Necrológicas
MARIA DEL CARMEN TOZZETTO de ROMERO
El pasado jueves 30 de agosto falleció María del Carmen Tozzetto de Romero, una querida y estimada mujer que contaba con 69 años de edad.
María del Carmen nació esta ciudad el 13 de octubre de 1942. Se desempeñó en tareas domésticas, agrícolas y luego cursó estudios de enfermería en la Cruz Roja Argentina. Luego, tuvo a cargo la sala de primeros auxilios en la localidad de Fulton.
Tiempo después fue enfermera titular en el Hospital Ramón Santamarina; después se radicó en Mar del Plata desarrollando tareas de salud en el Hospital Interzonal “Oscar Allende” y simultáneamente en diferentes clínicas de esa ciudad.
Había conformado su familia, junto a su esposo Osvaldo Romero, sus siete hijos y dieciocho nietos, quienes hoy lamentan su inesperada pérdida, al igual que demás familiares y amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCuando contaba con 79 años de edad, el pasado domingo 5 de agosto se apagó la vida de Hilda Mercedes Santillán de Avalos, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Doña Hilda o Lella como la llamaban sus nietos, había nacido en Lobería el 20 de agosto de 1932, siendo la tercera de siete hermanos de Mercedes Castro y Bautista Santillán, ambos ya fallecidos.
En 1950 contrajo matrimonio con Domingo Pascual Avalos (f) y fruto de ese gran amor nacieron sus hijos: Daniel Pascual, Domingo Bautista (f), Mercedes Alicia y Liliana Elizabeth, a quienes tanto amó, protegiendo, justificando sus errores y minimizando sus defectos.
Fue compañera incondicional de sus hijos políticos Alberto Vázquez y Eliseo Flores; luego fueron llegando sus nietos (les encantaba cocinarles): Daniel, Erica, Lucila, Cintia, Luis, María y Lucía Avalos, Fabián, Verónica (f), Cecilia, Mariela y Andrea Vázquez, Marina, Vanesa, Leonor, Sebastián, Cristian, Rocío, Andrés y Flavia Flores.
Su inmenso amor alcanzaba a sus nietos políticos Hugo Iriscytti, Mauricio López, Pablo Macías, Patricia Farcy, Marcelo Leguizamón, Ezequiel Hidalgo, Martín González, Nicolás Salinas y Daniela Caballero; al igual que a sus bisnietos Gabriel y Lucila Iriscytti, Cielo Avalos, Lorena, Tamara, Josefina y Joel López, Stefanía y Ariadna Macías, Tatiana e Iñaki Leguizamón, Camila Hidalgo, Tiziano y Nicole Salinas, Thiago Flores y Malena González, Ariel y Santiago Vázquez y en su afecto Mateo.
“Mamá: cuando perdimos a ese ser maravilloso que fue mi padre, te prometí que no te soltaría la mano, y de mi mano te fuiste. Con la serenidad de quien todo lo da, con la tranquilidad de quién todo perdona.
Gracias por todo, por haber amado, cuidado y protegido a Leo, como si fuera propia, por haber estado siempre pendiente de mis hijos. Gracias por tu emoción y tus lágrimas que se confundieron con las mías el día que nació Malena. Y las palabras que más duelen.
Descansa en paz mamá, que yo acá de rodillas en la vida buscaré el camino a la resignación.
Mi eterno agradecimiento a todos los que con su presencia nos acompañaron en tan difícil momento”. (Liliana Avalos).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Juan nació en Juan N. Fernández el 19 de julio de 1949 y desde pequeño supo lo que era el trabajo arduo, siendo el tercero de diez hermanos.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 7, trabajó en la Escuela Granja y cuando por cuestiones laborales se traslada a Buenos Aires, conoció a quien sería su esposa: Rosa Ambrosio Carbone.
Era feliz reuniendo a familiares y amigos entorno a la mesa dominguera a comer un buen asado que sabía preparar como pocos.
Amante de los animales, supo honrar la vida en todo momento y enfrentar con valentía la cruel enfermedad de su muy querida esposa Rosa, brindándole en todo momento su apoyo, cariño y protección.
“!Papá! te fuiste sin avisar, sin darme tiempo para abrazarte, me quedó un vació difícil de llenar. Te amo mucho, te extraño y te voy a extrañar. Y siempre permanecerás en mi corazón. Chau papá. Tu hijo Leo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
A los 50 años de edad, el pasado jueves 30 de agosto falleció el doctor Eduardo César Balbo León y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Muchos podemos decir acerca de Edu. De sus roles, sus pasiones y su inquietud intelectual y espiritual.
