Necrológicas
HECTOR MARIO GARCIA
A la edad de 58 años, el pasado martes 17 de febrero, se apagó la vida de Héctor Mario García, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
El pastor García nació en Avellaneda (prov. de Buenos Aires) el 5 de septiembre de 1950; era hijo de Antonio García y Carmen Fernández, nacida en Tandil y siendo sus abuelos españoles.
Casado con Rosario Castillo, casi 30 años juntos y disfrutaron de tres hijos amados.
Vivió en esta ciudad desde el 2006. Teniendo el llamado al Servicio de Dios, se dedicó en este tiempo a dirigir la iglesia de Dios en María Ignacia (Vela).
Estuvo involucrado como delegado en el desarrollo de la entrega de viviendas del barrio Falucho XXII.
?Quienes lo conocimos y disfrutamos de su amistad damos fe de su amor y servicio al Señor y sus obras de bien en favor de toda persona, llevando así el mensaje del amor de Dios. Fue un hombre de bien, emprendedor y sincero en todo lo que hacía.
Hoy no está con nosotros, sino en los brazos de Jesús por la eternidad. Permanecerá en nuestros corazones el brillo de lo que él fue para todos lo que de una u otra manera lo conocimos.
No le decimos adiós, sino ¡hasta pronto! y gracias por los momentos compartidos?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
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ANTONIO DIEZ
El pasado viernes 20 de febrero, tras una breve dolencia falleció Antonio Diez, un querido y respetado hombre que contaba con 90 años.
Don Antonio nació en Ayacucho el 22 de octubre de 1918, se crió en el campo y más tarde se radicó en la zona de la Base Aérea.
En su juventud se casó con Aurelia López, conformando su familia junto a su hija Amelia; su yerno Héctor Berrios; sus nietos Daniel y Viviana; sus nietos políticos Lourdes Battistelli y Claudio Domingo, además de su bisnieta Lucía Domingo.
Era muy tradicional verlo en un carro y luego en un camión vendiendo papas en la zona de Villa Italia, y finalmente tuvo un comercio en Pasteur al 100.
Sus restos, previo velatorio, recibieron sepultura en el Cementerio Municipal.
TEODORO PEREZ
Cuando contaba con 59 años, el pasado lunes 16 de febrero fueron despedidos los restos de Teodoro Pérez, causando dolor y angustia entre sus familiares y amigos.
Teodoro nació en Ayacucho el 20 de marzo de 1949; era hijo de José y Leonor; a los 8 años se empleó para ayudar a sus padres, trabajando en la estancia Los Nogales, luego en la empresa Mariatti y por último en Metalúrgica Ronicevi.
El 5 de marzo de 1976 contrajo matrimonio con Alicia González; tiempo más tarde vería nacer a sus dos hijas: Gisel y Luciano.
Sus últimos diez años de vida estuvieron sujetos a una inagotable lucha, como consecuencia de una fibrosis pulmonar, la cual produciría en el 2001 un trasplante.
Su tenacidad y coraje por seguir adelante, por ver crecer a sus hijos, por proporcionarle un futuro mejor tanto a ellos como a su esposa, llevaron a que hiciera lo imposible por sentirse bien y no bajar los brazos.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
?Teodoro: te fuiste y dejaste un vacío enorme, pero nos diste tanto amor y ejemplo de honradez y humildad que nunca te olvidaremos.
Siempre estarás acá en casa junto a nosotros… siempre presente?.
Alicia.
Dedicatoria
?Papi: fuiste nuestro compañero, nuestro consejero y amigo. Fuiste la persona que nos brindó todo lo que necesitábamos.
Te vamos a extrañar, pero sabemos que a tu forma vas a acompañarnos, es por eso que vamos a salir adelante, vas hacer que te sientas muy orgulloso de nosotros, porque lo que hoy somos es gracias a vos ¡Te queremos!
Gisel y Luciano.
ROSA BALIN de PARMIGIANI
El pasado viernes 20 de febrero se apagó la vida de Rosa Balín de Parmigiani, una querida y estimada mujer que contaba con 90 años.
