Necrológicas
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
NILDA MABEL GUEX de MALASPINA
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado lunes11 del corriente falleció Nilda Mabel Guex de Malaspina, una querida y respetada vecina que supo ganarse el cariño de todo aquel que tuvo la dicha de conocerla.
Nilda nació en Las Flores el 2 de enero de 1933 y allí transcurrió su infancia. Luego, a los ocho años se radicó en esta ciudad y si bien fue su lugar de residencia, también vivió en otras localidades rurales en donde cosechó muchos amigos.
A los 18 años conoció a quien fue el amor de su vida, Bernardo Malaspina, con quien formó un hogar a pesar que recién se casó después de convivir unos 40 años.
Durante su vida acompañó a su amor tanto en su trabajo en la zona rural, como así también durante los años en que tuvieron la atención de fiambrería Nilda, en calle Sarmiento al 500, frente a ex Tandilco.
Ante su partida de este mundo, su esposo Bernardo Malaspina, su cuñado Martín Malaspina, su cuñada política Itatí Morales y sus hermanas Elda y Olga, ruegan una oración en su memoria y la recuerdan con mucho amor por todo lo que significó en vida Nilda.
HERMELINDA ANGELA GARCIA de HANSEN
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Hermelinda Angela García de Hansen, una querida y apreciada mujer que contaba con 85 años de edad.
“Negra” Hansen vivió desde muy chica en San Manuel junto a sus padres y cinco hermanos, desempeñando su actividad laboral como una eficiente y trabajadora ama de casa.
En su juventud se casó con Roberto Cristian Hansen y tuvieron una hija Norma, que luego sumó a la familia a su yerno Luis Lafourcade (f), viviendo muchos años en un campo de Magnasco. Al perder a su compañero en 1985 se radicó en esta ciudad
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSE RUBEN MONSALVE
El pasado sábado 12 del corriente se produjo el fallecimiento de José Rubén Monsalve. Sus seres queridos lo recuerdan así:
“Te fuiste dejando tras tus huellas millones de hermosos recuerdos, cómo hubiésemos querido que siguieras con nosotros, pero es inevitable aceptar la decisión de Dios que quiso tenerte a su lado, rodeado de ángeles y ocupando una estrella brillante que nos alumbrará con tanta fuerza resplandeciendo en nuestros corazones.
Has sido un hombre hermoso, perseverante, nos dejaste la enseñanza de no bajar los brazos, quedaran en nuestras memorias tus frases, tus gestos, tu simpatía y todo lo que nos hizo quererte tanto.
Se convierte tan difícil despedirte en vida sintiéndote aún tan cerca, dado que el amor jamás muere.
¡Marido, padre, abuelo, bisabuelo que en este sueño eterno descanses en paz! Te extrañamos!
Espéranos… ¡algún día estaremos todos juntos…!
(Te ama… tu familia)”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RUBEN ALBERTO PAZ
Tristeza y dolor ha provocado la noticia del fallecimiento de Rubén Alberto Paz, un conocido y respetado hombre que contaba con 69 años de edad.
Rubén había nacido en María Ignacia (Vela); desde muy joven trabajó en Metalúrgica Tandil y a los 25 años comenzó su carrera bancaria a los largo de treinta años de servicios en el Banco Ganadero de Tandil. Luego pasó por las sucursales de Bahía Blanca, Necochea y Coronel Suárez.
Junto a su esposa Lucía Colombo y sus hijos Gustavo y Belén regresan a esta ciudad en 1984, esta vez cumpliendo funciones en el Banco Comercial del Norte (actual Banco Francés).
Asimismo, durante varios años fue fiel colaborador en la empresa GNC Tandil, como así también en la emisora del Obispado en nuestra ciudad, que ya desde sus comienzos tuvo en Rubén un eficaz auxiliar en ese emprendimiento comunicacional de la Iglesia que se llamó Radio de la Sierra.
Pertenecía a la familia de la parroquia del Santísimo Sacramento, donde junto a Lucía, su esposa, eran ministros de la Eucaristía.
Llevar la Eucaristía, el viático, a personas enfermas o postradas, era para Rubén, el particular acto de amor al prójimo que Dios le había confiado, y correspondía con ahínco y devoción aquel mandato.