Nació en San Francisco (Córdoba), pero su inagotable sed de superación lo llevó a vivir en Córdoba (capital), Buenos Aires, Madrid, Bariloche y Tandil.
Excelente hijo y hermano. Fue esposo y padre de tres hijos. Amigo de pocas palabras y muchos mates.
Fue médico cirujano de la Universidad Nacional de Córdoba; pero su pasión por los procesos humanos lo llevó a dedicarse a la psicoterapia y a los cuidados paliativos (acompañando a los pacientes de su enfermedad y a los familiares en su duelo).
También interesado en las áreas comerciales y administrativas, en 2003 complementó su formación en empresas de el IAE de la Universidad Austral; en 2005 fundó Botton S.A., consultora dedicada a guiar procesos de desarrollo integral, económico y humano, de personas, equipos y empresas.
En 2007, se radicó en esta ciudad, cerró el consultorio para dedicarse de lleno a la consulta asistiendo a clientes de la ciudad y del resto de la provincia.
Poco antes de morir dijo: “mi cuerpo está muy enfermo, pero mi corazón nunca estuvo tan sano y feliz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
A los 78 años de edad, el pasado miércoles 22 de agosto falleció Oscar René Arrospide.
"Catalino" nació en Chillar el 1 de enero de 1934, viviendo su infancia y adolescencia en el paraje "La Patria".
A los 24 años de edad se casó con Blanca Inés Hermigarate "Quitita" con quien tuvo dos hijos: María Ines "Marisa" y Guillermo Oscar, quienes les dieron cinco nietos: María Fernanda, Maria Eugenia y Guillermo Nicolás Schiaffino, Juliana Maria y Francisco Oscar Arrospide, y cuatro bisnietos: Joaquín y Albertina Funes, Juana y Francisca Merlo.
En su paso por la vida supo cosechar grades amistades tanto en sus partidos de fútbol como en sus días de trabajo. Sus últimos momentos los disfrutó jugando a las bochas en el Centro de Jubilados y cuidando de su fiel compañera "violeta".
Caracterizado por su alegría hoy lo recordamos de esta forma:
Muchos poemas nos recuerdan día a día que tu ausencia es solo física, que tu alma esta entre nosotros; ¿pero cómo hacemos para aliviar este dolor?
Te fuiste tan rápido que apenas pudimos entender que te estabas yendo; encontramos tantas respuestas y tan pocas a la vez que solo nos queda entender que estás en un mejor lugar, cuidando de nosotros.
Te recordaremos en cada sonrisa, cada brindis será en tu honor, cada anécdota te mantendrá vivo en nuestros corazones.
Fuiste y sos esposo, hermano, padre, abuelo, bisabuelo, amigo, querido y amado por cada uno de nosotros, y aunque es entendible que las despedidas duelen, aunque es difícil entender que solo te encontraremos al cerrar los ojos, sabemos que el "gran maestro" va a estar en cada momento guiándonos y levantándonos para no caer.
¿Describir con palabras cómo eras? Son tantas que no alcanzarían mil hojas. Inteligente, alegre, compañero, humano, con tanta vida que hasta los mas jóvenes nos sentíamos viejos al lado tuyo; amante de la música y el buen asado, fanático de la naturaleza y el más sabio a la hora de darnos consejos.
Se nos hace muy raro escribir esto, así que perdona si se nos cae alguna que otra lágrima; sabemos que no te gusta que mariconiemos.
Desde acá, desde este mundo donde nos enseñaste que es hermoso vivir, que la mejor cura es la risa, te decimos hasta pronto. Espéranos Cata que algún día todos juntos volvamos a almorzar.
Te amamos y te recordaremos en el dulce sonido de tu acordeón.
María Blanca Hermigarate, Marisa Arrospide, Guillermo Arrospide, María Fernanda Schiaffino, María Eugenia Schiaffino, Guillermo Nicolás Schiaffino, Juliana María Arrospide, Francisco Oscar Arrospide, Joaquín Funes, Albertina Funes, Juana Merlo, Francisca Merlo, Guillermo Schiaffino, Alejandro Funes, Gabriel Merlo e Isaías Serra.
