Necrológicas
HUMBERTO ENRIQUE DIAZ
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailHumberto Enrique Díaz había nacido en Luján de Cuyo, provincia de Mendoza, el 18 de octubre de 1926. Siendo joven, vino a la provincia de Buenos Aires y en 1956 ingresó a trabajar en Villa Cacique (Barker), hasta el momento en que llegó su merecida jubilación, hace 15 años atrás.
En 1963 se casó con Benita Toledo, con quien conformó su hogar y luego trajeron al mundo a su hijo Marco Antonio. Más tarde llegarían a su vida su hija política y la alegría incomparable de sus nietas Florencia, Martina y Juanita, que con tanto amor la llamaban ?Kike?.
Fue Humberto un gran compañero, padre y abuelo. Se extraña su presencia.
?Siempre te recordaremos. Tu esposa Pepi, tu hijo Marco, tu hija política Mariela, tus nietas, cuñados, sobrinos y demás.
Humberto falleció el pasado 26 de diciembre y sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal.
DOMINGA MAISANO VIUDA DE CARACOIX
El pasado 12 de enero falleció en esta ciudad Dominga Maisano viuda de Caracoix. Esta querida vecina había nacido en el seno de una muy conocida familia de este medio.
Siendo muy joven, Dominga conoció a quien sería luego su esposo, Heberto Juan Caracoix, con quien tuvo una hija, Cristina, quien le alegró la vida con sus dos únicos nietos, que fueron su razón de ser: Guadalupe y Lautaro.
La vida le daría con los años un duro golpe. Primero perdió a su esposo, y luego, su querida hija Cristina fallecería en un accidente automovilístico junto a su nieto Lautaro, fatalidad que conmocionó a la ciudad.
A partir de ese momento, su vida se resquebrajó y partió de este mundo el pasado lunes. Sus restos descansan en el cementerio Parque Pradera de Paz.
HILDA ESTER ALVAREZ (PETISA)
Recientemente viuda de José Alberto Stati, Hilda Ester Alvarez falleció el pasado 8 de enero, dejando un dolor profundo entre sus seres queridos.
?Petisa?, como la llamaban sus allegados, había nacido el 12 de febrero de 1948, en la vecina ciudad de Balcarce. Fue allí donde pasó su infancia, adolescencia y juventud.
También en esa localidad contrajo matrimonio con José y, junto él y sus dos pequeños hijos, José María y Diego, se instaló, en el paraje Las Numancias en 1977. Ellos, junto a su hija política, constituyeron una cálida familia, por la cual trabajó sin descanso.
En los primeros días de enero abandonó este mundo con sólo 60 años, inesperadamente; quizás, por el dolor de haber perdido a su compañero de vida, días antes.
?Querida Hilda: Tu familia te recordará con mucho amor, sabiendo que estás junto a tu compañero de toda la vida, descansando en paz y en los brazos de Dios?.
ADRIANA ALEJANDRA GORRI
Hija de Félix Alfredo Gorri y Bárbara Eberhardth, Adriana Alejandra Gorri nació el 13 de abril de 1957, en General Acha, La Pampa, y llegó a esta ciudad cuando contaba con cinco años.
Cursó hasta tercer grado en el colegio Sagrada Familia y finalizó el primario en la Escuela 1 ?Manuel Belgrano?. Sus estudios secundarios los realizó en Técnica 3, egresando en al año 1974.
A los 18 años comenzó a trabajar en el Hospital Ramón Santamarina, desempeñándose como mucama hasta 1978, momento en que conoció a quien sería su primer marido, Víctor Larsen, con quien se mudó a Buenos Aires. Cuatro años más tarde, en enero de1982, Adriana y Víctor fueron bendecidos con la llegada de su primera hija Bárbara Carolina Larsen, y más tarde, en noviembre de 1987, nacía su segunda hija, Daniela Alejandra Larsen.
Cuando Bárbara tenía 10 años y Daniela 4, Adriana decidió regresar a Tandil, tras su separación de Víctor y volvió a trabajar al Hospital, pero esta vez de telefonista de la guardia médica, para luego pasar al sector de recepción e informes del nosocomio municipal.
En 1994 logró el sueño de la casa propia, donde vivió con sus hijas y su pareja Rubén Kain, de quien se enamoró el 9 de julio de 1993, pasando a ser el amor de su vida, ya que la ayudó incondicionalmente.
