Necrológicas
NECROLOGICAS
ELIDA ENCARCACION ZELARAYAN de SALVAGNI
Cuando contaba con 91 años, el pasado jueves 11 del corriente se apagó la vida de Elida Encarnación Zelarayán de Salvagni, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
“Negrita” Salvagni fue una mujer muy querida; había conformado su familia junto a su hijo: Reinaldo (f), su hermano Juan Roberto, su cuñada Hilda Alicia Barris, sus sobrinos Marta (f), Nancy, Patricia y su ahijado Héctor.
“Tía Negra descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
MIGUEL ANGEL QUESADA
El pasado domingo 7 del corriente se extinguió la vida de Miguel Angel Quesada, una querida persona que contaba con 84 años de edad.
“Miguelito” Quesada nació en La Plata en 2 de octubre de 1929; desde su adolescencia desarrolló sus actividades laborales en la Administración Pública Nacional, en la actual AFIP, pues a los quince años ingresó como cadete en la ex Dirección de Impuesto a los Réditos. A lo largo de su extensa carrera administrativa (42 años) ocupó distintos cargos en la DGI, zona III La Plata, estableciendo su residencia en Capital Federal al ser designado como Jefe de Departamento en la Dirección de Recursos Materiales (DGI central), hasta que en 1989 se acogió al régimen jubilatorio.
Transcurrido un corto período, en 1990 eligió a Tandil como su lugar en el mundo y aquí vivió años felices y sus últimos achaques hasta que “se terminó el hilo del carretel” como él decía, apagando su eterno “pucho”.
Lamentan su partida a la eternidad y lo despiden con mucho cariño los muchos amigos que cosechó, sus familiares y su familia del corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ARTEMIO JULIAN CAGNOLI
“Querido papá: hace unos días que te fuiste y todavía no lo podemos creer. ¡Cómo se te extraña! Gracias por todos los momentos vividos y compartidos. No nos pudo haber tocado un mejor papá que vos.
Bueno, divertido, trabajador y hermoso. Nuestros corazones están vacíos con tu ausencia.
Ya nada va a ser lo mismo sin vos. Te amamos, siempre vas a estar vivo en nuestros corazones y jamás te olvidaremos. Tus hijos, nietos, nueras y yernos”.
ERNESTO RIVERO
El pasado martes 9 del corriente se apagó la vida de Ernesto Rivero, un querido y apreciado hombre que contaba con 79 años de edad, dejando un vacío enorme entre sus familiares, amigos y vecinos.
Ernesto nació el 15 de noviembre de 1934 en un hogar humilde. Desde muy chico comenzó a trabajar en distintas tareas, hasta que ingresó a Metalúrgica Tandil, donde desempeñó su actividad laboral por más de treinta años, hasta que alcanzó su merecida jubilación.
En su juventud conoció al amor de su vida: María Teresa Lester, con quien contrajo matrimonio y de ese amor nacieron sus cuatro hijas: Fabiana, Marita, Karina y Estrella.
A medida que fue pasando el tiempo se fueron sumando sus hijos políticos: Alberto Marino, Eduardo Guffanti, Eduardo Uzabiaga y Gustavo Botella; hasta que años después para alegría del abuelo fueron llegando sus nueve nietos: Ezequiel, Jonathan, Juan Jesús, Juan José, Lucas, Camila, Facundo, Belén y Franco, a los que disfrutó muchísimo, contándoles sus anécdotas, jugando con ellos, porque era una persona con un espíritu muy joven.
El abuelo era del pueblo, ya que se le sumaban siempre todos los chicos a los que le regalaba chocolatines o les daba monedas para los caramelos. Gracias a Dios, tuvo la dicha de conocer a sus bisnietos Joaquín y Alma.
“Todos lamentamos profundamente tu partida ¡Que descanses en paz!”. Tu familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Una vez leí que las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, y hoy me toca hablar de vos. Me siento desbordada. Cualquier cosa que intente escribir es poco, porque en vida escribiste una historia de idas y venidas, repleta de felicidad. Regalaste sonrisas y sabiduría hasta el último día.
Amabas la vida y la disfrutaste mucho. La luchaste siempre, nunca te entregaste, pero tu corazón ya no tenía fuerzas. Cuesta pensar ahora que ya no estás y acostumbrarse a tu ausencia. Te veo llegando a casa con el diario bajo el brazo y pedirme la reposera para tomar sol y leerlo. Te voy a extrañar mucho papi… tu hija Karina”.