El pasado jueves 6 del corriente se apagó la vida de Ana Kloster de Hefner, una querida y estimada mujer que contaba con 81 años de edad
Ana había nacido en agosto de 1928, y en su juventud conformó su hogar en Orense, aunque sus últimos cuatro años vivió aquí junto a su hija.
Su partida fue lamentaba por sus hijos José María y Juan Enrique; sus siete hermanos radicados en Necochea, Chapadmalal y Mar del Plata, sus sobrinos de Orense, sus nietos y amistades que siempre supo ganar.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
A los 85 años de edad, el pasado sábado 8 del corriente falleció José Pacífico Pérez.
“Paci” había nacido el 26 de septiembre de 1926 en Azul; era hijo de Gregorio Pérez y Angélica Mante. Tenía tres hermanos, ya fallecidos, él era el menor.
Se partida ha causado dolor y tristeza en sus familiares y seres queridos. Su esposa Catalina Paoletta, que lo acompañó toda la vida y llevaron juntos un matrimonio de 56 años, de cuyo fruto nacieron sus dos hijos: Araceli y Jorge, que luego sumaron a sus hijos políticos Miriam y Mario.
Tuvo seis nietos, que los disfrutó y también llegó a tener el cariño de sus bisnietos. Todos los recordarán como un gran hombre, trabajador, recto, muy honesto y que su presencia era un ejemplo a seguir.
De joven se desempeñó en el campo y luego trabajó en Metalúrgica Tandil, donde se jubiló. Se crió en la barriada de Villa Laza y fue uno de los primeros socios del Club La Movediza, donde fue querido y muy respetado.
Disfrutó de su gran pasión que era desfilar, ir a las domas, cuidar sus caballos y sus asaditos únicos.
Con esta despedida vamos a extrañarlo muchísimo y a lo largo de los días vamos a recordar lo que él fue para cada uno de nosotros.
“A pesar que nos dejó una tristeza enorme y difícil de llevar. Su esposa, hijos, nietos y seres queridos van a recordarlo con gran respeto y dolor.
Siempre en la familia se va a nombrar a “el abuelo Paci” y a todos se nos va a marcar una sonrisa en el rostro.
En las últimas palabras te queremos decir cuánto te queremos y que te damos gracias por cada recuerdo.
Que descanses en paz y te vamos a tener siempre presente en nuestro corazón”.
“En la localidad de Hinojo, el 15 de julio de 1934 nació Rubén Enrique García, en el seno de una familia de inmigrantes españoles integrada por Domingo García, de oficio ferroviario, Juana Gutiérrez y sus hermanos Laura, Esther, Roberto, Angélica y Osvaldo Rodolfo
Antes de cumplir un año la familia se trasladó a Las Flores y más tarde a esta ciudad. Aquí cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 11; luego hizo un secretariado comercial en una academia, preparándose para su ingreso a la vida laboral.
Muy jovencito, se inició como mensajero en una empresa local, poco después pasó a Metalúrgica Tandil, donde le conservaron un puesto mientras cumplía con el servicio militar en la base naval de Puerto Belgrano. Con la baja se reintegró a la empresa emblemática tandilense de entonces, y allí hizo su carrera, terminando como jefe de personal, hasta que alcanzó su merecida jubilación en 1997.
Ya retirado se dedicó a la vida familiar, cuidando afanosamente a su hermano enfermo y, luego a su hermana inválida. Compartía esos quehaceres con las lecturas, sobre todo de temas de actualidad, ya que le gustaba estar informado para participar activamente en las sobremesas y charlas familiares.
Otro tiempo importante se lo dedicaba a seguir las campañas de su amado Boca Juniors y últimamente a la navegación por internet, otro tema que le apasionaba.
Sus viejas dolencias crónicas, respiratorias y del corazón, lo llevaron a la internación varias veces. El pasado 7 de septiembre fue una de ellas, pero esta vez el debilitado organismo dijo basta y partió en la madrugada del lunes 10. Será una de esas ausencias difíciles de disimular. ¡Te vamos a extrañar Rubén!”.
LEILA MARIA PEREYRA
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado martes 28 de agosto dejó de existir Leila María Pereyra, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Leila nació el 18 de julio de 1932 en Sauce, Corrientes; desde su juventud hasta los 68 años vivió en la Capital Federal hasta que se vino a vivir a esta ciudad.
