Necrológicas
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailANA ISABEL MARTOS de ECHEVERRIA
Cuando contaba con 76 años de edad, el pasado viernes 6 del corriente se apagó la vida de Ana Isabel Martos de Echeverría, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
?Anita? había nacido en San Manuel el 28 de octubre de 1932; desde muy chica trabajó en el campo ayudando a sus padres, hasta que se casó.
Madre de siete hijos, luchadora, quedó viuda muy joven. Vivió en Napaleofú, después en la Base Aérea, ayudando en tareas rurales.
En 1983 se vino a vivir a Tandil y se dedicó a cuidar abuelos y a las tareas hogareñas. Una vez jubilada estaba entretenida mucho tiempo con su jardín y su quinta; además le gustaban las reuniones familiares.
A raíz de sus problemas de salud se fue de este mundo, dejándole a sus seres queridos, ejemplos de una mujer luchadora y trabajadora.
Estará siempre en el recuerdo de sus hijos, hijos políticos, nietos, bisnietos, hermanos, sobrinos y vecinos, quienes la llevarán eternamente en su corazón ¡Descansa en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EDMUNDO CEFERINO JIMENEZ
El pasado martes 3 del corriente dejó de existir Edmundo Ceferino Jiménez, un querido y respetado hombre que contaba con 73 años de edad.
“Carlos” había nacido el 1 de diciembre de 1935 en Tucumán, donde pasó su niñez junto a su familia hasta que se fue a estudiar a la escuela militar.
Su primer destino fue Tandil, aquí conoció a quien luego fue su esposa, Gladys Cardello, juntos compartieron 48 años de matrimonio. Su familia fue creciendo con la llegada de sus seis hijos que poco a poco trajeron la alegría y su devoción: sus trece nietos y cuatro bisnietos.
Laboralmente se desempeñó en el Ejército Argentino donde tuvo su paso por Campo de Mayo como excelente cocinero de Lanusse, destacada cualidad de una lista innumerable. Después pasó por Metalúrgica Tandil y finalmente se jubiló después de 17 años de compartir hermosos momentos con sus compañeros de Inpopar.
Amaba a su familia, fue un padre incondicional, educó a sus hijos con el ejemplo inculcándoles el amor, el respeto, la constancia de no bajar los brazos y seguir siempre para adelante. De ser felices con poco pero siempre muy unidos y juntos.
Su familia y amigos sufren la partida de este mundo de tan buena persona, excelente padre y mejor amigo, sintiendo un profundo dolor en el alma que solo se alivia al recordar los momentos vividos a su lado y el incansable amor que brindó.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
OSCAR HIPOLITO PIAGENTINI
Como consecuencia de las graves heridas recibidas en un accidente automovilístico, el pasado martes 10 del corriente dejó de existir Oscar Hipólito Piagentini, un conocido y respetado hombre que contaba con 71 años de edad.
Sus cuatro hijos lo recuerdan así:
?Siempre te dijimos que admirábamos la garra, el tesón y la fuerza que a todo le ponías.
Y no nos equivocamos ni mentimos porque peleaste 103 días y nos demostraste que seguís siendo nuestro gran luchador, nuestro queridísimo papá, lo mejor que nos pasó en esta vida.
Peleas, discusiones, amor, mucho amor y el mejor ejemplo. Lamentamos tanto todo lo que sufriste, pero como vos decías ?sin sacrificio no hay nada?.
Y eso nos quedó grabado como uno de los tantos buenos lemas que nos inculcaste.
Viejo querido, en vida nos dijimos todo. Ahora sólo resta que estés mucho mejor, una buena vida, ese premio te lo ganaste con creces… ¡un brindis en tu honor!?.
DOMINGO BAUTISTA AVALOS
A la edad de 55 años, el pasado jueves 5 del corriente falleció Domingo Bautista Avalos, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
?Cacho? Avalos nació el 10 de diciembre de 1953; en su juventud jugó en el fútbol libre en el club barrial Huracán, en el cual años más tarde ocupó el cargo de presidente. Le gustaba jugar al truco y realizar viajes de pesca con amigos y familiares.
