Necrològicas
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TERESA ANITA VULCANO de COPES
El pasado jueves 7 del corriente y cuando contaba con 99 años de edad, se apagó la vida de Teresa Anita Vulcano de Copes. Su familia escribió:
“El 24 de septiembre de 1912. A poco de la caída de la Piedra Movediza nacía Teresa Anita, la segunda de una prolífica familia de doce hermanos.
Su historia, como era común en esos tiempos, tiene sus raíces americanas en los abuelos, los Vulcano, provenientes de Italia y los Esmenotte de Francia. Cada matrimonio vino a instalarse en estas tierras, conformando sus familias en la segunda mitad el siglo XIX. Así, en la primera década del siglo XX, sus padres contrajeron matrimonio y criaron una extensa prole.
Un profundo fervor le acompañó durante su larga vida, por su tierra, su patria, sus emblemas. Fue educada en el seno de una familia católica, en profunda devoción y siempre rezó el rosario y entonó cánticos religiosos.
Cursó sus estudios en la Escuela Nº 1, y tomó su Primera Comunión en la iglesia del Santísimo Sacramento, lugar este último al que concurría semanalmente a misa.
A los 26 años contrajo matrimonio con Lorenzo Copes y pasó los seis años más felices de su vida en el campo, en la cabaña La Rosaura, transcurso en el cual nacieron sus dos hijas.
Muy joven quedó viuda y se dedicó de lleno a la crianza y educación de sus pequeñas, transmitiéndoles los valores que había mamado.
Docente de alma, adoraba a los niños y siempre hubo algún chiquito en su familia o de los amigos a los que le dedicó su tiempo, lo llevó a pasear, le compró alguna golosina y le preparó la comida que más le apeteciera y en tanto le enseñaba a dibujar sus primeros deberes colegiales y cantos patrios.
Sus últimos años los pasó rodeada del cariño y la atención de la familia, amigos y personas que la acompañaron y cuidaron.
Buena hija, esposa, madre y amiga. Deja en los que la trataron una huella imborrable de rectitud, honradez, de persona de bien.
Dedicatoria:
“Querida Tati, como te bauticé. Hoy ya no estás junto a nosotros físicamente, pero el lugar que construiste en nuestro corazón no lo borrará tu ausencia.
Cómo poder olvidar tanto cariño, tanta dedicación a estas “chicas de enfrente”, Isabelita y María Alicia, que adoptaste como tuyas.
Tu casa era nuestro refugio. Allí estábamos junto a vos haciendo deberes, escuchando los cuentos que nos leías, jugando a las cartas y a cocinar, viajando a La Rosaura a pasar esos días inolvidables junto al arroyo.
Pasaron los años, llegaron tus adorados nietos Leandro y Lautaro. El mejor programa era acompañarte todos los días, aún con lluvia, a visitarlos.
Y la historia se repitió. Llegaron nuestros hijos y también tu casa era una hermosa opción de juegos, entretenimiento y de mimos, de esperarlos con el “fiambrecito” ¡Tantas cosas lindas que ellos también recuerdan!
Pero era tal el amor que tenías para dar que llegó otra generación, Agustín, que te rebautizó Tita, también quiso y pudo disfrutarte de la misma manera.
Anita y Concepción, para mí Tati y Totón, imposible separarlas en este viaje al pasado. Dos seres especiales que fueron muy importantes en mi vida: Vivirán eternamente en el corazón de quienes como yo recibieron tanto cariño”.
María Alicia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NORMA JOSEFA RODRIGUEZ de VILCHEZ
A los 84 años de edad, el pasado viernes 15 del corriente se produjo la desaparición física de Norma Josefa Rodríguez de Vilchez, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Norma nació el 19 de marzo de 1928 en Sampacho (Córdoba) y partió de este mundo después de soportar una penosa enfermedad, que durante casi nueve años la tuvo postrada.
El 13 de marzo de 1948 contrajo matrimonio con Olindo Vilchez y tuvieron dos hijos: Susana Graciela (f) y el médico oftalmólogo Víctor Hugo Vilchez, reconocido profesional de esta ciudad.
Su esposo, su hijo, sus nietas María Guadalupe y María Gimena, junto a familiares y amigos ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
MARIO RODRIGUEZ
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Mario Rodríguez, un querido y respetado hombre que contaba con 64 años de edad.
Mario había nacido en esta ciudad el 28 de octubre de 1947; era hijo de Encarnación Molina y Félix Rodríguez, conformando una familia de cuatro hermanos.
En 1969 se casó con Margarita Alicia Gómez, de cuya unión nacieron sus cuatro hijos: María Eugenia, Claudia Mabel, Mario David e Isaías Fabián, quienes luego sumaron a sus hijos políticos: Juan Adolfo Carmona, María Paz Wrede y Vanesa Leiva.
