Necrológicas
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Cuando contaba con 64 años de edad, el pasado martes 9 de diciembre falleció José Alberto Stati, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
José había nacido en Comandante Nicanor Otamendi el 22 de febrero de 1944, luego vivió en Balcarce y más tarde se radicó en el paraje La Numancia, donde se desempeñó en las tareas rurales, que eran su pasión.
Había conformado un cálido hogar junto a su esposa Hilda Ester Alvarez; sus hijos María José y Diego Alberto; además de su hija política María Sol Capdepon, quienes junto al resto de la familia y vecinos, lamentan profundamente su partida y elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
INES LOPEZ
Cuando contaba con 78 años de edad, el pasado viernes 12 del corriente falleció Inés López, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Inés había nacido en esta ciudad el 17 de marzo de 1930; en su juventud se radicó en Mar del Plata con su compañero de toda la vida: José. Cuando él murió, regresó a esta ciudad, donde estuvo hasta sus últimos días.
Su hermana Irma, su cuñado Oscar, sobrinos y primos, la recordarán siempre.
Sus restos, previo velatorio, fueron inhumados en el Cementerio Municipal.
ALBERTO ISIDRO BELAUNZARAN
El pasado lunes 15 del corriente se apagó la vida de Alberto Isidro Belaunzarán, un querido y respetado hombre que contaba con 85 años de edad.
Alberto había nacido en General Paz (Ranchos) el 14 de mayo de 1923; sus padres se radicaron en esta ciudad cuando tenía dos años.
A los 35 años se casó con Nélida Noemí Arrospide, con quien tuvo dos hijos: José Alberto y Gustavo Edgardo; que luego sumaron a la familia a sus nueras: Silvia Miguel y Alicia Roquet; además de disfrutar del cariño de sus nietos Aldana, Vanesa, Josefina, Jerónimo, Gisella, Luciano y Melina.
Durante toda su existencia se dedicó a las tareas rurales en su campo ubicado en el paraje La Patria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BERNABE SEQUEIRA
?Una vez, caminando por una calle céntrica un pequeño le tironea la mano a su madre y le dice: ?Mirá, mamá. Sequeira va vestido?. Porque durante la temporada veraniega a don Bernabé sólo podía concebírselo en malla.
Todas las piletas de los clubes de Tandil lo tuvieron en alguna época como responsable de la atención de socios. Y la palabra ?responsable?, nunca mejor aplicada que en su caso. No era simplemente el piletero que enseña a nadar y cuida que se cumplan las normas mínimas establecidas por la institución.
El ?quizás creyendo que sólo respondía a su tarea laboral- hacía mucho más: mostraba que la vida, en el receso veraniego, hay que disfrutarla pero respetando al otro, queriéndose, cuidándose, siendo honesto y solidario, teniendo en cuenta los límites que son el mejor molde para la libertad.
Casi nada para los tiempos que corren. Y no era discurso. Todo eso lo cumplió en la vida privada desde el momento que formó su familia con Rosa Vulcano, con sus hijos Lidia y Luis Alberto, con sus nietos y bisnietos.
Las múltiples anécdotas que contaba siempre tenían un trasfondo, casi imperceptible pero muy sólido, donde mostraba la escala valorativa que sostuvo hasta sus últimos días.
El resto del año don Bernabé se quedaba en los clubes, en el Estadio, porque su rol sufría una modificación: pasaba a ser canchero. Todos los deportistas de Tandil saben que también aquí excedió su función: era consejero, amigo, celoso custodio del estado de las canchas, hermano en las alegrías y en las broncas; nunca negó ni su palabra ni su mano a quien se acercó a pedírsela.
Un secreto que todos saben: su escuela había sido el Manantial de los Amores, los arroyos de Tandil, el balneario de Azul. Allí recibió con un récord de permanencia en el agua y con otro récord de amor a la vida. Los que lo conocieron lo recordarán por siempre con el más profundo amor?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio de Miramar.
LEONI MARI DAHHUR
El pasado sábado 13 de diciembre a los 90 años falleció Leoní Mari Dahhur, causando un gran dolor en su familia.
?Negrita? había nacido el 21 de octubre de 1918 en esta ciudad; siendo hija de padres libaneses y la menor de siete hermanos. Por su descendencia, desde chica aprendió a hablar el idioma árabe a la perfección, compartiendo charlas enteras en esa lengua con sus padres y hermanos.
Vivió algunos años en General Madariaga junto con sus familiares; se graduó como docente pero no ejerció esta carrera, pues aquí en Tandil se desempeñó durante 33 años en el Registro Civil del Centro, razón por la que era tan conocida y apreciada por su especial carisma.
Fue una excelente persona, compañera ejemplar de la vida y del trabajo, buena amiga, un ser humano cálido, solidario, optimista, amable y cariñoso; una excelente hermana. Un alma protectora. Todos los que alguna vez la tuvieron a su lado por ser vecinos, compañeros de trabajo, amigos o familiares, no dudan de que a ?Negrita? -como todos la conocían y llamaban con tanto cariño-, se la puede caracterizar con estas palabras.