Su profesión de pintor la heredó de su padre Pascual Avalos (f) y de su hermano Daniel, para luego dedicarse a la educación.
En la década del ´80 se casó con Ana María Vásquez, con quien formó su hogar, junto a sus cinco hijos: Soledad, María, Mercedes, Emilio y Lucía, de quienes fue compinche, e inculcó sus valores. Cariñoso abuelo de su nieta Cielo, también supo ganarse el cariño y respeto de su hijo político Pablo.
Su esposa, hijos y nieta agradecen a familiares y amigos, el apoyo y afecto recibidos en tan triste momento.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARTA DORA ROMANO de ALBUERNEZ
El pasado domingo 8 del corriente se produjo el fallecimiento de Marta Dora Romano de Albuernez, una querida y apreciada mujer que contaba con 83 años de edad.
Marta nació en Caseros el 12 de mayo de 1925, siendo una madre ejemplar, que dedicó su vida a la crianza de sus hijos: Rodolfo, Ricardo y Marta Susana. Tuvo una existencia con mucho amor por parte de su esposo y de sus hijos, nuera y nietos. Siempre estuvo dedicada a su familia.
Pero también tuvo tiempo para ser la representante (delegada gremial) de todas sus compañeras auxiliares docentes en el partido de Tres de Febrero (Buenos Aires) de la UPCN. Siempre le gustó participar y tratar de buscar lo mejor, no sólo para ella sino para con los demás.
En la vida tuvo cosas lindas pero también le tocó vivir cosas muy feas que la marcaron mucho, pero jamás bajó los brazos, siempre fue para adelante pensando que cada día sería mejor que el otro. Con mucha fe y con amor seguía adelante.
Le tocó vivir como a muchas madres del país la detención de su hijo Ricardo en 1976 (como gremialista); en el ´79 perdió a su esposo en un hecho muy confuso, iba a visitar a su hijo (detenido) y apareció muerto en una comisaría. No solamente le tocó vivir estas circunstancias, sino que también en el ´89 le matan a su hija para robarle la cartera en la estación de Morón.
Esos hechos la marcaron muchísimo, pero siguió adelante y luego con su nuera Noemí encontró a su hija perdida. Pero nuevamente la vida le jugó una mala pasada, ya que un ataque de presión la imposibilitó de caminar y de hablar, pero ella siguió luchando.
Eso pasó en 2001, y desde ese momento su hijo Ricardo la trajo a Tandil y estuvo alojada en el Geriátrico de Elvira (Mia Baba), de Montevideo 1069, donde recibía todos los cuidados y amor no solamente de su familia sino también de Elvira y de todas las mujeres que la cuidaron. La alegría más grande la tuvo con la llegada de su otro nieto en 2004 y así fue pasando sus días hasta que Dios se la llevó de la mejor manera (muerte súbita). Estuvo mirando televisión hasta las 0.30 y a la 1.40 se fue de este mundo. Fue una bendición de Dios, después de tanto sufrimiento, se fue una gran mujer y una gran madre.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
MARIA DELIA VASCONCELO de ROLSIN
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de María Delia Vasconcelo de Rolsin, una querida y estimada mujer que tenía 82 años de edad.
María Delia nació en María Ignacia (Vela) el 30 de marzo de 1926; compartiendo su infancia junto a sus padres Vicente y Julia; además de sus hermanas: Julia, Tita, Amelia y Lela, hasta que a los 15 años se radicó en esta ciudad por cuestiones de trabajo, desempeñándose como mucama en el Hotel Maritorena.
Luego, junto a sus tres hijos se trasladó a Mar del Plata para trabajar como cocinera en el Caballito Blanco.
Pasados los años, decidió volver a Tandil, viviendo hasta sus últimos días junto a su hija menor: Puchi, nietos y bisnietos, quienes extrañan su presencia y elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
JUAN CARLOS VERNA
El pasado domingo 8 del corriente y cuando contaba con 83, falleció Juan Carlos Verna, sumiendo en pesar y tristeza a sus seres queridos.