Hacía casi cuarenta años que había tomado contacto con el Movimiento de los Focolares, que como un don, tuvo en Rubén al eficaz colaborador para la difusión del Movimiento allí por donde pasó, como miembro interno de la Obra de María.
Disfrutó del amor de su familia –centro de su vida- completada por sus nietos Agustín y Lucrecia y su hija del corazón Karina.
Mucha gente formó parte de su vida y, él les fue importante; fue amado y amó en el amor concreto, con hechos, pudo disfrutar de la cosecha de sus afectos durante toda su vida.
Fue un hombre digno, padre con valores y muy coherente en sus actos. La misión de la vida a través de su fe y su filosofía hace que los suyos gocen hoy de mucha paz y gratitud.
Padeció su enfermedad (diagnosticada tardíamente) con mucha dignidad y sin dolor y no le privó de seguir disfrutando esta vida como un gran maestro: enseñó y mostró cómo se vive el amor.
Partió a la Casa del Padre acompañado de sus seres más amados.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ANGEL RIDAO
A la edad de 87 años, el pasado sábado 9 del corriente dejó de existir Angel Ridao y sus seres queridos lo recuerdan así:
“Se nos fue Angelito. Si tenemos que definirlo podemos decir que era un hombre simple. Un ser único e irrepetible.
Nació en Tres Arroyos y de muy chico se ganó la vida forjándose un futuro. Siempre decía que se había formado en la Universidad de la Calle. Y vaya si se formó. Su conducta fue intachable y se ganó el respeto de quienes lo conocieron.
De muy joven se independizó y se dedicó con orgullo a su profesión de camionero. Esto le valió un reconocimiento de sus colegas el día que se retiró de la actividad. Con orgullo mostraba el pergamino firmado por muchos camioneros en mérito a sus años con el camión. Sin duda fue su pasión y por ella vivió y mantuvo los códigos de esa actividad.
También tuvo una máquina de esquilar ovejas, actividad en la que se ganó el respeto de sus clientes y sus empleados.
Angel siguiendo a sus hijos se radicó en Tandil donde pasó sus últimos años junto a ellos y a su nieta Maira Sol a quien quería muchísimo. Adoptó como hija a Silvia, su nuera, con quien se hacían bromas y las disfrutaban siempre.
Fue un amigo de sus amigos y él cosechó por donde pasó. De hecho en estos últimos años incorporó a sus amigos a José, quien lo cuidó, y él lo quería como a un hijo.
Angelito fue dueño de un carácter único. Era capaz de enojarse y a los minutos estar de lo mejor. Tenía sentido del humor. Sabía en cada momento de risa o de seriedad ubicar las palabras justas. Jamás avasalló ni se dejó avasallar. En definitiva un gran tipo.
Como papá qué podemos decir sus hijos. Más que agradecerle a la vida que nos haya regalado ese semejante ser. El nos dio la vida y nos educó para ser personas de bien y de respeto, pilares en los que basó su vida y la de la familia. Papi qué podemos decirte más que te amamos y que podemos prometerte que seguiremos unidos como hermanos, lo que vos y mamá nos enseñaron. ¡Hasta siempre viejo querido!”.
Sergio y Marcela Ridao.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARMEN DELIA CONTRERAS de QUINTEROS
A sus 87 años, el pasado martes 5 del corriente falleció Carmen Delia Contreras de Quinteros.
Carmen nació en Tres Arroyos, donde en su juventud conoció a quien sería su esposo Nicanor Pablo Quinteros (f). Se radicaron en esta ciudad, donde conformaron una familia con ocho hijos.
“Mamá: lamento mucho tu partida; más en las condiciones y las circunstancias en las que te fuiste, quizás hoy estarías conmigo. Hoy me consuela pensar que dejaste de sufrir, para estar en paz.
Siempre vas a estar en mi corazón… y también tus nietos siempre te recordarán”.
Tu hija Mirta.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LILIANA ROSA BARROCA
“El pasado viernes 18 de mayo nos dejaste en forma física Marce –como te conocimos quienes te amamos- tras luchar contra esa enfermedad hasta el último minuto nos decías que estabas bien, porque sólo pensabas en nosotros. Dios te llevó porque ibas a seguir peleando pese a todo.