Había conformado su familia junto a Enrique Barenthin, tuvieron dos hijas: Cristina y Nora; aunque la vida le dio la desagradable sorpresa de quedar viuda cuando estaba embarazada a los 21 años, debió luchar con su niña para seguir adelante.
Pero no todo terminaría allí, ya que el destino le asestaría otro duro golpe, pues su hija mayor sufrió un grave accidente perdiendo la vida a los 25 años.
Servicial, honesta, trabajadora, que en el 2000 se vino a esta ciudad, junto a su hija Nora y su yerno Daniel, además de disfrutar de sus nietos Natalia, Ricardo, Martín, Pablo; sus nietos políticos Walter y Jorgelina, y sus bisnietas Abigail y Josefina, quienes lamentan su partida y elevan una plegaria en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Hoy el Cielo se ha vestido de fiesta para recibirte. Quienes te amamos sabemos que estás ahí, y aunque te vamos a extrañar, aceptamos que Dios te estaba necesitando ahí con él para continuar la hermosa tarea que dejaste aquí, en la Tierra.
Tu luz nos guiará para poder continuar nosotros haciendo el bien que vos hacías a diario, en silencio, con humildad, con infinita generosidad.
Sos la mejor maestra que pudimos tener y vivirás siempre en el recuerdo de nosotros, tu familia, ya la familia de amigos que supiste cosechar.
Tu mamá Olga, tu hermano Marcelo, tu cuñada y hermana de la vida Marina, tus sobrinas Melina, Albertina y Marcelina, tus sobrinos políticos Raúl, Pablo y Jorge, tus sobrinos nietos Augusto, Lisandro, Aitana, Delfina y Lucía, la vuela Nela y todos tus primos, junto a la enorme familia de amigos y entidades de la que formaras parte, estamos inmensamente orgullosos de ser parte de tu vida.
Has sido y es un privilegio tenerte entre nosotros.
¡Te amamos Cris y sabemos que estás en la paz junto a tu padre. Nos volveremos a encontrar en el reino del Señor!”.
“María Cristina: te fuiste repentinamente, cuando la glicina de mi casa está llenita de pimpollos y la no me olvides… desborda de primavera.
Te fuiste con el fin del invierno… tu que eras una florcita en constante proceso de ser más linda. ¿Habrá en este mundo otra personita como vos?
Con el constante decir: “yo lo hago”, “te lo resuelvo”, “no te preocupes”, “mamá Olga estaré bien” y otras tantas infinitas palabras dedicadas a mitigar el dolor o preocupación de los demás y hacerlo todo más fácil.
Apoyaste a toda tu familia en cada momento de sus vidas. Cuidaste, mimaste, gratificaste a tu madre, ni tía Olga.
Mi querida prima Cris, te voy a extrañar mucho. Dejaste en mí un espacio que nadie llenará.
Dios te llevó dejándonos agobiados y tristes. No lo puedo creer. Pero te llevó porque quiere a su lado las más lindas florcitas para su eterno jardín.
Cristina descansa en paz junto a tus seres queridos difuntos ¡Un día nos volveremos a ver! Hasta siempre Cris”.
Tu prima Mónica
“El pasado martes 11 del corriente se fue de nuestro lado una persona excepcional, maravillosa y especial: María Virginia Ordoqui, “Vichi” como le decía su mamá.
Nació el 27 de diciembre de 1951 en esta ciudad; era hija de Juana Echeverría y Tomás Ordoqui, la menor de cuatro hermanos ya fallecidos Juan Tomás (su padrino) casado con Mabelina Derose, Roberto casado con Mabel Esponda y Raúl; tuvo cinco sobrinos: Susana, Graciela, Nélida, Daniel y Javier; tres sobrinos políticos: Osvaldo, Sergio y Laura; además de seis sobrinos nietos: Pablo, Eliana, Natalia, Juan María, Rosario y Valentina.
Como fue un ser tan especial, era muy querida por todos los que la conocían, ella solo brindaba cariño, creo que era su misión en esta vida.
Siendo pequeña fue a la Escuela Nº 503, en la cual aprendió a escribir y a ser independiente, siempre tenía un recuerdo para una de sus maestras en esa institución: Charito.
Desde hade varios años concurría al Centro de Día Manos Abiertas, lugar al que adoraba ir, era su vida, la trataban con mucho amor y le encantaban las actividades que allí se realizaban, asistió hasta fines del año pasado y no pudo continuar debido a su enfermedad.
