Necrológicas
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
CARLOS ENRIQUE DI RICO
El pasado martes 17 de abril se produjo el fallecimiento de Carlos Enrique Di Rico, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad. Luchó durante ocho meses contra una grave y cruel enfermedad, poniendo siempre un espíritu de lucha por salir adelante.
Era el menor de siete hermanos, perdiendo a su mamá desde muy chiquito. En 1976 había conformado su hogar, tras contraer matrimonio con Eva N. Stupino.
En su juventud incursionó en el deporte, más precisamente en el fútbol, vistiendo la camiseta de Fluminense, para luego pasar al campeonato de la Liga Agraria, defendiendo con orgullo los colores de Defensores de Napaleofú y después en el Club La Vasconia; también lo hizo en la Liga Tandilense, con la casaca del Club Figueroa, de Cerro Leones.
Además, era un amante de la natación, practicándola en forma amateur, al igual que el ciclismo, participando de algunas caravanas a Mar del Plata, con los veteranos del Tandil Clycles Club.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
DANIEL PEUSCOVICH
Tras soportar los procesos de una breve pero cruel dolencia, el pasado jueves 10 del corriente, falleció Daniel Peuscovich, un querido y respetado profesional de la fotografía que contaba con 73 años de edad, con más de seis décadas dedicadas a la fotografía.
“Yorya” Peuscovich había nacido en esta ciudad el 11 de noviembre de 1938, y era integrante de una numerosa familia de inmigrantes montenegrinos, que llegaron para trabajar en las canteras.
Comenzó como aprendiz a los 7 años, con don Juan Cufré, uno de los primeros fotógrafos tandilenses, y repartía el diario Tribuna junto a sus hermanos.
A los 14 años se fue a trabajar a Foto Rembrandt, ubicada en calle Rodríguez 554. Cinco años más tarde comenzó a sacar fotos, y después de trabajar veinte años con los hermanos Homero y Alcides Fortunato (ambos ya fallecidos), abrió su propio local en calle General Rodríguez al 700 junto al óptico Oscar Juárez (f), para finalmente instalarse con su local en calle General Paz al 500.
En su extensa trayectoria, sacó fotos para los diarios Actividades, Nueva Era y Acción, donde acompañó a los periodistas a realizar notas a distintas personalidades que arribaban a la ciudad.
Trabajador incansable, fue el fotógrafo oficial del colegio Sagrada Familia, al que asistían sus dos hijas.
En su juventud se casó con Norma Mabel Tisera, conformando su hogar junto a sus hijos Daniel, Catalina y María Laura, que luego sumaron a sus hijos políticos Martín Casadei y Francisco Medina, y sus nietos Agustina y Juan Cruz Casadei.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
CONCEPCION INMACULADA CICCHELLI de LO PINTO
A la edad de 90 años, el pasado lunes 23 de abril se apagó la vida de Concepción Inmaculada Cicchelli de Lo Pinto, dejando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
“Mi madre había venido desde Italia con sus padres y radicados en Ayacucho labraron la tierra con amor y trabajo. Allí se casó con mi padre Santiago Miguel Lo Pinto y de esa unión nacieron sus hijos Angel y María Rosa.
Luego se radicó en esta ciudad, que adoptó como suya, como tantos inmigrantes con el afán de progresar. Instaló su propio negocio en Las Heras y Roca, “El Ayacuchense”, donde comenzó su actividad comercial. Con el paso del tiempo fueron partiendo su madre, su esposo, su papá y el golpe más duro fue la de su hijo Angel, dejando en su corazón el dolor que solo una madre puede sentir.
Y allí quedamos ella y yo, comenzando a transitar la etapa final. Fue duro, pero con su dolor vivió casi 12 años, hasta que partió ella también a reunirse con sus seres amados que se le adelantaron en el camino.
¡Madre! Gracias porque nos enseñaste a caminar por la vida con valores que no olvidaremos jamás; además de darnos la vida, nos diste todo lo que pudiste y más también. Por siempre estarás en nuestro corazón. Tu yerno Héctor. Tus nietos Mariana y Omar, Gastón y Natalia, tus bisnietas Micaela y Ayelén y yo mamá, que no te digo adiós y a pesar del dolor en mi alma. Solo te digo chau mami, hasta que nos veamos todos algún día, cuando Dios lo disponga”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
IRMA AURORA ROGGERIO
“Recordando a la Abuela Irma… el jueves 3 de mayo, ya terminando el día, siendo muy tarde fue llamada a la presencia de dios la abuela Irma. Muy dulcemente nuestro Dios no la dejó sufrir.
Tenía 90 años y había nacido en Buenos Aires. Siendo muy pequeña comenzó a transitar el camino de la fe en dios, asistiendo a la iglesia que la condujo a los pies de su Salvador, el Señor Jesús.
Desde entonces, dedicó su vida a servir a Dios, trabajando desde muy joven con niños y jóvenes de barrios humildes, enseñándoles el amor por el Señor.
A los 26 años se casó y se fue a vivir a la ciudad de La Plata, en donde pasó la mayor parte de su vida. Tuvo cuatro hijas y junto a su esposo siguieron el camino de la fe, ayudando a todo aquel que se acercaba a su hogar.
Se caracterizó por sus charlas amables, siempre llenas de consejos. Aquellos consejos que ella había sabido tomar de sus mayores y sobre todo de su padre celestial. Consejos que acompañaban su vida: una vida digna de imitar.
Ya anciana y al fallecer su esposo se trasladó a Tandil, ciudad que amaba, en donde compartió sus últimos años junto s sus seres queridos.
Estos últimos años fueron para ella, tal cual dice la Biblia: “molestia y trabajo”, propio de la vejez. Pero nunca se quejó ni le atribuyó a Dios despropósito alguno. Al contrario, su boca solo se abría para proclamar los beneficios de su Dios.
El viernes 4 de mayo fue su despedida de la tierra. La despedimos cantando como a ella le gustaba. Alabando a Dios por habernos dado una mamá, abuela y amiga inolvidable.
Ahora descansa en paz pero como dice la Biblia: “sus obras con ella siguen”. Sus cuatro hijas, yernos, 15 nietos y nietos políticos, y sus 18 bisnietos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
ERNESTO FEDERICO CASASANTA
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado sábado 5 del corriente dejó de existir, Ernesto Federico Casasanta, causando tristeza y dolor entre sus familiares y amigos.
“El Negro” Casasanta nació en Mar del Plata el 25 de octubre de 1932 en; A los 8 años llegó a Tandil con sus padres y sus hermanas Mely y Vilma. Vivieron muchos años en las colonias del ferrocarril, ubicadas en la playa ferroviaria, hasta que construyeron una casa en Villa Italia.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 11; a los quince años fue cadete del bazar Blanco y Negro; a los 18 años ingresó al Ferrocarril General Roca y dos años después hizo el servicio militar en la Marina en la Base Naval de Mar del Plata. Luego, siguió con su trabajó como ferroviario, hasta que alcanzó su merecida jubilación. Amaba su profesión y su gran pasión eran los trenes.
En 1960 contrajo matrimonio con Hilda Uriarte (f), con quien tuvo tres hijos: Mabel, Ernesto y Guillermo, pero la vida le jugó una mala pasada al perder a su esposa y se encarga de educar, proteger y cuidar de ellos aun estaban transitando su adolescencia. A pesar de eso no bajó los brazos y los crió logrando que hoy todos ellos fueran personas de bien.
La vida le dio otra oportunidad y en 1983 conoció a René Alzú, su gran compañera desde hace 29 años, quien lo cuidó y amará por siempre. Hacer viajes con ella era lo que más le gustaba y los disfrutó hasta sus últimos días.
También disfrutó del cariño de sus nietos: Hernán, Guille, Fede, Eni Clara, Delfi, Agos y Marti y un bisnieto Benjamín, por los que siempre se preocupó y quiso mucho.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Abuelo: no tenemos palabras para describir la persona que eras, fuiste lo mejor en todos los sentidos (esposo, padre, hermano, abuelo, amigo). Te amamos y te amaremos por siempre. Estarás toda la vida en nuestro corazón. Te vamos a extrañar mucho”.
– – – – – – –
No llores si me amas.
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
¡Cómo!¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Creedme: cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquella que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas”.
(San Agustín)
SARA RUPPEL
El pasado martes 1 del corriente se apagó la vida de Sara Ruppel, una querida y apreciada mujer que contaba con 89 años de edad
Sara fue una madre de once hijos, muy sufrida y especial, por ello sus seres queridos la llevarán eternamente en su corazón.
Crió a sus hijos en épocas muy duras, pero Dios le dio su recompensa, dándole el amor de sus nietos y bisnietos y años de bienestar y ahora está con Dios en el Cielo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSEFINA AURORA GILES
A la edad de 83 años, el pasado martes 1 del corriente partió a la Casa del Padre, Josefina Aurora Giles, confortada con los sacramentos de la Iglesia.
“Cachita” Giles nació en esta ciudad el 26 de septiembre de 1928, en el seno de una familia cristiana, conformada por Socorro Lizardo y Ramón Giles, siendo la menor de seis hermanos.
Su niñez, adolescencia y juventud transcurrieron en Villa Italia y luego se afincó en el centro de la ciudad; era una mujer consagrada a Dios y a sus semejantes, dispuesta siempre al servicio; la generosidad y la humildad eran las virtudes que la caracterizaban.
Amaba y era amada por su familia, especialmente por sus sobrinos y ahijada.
Se desempeñó por algunos años como secretaria de la Cruz Roja, filial Tandil, junto con su labor como enfermera en el Policlínico Ferroviario, actividad que desarrolló con amor y eficiencia hasta alcanzar su merecida jubilación.
Viajera incansable, recorrió su querida patria de norte a sur y de este a oeste.
En 1992 participó de un encuentro en Roma, invitada por el Movimiento de los Fogolares, espiritualidad fundada por Chiara Lubich, a la que Josefina adhería, encarnando el carisma de la unidad en su vida.
Conoció el Vaticano, recibiendo allí la bendición de Juan Pablo II. Con emoción recorrió Asís, cuna de San Francisco, su santo favorito.
Eran frecuentes sus retiros en la Trapa, de las y los monjes trapenses, con quienes mantenía una sincera amistad. Integraba un grupo de oración en su querida parroquia del Santísimo Sacramento.
Quienes la conocieron saben que completó su camino al paraíso, lleno de buenas obras.
“Josefina: que tu vida entregada sin límites al Señor, produzca los frutos del “grano de trigo” del Evangelio”.
Tu encuentro con Jesús, te liberó de todos los dolores que tanto te torturaban en los últimos días. Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal, reposando junto a sus padres y hermanos.
HUGO OMAR ROMERO
El pasado viernes 4 del corriente se produjo el fallecimiento de Hugo Omar Romero, un querido y respetado hombre que contaba con 76 años de edad.
Hugo nació en esta ciudad el 25 de marzo de 1936; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 5 y la secundaria en la Escuela Fábrica.
Luego inició su actividad laboral como empleado de Metalúrgica Tandil y después ingresó como docente en la ENET Nº 1 (hoy EET Nº 2) “Ingeniero Felipe Senillosa” y en la EEM Nº 2 “Florentino Ameghino”.
El 27 de agosto de 1965 se casó con Berta Alicia Cáceres y tuvieron dos hijos: Marcela y Darío.
En 1994 se jubiló como director de la EET Nº 1, retirándose totalmente de la actividad docente.
“Hoy, con profundo dolor y tristeza tu esposa Berta, tus hijos Marcela y Darío, tu yerno Marcelo, tu nuera Virginia y tus nietos Agustín y Tomás te recuerdan con mucho amor, con mucho orgullo por lo buen “tipo” que siempre demostraste ser.
Todos nosotros y quienes nos han acompañado en tan doloroso momento te damos las gracias, porque siempre tuviste una palabra, un gesto, para acompañarnos y ayudarnos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Crematorio de Dolores.
AURORA CHIUPRION de TOLOSA
Cuando contaba con 92 años de edad, el pasado sábado 5 del corriente se apagó la vida de Aurora Chiuprion de Tolosa, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Aurora nació en esta ciudad el 21 de octubre de 1919; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 80; luego, ya adolescente conoció a José María Tolosa y se casaron muy jovencitos, él 22 y ella 20.
De la pareja nacieron tres hijos: José Osvaldo, Aurora Beatriz y Eduardo Luis; que más tarde se casaron con Elba Ester Citolini, Omar Stagnoli y Graciela Vincenau, quienes le regalaron la alegría de disfrutar del cariño de nietos y bisnietos.
Ni bien contrajeron enlace se radicaron en La Pastora, donde don José tenía un taller mecánico y doña Aurora trabajaba como ama de casa, dedicada al cuidado de sus hijos; luego se radicaron definitivamente en la ciudad.
Vivieron muy felices y se granjearon de la amistad de sus vecinos, con quienes compartieron muchos años; además tuvieron la fortuna de pode viajar permanentemente y conocer distintas ciudades del país.
Aurora deja los mejores recuerdos, pues se destacó por ser buena esposa, excelente madre, abuela y bisabuela. “Dios le abrió sus brazos. Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE LUIS BARTOLOMEI
A la edad de 66 años de edad, el pasado martes 1 del corriente dejó de existir José Luis Bartolomei, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
José Luis nació el 19 de agosto de 1945 y comenzó su carrera militar a los 16 años como músico voluntario de la Banda Militar del Batallón Logístico, retirándose con el grado de suboficial mayor.
Ello fue posible gracias al maestro Onorato, con quien compartió desde muy pequeño un lugar en la Banda Municipal de Música, en donde estuvo gran parte de su vida hasta que alcanzó su merecida jubilación.
Fue una persona querida y respetada por todos. A los 21 años contrajo matrimonio con María Cristina Mitaritonna, con quien formó una familia y de donde nacieron tres hijos: Andrea, Analía y Matías; quienes con el transcurrir de los años le dieron el cariño de seis nietos: Simón, Tomás, Franco, Mateo, Federico y Kiara.
Su cuerpo y alma descansan en Paz. Tu familia te recordará por siempre y te llevará siempre en el corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios