tu última travesura, la de emprender este viaje final, sin retorno.
Eras tan linda, Viejita, llena de vida, de luz. Siempre vas a estar en nuestro corazón, Tu imagen nos va a acompañar Piru. ¡Adiós, hasta siempre!”.
Edith.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ANA KLOSTER de HEFNER
El pasado jueves 6 del corriente se apagó la vida de Ana Kloster de Hefner, una querida y estimada mujer que contaba con 81 años de edad
Ana había nacido en agosto de 1928, y en su juventud conformó su hogar en Orense, aunque sus últimos cuatro años vivió aquí junto a su hija Ana María Hefner.
Fue despedida por su hija y sus hijos José María y Juan Enrique Hefner; y sus siete hermanos llegados de Necochea, Chapadmadal y Mar del Plata, sus sobrinos de Orense, sus nietos y amistades que siempre supo ganar en Tandil.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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