DAGOBERTO ROSALES NEIRA
“El pasado martes 9 del corriente se produjo el fallecimiento de Dagoberto Rosales Neira, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Rosales” era nativo de Chile; a los quince años llegó a Argentina y en plena juventud conoció a Polonia Juana Alzu, su querida “Pola” con quien compartió toda su existencia.
Desempeñó su actividad laboral en la zona rural, siempre junto a su fiel compañera, transcurriendo épocas buenas y otras no tanto, pero siempre juntos.
Tras una cruel enfermedad de más de dos meses, Rosales partió a los Cielos, causando angustia en su esposa, quien a sus 95 años lo extraña profundamente.
“Te recordaremos con cariño, por tu gran corazón”, Tu esposa, sobrinos y amigos.
MARIA LUISA ALVAREZ de TORREBRUNO
El pasado sábado 13 del corriente falleció María Luisa Alvarez de Torrebruno, una querida mujer que contaba con 87 años de edad.
“Marilí” Torrebruno nació el 5 de mayo de 1927 en Concepción del Uruguay (Entre Ríos) y desde muy chiquita su familia se fue a vivir a Necochea.
En su juventud conoció a Rafael “Otto” Torrebruno, con quien formó una linda familia, junto a sus cuatro hijos: María Laura, Marcela, Rafael y José María.
Amó la docencia, siendo maestra de grado y directora en distintas escuelas de Azucena, Benito Juárez y Tandil.
Enviudó muy joven y el resto de sus días los dedicó a sus hijos, nietos y bisnietos, hasta que con sus ochenta y siete años nos dejó como vivió, en paz.
A lo largo de su existencia supo ganarse el amor y respeto de todos aquellos que la conocieron “!Te vamos a extrañar!”.
MARIA URSULA PISCULICH de PRIETO
El pasado martes 2 del corriente falleció María Ursula Pisculich de Prieto, una querida mujer que contaba con 80 años de edad.
“Nena” nació en esta ciudad el 17 de febrero de 1934; en su juventud había conformado su hogar junto a su esposo Héctor ”Tito” Prieto (f), y su hijo Claudio Prieto.
Dedicatoria:
“¡Amiga! Cada paso de la vida narra un cuento.
La vida nos da penas y alegrías, pero no nos dice cuándo.
Tu camino ha sido largo y hermoso, muchos chicos y grandes hemos disfrutado de tu compañía, y también de tus enseñanzas.
En las escuelas de campo en las que estuviste; en la Escuela N° 58, en la Escuela N° 11, en el Centro de Investigación Educacional, en la Sala de Lectura… pudimos compartir tareas y siempre dejaste con tu ejemplo, valores a seguir.
Agradecemos haber tenido el privilegio de compartir estas experiencias.
Has dejando un espacio grande en nuestras vidas que será difícil de llenar, pero siempre te tendremos en la agenda y muchas veces haremos un llamadito al Cielo para preguntarte cosas, opiniones y discutir como también lo hacíamos, te extrañamos.
Tus amigas, te queremos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARLOS E. EMALDI
A dos años de su inesperada partida de este mundo de Carlos E. “Pato” Emaldi, su compañera Susana guarda su mejor recuerdo vivo de este hombre de campo y recordado ciclista.
LUISA ARROSPIDE de CORTEZ
“Que difícil momento mamá China. Naciste en Chillar el 10 de diciembre de 1935; tus padres Ignacio Arrospide y Mariana Errecalde; tus hijos Sergio, Sandra, Gustavo y Jorge.
Has dejado un enorme vacío en casa, nosotros te recordamos con una sonrisa y alegre como eras vos.
Tus hermanos Dorlisa, Alicia, Nélida, Raúl y Oscar; tu nieta Valentina; Mónica, tu nuera, tus cuñadas, sobrinos y primos, amigos de toda la vida y demás familiares te extrañamos un montón, porque fuiste alegre, divertida, trabajadora.
Viejita: le agradezco a Dios con Sandra el haberte tenido como mamá. La mejor compañera, amiga incondicional.
Desde el Cielo serás nuestra estrella que nos ilumine todos los días. Te queremos por la eternidad. Dios te bendiga por siempre y nos encontraremos algún día querida mamá”.
ELENA BOUCHAT VERGNES
“Cuando contaba con 97 años de edad falleció Elena Bouchat de Vergnes, una querida mujer oriunda de Pigüé e hija de inmigrantes belgas.
Elena se afincó desde muy joven en esta ciudad, siempre dedicada al trabajo, modista de excelencia y laboriosa como pocas.
Sus años transcurrieron rodeada de amistades y de una “familia del corazón” que supo conseguir por su don de buena dama.
Ruegan una oración por su eterno descanso las familias Medici, Adela Pazos y Carnevale”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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