Hermana, hija, madre, sobrina, prima, amiga, cada rol lo cumplías a la perfección. Siempre positiva, optimista, sincera, humilde, eras y vas a ser única.
Vamos a extrañar las anécdotas de tu amada Escuela 504, tus dichos para cada momento una acotación que eran sólo tuyos.
Te vamos amar y recordar siempre. Tu mamá Rosa, tus hermanos Javi, Lore y Naty; tu esposo Alberto; tus cuñados Romina, Armando y Esteban: tu tía Patricia, que te llevaba el tesito y siempre estuvo; tus sobrinos Kevin, Emilio, Seba, Aye, Ro, Gema, Fran, Gabi, Jami; tu ahijado Tomás y por sobre todo tus tres ángeles que nos dejaste y por siempre cuidaremos: Agustín, Nacho y Brisa.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EUSTAQUIO JOSE CANDIA
El pasado jueves 7 del corriente, en la ciudad de Buenos Aires dejó de existir, a los 75 años, Eustaquio José Candia.
Nacido en la ciudad de Tandil se radicó tempranamente con sus padres en Buenos Aires y junto a ellos y a su hermana transitó allí sus primeros años y sus estudios.
Tomando la vocación de su padre -modelo innegable en su vida- se inició laboralmente a los 18 años en una firma consignataria de hacienda en el Mercado de Liniers, logrando años más tarde establecer en forma autónoma la firma consignataria E. J. Candia SRL.
A pesar de momentos tremendamente difíciles que se vio obligado a enfrentar, se dedicó fervorosamente a esta actividad hasta sus últimos días; ligado durante los últimos 16 años a la firma local Ledesma y Arana SRL como su representante en el Mercado de Liniers, donde era reconocido por su seriedad y dedicación, dejando una gran cantidad de amigos en ese ámbito y en nuestra localidad que lo recuerdan con cariño.
En su vida personal estableció vínculos muy especiales en lo familiar y con sus amigos. Pero en ellos estuvieron siempre presentes: su manera de escuchar, de dar un consejo, de “estar al lado en todos los momentos”, en los difíciles y en aquellos para disfrutar…
En su juventud compensó la ausencia de hijos dándole la mano desde los 3 años a una hija del corazón y a través del amor que le brindó a sus sobrinos.
Más tarde, la vida le regaló una familia en Tandil y tres nietos que le iluminaron cada uno de sus días, especialmente el mayor al que -a pesar de su corta edad- le dio clases de manejo, le contó de su pasión por San Lorenzo, le transmitió siempre mucha paz y lo llenó de amor y cariño.
Por eso lo recordamos así: con su seriedad si era necesario, con su presencia permanente, con su integridad, con su sonrisa o comentario oportuno y risueño; con sus tremendas ganas de vivir…
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en la ciudad de Necochea. Descansan en Tandil.
Dedicatoria:
“Mi querido Josecito: qué decir con tanto dolor; superaste momentos de salud tan difíciles, que dije: es José; se va a despertar. Hace poco, en la única vez que te quebraste, me decías con los ojos de llorar "Lo único que siento de morir, es que no te voy a ver más, …me encontraré con mi mamá?" Sé que la encontraste; contale que tu nieto Fede de 3 añitos, llegó a casa -estábamos todos reunidos- y preguntó: ¿Ana… y José?, le dije está en el cielo y él dijo: “con Jesús cerquita y nos mira”. También contale que él te acompañaba a mirar todo el partido de tu querido San Lorenzo. Quizá debí retarte más para que te cuidaras, no sé… nunca mostraste debilidad, y nos dejaste, qué dolor en el alma. Me queda agradecerle a Dios que me elegiste como tu señora. Quedas para siempre en mi corazón.
MARTHA HORTENSIA CHAPARRO de CASADO
Cuando contaba con 75 años de edad, el pasado martes 5 del corriente subió a los cielos Martha Hortensia Chaparro de Casado, una querida y estimada mujer del barrio de calle Labardén al 1200.
Martha nació en esta ciudad el 20 de marzo de 1937 y durante 25 años desempeñó su actividad laboral como empleada de Florería Iris, donde aprendió a ganarse el cariño de la señora Beba y de toda su familia por su honestidad y honradez.
“Madrina: te recordaré siempre, es muy triste tener que despedirte para que al fin estés con el tío, al que tanto extrañabas pero sé que te llevó a su lado para que ya no sufrieras más”.
Javier.
– – – – – – – –
“Tía: fue fuerte tu partida, pero te llamó el Señor y a eso lo tenemos que asumir. Extrañaremos tus retos y consejos. Siempre estarás en nuestros corazones y desde el Cielo te pido que me des fuerzas para seguir adelante.
Tu sobrina Hortensia y todos los que te queremos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SERAFINA PANETTA de IENTILE
El pasado domingo 10 del corriente se apagó la vida de Serafina Panetta de Ientile, una querida y estimada mujer que contaba con 77 años de edad.
Serafina nació en Italia, en el pueblo de Manmola, Regio Calabria, el 28 de mayo de 1935. Junto a sus padres Inmaculada Agostino y Nicodemo Panetta y su hermano Jorge –ya fallecidos-, llegó a la Argentina a los 14 años, radicándose en Tandil, en una casa ubicada en avenida Rivadavia al 600, donde desempeñó trabajos de costurera junto a su madre.
Asimismo, a los 20 años fue catequista en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, que en sus comienzos estaba ubicada en calle Alberdi al 900. También integró el coro de la iglesia por varios años.
Allí mismo contrajo matrimonio con Nicodemo Ientile y se fueron a vivir a Lomas de Zamora, donde nació su único hijo: Mario.
Después de veinte años volvió al barrio y sirvió a la iglesia, que siempre fue su deseo.
La gente que la conoció la recuerda como una persona bondadosa, muy religiosa y caritativa.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RODOLFO RESTITUTO CEJAS
A los 82 años de edad, el pasado viernes 8 del corriente, falleció Rodolfo Restituto Cejas y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Alguien dijo que la vida es como un viaje en autobús, algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se suben a mitad de camino, muchos se bajan antes de que llegues al final de tu viaje y muy pocos permanecen junto a ti hasta el fin.
Pero cada una de esas personas deja y se lleva algo en y de tu corazón. Y eso hace que lo recordemos siempre y de mil maneras diferentes… y eso pasará con vos Rodolfo Restituto Cejas.
Seguramente tu paso por nuestras vidas ha dejado en cada uno de nosotros inolvidables recuerdos. ¡Nunca te olvidaremos!
(Tus hijos, nietos, Partido Justicialista y el pueblo de Vela en general).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
TERESA ANITA VULCANO de COPES
El pasado jueves 7 del corriente y cuando contaba con 99 años de edad, se apagó la vida de Teresa Anita Vulcano de Copes. Su familia escribió:
“El 24 de septiembre de 1912. A poco de la caída de la Piedra Movediza nacía Teresa Anita, la segunda de una prolífica familia de doce hermanos.
Su historia, como era común en esos tiempos, tiene sus raíces americanas en los abuelos, los Vulcano, provenientes de Italia y los Esmenotte de Francia. Cada matrimonio vino a instalarse en estas tierras, conformando sus familias en la segunda mitad el siglo XIX. Así, en la primera década del siglo XX, sus padres contrajeron matrimonio y criaron una extensa prole.
Un profundo fervor le acompañó durante su larga vida, por sus tierras, su patria, sus emblemas. Fue educada en el seno de una familia católica, en profunda devoción y siempre rezó el rosario y entonó cánticos religiosos.
Cursó sus estudios en la Escuela Nº 1, y tomó su Primera Comunión en la iglesia del Santísimo Sacramento, lugar este último al que concurría semanalmente a misa.
A los 26 años contrajo matrimonio con Lorenzo Copes y pasó los seis años más felices de su vida en el campo, en la cabaña La Rosaura, transcurso en el cual nacieron sus dos hijas.
Muy joven quedó viuda y se dedicó de lleno a la crianza y educación de sus pequeñas, transmitiéndoles los valores que había mamado.