?Rosita? Parmigiani nació en esta ciudad el 2 de julio de 1918; hasta los veinte años vivió en la zona rural de De la Canal y desde muy chica se dedicó a los quehaceres domésticos y a un microemprendimiento de tejido a mano en el barrio de 14 de Julio al 600.
Había conformado su hogar junto a Beder Angel Parmigiani (f); sus hijos Guillermo y Mónica; sus hijos políticos Beatriz Renis y Carlos Bravo (f); sus nietos Matías, Lucía, Paula, Angeles y Agostina.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JUAN JOSE FUGGINI
Cuando contaba con 84 años, el pasado miércoles 18 de febrero dejó de existir Juan José Fuggini, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
Juan nació el 14 de marzo de 1924 en Ayacucho, donde vivió su infancia y parte de su juventud. A los 22 años llegó a esta ciudad para trabajar, desempeñándose como empleado de Metalúrgica Tandil, para luego jubilarse en 1983 en Metalúrgica Metán.
El 18 de noviembre de 1958 se casó con Celina Zabaleta, su compañera de toda la vida y madre de sus hijos Juan José y Cristina Beatriz.
Fue un hombre honesto, trabajador, excelente marido, padre y abuelo. Era una persona muy querida y respetada por su familia, amigos y vecinos de Villa Italia.
Dedicatoria:
?Abuelo: recién hace solo unos días que te fuiste y se te extraña tanto… Fuiste un gran ejemplo para nosotros, un abuelo genial, siempre dispuesto a jugar, hacernos sonreír y cumplir todos nuestros caprichos.
Cuánto amor nos diste, fuiste cómplice de tantas travesuras y compañero de incansables caminatas por la avenida Colón ¿te acordás?
Podríamos hablar horas de vos, escribir hojas y hojas… pero lo más importante que te podemos decir es que te amamos con todo el corazón y que te vamos a extrañar mucho…
Seguramente desde donde estés nos estás cuidando como siempre lo hiciste…
¡Abuelito! cuídate mucho y descansa que te lo mereces. Te amamos.
Tu esposa, hijos y nietos.
ROSA GIOVE de MONZON
El pasado miércoles 18 de febrero, de manera inesperada falleció Rosa Giove de Monzón, una querida y estimada mujer que contaba con 68 años.
?Rosita? nació en esta ciudad el 20 de octubre de 1940 en un hogar de inmigrantes italianos de calle San Lorenzo al 1400, hermana menor de Víctor y Ana.
Cursó sus estudios en la Escuela Nº 11, además de cursos de cocina, repostería que deleitaba el paladar de sus seres queridos.
A principio de los ´60 se casó con Zoilo Monzón, viviendo en el barrio de calle Uriburu al 200, donde era muy querida por sus vecinos.
Fue madre de tres hijos: Carlos Daniel, José Luis y María Isabel, a quienes educó y aconsejó en la vida. También supo ganarse el cariño y respeto de sus nueras Rosalía Esther, María Luisa y su yerno Juan Carlos; al igual que el amor de sus nietos: Daniel, Lucía, Paula, Carolina, Nicolás, Sofía, Julieta, Leonardo y Flabia.
Quienes la conocieron y recuerdan saben la excelente persona que fue y jamás olvidarán.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal
VICENTE JUAN NERON
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Vicente Juan Nerón, un querido y respetado hombre que contaba con 61 años.
Juan o Juancito, como se le llamaba en su entorno familiar y amigos, que muchos tenía, fue una persona muy buena y servicial; nació el 18 de noviembre de 1946, conformando su familia con su esposa Olga Salomone y sus tres hijas: Claudia, Gabriela y Roxana, quienes le dieron cinco nietos: Ezequiel, Luna, Franco, Lautaro y Laureano, quienes nacieron en Ushuaia.
Juan migró a esa ciudad austral en 1987 y tras once años de ausencia se radicó en Miramar, donde lo sorprendió la muerte tras una cruel enfermedad.