Juan había nacido en Chillar el 26 de noviembre de 1925; era el mayor de nueve hermanos, de los cuales cinco ya han partido de este mundo.
Desde muy pequeño tuvo que trabajar para ayudar a sus padres, se crió y trabajó en el campo ?Dos Hermanos?, de Tedín Uriburu.
A los 45 años, se vino a vivir a Tandil, con su esposa Amelia Belsito y sus seis hijos: María Lidia, Carlos (f), Alfredo, Hugo y Laura, para que pudieran estudiar y tener un trabajo digno, que era su deseo.
Trabajó hasta su jubilación en la Municipalidad de Tandil. También su tiempo a la quinta, la cual era admirada por sus amigos, familiares y vecinos.
Tenía 14 nietos y nueve bisnietos, de los cuales estaba muy contento y orgulloso.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
?Te fuiste papá, no tengo palabras para decir lo que siento. Sólo sé que cada día que me iba de casa, era un día menos que te quedaba, Viejito.
Muchas veces hubiera querido abrazarte, pero eras tan terco que te fuiste sin decirnos nunca, los quiero hijos. Tal vez lo sentías por dentro, pero te perdono, y sé que Dios también lo hará. ¡Te quiero!?.
Tu hija: María Ester.
Dedicatoria
?Hola Papá: así te decía cada vez que llegaba a casa en moto o caminando y a veces en auto con Alberto y las nenas Flor y Juli. Estabas sentado en el sillón, con la puerta abierta, o a veces afirmado en el paredón de la vereda como esperando que llegara alguien para charlar un rato.
Te extraño mucho viejito y mamá Amelia, como vos decías también, cada día que pasa, cada minuto, estás en su presencia, y te llora con mucho dolor y tristeza.
Recuerdo tus cosas, tu vaso, tu cuchillo, tu plato, tu taza, la radio, todo ese hace que mamá esté triste, nos hace recordar y nos pone mal.
Nos diste lo que pudiste, lo sabemos y te estamos agradecidos.
Lamento mucho todo papá, fue todo muy rápido, trabajaste mucho, eras emprendedor, hiciste mucho sacrificio para tener todo bien y no deber nada a nadie, algo que aprendí de vos y te lo voy agradecer siempre ¡Gracias Papá!
Te vamos a extrañar mucho, sobre todo yo, la más chiquita. Te agradezco todo y espero que descanses en paz. No te preocupes, mamá va a estar bien, la vamos a cuidar, te extraña y te quiere mucho. ¡Hasta pronto!?.
Laura
Dedicatoria
TEODORO JORGE ZEBALLOS
?Nací en un hogar radical, y conocí a ?Toto? desde chico y más tarde de adolescente. Desde chico escuchando los nombres de Juan Carlos Pugliese, Longin Prat, Ambrosio Renis y también del joven concejal radical que hacía gala de su oratoria en el Concejo de aquella época, con conceptos claros y precisos sobre los temas de la ciudad, ya en el secundario y enrolado en la Juventud Radical, sin tener todavía los 18 años, acompañé la campaña electoral en la cual fue candidato a intendente municipal, siendo nuestro candidato a presidente Ricardo Balbín cuyo mensaje y oratoria nos convocaba y nos hacia sentir hasta las fibras más íntimas nuestro ideal radical.
La política sentía ?Toto? en esa época y los hombres que conocí en esa década del 60 ?tenían como bandera los ideales fundadores de este radicalismo que hoy tiene 109 años.
La marcha radical, los nombres de Alem, Yrigoyen y la verba encendida de Ambrosio Renis y ?Toto? Zeballos en nuestros actos, traducían una militancia, en la que no se tenían apetencias personales políticas para tener el poder, sino continuar con el legado histórico de Irigoyen estableciendo en el país una democracia estable con hombres con responsabilidad política, honestidad, ética y alternancia en las funciones del estado.
Toto fue el típico idealista de todos aquellos jóvenes de la década del ?40, que no aceptaban un país en el cual las instituciones no funcionaban y puso todo su empeño, al igual que sus amigos, en que la historia fuera distinta al panorama que se avecina.
En esas épocas la política no fue fácil, los golpes militares y la división de los argentinos dejaba un sabor amargo a todos aquellos que sentían la responsabilidad de ser protagonistas de ese tiempo. Hacían política en desmedro de sus intereses personales y tuve oportunidad de presenciarlo después de aquel junio de 1966, cuando muchos radicales volvían a sus tareas después de una función de gobierno con las manos limpias y a empezar de vuelta.
En este homenaje al amigo y correligionario, que fue ejemplo en todas las funciones políticas partidarias, legislativas y de gobierno en las cuales la ciudadanía le confió, expreso el saludo cívico con el cual Leandro Alem se dirigía a los cívicos y radicales en sus actos: ?Toto?, en continua lucha radical te saludo?.
Hugo Buzzo
OFELIA LUCIA BARONE de PROTA
El pasado martes 10 del corriente se apagó la vida de Ofelia Lucía Barone de Prota, una querida y estimada mujer que contaba con 98 años de edad.
Ofelia nació el 17 de agosto de 1910 en la ciudad de Lobos (prov. de Buenos Aires), llegó a Tandil en 1955 junto a su familia. Se dedicó al cuidado de sus dos hijas y de su marido quien fuera jefe de la Estación del Ferrocarril local.
Participó junto a su esposo en la comisión del Museo Fuerte Independencia. Su ascendencia italiana le proporcionó el don de amasar las pastas, su familia siempre recordará sus magistrales tallarines.
Su gran lucidez y memoria eran envidiables para su edad y llenaba la casa de historias vividas en su juventud. Extrañaremos a nuestra ?Aba? como la llamaban sus bisnietos.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
ALBERTO OMAR HEMMINGSEN
A la edad de 68 años, el pasado martes 10 del corriente dejó de existir Alberto Omar Hemmingsen, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amigos.
Alberto había nacido el 20 de noviembre de 1940, y siendo muy joven conoció a Elsa, quien sería su compañera de toda la vida y con quien tendría a sus tres hijos: Juan, Raúl y Marcela.
Aún siendo un adolescente comenzó a trabajar como valijero de la empresa El Rápido, empleo que durante toda su vida recordó con mucho cariño. Luego vendría su larga carrera bancaria en el ex Banco Ganadero y después Banco Río, donde durante 32 años logró cosechar una gran cantidad de amigos y que hoy comparten un profundo dolor.
Fue excelente esposo y compañero, padre y abuelo excepcional y mucho más que un suegro para sus hijas políticas, un entrañable y generoso amigo y hermano, con un corazón tan noble y grande que era imposible no quererlo.
Fanático de la pesca, de Boca Juniors y de encontrar cualquier excusa para ponerse a cocinar, con el único objetivo de tener unida a la familia alrededor de la mesa…
?Hoy nos será difícil calmar tanto dolor, siempre estarás con nosotros, a nuestro lado… pero el amor… no se puede olvidar: Dios sabe lo que hace con cada uno de nosotros. El es el artesano y nosotros el barro con el que trabaja?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BANDALIA SANDOVAL de AQUINO
Tras soportar los procesos de una breve dolencia, el pasado martes del corriente se apagó la vida de Bandalia Sandoval de Aquino, una querida y estimada mujer que contaba con 79 años de edad.
?Bandi? había nacido el 20 de mayo de 1929 en Villa Guillermina (Santa Fe); a los 18 años la familia se trasladó a Bella Vista (Corrientes), donde conoció a quien sería su esposo, Sacarías Camilo Aquino (F) y se casaron en 1960, cuando ella contaba con 27 años.
Por cuestiones de trabajo de su esposo, pues se desempeñaba como motoniveladorista de maquinas viales, se fueron a vivir a distintos lugares, hasta que se radicaron en Orense, donde él falleció.
Posteriormente se vino a vivir a esta ciudad, junto a su única hija: Celia Beatriz, quien hoy lamenta profundamente su partida de este mundo, al igual que su yerno Alberto Aldo Brutti y sus nietitas Tatiana y Nayla, que eran la luz de sus ojos y que malcriaba permanentemente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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