Ella fue de esta manera una ?alegría del hogar? por lo que su ausencia nos causa un triste y gran vacío. Razón por la que sus sobrinos y sobrinos nietos no dejarán de extrañarla y de recordarla con amor.
?Para tus sobrinos, más que una tía fuiste una madre, para tu sobrina nieta Laly más que una tía abuela fuiste la abuelita que desde muy pequeña perdió.
Sabemos que ahora te encontraste con tus hermanos que tanto amaste y cuidaste y que desde el lugar al que partiste nos seguirás protegiendo tanto como cuando estabas aquí. Gracias por todo ?Negrita?, ¡nunca te olvidaremos!?.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
JUAN ALBERTO GATTI
Tras soportar los procesos de una cruel dolencia, el pasado sábado 13 del corriente dejó de existir Juan Alberto Gatti, un conocido y respetado deportista (piloto de la categoría APAC) que contaba con 49 años de edad. Sus seres queridos los recuerdan así:
?Naciste el 24 de junio de 1959, desde chico fuiste adorado y querido por tu entorno familiar, al igual que cuando pasaron los años por amigos y conocidos.
Desde niño perseguiste tu sueño por los fierros, hasta llegar a ser uno de los mejores en tu oficio de chapista y de grande te diste el gusto del sueño del pibe: ?Piel Naranja? tu chiche y auto particular, además del auto de carrera.
Quién diría que a comienzos de poder cumplir tu sueño del automovilismo, encontraste en el camino tu enfermedad, lo que pasó a ser tu carrera más peleada. Te fuiste con garra, fuerza y empeño en la madrugada del 13 de diciembre.
Sabés que todos te amamos, no te vamos a olvidar. Sabemos que acá sólo estamos de paso; tus hijos Andrea, Juan, Leonel, Jonathan, Jenifer; tus nietos Luca, Federico, Ramiro, Lautaro; tu esposa Esther; tus nueras Vanesa María, tu yerno Albano, además de todos tus familiares, amigos y conocidos, elevan una plegaria para que descase en paz junto a Dios.
¡No ganaste ni perdiste ninguna carrera! Para nosotros sos el campeón, Meteoro?.
Sus exequias, previo velatorio, fueron cremados en Miramar.
RICARDO AGUERRALDE
A la edad de 75 años, el pasado domingo 14 del corriente dejó de existir Ricardo Aguerralde, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
?Caito? Aguerralde nació en esta ciudad el 26 de julio de 1933; su hobbie era la lectura y andar en bicicleta.
?Siempre te recordaremos con amor. Tu esposa Victoria; tus hijos Lorena, Marcelo, Gustavo y Pablo; tus hijos políticos Christian, Sandra, Miriam y Guillermina; tus nietos Lucila, Julieta, Kevin, Florencia, Natalia, Facundo, Ayelen, Romina, Victoria, Juan Manuel y Bautista ¡Gracias por todo lo que nos diste!?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
JOSE KLUG
El pasado viernes 5 de diciembre se produjo el fallecimiento de José Klug, quien contaba con 78 años de edad, tras sobrellevar una cruel y prolongada enfermedad que poco a poco lo fue consumiendo.
José había nacido el 7 de junio de 1930 en Coronel Suárez, donde desarrolló sus primeras actividades en el campo, para luego integrarse al Ferrocarril Roca, trabajando por espacio de más de treinta años hasta obtener su tan merecida jubilación.
Había conformado su hogar, junto a su esposa Dora Ciliberti -también fallecida- y sus hijos José Oreste y Dora Luján, que junto a demás familiares, vecinos y conocidos, lamentan profundamente su partida y ruegan por el eterno descanso de su alma en la paz del Señor.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JERONIMO LORETO MILAN
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Jerónimo Loreto Milán, un querido y respetado hombre que contaba con 82 años de edad.
Don Jerónimo era oriundo de esta ciudad, nacido el 10 de octubre de 1926. En su juventud conformó su familia con María del Rosario Farías (f) con quien tuvo tres hijos: Francisco, Beatriz y Graciela; quienes con el transcurso de los años le regalaron la alegría y el cariño de sus nietos Axel, Joel, Ezequiel, Bárbara, Jimena, Ornella, Jorgelina, Gustavo y Gabriel, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Desarrolló su actividad laboral trabajando en el campo, después estuvo algunos años como sereno y finalmente puso una frutería.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA FADON de PICINOTTI
A la edad de 87 años, tras sufrir un accidente cerebro vascular, el pasado miércoles 10 del corriente se apagó la vida de María Fadón de Picinotti, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amigos.
María había nacido en esta ciudad el 23 de marzo de 1921; era hija de inmigrantes italianos, se crió en el Cerro Federación y cursó sus estudios en la escuela de Cerro Leones. Era la tercera de una familia de cuatro hermanos y eran muy chicos cuando murió su padre.