Cuando falleció, su “padrino” como ella lo llamaba y con quien vivió parte de su vida, porque también había vivido después que fallecieron sus papás, con sus otros hermanos. Estuvo viviendo tres años y medio y hasta sus últimos días en el Hogar Santa Pilar, a quienes agradecemos su atención y cariño brindado”.
“Virgi: te voy a extrañar y mucho. Ocupabas un lugar muy importante en mi corazón y en el de mi familia, y lo sabías… pero me tranquiliza pensar que partiste junto a Dios, tus papis, tus hermanos y estarás feliz, porque los amabas
¡Gracias. Gracias por tu amor, por tantas satisfacciones, por tus enseñanzas, por compartir cosas tan lindas y tristes también, aunque en las tristes te encargaste de transmitirme tu fortaleza y naturalidad con las que las tomabas, por ser como eras simple y desbordante de amor. Te voy a querer, siempre fuiste un ángel y siempre estarás conmigo”.
Susana.
“Querido tío: hoy 16 de septiembre… ya ha pasado un mes de tu partida. Fuiste un hombre que como muchos luchaste y trabajaste junto a tu querido patrón, viviendo la vida intensamente.
Pero nunca bajaste los brazos, por eso llegaste a vivir plenamente y feliz hasta tus 84 años.
Te recordamos cada día, aunque no estés a nuestro lado. Gracias por todos los momentos lindos vividos.
Sabemos que te fuiste en paz con Dios y eso nos alivia.
Te queremos mucho, te vamos a extrañar y siempre vas a estar en nuestro corazón y en el de nuestras familias.
“Los que te queremos y cuidamos”. (Tus enfermeras).-
¿Cómo expresar la pena enorme que sentimos con tu partida?
Aún perdura en mis oído tus dulces palabras diciéndome cuanto me querías y cuánto me habías querido, haciéndome sentir tan importante, única para vos, como hacías sentir a cada uno de los que estaban cerca de ti, ya sea tu esposo, tus hijos, tus nietos, quienes fuimos tus hermanos, tus sobrinos, a todos sin excepción, hasta tus vecinos.
Para todos tenías una palabra con la que nos endulzabas el oído y que alimentaba el alma.
Para cada uno de nosotros, que tuvimos la suerte y el orgullo de compartir tu paso por este mundo, tenías en el momento preciso un mensaje especial, lleno de sabiduría, esa sabiduría que solo los elegidos la tienen; y siendo paradójicamente vos, una persona tan simple.
Siempre fuiste una mujer luchadora y muy trabajadora, derramando amor a tu alrededor, amor a la vida, amor concreto con hechos y actitudes.
No te rendiste ni ante la terrible enfermedad que minó tu cuerpo, la encaraste casi te diría con alegría, jamás te quejabas y ante nuestra requisitoria, respondías: “estoy bien, voy a echar a este okupa”, y te encomendabas a Dios, “solo él dice cuándo es la hora”.
Lamentablemente para nosotros ese momento llegó, sumergiéndonos en una profunda tristeza, pero con la alegría que nos da el convencimiento, que e4n ese momento el Cielo se vistió de fiesta.
¡Adiós querida Laura! Siempre estarás en nuestro corazón y en algún momento nos reuniremos nuevamente en la “Casa del Señor”
Pero cuando nos llegue nuestro turno, no tendremos miedo porque sabemos que un ángel nos aguarda, para mimarnos como era su costumbre, y preparará para casa uno de nosotros, la mejor comida, con esa cuchara de cocina que pediste llevarte en tu último viaje”.
CARLOS ALBERTO PEREYRA
El pasado martes 4 del corriente falleció Carlos Alberto Pereyra, un querido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad.
“Ñato” Pereyra, como le decían sus amigos nació el 8 de agosto de 1930 y se fue dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
“Para vos papá: hoy yo te traigo estas flores con mi dolor y pesar frente a esta cruz y el silencio. Yo le quiero confesar a usted que me dio la vida y usted quien me educó y fui creciendo a su lado, fue más que un padre un señor.
Hoy ya no lo tengo y me hace falta su ternura cada día más y más, pero hoy en mis pensamientos lo recuerdo con cariño, papá”.
Te recordaremos siempre, tus hijas Adriana, Elena, Alicia, tus nietos y bisnietos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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