Necrológicas
ROQUE HORACIO VEGA
El pasado viernes 13 de abril se produjo el fallecimiento de Roque Horacio Vega, un querido y respetado hombre que contaba con 56 años de edad.
Horacio nació en esta ciudad el 12 de septiembre de 1955
Horacio fue un gran luchador desde chico, ya que a los nueve años perdió a su papá, comenzó a trabajar en una casa de baterías, cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 7 y los secundarios en la Escuela de Educación Técnica “Felipe Senillosa”, egresando con el título de Técnico Electromecánico.
Luego se incorporó al servicio en la Base Naval de Mar del Plata. Actualmente, desde hacía 19 años era taxista de la empresa Tancta.
Muy joven, conformó su hogar junto a su esposa María Cecilia Bonastía (f) y tuvieron un hijo: Gabriel, que era su orgullo que ahora cursa el primer año de abogacía.
Lo recuerdan su mamá Nélida, su hermano Ricardo y su hijo Gabriel, quienes agradecen a las personas y grupo de taxistas que acompañaron en este difícil momento.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMaría nació el 2 de septiembre de 1919 en Gardey donde transcurrió su infancia y su adolescencia, trabajando con Concepción Copes, como doméstica para ayudar a su mamá; luego se desempeñó en Colonia Alchurrón en tareas rurales, juntando maíz y papas.
Muy joven se casó con Julián Las y tuvieron una hija: María Julia; luego por cosas de la vida se separó e hizo pareja con Fermín Marrón, con quien tuvo a sus hijos Mirta Rosa y Fermín Osvaldo.
Más tarde se fueron sumando sus hijos políticos y sus nietos: Oscar. Mercedes, Nelly, Walter, Cristian, Marcelo, Alejandro, Roxana, Natalia, Mónica y Mauricio, al igual que 21 bisnietos, quienes hoy lamentan profundamente su partida, pero queda en ellos la imagen de su figura sabiendo que descansa en paz junto a Dios.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Las mejores y lindas palabras no entrarían en un libro, para describir la buena persona que eras.
Lo único que podemos decir es que fuiste la mejor. Te amamos con todo el corazón, e inolvidable en nuestro corazón serás. Inolvidable en nuestra vida. Te vamos a extrañar mucho
Tus hijos Miguel Carlos y María Elena; tus hijos políticos Susana y Norberto; tus nietos: Gabriela, Liliana, Claudio, Horacio, Carla, Ruth, Belén y Ezequiel: tus bisnietos: Florencia, Micaela, Maxi, Brenda, Juan, Franco, Valentín, Joaquina, Vianca, Morena y Jara.
Agradecemos infinitamente a la Iglesia de Dios, de Villa Italia”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Adela había nacido el 25 de mayo de 1926 en cantera Albión de esta ciudad, y era hija de Manuel Fernández y Elida Berratti; cursó sus primeros grados en la Escuela Nº 26.
Desde muy joven se vino a la ciudad a trabajar en casa de familias. Siempre tenía hermosos recuerdos de la familia del doctor Rossi y muy especialmente del doctor Cereseto.
Cuando se inaugura en 1948 la Clínica Modelo, es llamada a trabajar como enfermera y junto al resto de directivos y personal fue parte de ese acontecimiento. Esa tarea la desempeñó durante 34 años hasta alcanzar su merecida jubilación.
En 1955 contrajo matrimonio con Domingo Curcio (f) (su amado tío Domingo). El destino de la vida no le dio hijos, pero sí un gran número de sobrinos que siempre mimaron. Actualmente estaba acompañada por otra cantidad de sobrinos nietos y sobrinos bisnietos que lloran su partida.
Su familia agradece a los médico y personal del Hospital Santamarina, por todo el amor que pusieron en su atención tan delicadamente; al igual que a todas las personas que acompañaron en tan difícil momento.
“Una lágrima por los difuntos se evapora.
Una flor sobre su tumba se marchita.
Una oración por su alma, la recibe Dios."
“Yo muero, pero mi amor no muere los amaré en el cielo como los ame en la tierra.
Sed virtuoso, no lloreis ni os dejen dominar por la tristeza, voy al cielo, donde os espero mediante la bondad de Dios.
Cuando la muerte venga a romper tus ligaduras y tu alma venga al Cielo, ese día volverás a verme y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
San Agustín
“Amada Tía Adela: no te decimos adiós, sino ¡hasta pronto! (Tus seres queridos).
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Cementerio de Dolores.
Valeriano nació en los pagos de su tan amado Tandil, más precisamente en La Movediza, allá por 1913.
En 1943 se casó con Carmen y de dicha unión nacieron sus hijos Carmen Dolores “Piru”, Alberto Valeriano “Beto” y Aldo Abel.
Desempeñó su rol de presidente del club La Movediza, donde fue muy querido por todos los socios. Fundó junto a un grupo de amigos la llamada “Mateada de los Abuelos”, pasando excelentes momentos, y encontrando allí una segunda familia, realizando obras caritativas a las diferentes instituciones de la ciudad.
En calle Arana, donde vivió toda su vida, dejó un enorme vacío para familiares y vecinos, ya no se lo ve a Don Villar o al Abuelo en la puerta tomando mates.
“98 años de enseñanzas, de amor, de respeto, de educación fueron los que nos dejas querido Viejito. Sos un ser formidable, como vos decías.
Te despedimos con el mayor orgullo, sos y serás siempre la luz que nos guía. Te amamos y te recordamos por siempre: Fabi, Mariana, Aldo, Piru, Beto, Olga, Vivi, Tito, Natalia, Blanca, Luchi, Franco, Maca, Tami, Jorge, Marta, Seba, Vero, Pía, Pablo, Juan Carlos, Juan Marcos, Laura, Agustín, Norma y Dardo, y tu hermana Rosa”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Elida nació el 26 de marzo de 1932; a los 20 años contrajo matrimonio con Zorco Blazina (f) y de esa unión nacieron sus dos hijos: Jorge y Mabel, que con el correr del tiempo le dieron tres nietos: Alejandro, Marlene y Rocío.
Su vida laboral transcurrió en esta ciudad, realizando tareas de oficina, hasta el nacimiento de su primer hijo; luego se dedicó a las tareas domésticas en su hogar y al cuidado de sus hijos y esposo.
Fue una excelente madre y esposa, luchadora y gran trabajadora como ama de casa, destacándose por sus platos ricos que preparaba.
Sus últimos años no fueron fáciles, ya que padecía algunos trastornos de depresión, y ya deseaba irse al Cielo para estar junto a su eterno compañero, con quien convivió más de cincuenta años de matrimonio.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Mami: te vamos a extrañar mucho, pero sabemos que allá en el Cielo vas a estar mejor, y que desde ese lugar nos volverás a cuidar y proteger como cuando éramos chicos”.
Tus hijos.
José nació el 16 de marzo de 1938 y hoy su esposa Coca y sus hijos: Stella, José Luis, Sandra junto a yernos, nuera y nietos lo recuerdan como la gran persona que fue.
Su nieto de seis años Artola, escribió en su homenaje: “ahora todos estamos muy tristes porque mi abuelo murió. Quisiera que estés vivo, gracias por todo abuelo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios