Necrológicas
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ETHEL DORA BASILICO de DÔTZEL
Sacude el sentimiento histórico de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y aún más, los jalones mismos de su formación, el fallecimiento, el domingo 13 del corriente, a los 90 años de edad de la doctora Ethel Dora Basílico de Dôtzel, llámese una distinguida profesional tandilense cuya trayectoria en dichos claustros dejara hasta fines del siglo anterior huellas perdurables en numerosas generaciones de estudiantes, graduados y colegas.
Adolescente en épocas duras, muy duras, ensombrecidas inclusive por adversas circunstancias familiares, la vocación estudiosa de Ethel no se detuvo ante las contrariedades sino que aceptó los desafíos de la mano de su querido hermano, el recordado médico Miguel Basílico, abriéndose así un camino que amó y nunca abandonó.
Egresada en el `39 como maestra de la Escuela Normal Mixta “General José de San Martín”, estudió el bachillerato en Azul recibiéndose cuatro años más tarde. Establecida en La Plata su llamativo empuje fue sumando títulos profesionales. En el ´48 el de Farmacéutica; en el `52 el de Bioquímica y en el `54 las autoridades de la Universidad Nacional platense pusieron en sus manos el de Bioquímica y Farmacia.
También en La Plata su condición de joven guapa la llevó a contraer enlace con el ingeniero agrónomo Lorenzo Dôtzel, regresando a Tandil del brazo de su marido. Aquí, su ciudad le aguardaba atrayentes propuestas para sus naturales condiciones de docente profunda y clara.
Con el alegre entusiasmo que depara una hoja en blanco a disposición de su notable capacidad, Ethel formó parte del grupo pionero de profesores de la Facultad de Ciencias Veterinarias desde su fundación en el `69, distinguiéndose así como precursora de la enseñanza de la Química, condición que luego trasladara a su vez a la Facultad de Ciencias Exactas, amén de otras instituciones educativas de niveles secundario y terciario.
Recordada por su pasión por enseñar, su trato siempre amable y consustanciado con la estudiantina, Ethel siguió volcando su pasión al frente de las aulas hasta que sus fuerzas se lo permitieran. Natural y sin alardes, su trato nunca olvidó la necesidad de escuchar y responder a las inquietudes juveniles.
Idéntica personalidad entregó durante sus responsabilidades de jefa del Laboratorio del Hospital Municipal Ramón Santamarina, que diariamente continuaban en el mostrador de la Farmacia Vasca y quedaban depositadas en la educación de sus dos hijos, Miguel y Cecilia.
Una enfermedad, favorecida por su avanzada edad, puso fin a sus días en La Plata, adonde había recurrido para atender sus dolencias. Pero su ejemplo intelectual continúa y continuará, generación tras generación, en la memoria universitaria dedicada a los seres memorables.
(Prensa Unicén)
HUGO HORACIO CREGO
Con muestras de pesar y tristeza, el pasado martes 8 del corriente se apagó la vida de Hugo Horacio Crego, un querido y respetado hombre que contaba con 67 años de edad.
“Eras muy joven aún para dejarnos. Con su espíritu lleno de alegría, nos ha de contagiar esas ganas de vivir que le ponía a la vida, día a día.
Siempre dispuesto a colaborar, participó activamente en el Jardín de Infantes de calle Cabral, donde concurrían sus hijos.
Fue miembro de la asociación de scouts “Brig. Martín Rodríguez”, colaboró con la comisión directiva de club Excursionistas y en la Unión de Colectividades.
Amante de la naturaleza y de los animales, fue propietario de “Los Aromos”.
Los autos antiguos y los fierros fueron su pasión. Gustaba de todos los deportes, en especial del fútbol y de su querido Boca Juniors.
Familiero por excelencia, visitaba asiduamente a sus queridas tías Morocha, Edith y Raquel, a sus hermanos, a su familia, siempre se hacía un espacio para verlos.
Se reunía con sus amigos, muchos de ellos de su juventud en la “peña de los viernes”.
Su orgullo fueron sus hijos Christian y Alexis, al igual que sus cuatro nietitos a quienes amaba incondicionalmente.
Recorrió muchos lugares estos últimos años, disfrutando de la naturaleza de la mano de su esposa Fanny, pero no fue suficiente; tenía el proyecto de conocer el país de sus abuelos, quedaron muchos sueños inconclusos.
Te recordaremos siempre como lo fuiste en nuestra vida, un ser extraordinario, de buen corazón, siempre dispuesto, alegre, servicial, honrado, buen compañero.