Después supo disfrutar del cariño de sus nietos: Emiliano y Nicolás Carmona, Esteban y Maia Rodríguez, quienes llenaron de alegría a su abuelo.
Desde muy jovencito Mario comenzó su actividad laboral desempeñándose como empleado de Metalúrgica Tandil, en las fábricas de Jorge Porro y Charro, también fue un excelente oficial albañil y varios oficios más.
Además fue un incansable luchador y siempre procuró que a su familia no le faltara nada, jamás dejó de cumplir con sus obligaciones hasta último momento.
Sus hermanos, cuñados, sobrinos lo acompañaron hasta el final junto a la familia que él formó; y hacen publico su agradecimiento a todos ¡gracias de todo corazón por acompañarlo y acompañarnos hasta el final!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Gracias papá por dejarnos un legado de lucha, de fuerza , de fe a pesar de todo siempre miraste hacia adelante y nunca te rendiste ni aún sabiendo tu realidad, nunca dejaste de luchar.
Te amamos: tu esposa, hijos y familia estamos orgullosos de vos, de tu honestidad, entereza, valor, trabajo. Sabemos que ahora estás en paz y eso a pesar del dolor nos da tranquilidad. Todo un ejemplo”.
ANIBAL PANTALEON FERNANDEZ
Nacido en Pocitos (Salta), se radicó en Tandil luego de concluir el servicio militar en 1970.
Transcurriendo su vida compartió pasiones como el fútbol y el automovilismo. De profesión albañil, fue trabajador, honesto, transparente, solidario, fiel a sus amigos, dedicado a su familia y vivió sus últimos años disfrutando de sus amados nietos.
“El partió, se adelantó a un viaje que vamos a hacer todos. Lo mejor de su amor quedará en nuestros corazones. No hay despedida, sólo es un recorrido hacia el paraíso en el que nos esperará hasta el día del reencuentro…”.
Tu esposa, hijos, hijos políticos y nietos, te llevarán por siempre en sus corazones.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MIRTA NOEMI DIMENNA de KOREIN
El pasado lunes 11 del corriente se apagó la vida de Mirta Noemí Dimenna de Korein, una querida mujer que contaba con 60 años de edad. Sus seres queridos la recuerdan así:
“Falleció en su ciudad por adopción: Aquí cultivó a sus dos pimpollos: Juan Pablo y Lucila y cuidó amorosamente de su esposo Alejandro:
Todos los que tuvieron el placer de conocerla pueden destacar su sinceridad, su fuerza para sobrellevar los problemas, su templanza, su forma aguerrida para defender a los seres amados y su incondicional amistad.
Con estas virtudes era imposible no amarla y nos quedamos con la alegría que la desbordaba y era innata para ella. Y ahora, todos los que ella ayudó de una u otra forma, la pueden ayudar: “eleven una oración a Jesús por Mirta, para que siga la luz que la guiará a un lugar donde sólo hay lo que siempre dio… Amor”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELIAS RUBEN HIDALGO
A la edad de 75 años de edad, el pasado miércoles 6 del corriente falleció Elías Rubén Hidalgo. Su familia escribió en su memoria:
“El día 6 por la tarde –después de conocer a su último nieto- partió Elías para abrazarse con Dios. Fue un hombre integro y digno, quien se dio el lujo en vida de formar una familia y luchar por ello.
Nos dejó un ejemplo difícil de copiar, una sonrisa, su chispa y alegría, el amor por la música y la esperanza de que Dios existe, que todo se puede, la seguridad de que la dignidad tiene valor y que la familia es lo más valioso del mundo, ya que él no reparó en esfuerzos ni sacrificios por la tuya.
Siempre decía “quien se arrodilla ante Dios, se para delante de cualquier hombre”; nos dejó el honor de decir que es nuestro Papá. ¡Te amamos eternamente!.
M.C.H. y hermanos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NATIVIDAD ELVA GARCIA de MATTI
El pasado sábado 16 del corriente falleció Natividad Elva García de Matti, una querida y apreciada mujer que contaba con 89 años de edad.
Natividad nació en Cañuelas el 8 de agosto de 1922; a los 8 años perdió a su padre y fue criada por una familia sustituta: Cursó sus estudios en una Escuela de Hermanas como media pupila en La Boca, pasando por la Casa de Quinquela Martin y La Bombonera.
Trabajó en Alpargatas y como zurcidora en la fábrica Picaluga. Años más tarde se radicó en Mar del Plata, donde trabajó como fileteadora en una fábrica de pescado; allí conoció a su gran amor de su vida, en 1946 se casó en Tandil y formó una hermosa familia con dos hijas, cuatro nietos y cuatro bisnietos.