En agosto de 1994, Adriana tuvo la dicha de ser abuela de quien sería la lucecita de sus ojos: Alejandro León Ojeda Larsen, pero en noviembre de ese año, Adriana pasó un momento muy doloroso de su vida, la pérdida de su papá.
El 14 de septiembre de 2001, Adriana y Rubén se unieron en santo matrimonio, formando un hermoso hogar junto a sus hijas.
En enero de 2007, se le diagnosticó una enfermedad incurable, que fue entristeciendo a ella y su familia. Con un tratamiento en Mar del Plata, Adriana siguió adelante, pero en diciembre de 2008 tuvo su primera recaída, siendo internada en el Hospital Ramón Santamarina, pasando Nochebuena allí y pudiendo salir para Año Nuevo. El 5 de enero fue internada nuevamente y falleció el 11 de enero, dejando un dolor inmenso en el corazón de amigos y seres queridos, a quien ella nunca les dio la espalda y hoy la recuerdan tal cual fue ?Adriana Gorri, la telefonista del Hospital?.
AGAPITA ELICEGUI SALABURU DE SALABURU
El pasado 13 de enero, a los 87 años, se apagó la vida de Agapita Elicegui Salaburu de Salaburu. Había nacido en Lecaroz, en Valle de Baztan, provincia de Navarra, España, el 16 de agosto de 1921.
Era la más pequeña de catorce hermanos. A los 31 años, decidió emigrar hacia la Argentina, buscando mejores horizontes, y partió desde Barcelona el 24 de diciembre de 1951, en el buque Cabo de Hornos. Arribó a Buenos Aires el 12 de enero de 1952.
Se radicó en Tandil y trabajó como empleada doméstica con la familia Mendiberri. En esta ciudad encontró el amor de su vida, José Salaburu, contrayendo matrimonio el 2 de septiembre de 1954 en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en María Ignacia (Vela).
Junto a su esposo, se estableció en el campo La Juliana del paraje Santa Ana y cumplió tareas inherentes al ámbito rural. A través de esa unión, llegaron cinco hijos: Hipólito Ismael, Juan Miguel, Gemma, Carlos y Martín José; teniendo un hijo del corazón, Cosme Salaburu Bulnes.
En 1980 su primer hijo contrajo matrimonio con Haydée Oxoby, de cuyo amor nacieron José Alberto, Analía Irene y Cristina Haydée. Dos años después, su hija Gemma se casó con Pedro Domínguez, y le regaló otras dos nietas, Silvina Alejandra y Natalia Andrea. En 1987, de la unión de su hijo Juan Miguel y Graciela Noemí Oxoby, nacieron Marta Noemí, Carmen Mariana y Juan Manuel.
En 1992 se radicó en esta ciudad con sus hijos menores Carlos y Martín. En 2008 Dios le otorgó la bendición de ser bisabuela de Thiago Varela, su máxima alegría.
En sus últimos años, debido a sus dificultades para movilizarse, convivió en dos residencias geriátricas, donde fue maravillosamente atendida por Amelia Berver y Mía Baba.
Fue su hobby bailar la jota vasca, añorando la música de su querida Navarra. Durante su existencia, tuvo una vida muy placentera, por eso su muerte fue sorpresiva, debido a su buen estado de salud.
?Abuela: Qué difícil es tu partida tan sorpresiva, pero cuántos recuerdos y momentos felices tenemos junto a vos. Siempre tan alegre, miedosa y divertida. Recordaremos con alegría la enseñanza de las malas palabras en tu idioma, euskera. Siempre te recordaremos por ser una gran persona y estarás en nuestros corazones. Te queremos mucho. Tus nietos y bisnietos?.
RAQUEL SIGANDA VIUDA DE POPOVICH
El 8 de enero, luego de una corta dolencia, falleció la señora Raquel Siganda viuda de Popovich, que contaba con 85 años de edad. Era oriunda de Gardey y siendo todavía muy joven, se radicó en Tandil.
Aquí conformó su hogar junto a su esposo Ramón Emilio Popovich. Esa unión trajo al mundo a dos hijas: Blanca (ya fallecida) y María Rosa. Luego vendrían sus nietos, Luis y Blanca Ester Piñón, y su nieto político Alberto Isasa.
Crió a sus hijas junto a su marido, en el campo de Anchorena, y cuando enviudó, quedó al frente su yerno Juan Carlos Alvarez, también ya fallecido.
Siguió con su trabajo muy sacrificado en el tambo y sus últimos años los transitó en Azucena, junto a su hija María Rosa, quien estuvo toda la vida a su lado. Era una madre muy dulce, tenía mucha paz, en su personalidad no existía el rencor y era muy querida por sus vecinos.