Tu partida nos duele en el alma”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
OSVALDO HECTOR PEREZ
El pasado miércoles 16 del corriente, a los 76 años de edad, dejó de existir Osvaldo Héctor Pérez, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Qué podríamos decir más que agradecerte por todo los que nos diste, y el apoyo incondicional de siempre, sabemos que desde algún lugar nos vas a seguir guiando.
Te recordaremos con mucho amor y cariño. Tu esposa Zulema; tus hijos Alejandra, Darío y Zulema; tus hijos políticos: Mario, Miriam y Roberto; tus nietos: Belén, Natalia, Verónica, Yisela, Roberto, Emanuel, Juan Pablo, Maira y Nicolás; tus bisnietos: Maia, Agustín, Santino y Martina.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Viejo: gracias por todo lo que nos diste, nos ayudaste en todo lo que pudiste, pero el destino te jugó una mala pasada.
Espero que desde el Cielo nos guíes para poder seguir adelante. Te vamos a extrañar mucho. Te queremos y nunca te vamos a olvidar. ¡Hasta siempre viejito “Chueco”.
Alejandra y Nicolás.
CLOTILDE ISABEL DIETRICH de WAGNER
Cuando contaba con 66 años, el pasado domingo 20 del corriente se apagó la vida de Clotilde Isabel Dietrich de Wagner, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Isabel nació el 18 de noviembre de 1945 en Hinojo (Olavarría), donde vivió su infancia y adolescencia junto a sus padres y hermanos; en su juventud contrajo matrimonio con Camilo Wagner (f), y se vinieron a vivir a Tandil donde compartieron más de 30 años juntos, quedando viuda en 1999.
Se dedicó toda su vida a la costura, siendo una excelente y reconocida modista, tanto en su barrio como en los alrededores.
Era una mujer alegre, divertida, solidaria, emprendedora. Sus sobrinos, sobrinos nietos y hermanos lamentan profundamente su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
ROBERTO CARLOS VOUILLOZ
El pasado lunes 7 del corriente falleció Roberto Carlos Vouilloz, un querido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad. Sus seres queridos lo recuerdan así:
“Creo que podría escribir un libro sobre vos, abuelo. Pero sería tan injusto intentar usar palabras para describirte o explicar lo que significas para mí.
Por cuestiones de la vida, de Dios o quien sabe de qué fuerza divina, la cual me resulta egoísta, te separaste de nosotros y el vacio se siente inmensamente. ¿Por qué?
Porque al llegar a tu casa no hay quien nos reciba silbando, nadie que nos comente alguna excusa inventada para festejar algo y tomar un champagne que siempre tenias en la heladera; porque al entrar en tu casa se siente el vacío que deja tu gran ausencia; porque es difícil tener que entrar al quincho y verte en cada rincón, porque sabes bien que cada lugarcito de ese quincho habla inevitablemente de vos: todo meticulosamente ordenado, el auto impecable y, lógicamente, el rinconcito de "Carola".
Por más que resulte difícil resumir lo que significas para mí, voy a intentar darte algunos sinónimos: padre, abuelo, amigo, consejero, cómplice, correcto, educado, querido, un gran caballero… y claro, un "jeringa" ja,ja,ja.
No tengo más que palabras de agradecimiento para con vos: por los retos, por el cariño y el amor, por educarme, ayudarme, instruirme y aguantarme. Por tu enorme corazón, que aunque, algunas veces un poco testarudo, nos abrías inmensamente con tanta pasión.
Por hacerme entender tantas cosas de la vida y mostrarme el valor de lo verdadero, de lo puro y elemental: la familia.
Nunca voy a olvidarte y quiero que te quedes tranquilo que la abuela está bien cuidada y querida.
No es un adiós y mucho menos una despedida, es solo un hasta pronto, ¡querido abuelo Roberto!
Te quiere, te ama, te admira y te extraña…
Martinzinho! “.
(Martin Vouilloz).
MARCOS JOSE ALONSO
Con muestras de pesar y tristeza ha sido recibida la noticia del fallecimiento de Marcos José Alonso, un querido y respetado hombre que contaba con 95 años de edad.
Marcos había nacido en esta ciudad el 21 de julio de 1916; sus familiares y amistades lamentan profundamente su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSEFA CASILDA CABALLERO
El pasado miércoles 16 del corriente falleció Josefa Casilda Caballero, una querida y apreciada mujer que contaba con 66 años de edad.
“Chichina” había nacido en esta ciudad el 2 de junio de 1945, era hija del matrimonio conformado por Josefa Nares y Luis Caballero, integrando su familia junto a sus hermanos José Carlos y María Elida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELBA JESUSA CHAVEZ
A los 71 años de edad, el pasado sábado 19 del corriente se apagó la vida de Elba Jesusa Chávez, dejando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
Su partida es lamentada profundamente por sus hijos Daniel, Fernando y Silvia; sus hijos políticos Silvia Arbe de Lucero, Adriana Chaura y Juan Carlos Muñoz; su hermana Elsa, al igual que sus nietos: Leonel, Ramiro, Darían, Juan Pablo, Matías, Melina y Rocío, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma..
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALDA VIRGINIA GORDOA de GONZALEZ
El pasado sábado 19 del corriente falleció Alda Virginia Gordoa de González, una querida y apreciada mujer que contaba con 69 años de edad.
Virginia nació en esta ciudad el 6 de junio de 1942; se destacó por ser fiel esposa, maravillosa madre, comprensiva y afectuosa abuela y bisabuela. Fue amiga de sus amigos, vecinos y conocidos, Siempre muy aguda y certera.
Desde pequeña su pasión fue cocinar, hizo de este don una forma de expresar su amor y dedicación por sus seres queridos. Fue una persona excelente, responsable, solidaria, honesta, de palabra, como lo son: “la gente de antes”.
En 1952 se casó con Antonio González y se fueron a vivir a Barker, donde tuvo a su único hijo: Antonio.
Allí permaneció hasta 1997, y volvieron a Tandil, para estar cerca de su hijo, nuera, nietos, y así ver florecer a su familia.
En 2005 perdió a su compañero y es entonces que adquirió un departamento pequeño, que había sido de su madre, lugar que mantuvo alegre, coqueto como ella era, perfumado de mil sabores.
Se mantuvo sola y permaneció así. Se valió por sí misma, por voluntad propia y haciendo todo, sus mandados, ricas comidas, postres y tortas, además de ser buena costurera, sorprendente ama de casa. Dicho lugar es el que habitó hasta su deceso, donde se durmió en la paz del Señor, el sueño de los justos. “¡Te fuiste abuela, pero te amamos y siempre te vamos a recordar con amor!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el crematorio de Necochea.
RAUL OSMAR CONNI
A la edad de 75 años, el pasado sábado 19 del corriente dejó de existir Raúl Osmar Conni. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Abuelo, te hicimos dibujos. Así fue como nos quisiste y nos enseñaste a vivir, jugando.
En todos estos años te ocupaste de dejar una herencia, inmaterial, en cada uno de nosotros.
Hoy, sólo podemos pensar en hacerte respirar en todo lo que hagamos. Tu esencia está en nuestra sangre, nuestro corazón, nuestra memoria, y lo que está ahí nunca muere, vuelve a nacer y vive con más intensidad día a día.
Que tu recuerdo nos haga florecer y que el amor que nos diste, de alguna manera, vuelva para darte las gracias ¡Te amamos!”.
Lucía, Pablo, Jeremías y Julieta.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
NELIDA RENE ASAD de ORBAICETA
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado martes 22 del corriente dejó de existir Nélida René Asad de Orbaiceta, oriunda de Tandil que supo ganarse el afecto de todos quienes la conocieron.
René formó una familia junto a José Alberto Orbaiceta, de cuya unión nacieron sus hijos Andrea y Claudio. Su actividad laboral la cumplió por espacio de más de veinte años en la Nueva Clínica Chacabuco. La vida le regaló dos nietas de sangre: Camila y Morena y dos nietas del corazón: Carolina y Luz. Ellas fueron el motor de su vida.
“Hoy René, estoy acá frente a una hoja en blanco, tratando de ponerle palabras a mis sentimientos, a mis emociones, y no encuentro… no puedo… no hay manera de expresarlo.
La mente se aclara… después de un buen rato y la primera palabra que surge es agradecimiento. Siempre atenta a nuestras necesidades, acompañando, conteniendo, ayudando. Sentiste a Caro y Luz como tus verdaderas nietas… y después llegó Morenita, que a veinte días de nacida nos dio un susto enorme… y ahí estabas en cada horario de visita en Neo dando aliento y secando mis lágrimas.
Agradecerte tanto afecto y confianza depositada en mí. Trabajadora, luchadora, aguerrida, buena madre, una mujer de sentimientos nobles.
Cuántas charlas de confidencias René… como aprendí de tus consejos, la vida fue dura con vos, pero así y todo detrás de esa coraza eras tan, pero tan frágil, que difícil continuar sin vos.
Respeto tu decisión de decir… basta. Pero no entiendo, seguramente mi egoísmo hoy no me deja.
Tengo la paz interior de haber luchado junto a vos, de haberte dicho lo mucho que te quería y de escucharte y contenerte este último tiempo que fue tan duro, pero hoy no me alcanza, sólo el tiempo podrá sanar tanto dolor. Te amo René, siempre te llevaré en mi corazón”.
Marcela.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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