“Viejita: nos abandonaste físicamente, pero seguramente te encontraste con el viejito para estar juntos como lo hicieron durante 52 años en la tierra. Ambos descansen en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CELIA TORIBIA ZARLENGA FUNES de TEJEDA
Cuando contaba con 78 años de edad, el pasado martes 11 del corriente se apagó la vida de Celia Toribia Zarlenga Funes de Tejada, causando profundo dolor y angustia entre sus seres queridos, que la recuerdan así:
“Sesenta años de matrimonio junto a Héctor Reneé la consagraron como a una gran esposa, madre, abuela y tía de vida ejemplar.
La suma de sus virtudes bien conocidas por familiares y vecinos hace que sus seres queridos la recuerden con estas palabras: ¡Gracias, por habernos querido tanto y por dejarnos tantas enseñanzas y hermosos recuerdos!
Siempre estaremos eternamente orgullosos de ser tu familia. Fuiste y serás un ser irremplazable y valiosísimo en nuestra existencias. Estamos convenidos que desde el más allá nos seguirás protegiendo e iluminando nuestros caminos”.
(Liliana, Nélida, Jorge, María Elisa, Christian, Fernando y Lilian).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
ELIZABETH MARIA LUISA BIDONE
“Originaria de Tandil, le dieron luz un 24 de abril de los años treinta en una casa sobre la avenida Colón. Allí vivió su infancia y adolescencia respirando los aires de los tilos y jugando en la plaza Uriburu, junto a sus dos hermanos menores: Marta y Aníbal.
Parte de su juventud transcurrió en Tandil, pero luego se trasladó a Buenos Aires, donde se casó con Carlos, padre de su única hija: Elizabeth.
En esa ciudad habitó durante casi veinte años. Allí acontecieron quizás los momentos más felices y tristes de su vida, pero siempre con fe y voluntad trazó el camino a seguir tras la pérdida de su esposo, quedando a cargo de la crianza de su única hija.
Durante esa etapa desarrolló actividades como secretaria ejecutiva en varias editoriales, donde adquirió su gusto por la literatura, pero sobre todo por la escritura de cuentos y poemas, actividad que iría madurando con los años y que desarrollaría luego de su retiro laboral para deleite de sus seres queridos.
Las últimas décadas de su vida transcurrieron en Tandil en compañía de aquellos a quienes más amó, su familia y sus amigos, dedicándose por entera a ellos. Pero sobre todo, mimando y consistiendo a su único nieto: Nicolás, quien fue su mayor amor y su alegría en últimos días.
Hoy, tras su partida, la recordamos como una persona alegre, luchadora y vital, que guió su vida a través de los valores y la fe religiosa, cualidades que estuvieron presentes hasta el último momento”.
Lic. Elizabeth López Bidone.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
JOSE BENITO ROTH
El pasado martes 12 del corriente dejó de existir José Benito Roth, un querido y respetado hombre que contaba con 82 años de edad.
José había nacido en Villa Maza el 29 de marzo de 1930; era hijo de José Roth y Ana Sauer, siendo uno de los hermanos mayores de una familia de ocho hermanos, pertenecientes a la vasta comunidad de los alemanes del Volga.
Vivió en distintos lugares, como Coronel Suárez y luego en Chillar; trabajó desde muy chico para ayudar a sus hermanos menores. Le encantaba aprender, pero solo pudo concurrir a la escuela hasta segundo grado.
Fue frutero, ayudante de campaña en el campo, cocinero, hasta que ya mayor fue mecánico, llegando a Tandil, trabajando con la familia Blanc, aprendiendo el oficio del manejo de máquinas de perforación de pozos de agua; hasta que pudo adquirir su propia máquina, realizando trabajos en distintas zonas de la región.
Asiduamente era convocado por dueños de campos, para la ubicación de las napas de agua y así poder realizar el pozo en una ubicación correcta.
En su juventud se casó con María Angélica Carnesetti, a quien perdió hace siete años, sobreponiéndose gracias a su indomable espíritu, a pesar de su lucha contra un cáncer, isquemias leves y al mal de Parkinson.
Ha dejado grandes valores, enseñanzas y recuerdos en sus hijas, nietos y todos aquellos que tuvieron la dicha de conocerlo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANTONIA HAYDEE CEPEDA ZAPATA de RASTELLI
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Antonia Haydée Cepeda Zapata de Rastelli, una querida mujer que contaba con 86 años d edad.
Antonia nació en Coronel Suárez, el 13 de junio de 1926, pero desde muy joven se radicó junto a sus seres queridos en General Lamadrid.
En plena juventud conoció al amor de su vida, un hombre que la quiso y respetó hasta los últimos días de su vida.
Tuvieron doce hijos y en 1962 se radicaron en esta ciudad, donde forjaron sus raíces junto a sus hijos políticos, disfrutando del cariño de cincuenta nietos, 67 bisnietos, cuatro tataranietos, sus tres hermanos, sobrinos y demás familiares.
“Te recordaremos eternamente con mucho amor. Descansa en paz querida y gran madre.
Lo que una vez disfrutamos nunca lo perderemos; todo lo que amamos profundamente se convierte en nosotros mismos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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