Muy jovencita, a los 20 años, se casó con Alberto Picinotti, matrimonio que duró más de cincuenta años, hasta que su esposo falleció. Tuvieron dos hijos: Luis y Oscar, que con el paso del tiempo le dieron nietos y bisnietos.
Con mucho amor y bondad dedicó su vida a la familia y hasta sus últimos días mantuvo su pasión por la lectura, actividad que realizaba diariamente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JESUS RAMON MATOS
En la noche del pasado sábado 13 del corriente dejó de existir Jesús Ramón Matos, a los 64 años de edad.
?Viejo: Cuántas cosas para decir y no encuentro palabras, mil gracias por todo, abarca tanto y dice tan poco.
Tantos recuerdos en mi mente, me encantaría contarlos a todos; la gente que te conoció sabe de qué estoy hablando. Luchaste por todos hasta último momento; dejaste tus cosas por atender las nuestras.
Alguien que vos querías mucho, una vez dijo: ?La vida es la única oportunidad que tenemos de ser buena gente?. Vos lo aprovechaste muy bien; ojalá cada uno de nosotros sepa transitar el camino que nos marcaste, con honestidad y honradez. Te vamos a extrañar un montón?.
Tu familia.
CELINA CREIDY
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Celina Creidy, una querida mujer que contaba con 86 años de edad.
?Weba? había nacido el 30 de diciembre de 1922 en Cushumen (Chubut). Quedó sin su mamá desde muy chica y se crió en Neuquén, concurriendo al Colegio María Auxiliadora donde estuvo como pupila hasta los 18 años y luego se radicó en la Capital Federal.
Hace 28 años se vino a esta ciudad para acompañar a su hija en la espera de su único y deseado nieto, ?Javierito?, que nació en el día de su cumpleaños.
Profesora de botánica y emprendedora incansable en el negocio de la hotelería, decidió quedarse aquí de manera definitiva.
Fueron años que les dedicó a todos los chicos, compañeros, amigos y nietos en el alma del Colegio San José, que hicieron que ella fuera muy feliz.
Esta contribución de amor de los amigos, hoy hombres, hicieron que ese amor y la compasión de sus familiares opacaran cualquier dolor.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
WENCESLAO DIAZ
El pasado lunes 15 del corriente se apagó la vida de Wenceslao Díaz, un apreciado hombre que contaba con 96 años de edad.
?Chicho?, como lo llamaban cariñosamente, nació en Ayacucho el 26 de noviembre de 1912, en el seno de una familia rural, donde transcurrió su infancia junto a sus padres y hermanos. Siendo aún niño perdió trágicamente a su padre y él comenzó a trabajar en lo que pudo, ayudando a sostener a su familia.
A los 20 años se fue a Campo de Mayo para cumplir con el servicio militar obligatorio, donde aprendió a leer y escribir. Luego volvió a su actividad laboral en Estación Fulton, donde conoció a quien sería su esposa: Olga O. Bazterrica (f). La visitaba montado en su pingo El Berretín y la enamoró cantándole décimas de amor.
En 1943 contrajeron matrimonio y se radicaron en Villa del Parque (provincia de Buenos Aires), donde nació su hija Irma Noemí. Allí trabajó en fábricas y después en el Hotel Español como ayudante de cocina. En 1948 retornaron definitivamente a Tandil, ingresando a la Municipalidad, cosechando muy buenas amistades a lo largo de 25 años de servicios.
Aquí también nació su hijo Wenceslao y más tarde se fueron sumando a la familia sus hijos políticos Cayetano Brutti y Nilda M. Minnaard, además de cuatro nietos y dos bisnietos que lo colmaron de felicidad.
Por aquel entonces dedicó gran parte de su vida a la música, tocando el acordeón a piano, que él llamaba La Colorada. Lo llenó de orgullo haber podido formar el cuarteto América. Actuaba en bailes de carnaval, cumpleaños, bodas y aniversarios. Luis Cicopiedi lo bautizó el Pampa Díaz; también compartió la música con entrañable amor junto a don Pedro de la Horca, los hermanos Galbassini, Dellapé, Barrientos, Salgado, Marino, Bellotti, Chito Rodríguez, Scherar, Santovani, los Poli y Baretta. Cuando se jubiló pudo comprarse una guitarra nueva.
Hasta los 85 años montó su bicicleta. Además era amante del fútbol, automovilismo, boxeo y jineteadas. Hasta los 90 años se dedicó a la música, que lo mantuvo lúcido, contento y sus seres queridos eran muy felices al escucharlo contar anécdotas y siempre de buen humor.
Para sus hijos fue el mejor padre, los nietos lo disfrutaron, les supo dar amor, dignidad, buenos valores, ejemplos y siempre lo recordarán con cariño y con una gran sonrisa.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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