Se había hecho un grupo de amigas con las cuales compartía sus tardes, quienes la extrañan mucho, al igual que su hija María Rosa ya que a pesar de ser su mamá, era su mejor compañera y siempre se preocupaba por ella.
?Mami: Te extraño mucho, las tardes sin vos y el matecito que te llevaba todas las mañanas. Nunca te voy a olvidar, junto a Luis y Negrita. Te queremos mucho?.
MARCELA MANAZZONI DE IRURETA
El pasado 2 de enero, a poco de comenzar 2009, dejó de existir Marcela Manazzoni de Irureta, una querida mujer de 93 años.
Había nacido el 9 de abril de 1915 en el seno del hogar conformado por Angela Campi y Virgilio Manazzoni, ambos de origen italiano. Marcela vivió su niñez en la zona rural del paraje San Antonio, junto a sus progenitores y hermanos.
Cuando contaba con 28 años, contrajo enlace con Francisco Irureta (ya fallecido), con quien se radicó en la zona de La Vasconia, donde consolidó su querida familia con sus tres hijas: Angela, Leonor y María Cristina.
A fines de la década del ?60, los cinco se radicaron en esta ciudad y aquí, la familia se fue agrandando, con la llegada de sus hijos políticos, Juan Carlos Juárez, Rubén Lazarte y Juan Carlos Polifroni, a los que vio partir de este mundo, al igual que a su hija Cristina.
A pesar del dolor de tantas pérdidas de seres queridos, Marcela, gracias a su integridad siguió adelante y pudo así disfrutar del cariño de sus nietos Marcos, Martín, Marcelo, Gustavo, Patricia, Pablo, Valeria y Jorgelina; y sus once bisnietos Esteban, Francisco, Paulina, Delfina, Andoni, Juan Ignacio, María Emilia, Gregorio, Mateo, Magdalena e Hipólito.
?Fuiste una buena esposa, madre, abuela y amiga. ¡Gracias por todo lo que nos diste! Siempre te recordaremos con amor. Tus hijas, nietos y bisnietos.?
Sus restos fueron sepultados en el cementerio parque Pradera de Paz.
WALTER FABIAN GELABERT
Inesperadamente, el pasado 11 de enero falleció en esta ciudad, cuando tan sólo contaba con 40 años de edad, el vecino Walter Fabián Gelabert, dejando a su familia y amistades sumidas en un profundo dolor.
Había nacido en Tandil el 16 de julio de 1968. Fue el cuarto de los 6 hijos del matrimonio conformado por María Istillarte y Juan Alfredo Gelabert.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela 11 y el secundario en una academia, llevando adelante sus conocimientos de perito mercantil.
Siendo muy joven, conoció a quien sería luego su esposa, Sandra Patricia Roen, su compañera de vida, con quien contrajo matrimonio el 19 de junio de 1987.
Luego nacieron sus tres hijos: Pablo Matías, Lucas Damián y Maitén Araceli.
Fue un trabajador incansable. Pasó por el rubro de la construcción, por Casa Tía, un mercado y un remís, ya que le fue difícil encontrar su puesto laboral.
Desde hacía un año, se desempeñaba en un frigorífico, en el cual dejó varios amigos sin poder reaccionar por tan súbita e injusta muerte.
Era un ?bostero? de ley, muy familiero, era ?el asador? exclusivo de los domingos, le encantaba la música y era casi un rito el sábado por la tarde sentarse con su hijo mayor en el patio a escuchar la música de los grupos Pomada y Los Moros, cerveza de por medio.
Un capítulo aparte fue para él su nieto Román Ezequiel, fruto del amor de su hijo mayor y Celeste González.
?Querido papá: Tu familia te va a llevar siempre en el corazón y en la cabecera de la mesa estará siempre tu lugar. Te re amamos?.
Sus restos fueron llevados a su última morada, en el Cementerio Municipal, donde descansan en paz.
?Mi vida, ¿por qué me dejaste tan de golpe? Si teníamos una vida por vivir. Todos nuestros proyectos, ilusiones, planes… No tengo consuelo, lo único que me calma es saber que no sufriste nada, que el corazón dijo basta y cerraste esos ojitos verdes y hermosos que tenías. Siempre vas a estar en mi corazón y quedate tranquilo que voy a cuidar de nuestros tres pichones y de nuestro nieto que tanto querías y amabas. Te amo, mi vida. Sandra?.