Docente de alma, adoraba a los niños y siempre hubo algún chiquito en su familia o de los amigos a los que le dedicó su tiempo, lo llevó a pasear, le compró alguna golosina y le preparó la comida que más le apeteciera y en tanto le enseñaba a dibujar sus primeros deberes colegiales y cantos patrios.
Sus últimos años los pasó rodeada del cariño y la atención de la familia, amigos y personas que la acompañaron y cuidaron.
Buena hija, esposa, madre y amiga. Deja en los que la trataron una huella imborrable de rectitud, honradez, de persona de bien.
Dedicatoria:
“Querida Tati, como te bauticé. Hoy ya no estás junto a nosotros físicamente, pero el lugar que construiste en nuestro corazón no lo borrará tu ausencia.
Como poder olvidar tanto cariño, tanta dedicación a estas “chicas de enfrente”, Isabelita y María Alicia, que adoptaste como tuyas.
Tu casa era nuestro refugio. Allí estábamos junto a vos haciendo deberes, escuchando los cuentos que nos leías, jugando a las cartas y a cocinar, viajando a La Rosaura a pasar esos días inolvidables junto al arroyo.
Pasaron los años, llegaron tus adorados nietos Leandro y Lautaro. El mejor programa era acompañarte todos los días, aún con lluvia, a visitarlos.
Y la historia se repitió. Llegaron nuestros hijos y también tu casa era una hermosa opción de juegos, entretenimiento y de mimos, de esperarlos con el “fiambrecito” ¡Tantas cosas lindas que ellos también recuerdan!
Pero era tal el amor que tenías para dar que llegó otra generación, Agustín, que te rebautizó Tita, también quiso y pudo disfrutarte de la misma manera.
Anita y Concepción, para mí Tati y Totón, imposible separarlas en este viaje al pasado. Dos seres especiales que fueron muy importantes en mi vida: Vivirán eternamente en el corazón de quienes como yo recibieron tanto cariño”.
María Alicia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HECTOR VIDAS
Héctor Vidas nació en Tandil el 16 de febrero de 1920. Vivió durante su infancia en Cerro Leones, donde su padre José Vidas trabajaba como picapedrero de la cantera ubicada en esa zona. Su madre Juana Crusich se desempeñaba como ama de casa.
En 1947 Héctor se casó con Herminia María Brugnera y tuvieron tres hijos: Marta Beatriz, María Cristina y Héctor Oscar.
En 1948, exactamente el 7 de marzo, abrió su propia vidriería en la calle Alem, en sociedad con Vicente Morazzo, rubro que ya venía desempeñando hacía varios años, primero en la casa RB Masaro y Cia y más tarde con Felipe Rusconi.
En 1961, Vicente Morazzo decidió retirarse y Héctor Vidas siguió solo por este camino. Años más tarde se unió a la vidriería su hijo menor Oscar y también sus hijas Marta y Mari, como su esposa Herminia, desempeñándose en distintas tareas y convirtiendo el negocio en una empresa familiar.
Héctor estuvo presente en el comercio hasta los últimos años de su vida, y siempre dijo que el oficio lo llevaba en el alma y que era lo que realmente le gustaba.
Más tarde nacieron sus nietos Sebastián y Paula Jarque, Luciano Vidas, Guillermina Jarque y Natalia Vidas, de los cuales pudo disfrutar mucho a lo largo de sus 92 años. Por último llegó Julieta Haristeguy, la cual supo llenarlo de amor y vivía enamorado de esta princesita.
En el área deportiva, Héctor se destacó jugando a las bochas en los clubes Ferro y Defensa, y logró varios títulos provinciales. Esta disciplina la desempeñó hasta pasados los 87 años y llegó a competir en los Torneos Abuelos Bonaerenses.
Héctor falleció el 4 de junio pasado, después de luchar contra una cruel enfermedad. Fue un hombre muy honesto y trabajador, que siempre inculcó esos valores a sus hijos y nietos.
“Abuelo, ¡te vamos a extrañar tanto! Gracias por todo el amor que nos diste. Ahora estás con la abuela y seguramente, en paz… Qué lindos recuerdos nos quedan, paseos, juegos, risas, que por siempre estarán con nosotros. Tu ausencia duele. ¡Te amamos!”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios