Necrológicas
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ELENA BEATRIZ RODI de PEREZ
El pasado sábado 14 del corriente dejó de existir Elena Beatriz Rodi de Pérez, quien contaba con 60 años de edad, causando mucho dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Desde ese día una estrella más brilla en nuestro firmamento. Tiene luz y color propio, pero lo que más posee es calor. El calor de la ternura de abuela, de la compañera de todos los momentos.
Elena nació en la provincia de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1951. Sus primeros años transcurrieron en Labardén y luego se radicó en la ciudad, cursando aquí sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Sagrada Familia. Era hija de Valentina de Diego y Fidel Saúl Rodi, ambos ya fallecidos.
Muy joven encontró al amor de su vida: Orlando Pérez, con quien conformó una familia compuesta por tres hijos: Saúl, Carina y Sebastián.
Trabajó en casas de familias por muchos años y fue muy querida por su labor. Se la recuerda con mucho cariño porque ella brindaba amor a todos los que tuvieron el privilegio de conocerla.
Será la estrella con más luz en el universo que nos guíe. Iluminando nuestro camino a los que realmente amamos, como sus nietos: Ayelén Estefanía y Valentina; sus hijos políticos Mónica Lamas y Josefa Carrasco “Pepa”, y su prima incondicional Sarita, y sus amigos desde siempre hasta su partida, más que una prima era su hermana que no tuvo. ¡Todos las recordarán con mucho amor!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARCELINA ELVIRA LOPEZ de ZUND
Con muestras de hondo pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Marcelina Elvira López de Zund, una conocida y querida mujer que contaba con 66 años de edad. Sus seres queridos la recuerdan así:
“Dios: tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado. Jonas 26:3
Lina Zund: buena esposa, excelente mamá, abuela cómplice de diez nietos y feliz por la llegada próxima de un bisnieto. Nació en el campo donde supo trabajar en la cosecha, el tambo y demás tareas.
Compañera, amiga cariñosa, no sólo con la familia, sino también demostró su afecto a aquellos que, alejados de su familias y ciudades por diferentes situaciones, encontraban en ella contención afectiva.
Su don de servicio y hospitalidad la llevó a integrar la comisión directiva del Hogar Belén (en Benito Juárez). Su amor y compromiso por los niños fue más allá, hospedándolos en su casa por varios veranos y, aún en situaciones de enfermedad, cuidándolos sin esperar nada a cambio.
Visitaba a los ancianos, reparaba la ropa para los más necesitados y su disposición sábado tras sábado de embellecer con flores la iglesia a la que concurría.
¿Quién no ha probado una comida o una torta de la abuela Lina?
Su fe en Dios siempre la sostuvo y supo su ejemplo a todos los que la rodeaban. Sabemos que se fue en paz, porque su confianza estaba en Jesucristo, su Señor y Salvador”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA ELENA MASTROPIERRO de GRACIA
El pasado miércoles 18 del corriente, se produjo el fallecimiento de María Elena Mastropierro de Gracia, cuando contaba con tan solo 61 años de edad. Tras una prolongada dolencia partió de este mundo, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
María Elena nació en esta ciudad el 20 de marzo de 1951; era hija de Eduardo Mastropierro y Zoila Olivera (ambos fallecidos) y era la mayor de cuatro hermanos: Blanca, Héctor y Mirta. Su infancia transcurrió entre Fulton y Tedín Uriburu.
Ya adolescente se radicó en María Ignacia (Vela), donde transcurrió su existencia hasta sus últimos días.
En su juventud contrajo matrimonio con Alfredo Gracia, allá por 1979 y tuvieron dos hijos: Mónica y Pablo.
“Tenías tu carácter, a veces eras muy rigurosa, te enojabas, pero con un poco de mimos todo se pasaba.
Amabas tus plantas y tu jardín. Te recordaremos con esa fortaleza que siempre te caracterizaba.
Vas a estar en nuestro corazón por siempre. Tu esposo, hijos, hermanos, hermanos políticos, sobrinos y sobrinos nietos. ¡Te queremos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
MARIA PRADO DE BAZTERRICA
Cuando contaba con 92 años de edad, el pasado sábado 21 del corriente se apagó la vida de María Prado de Bazterrica, causando tristeza y angustia entre sus seres queridos.
“Morocha” Bazterrica había nacido en esta ciudad el 5 de diciembre de 1919 y a partir de su primer año de vida fue criada por sus padres del corazón, José Carciochi y Angela S. de Carciochi.; siendo la mayor de una familia de cuatro hermanos José, Elvio e Inés, todos ya fallecidos.