?Viejo: Todavía no entiendo por qué. Si todo estaba tan bien… Quedate tranquilo que todo lo que siempre quisiste lo vamos a hacer. Nunca me voy a olvidar de nuestras salidas, de nuestros abrazos y de todo lo que hicimos juntos. De nuestro ¿te acordás?, porque siempre recordábamos cada etapa de nuestra vida. Yo sé que estás bien allá, donde estés. No voy a olvidar los sábados a la tarde que tomábamos cerveza y gastábamos los CDs de Los Moros y Pomada. Te amo, viejo. Te amamos. Cachila (como le decías a tu nuera) te extraña mucho y va a extrañar tus consejos, y Román, tu ahijado y nieto, va a tener tus mejores recuerdos.
Te amamos viejo. Siempre te vamos a recordar con una sonrisa?. Tus hijos Cabeza, Lukin y tío Neni.
Walter: ?Fuiste y serás un ejemplo de vida. Estuviste conmigo siempre. Me aconsejaste como un padre y me ayudaste a seguir adelante. Estabas re contento con el nieto que te dimos con Maty. Eras muy feliz y así te voy a recordar. Siempre estarás presente con todo cariño?. Tu nuera Celeste.
REINALDO PEDRO LAMAS
En el hogar constituido por Pedro Lamas y Amelia Cereda, Reinaldo Pedro Lamas nació en 1940, en Tandil. Años más tarde, su familia se trasladó a Mar del Plata.
Ya desde joven, mostró su destreza en el juego del fútbol, razón por la cual vivió en diversos lugares.
Llegó a Tandil en la década del ?60, de la mano de Marino Terno para formar parte del plantel del club Ferrocarril Sud, para luego integrar el de Loma Negra, primero como jugador y luego como director técnico.
Fue por esos años que conoció a Elena Perretti, con quien contrajo matrimonio y conformó una familia junto a sus dos hijas Mónica Lucía y Graciela Cecilia (ya fallecida).
Fue su vida dedicada al deporte de la pelota, juego que lo apasionaba. No había otra actividad que le llamara la atención. Tuvo infinidad de amigos que cosechó a través de tantos años cerca de las canchas de fútbol, aunque no fueron tantos los que lo acompañaron hasta su última morada.
Sufría Reinaldo una dolencia, pero nada hacía prever tan rápido desenlace. Fue intervenido quirúrgicamente, situación que su organismo no resistió y falleció el pasado 9 de enero, a los 69 años.
Su familia, su hermana Alicia, su hijo político Daniel y su nieto Agustín lamentan profundamente su deceso. Sus restos fueron depositados en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE DARIO FABIAN ORTIZ OLIVERA
El pasado 9 de enero partió de este mundo por razones trágicas de la vida terrenal, José Darío Fabián Ortiz Olivera, con tan sólo 33 años de edad.
Había nacido el 24 de diciembre de 1976 en Tandil y fue criado en la zona de La Blanqueada, junto a sus siete hermanos. Era hijo de Mabel Retondo y Sergio Ortiz Olivera.
Cursó los estudios primarios en la Escuela 2 y comenzó a trabajar desde muy niño en diversas tareas laborales. Fue albañil, apicultor, se desempeño en los riegos rurales y en una fábrica local. Siempre buscó el bienestar para el amor de su vida, Karina Gaete, y sus hijos Kareen y Yianella, como así también para su hijo mayor José Ortiz Olivera (h), con quienes vivía en la zona de Villa Aguirre.
El 9 de enero, luego de un accidente trágico, José dejó de existir y sus restos mortales fueron sepultados en el Cementerio Municipal.
?Querido José: Tu mujer, tus hijos y tus amigos siempre te recordarán?.
NICOLAS ANTONIO DELL?ARCHIPRETE
Inesperadamente, el pasado 8 de enero falleció en esta ciudad Nicolás Antonio Dell? Archiprete. Había nacido en la zona de Cerro leones, el 7 de diciembre de 1938, y en su adolescencia se trasladó al centro urbano.
Durante su juventud y hasta su jubilación, trabajó en Metalúrgica Tandil. Los últimos diez años se desempeñó como remisero, siempre acompañado por su esposa Elvira Otero, con quien vivía en la zona de Alonso al 800.
Sus vecinos lo recuerdan como excelente persona, muy buen compañero y un mejor amigo.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
RAFAEL MOLINA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Rafael Molina, un respetado vecino que contaba con 78 años de edad.