Su madre Juana Nerón quiso hacer extensivo su recuerdo de su querido hijo, junto a sus hermanos Blanca y Oscar, Mary y Enrique, sobrinos y amigos, con mucho cariño y que nunca lo olvidarán.
ISABEL BALLESTEROS de PEYRANO
El pasado jueves 19 de febrero se apagó la vida de Isabel Ballesteros de Peyrano y sus familiares la recuerdan así:
?Dona Isabel… Mami… Ita… así la nombraban los conocidos, sus seres queridos. Cerró sus ojos a los 96 años y medio, como ella decía. Casi un siglo entregada al trabajo, a su familia y a su institución: Club Boca Juniors de la Base Aérea, que tanto amó.
Isabel había nacido el 16 de agosto de 1912 en Gardey. En la zona de La Pastora transcurrió su niñez, donde sus juegos y escuela fueron los animales, la tierra y todos los quehaceres del campo, los cuales realizaba junto a sus papás Francisco y Dolores.
Cuando tenía ocho años llegó su única y querida hermana: María de las Mercedes, ?Cholín?, quien le dio cuatro sobrinos queridos: César, Alicia, Elsa y Carlos.
En 1934 se casó con Domingo Peyrano y no tardaron en llegar sus cinco hijos: Osvaldo (f), Jorge, Carlos Alberto, Elida y Mirta; para luego recibir y cobijar a sus hijos políticos: Juana, Porota, Isabel, Raúl y Jorge; más tarde abrió su corazón a Patricia y Cristina, con quien compartió su último viaje.
Pero la familia se siguió agrandando con once nietos, nueve nietos políticos y doce bisnietos, llenaron sus días de alegría y fue a ellos a quienes les regaló sus últimas sonrisas.
Doña Isabel. una persona que todo aquel que la conoció la recordará como una mujer íntegra, que siempre se puso de pie afrontando la vida y todo lo bueno y lo malo que le tocó vivir. Ni la pérdida temprana de su esposo y de uno de sus hijos la doblegaron. Ella sacó adelante a quien quedaba, cosa nada fácil. Pero todos tenemos claro que esa valentía fue lo que la llevó a vivir a pleno sus 96 años.
Como no recordarla en su Fiat 600 o rural, llevando y trayendo a sus nietos, visitando amistades y más aún yendo todos los domingos a la cancha para ver a su Boca, que fue su segundo hogar. Junto a su esposo, hijos y amigos fundaron esa institución, a la cual concurría para ver jugar a sus bisnietos. Los domingos era infaltable. El sábado ya preparaba todo, hacía las compras para el kiosco y la cantina y allá iba desde temprano a divertirse con su gente amiga. Hasta las finales del año pasado disfrutó desde arriba del camión de su hijo, ver jugar a sus bisnietos.
Así fue sembrando amistades de toda la vida y otras que fue haciendo con el correr de los años, como los que cosechó en los diez años que viajó a Las Termas de Río Hondo, en cuanto actividad social se presentara, como así también en las peñas o en Festivales de la Sierra, donde ocupaba la primera fila para ver bailar a sus nietos.
Le gustaba tejer al crochet, para regalar en distintos acontecimientos; escuchar la radio, principalmente las audiciones de fútbol y salir a pasear.
?Hoy nos queda el recuerdo de una persona que vivió la vida, que la disfrutó con alegría y tomamos prestadas estas palabras para expresar su estilo de vida: la felicidad no está en los años, en los meses, en las semanas ni siquiera en los días. Solo se puede encontrar en los momentos.
Gracias… en vida nos diste todo, ahora descansa en paz?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque El Paraíso.
JOSE ANGEL LOPEZ
A la edad 62 años, el pasado domingo 22 de febrero, en Necochea falleció José Angel López y sus seres queridos escribieron este recuerdo:
?Sus hijos: Cristian, Fabio, Daniel y Pablo, junto a su esposa Norma lo van a recordar por siempre como un hombre que luchó por llevar a delante lo que él quería, que no eran más que dejarnos la oportunidad de ser buenas personas.