Vivió gran parte de su vida en la casa de la familia en el campo “La Angelita” del paraje El Lucero.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 18 del paraje El Solcito y a los 23 años contrajo matrimonio con quien fue su gran amor y gran compañero de vida: Bernardo Bazterrica. De esa unión nacieron sus cuatro hijas: Angela, Hilda, Eva y Ana (f).
Con mucha entereza logró sobreponerse a un accidente en donde falleció su esposo y más adelante la vida le aplicaría otro duro golpe al perder a una de sus hijas.
A pesar de eso siguió trabajando duramente dedicándose a sus hijas, nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Abu, es difícil llegar a casa de mamá y no verte, pero en mí afloran todos los hermosos momentos que vivimos juntas. Los días en el campo, las caminatas hasta el desvío con los quesos tan ricos que preparabas. Fuiste para nosotras como una segunda madre.
De todas formas, estoy tranquila porque tuviste una buena vida, querida y muy cuidada. Hoy estás en paz con tu querido “viejo”, a tu adorada hija y seres queridos.
Solo te pido que nos sigas iluminando y en especial a mi mamá, Angela. Siempre estarás en nuestro corazón ¡Hasta que Dios lo disponga!”.
Tu nieta Cristina.
MAURICIO ESCOLASTICO GARCIA
El pasado martes 17 del corriente dejó de existir Mauricio Escolástico García, un querido y estimado hombre que contaba con 86 años de edad.
“Comadreja” García nació el 10 de febrero de 1926 en María Ignacia (Vela), dedicando su actividad laboral como tambero hasta que se vino a esta ciudad e ingresó en el Ferrocarril Roca, en una cuadrilla que se desempeñaba en Juárez, Fulton y Tandil.
En plena juventud conoció a Isabel Agostino, con quien se casó el 15 de diciembre de 1949 y tuvieron dos hijos: Nicodemo y Héctor.
Fue una persona de gran colaboración, integrando comisiones en la Unión Ferroviaria, y estuvo en el ex Policlínico Ferroviario; además militó en el Partido Justicialista.
Se jubiló en el ´83 y estuvo en matrimonio con su compañera durante 59 años, hasta que ella partió el 19 de octubre de 2008, y ahora ya estarán juntos.
Dejó muchos recuerdos y una gran enseñanza ¡Que Dios lo tenga en la gloria!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELSA RENE DUANA de BLANCO
El pasado martes 17 del corriente, se apagó la vida de Elsa René Duana de Blanco, una querida y apreciada mujer que contaba con 87 años de edad.
“Nona” Blanco nació el 5 de marzo de 1925 en María Ignacia (Vela); en su juventud se casó con Eduardo Blanco y tuvieron tres hijos: Ignacio, Fernando y Gerardo.
Dedicó su actividad laboral a los quehaceres domésticos, además cantó en el coro de la iglesia por mucho tiempo, donde su voz y su adhesión religiosa la hicieron sobresalir.
Tras el fallecimiento de su compañero, se radicó en esta ciudad, viviendo sola mucho tiempo hasta que los años y los achaques hicieron que necesitara cuidados, y fue su nieta Natalia quien se ocupó de ella el resto de su existencia.
Tuvo quince nietos y diecisiete bisnietos, una gran familia que se completa con su hermano Moisés Duana, de 92 años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARTA NOEMI CABRERA de BLANCO
Cuando contaba con 57 años de edad, el pasado miércoles 18 de abril dejó de existir Marta Noemí Cabrera de Blanco, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Marta nació en esta ciudad el 11 de julio de 1954; era hija de Dora Sosa y Pedro Cabrera. En plena juventud contrajo matrimonio con Andrés Blanco y tuvieron cinco hijos: Javier, Adriana, Gabriela, Verónica y Claudia.
Con el paso del tiempo disfrutó del cariño de sus nietos: Ezequiel, Yanina, Evelia, Luna, Jenifer, Melanie, Nahuel, Isaías, Trinidad y Sofía; quienes luego le regalaron la alegría de tener en sus brazos a sus bisnietos: Agustín, Mía y Thiago.
Fue una mujer que se destacó como una eficiente ama de casa, preocupada por su familia, luchadora, que peleó a la vida para conseguir el bienestar de los suyos.
Su hijo Javier escribió: “puedes estar tranquila junto a Dios, todos nos vamos a cuidar y vos desde el Cielo vigilarás a quienes tanto quisiste. ¡Te amo mucho Mami”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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