Rafael había nacido en la zona rural, en el seno de la familia constituida por María Pérez y José Molina. Junto a sus hermanos, cursó algunos estudios en la escuela del paraje El Molino y desde joven se dedicó a las tareas del campo.
Se radicó en Tandil y fue así que conoció a la que sería su esposa, Elsa Beatriz Gregorini, con quien tuvo cuatro hijos: Hugo Oscar, Jorge Rafael, Mónica Graciela y Cristian Adrián.
Fue de la primera camada de trabajadores de Metalúrgica Tandil, ya que al año siguiente de la inauguración de la importante industria, él inició sus tareas allí. Trabajó durante 28 años, jubilándose en 1978 por invalidez.
Desde ese entonces, Rafael disfrutó de la vida, de su familia, de sus nietos, bisnietos y de la lectura. Así pasaba sus momentos, sus días.
Luego de una larga dolencia, el pasado 11 de enero falleció, y sus restos fueron cremados en Necochea.
RUBEN MARCELO GUERAZAR
El 6 de enero pasado la comunidad recibió la triste noticia del fallecimiento de Rubén Marcelo Guerazar, que causó una profunda congoja entre su círculo de allegados.
Marcelo vino a este mundo en el hogar constituido por Haydée Orlinda Rodríguez y Desleído Guerazar, el 14 de septiembre de 1965.
La familia, originariamente radicada en Pieres, se trasladó a Mar del Plata y por último, a Tandil, siempre por razones laborales.
Rubén vivía con su familia en la zona de la Terminal, en la calle Portugal, y concurrió a la Escuela 5 para llevar adelante sus estudios primarios. Pero desde niño debió trabajar, dedicándose como toda su familia a la construcción.
Formó su propia familia, junto a Silvina Fuentes, con quien tuvo tres hijos Soledad, Marcelo Fabián y Lucero Anahí.
Desde hace cinco años tenía algunos problemas de salud. Y el 6 de enero, tan sólo con 44 años de edad, falleció. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal, donde descansan en paz.
HILDA YODALIA VANINETTI VIUDA DE TRAPOTE
Hilda Yodalia Vaninetti viuda de Trapote había nacido el 22 de mayo de 1927 en Tandil. Era hija de Filomena Giaconi y Andrés Vaninetti, e integró una familia, en la que fue la segunda de siete hermanos. Cursó estudios primarios hasta tercer grado.
Siendo muy joven, se casó con David Martín Maciel, con quien tuvo una hija, y luego enviudó. En segundas nupcias, contrajo matrimonio con el señor Trapote (f), en quien encontró un compañero.
Le gustaban muchos las flores, la cocina casera, y disfrutaba largas horas placenteras con sus hijos y nietos.
El 13 de enero pasado, a los 81 años, partió de este mundo. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal.
MARIA DEL PILAR PORTA VIUDA DE ATEIRO
El 11 de enero pasado, la noticia del fallecimiento de María del Pilar Porta viuda de Ateiro llenó de pesar a su círculo íntimo y amistades.
Esta querida mujer había nacido en San Miguel del Monte el 12 de octubre de 1914. Era hija de Petrona Ramallo y José Porta, padres que guiaron su infancia transcurrida en un hogar de diez hermanos, siendo la segunda.
Muy aplicada, realizaba las tareas de casa, y de pequeña, sus progenitores la llevaron a vivir a una estancia de la zona de El Amanecer.
Con tan sólo 19 años, conoció al que sería su esposo, Marcelino Alteiro, con el que tuvo diez hijos. Su numerosa familia también adoptó a los tres hermanos más pequeños de María del Pilar, que habían perdido a sus padres.
Vivió siempre en el campo, dedicada a sus seres queridos. Su vida estuvo signada por el esfuerzo y logró enviar a todos sus hijos a la escuela, porque su gran orgullo era que llegaran hasta sexto grado.
Una vez jubilada, se compró su propia casa en Villa Italia, donde se dedicó a criar gallinas, a la quinta y otras tareas relacionadas con su paso y estancia en la zona rural.
Dos décadas atrás había perdido a su compañero, por eso se dedicó a acompañar a sus hijos, hijos políticos, nietos, biznietos y tataranietos, que hoy la extrañan muchísimo.
?Fue una madraza que enseñó a sus hijos el respeto a los demás y a hacer el bien. Hoy descansa con la ayuda del Señor?.
Dejó este mundo a los 94 años y sus restos mortales recibieron sagrada sepultura en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios