Necrológicas
BLANCA ESTHER RUSSO de NICORA
El pasado martes 16 del corriente y cuando contaba con 86 años de edad, falleció Blanca Esther Russo de Nicora, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Blanca había nacido en paraje El Solcito el 14 de febrero de 1928, vivió su infancia junto a su mamá y sus hermanos Pepe, Pocha y Porota.
Desde muy joven trabajó en el campo, hasta que se casó con su compañero de vida, Luis Ernesto Nicora. Luego de unos años se vinieron a vivir a la ciudad, junto con sus dos hijos Hugo y Norma, quienes luego le dieron cinco nietos: Yesica, Javier, Luis, Paola y Sandro.
Blanca transcurrió sus últimos días acompañada de sus hijos, nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Abuelita: nos dejaste sin esperarlo y ni siquiera imaginarlo… cómo voy a extrañarte. Cada llamado, cada momento juntas, los enojos que me hacías agarrar, pero voy a guardar conmigo las últimas noches que pasamos juntas, y todos los momentos que compartimos.
Me llevo las cosas más lindas de vos. Heredé todo… tu genio, tus manías aunque me cueste reconocerlo… somos tan iguales. No podíamos vivir una sin la otra… siempre nos andábamos preocupando.
Hoy ya descansas en paz junto a papá y el abuelo… y como te prometí, yo me quedo acá un tiempo más cuidando a todos como lo hice con vos… hasta que la próxima vida nos vuelva a reunir. ¡Te amo Blanquis!”.
Tu nieta Paola.
CARLOS BAZAN
En la ciudad de Mar del Plata, el pasado jueves 18 del corriente dejó de existir Carlos Bazán.
“Fueron cuatro meses difíciles, de mucho sufrimiento y soledad… Viviste a tu manera ganando afectos. ¡Gracias por tu compañía! Te recordaremos con mucho cariño.
Tu madrina Beba y su familia”.
FRANCISCO MIGUEL CANO
El pasado sábado 13 del corriente se produjo el fallecimiento de Francisco Miguel Cano, un querido hombre que contaba con 86 años de edad.
“Menudo” Cano había conformado un hermosa y grande familia junto a su esposa Nélida Pagnutti y sus siete hijos: María José, Estela, Susana, Marisa, Betty, Alfredo y Miguel; sus 19 nietos y su bisnieta.
Toda su vida se dedicó a trabajar como camionero y algunas tareas rurales. Fue un excelente esposo y un padre ejemplar, un vecino querido y un hombre de bien, muy querido y respetado por sus pares.
“Menudo” era quien alegraba las fiestas y reuniones familiares, siempre cantando y contando chistes.
“¡Viejo querido! Sabemos que donde estés, ya no hay dolor ni sufrimientos. Mándanos tu luz para seguir guiándonos y protegiéndonos como siempre a nuestra madre. Te extrañamos mucho, mucho”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NELLY CELIA TELLERIA de SOLER
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de Nelly Celia Tellería de Soler, cuyo deceso ocurrido el pasado jueves 18 del corriente a los 77 años de edad.
“Pichi” Soler había nacido el 18 de diciembre de 1936 en Quequén, partido de Necochea, se había casado con Luis Soler (f) y fue madre de tres hijos: Luis Alberto, Liliana Felisa y Walter, quienes luego fueron sumando a sus nietos: Julieta, Martina (f), Juan Martín y Manuela, Félix y Jerónimo, que junto a su hermana Delia, cuñados, sobrinos y nueras elevan una oración en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LEONARDO REMIGIO CASTRO
A los 84 años de edad, el pasado viernes 12 del corriente falleció Leonardo Remigio Castro, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Leonardo había nacido en esta ciudad el 5 de junio de 1930; era hijo de Josefa Leoni Berriry y Cirilo Castro; en su juventud se casó con Avelina Pérez, con quien convivió 60 años de matrimonio, junto a sus tres hijos.
Fue un padre ejemplo de unidad matrimonial, dedicado al trabajo y al bienestar de su familia: después de 52 años había regresado a su tierra natal y sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
EMA “Coco” FERNANDEZ de OTEGUI
“Ema, mi madre, nació el 29 de agosto de 1927 en la provincia de San Luis. Mi abuelo, Luis Fernández, trabajaba desde los 16 años como mayordomo con distintos miembros de la familia Santamarina.
Primero en la provincia de La Pampa en la estancia “Ramón II”; en 1927 lo trasladan a un campo enorme de 30.000 hectáreas, estancia “La Lucha” en Fortuna, provincia de San Luis, de don Jorge Santamarina.
Allí nació Ema; de muy chica, siempre con caballos criollos, montando como un varoncito. A los 14 años jineteaba y salía a cazar liebres a caballo y con sus dos galgos. A esa edad, en 1942, plena guerra mundial, lo trasladan nuevamente a Tandil, a las estancias “Ramón I” y “Montiel”, de don Angel Santamarina y sus señora Susana Bosch Alvear.
Allí, Ema trabajó siempre de a caballo y de cocinera de la peonada y en 1944 conoció a mi padre y se casaron en el “45” en la capilla de “Ramón I”.
En 1947 me trajeron al mundo. Allí trabajaron hasta que mi abuelo se jubiló. Siempre Ema de cocinera. En el año 56 me pagó los estudios en el Colegio San José y Escuela N° 1 de Tandil.
En 1960 me mandó a estudiar piano y acordeón con la señora Baretta y dibujo y pintura en Bellas Artes con don Ernesto Valor. Siempre con sacrificio.
En 1988, muere mi padre de cáncer de páncreas. Y mamá sigue conmigo. A los 62 años se quedó ciega y lo mismo siguió cocinando para mí y la gente que ella quería, ya que ese era uno de sus talentos, hasta que ahora que vivía conmigo en el campo, se enfermó con la misma enfermedad cruel de mi padre. Sufrió un horror hasta que el lunes 22 de setiembre, dejó de sufrir mi querida madre…”.
(La ilustración es un dibujo realizado por su hijo, a pedido de la familia).
KARINA NEINER
En la ciudad de Mar del Plata, el pasado jueves 11 del corriente, Karina Neiner dejó de iluminarnos con la luz de su sonrisa.
Su esposo Antonio Lázaro, sus hijos Emilia y Agustín; su hermana Silvia; sus cuñados Mona y Javier; junto a sus sobrinas Carolina y Florencia no pueden entender su partida.
“La recordamos con mucho amor. Nuestra vida será un homenaje permanente”.
EDGARD RODOLFO ECHEVERRIA
El pasado jueves 4 del corriente partió a la presencia del Señor, Edgard Rodolfo Echeverría, una querida persona que contaba con 77 años de edad.
Edgard nació en esta ciudad el 23 de setiembre de 1936; era hijo de Eulogio y Justina, cursando sus estudios en la Escuela N° 11.
Casado tres veces, fue formando una gran familia que hoy se encuentra muy apenada por su pérdida.
Durante treinta años fue dueño, junto con su segunda esposa Haydeé Barro, de Bodegas y Viñedos “La Simbólica”, dietética y vinería.
Conocido por su buen humor y carácter festivo, siempre contó con el cariño de clientes y allegados. Muy buen vecino de la ciudad y siempre dispuesto a ayudar a los necesitados, durante muchos años y en compañía de su hermana Elsa y su cuñado, organizaron la “Horita Feliz” en el barrio La Movediza, donde todos los fines de semana daban la merienda y regalos a los niños del lugar.
En los últimos veinte años vivió en calle 9 de Julio al 600, donde se lo podía ver todas las tardes en la vereda dispuesto a conversar y ayudar a sus vecinos y amigos.
Lo recuerdan con mucho amor, su esposa Elda, su hija Liliana, sus hijas en el afecto: Susana y María Susana; sus hijos políticos; Víctor, Claudia y Rubén; sus nietos: Giuliana, Ezequiel, Benjamín, Jimena, Laura, Florencia y Andrea; además de sus hermanas Elsa y Emilce.
Con una oración también lo recuerdan sus hermanos en Cristo, el pastor Panizza y familia; hermanos políticos, bisnietos, sobrinos, primos, demás familiares y todas las personas que gracias a su simpatía y solidaridad tuvieron la suerte de conocerlo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en la bóveda de la familia del Cementerio Municipal.
ELSA ARDILES de DONAMARIA
“A un año de tu partida al Cielo se te extraña mucho por tu amor, por todo lo que fuiste y las enseñanzas que dejaste en este mundo. Descansa en paz junto a Dios”.
Tu familia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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