No alcanzan las palabras para explicar lo que fuiste para todos nosotros?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MIGUEL ANGEL SUESCUN
A la edad de 62 años, el pasado jueves 19 de febrero dejó de existir Miguel Angel Suescun, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Miguel nació en Rauch el 10 de noviembre de 1946, era hijo de Miguel y Pocha Suescun y era el hermano menor de Alicia y Teresita.
Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Técnica ?Felipe Senillosa?; se recibió de técnico electromecánico, título que le valió para ingresar a trabajar en Metalúrgica Tandil, lugar al que le dedicó con pasión cuarenta años de su vida.
A los 26 años se casó con Lina Moureau, con quien tuvo tres hijos: Gabriela, Gustavo y Guillermina.
Enviudó a los 56 años, pero hace un tiempo encontró a su compañera Cristina. Felizmente pudo disfrutar de sus nietos Micaela, Gonzalo y la recién nacida Catalina; y de la compañía de sus hijos políticos Hernán y Laura
Dedicatoria
?Papi: aún no podemos creer que te hayas ido tan pronto, aún lleno de proyectos para disfrutar un futuro que se truncó: Extrañaremos tu voz, tus anécdotas y tus asados.
Nos has dejado un vacío inmenso, que poco a poco llenaremos con buenos recuerdos tuyos. Dios quiera que estés junto a mamá y desde allí juntos iluminen nuestras vidas.
Viejo, gracias por todo lo que brindaste, porque más allá de tu amor como padre, nos inculcaste buenos valores con tu ejemplo. Siempre estarás presente, te recordaremos con muchísimo amor?.
Tus hijos Gaby, Gusta y Guille.
MARIA ELIZABET DOMINGUEZ de FRANCHINI
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado jueves 19 de febrero se apagó la vida de María Elizabet Domínguez de Franchini, una querida mujer que contaba con 45 años.
?Lissi? nació en esta ciudad el 27 de septiembre de 1963; era hija del matrimonio integrado por Ana María Kielf y Juan Pedro Domínguez (f); muy joven se casó con Marcelo Luis Franchini y fue buena madre de sus hijos: Pamela, Santiago, Juan Ignacio y Mariano.
Era una persona con muchos y buenos amigos, era muy alegre, siempre tenía una palabra lista para hacer reír. Era amiga de los amigos de sus hijos, le gustaba estar entre la juventud, era una adolescente más.
Era una buena madre, siempre junto a sus hijos y esposo, en quienes deja un gran vacío en sus corazones, al igual que en su hermana María Rosa; en sus padres políticos María Elena Fabra y Pedro Franchini, además de tíos, tíos políticos, sobrinos, primos, cuñados y demás familiares, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
SAUL ALBERTO PENA
Cuando contaba con 82 años, el pasado miércoles 18 de febrero falleció Saúl Alberto Pena, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Saúl era oriundo de Rauch, aunque pasó su niñez y juventud en la localidad de Chillar, donde cursó sus estudios (hasta tercer grado), donde debió salir a trabajar.
Su primer empleo fue como cadete de una farmacia y a los 18 años empezó a desempeñarse en la industria lechera, primero como recibidor en la fábrica San Miguel, de Tedín Uriburu; luego en La Pascuala y después en La Esperanza. De allí pasó a la casa central de La Tandilera (actual planta de La Serenísima), desempeñándose como hojalatero, para terminar en la sala de máquinas hasta su jubilación, a los 65 años. Por haber brindado 49 años de su vida en ese ramo, recibió como reconocimiento un trofeo a su trayectoria.
Era hijo de José Pena y Rosalina Fanny, compartiendo su infancia con sus hermanos Chola, Olga, Emilce, Elsa y Joaquín. El 10 de octubre de 1953 se casó con Olga Noemí Virán, cumpliendo 54 años de matrimonio. Tuvieron dos hijos: José y Sonia, que le dieron tres nietos: Nicolás, Elías y Esteban, a quienes adoraba y eran su orgullo.
Excelente padre, compañero, consejero y mejor abuelo; amigo compinche, cariñoso y sensible. Su mejor legado: trabajador, responsable, honrado y luchador. Fanático de Boca Juniors y tanguero.
Poema escrito por sus nietos para un Día del Abuelo:
?Abu: en este día especial
te queremos decir
que sos un abuelo genial
y por siempre lo serás.
En todo momento nos apañas
mimas y acompañas.
La cama nos cedes
para la televisión ver.
Ricos asados nos haces,
por eso te decimos:
muy feliz día Abu.
¡Te queremos!?.
Nico, Elo y Esteban.
?Nunca te vamos a olvidar?.
Tu esposa, hijos y nietos.
MARIA BAIUNCO de GATTI
Con muestras de dolor y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de María Baiunco de Gatti, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años.
Maruca nació en esta ciudad el 10 de enero de 1923, era hija de Camila Regneri y Cayetano Baiunco, ambos italianos.
Trabajó desde muy adolescente, se casó con Aníbal Gatti, con quien tuvieron tres hijos: Mónica, Claudia y Mauricio, que con el paso del tiempo le regalaron el cariño de sus nietos: Maricel, Sofía y Martina, que después le dieron a sus bisnietos: Felipe y Agustina.
Trabajó como encargada de una bodega; su preferencia era la cocina, no faltaban sus ravioles del domingo y sus tortas fritas en los días de frío.
?En estos últimos años tu enfermedad no te dejó hacer tus actividades hasta tu último día, por eso te recordamos en nuestro corazón.
Hoy un día muy triste para todas esas personas que te conocieron Maruca; todos conscientes de lo que se siente, toda la angustia que se lleva adentro no tiene remedio.
Te encontrás en un lugar mejor, donde allí no se siente nada. Maru estarás en los recuerdos más bonitos que recordemos al despertar.
Maru no te decimos adiós, porque nos volveremos a encontrar. Hasta luego bello ángel preso de esa enfermedad ya no sufrirás, ya no habrá dolor que te lastime, solo habrá paz por tu recuerdo. ¡Duerme bello ángel, nos volveremos a ver!?.
Sus exequias se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
GRACIANA SARA OLBEYRA DE LOBATO
A la edad de 86 años, el pasado sábado 21 de febrero se apagó la vida de Graciana Sara Olbeyra viuda de Lobato, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Graciana había nacido en nuestra ciudad el 21 de enero de 1923, en el seno de una familia conformada por padres inmigrantes y nueve hermanos.
Se crió en la ciudad de Mechongué, pero con el pasar de los años decidió volver a su ciudad natal, Tandil, donde conoció a quien fuera su compañero de toda la vida y con quien contrajo matrimonio: José Fernando Lobato, conformando una hermosa familia con dos hijas: Amelia Sara y Analía Lobato de Morales.
Durante toda su vida se dedicó a lo que fue su gran pasión, la enfermería, desempañándose en el Sanatorio Argentino, en el Hospital Municipal Ramón Santamarina y en Metalúrgica Tandil, para más tarde dedicarse al cuidado de enfermos de manera particular.
Con el pasar de los años llegaron sus nietos: Abel, Ubaldo y Rubén Carreño y Marcos, Cristian, Rocío y Víctor Morales; sus nietos políticos: Alicia Soller, María Eugenia Grasso, Bárbara Olivella, Verónica Melsi, Yanina Rico y Florencia Goñi. Ellos le dieron la satisfacción de poder conocer y disfrutar de sus bisnietos: Lucía, Juan Manuel, Andrea, Rafael, Nicolás, Mercedes y Nacho Carreño y Lucas Morales y Máximo y Tiana Peralta.
Hoy su hermana Pura Olbeyra viuda de Garmendia, sus cuñadas Marina Lobato y Nelly viuda de Olbeyra, sus hijas, nietos, nietos políticos y demás familiares y amigos desean hacer público el agradecimiento a los doctores Aguera y Nejamkim y a su sobrino Jorge Pereyra por la ayuda que prestaron y la atención brindada a Graciana Sara en su dolencia.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque El Paraíso.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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