Necrológicas
MARIA BAIUNCO de GATTI
Con muestras de dolor y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de María Baiunco de Gatti, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años.
Maruca nació en esta ciudad el 10 de enero de 1923, era hija de Camila Regneri y Cayetano Baiunco, ambos italianos.
Trabajó desde muy adolescente, se casó con Aníbal Gatti, con quien tuvo tres hijos: Mónica, Claudia y Mauricio, que con el paso del tiempo le regalaron el cariño de sus nietos: Maricel, Sofía y Martina, que después le dieron a sus bisnietos: Felipe y Agustina.
Trabajó como encargada de una bodega; su preferencia era la cocina, no faltaban sus ravioles del domingo y sus tortas fritas en los días de frío.
?En estos últimos años tu enfermedad no te dejó hacer tus actividades hasta tu último día, por eso te recordamos en nuestro corazón.
Hoy, un día muy triste para todas esas personas que te conocieron Maruca; todos conscientes de lo que se siente, toda la angustia que se lleva adentro no tiene remedio.
Te encontrás en un lugar mejor, donde allí no se siente nada. Maru, estarás en los recuerdos más bonitos que recordemos al despertar.
Maru, no te decimos adiós, porque nos volveremos a encontrar. Hasta luego bello ángel preso de esa enfermedad que ya no sufrirás, ya no habrá dolor que te lastime, solo habrá paz por tu recuerdo. ¡Duerme bello ángel, nos volveremos a ver!?.
Sus exequias se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGRACIANA SARA OLBEYRA de LOBATO
A la edad de 86 años, el pasado sábado 21 de febrero se apagó la vida de Graciana Sara Olbeyra viuda de Lobato, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Graciana había nacido en nuestra ciudad el 21 de enero de 1923, en el seno de una familia conformada por padres inmigrantes y nueve hermanos.
Se crió en la ciudad de Mechongué, pero con el pasar de los años decidió volver a su ciudad natal, Tandil, donde conoció a quien fuera su compañero de toda la vida y con quien contrajo matrimonio: José Fernando Lobato, conformando una hermosa familia con dos hijas: Amelia Sara y Analía Lobato de Morales.
Durante toda su vida se dedicó a lo que fue su gran pasión, la enfermería, desempañándose en el Sanatorio Argentino, en el Hospital Municipal Ramón Santamarina y en Metalúrgica Tandil, para más tarde dedicarse al cuidado de enfermos de manera particular.
Con el pasar de los años llegaron sus nietos: Abel, Ubaldo y Rubén Carreño y Marcos, Cristian, Rocío y Víctor Morales; sus nietos políticos: Alicia Soller, María Eugenia Grasso, Bárbara Olivella, Verónica Melsi, Yanina Rico y Florencia Goñi. Ellos le dieron la satisfacción de poder conocer y disfrutar de sus bisnietos: Lucía, Juan Manuel, Andrea, Rafael, Nicolás, Mercedes y Nacho Carreño y Lucas Morales y Máximo y Tiana Peralta.
Hoy su hermana Pura Olbeyra viuda de Garmendia, sus cuñadas Marina Lobato y Nelly viuda de Olbeyra, sus hijas, nietos, nietos políticos y demás familiares y amigos desean hacer público el agradecimiento a los doctores Aguera y Nejamkim y a su sobrino Jorge Pereyra por la ayuda que prestaron y la atención brindada a Graciana Sara en su dolencia.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque El Paraíso.
ELENA CANDIDA PORTHE de RIVEIRA
El pasado sábado 21 de febrero dejó de existir Elena Cándida Porthé de Riveira, una querida mujer que contaba con 90 años.
?Coca? ?como era conocida entre sus amistades- nació en esta ciudad el 5 de diciembre de 1918. Hija única, siempre vivió en su casa materna, aún después de haber contraído matrimonio. Conoció a Damián Pedro Riviera, quien vino desde Rosario a trabajar como asegurador zonal y en 1944 se casaron.
Dos años más tarde se vieron alegrados con la llegada de su única hija: Alicia Teresita, a quien crió y educó siendo siempre una madre incondicional llena de amor, bondad y paciencia.
Tuvo dos nietos: Luciano y Marina, a quien se brindó cotidianamente colaborando en su crianza con altruismo y abnegación. Demostró siempre tener una gran sensibilidad, y les supo dar todo su amor y cariño a los que lo rodeaban. Siempre fue una persona sencilla, humilde, sincera y con gran capacidad de comprensión.
Su vida cambió mucho hace 25 años al perder a su compañero de toda la vida y a pesar de su soledad, siguió rodeada de sus amistades y seres queridos, haciendo un culto de su sabiduría, humildad y amor al prójimo.
Hace cinco años, la vida la golpeó nuevamente con una delicada operación, quebrantando su salud, lo que la llevó paulatinamente a decaer moralmente en sus fuerzas, pero no obstante reconfortada en su inquebrantable fe religiosa, siguió mostrando comprensión y resignación frente a su familia y a todos los que la conocían y apreciaban.
Inesperadamente partió de este mundo causando gran dolor entre sus seres queridos y entre todos los que la rodearon en este último tiempo.
Dedicatoria
?Abu… Dios quiera sigas iluminando nuestros días desde el Cielo y estés gozando de mucha paz y felicidad por toda la eternidad.
Te extrañaremos mucho pero siempre vas a estar con nosotros, en nuestros corazones, guiando nuestro andar.
Gracias por todo lo que nos brindaste a lo largo de tu vida y por todo aquello que nos supiste enseñar todo el tiempo.
Te decimos un… Adiós, pero te queremos y te recordaremos por siempre?.
Alicia, Héctor, Luciano y Marina.
ARMANDO JOSE GALLI
A la edad de 80 años, el pasado jueves 19 de febrero falleció Armando José Galli, sumiendo en pesar y tristeza a familiares y amigos.
Armando había nacido en Junín (prov. de Buenos Aires), pero muy joven ingresó a la Fuerza Aérea Argentina: Después de distintos destinos, hace cincuenta años que estaba radicado en esta ciudad, donde conoció y se casó con Lucinda Teresa González, de cuya unión nacieron sus hijos: Daniel, Pablo y Claudia.
A su retiro como militar le sucedió el trabajo que desempeñó por más de veinte años en la administración de la empresa Tandil Jugos, agregando a sus viejos y queridos camaradas de arma, nuevos amigos.
?Emprendedor, de espíritu activo, dedicó su tiempo libre, junto a varios amigos, a ser radioaficionado, a la apicultura y a la electrónica. Lector, profundamente creyente, estudioso, se interesó por temas que trascendían la actualidad y que desde su lectura e investigación enriquecían su espíritu y sabiduría, teniendo siempre la palabra justa para quien se la pidiera.
Gracias a esa riqueza interior se fue preparando para su partida, enseñándonos a todos que vivió a pleno y con alegría cada día y la tristeza de su ausencia es sobrellevada con la templanza y la energía que nos da la fe cristiana y en la que nos educó y por las que sabemos que hoy se reencuentra feliz con sus otros seres queridos que lo precedieron en el camino?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
FELIZA MARTINEZ de MORENO
El pasado miércoles 18 de febrero, se produjo el fallecimiento de Feliza Martínez de Moreno, una querida y apreciada mujer que contaba con 80 años.
Feliza nació en esta ciudad el 23 de octubre de 1928; viviendo mucho tiempo en la localidad de Gardey, en su juventud se casó con Marcial Moreno, conviviendo por más de 57 años, y de cuyo matrimonio nacieron sus hijos Oscar y Susana.
En 1971, la familia se radicó en Tandil, siendo querida y respetada por vecinos y amigos. Excelente esposa, madre, ama de casa trabajadora incansable, alegre y previsora.
?Se fue con una sonrisa?. Con amor y cariño, también la recordarán sus hijos políticos Susana y Roberto; sus nietos Romina, Facundo, Nahuel, Cristian y Ezequiel; su hija política Rocío; su bisnieta Ludmila; sus hermanos Manuel, María, Elsa y Tirzo, al igual que sobrinos, amigos y vecinos.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
HERMELINDA CISNEROS de CIANCAGLINI
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de Hermelinda Cisneros de Ciancaglini, una querida mujer que contaba con 91 años.
Hermelinda nació en Claraz el 19 de junio de 1917, la décima hija de un pelirrojo criollazo, guitarrero, poeta y cantor: payador, hombre de campo y apasionado de la lectura, Don Pedro Cisneros, y de Silvia Gutiérrez, hija también de estas pampas, activa, la de las ricas empanadas, las bolsitas de tabaco de buche de avestruz, la que llamaban de todo el pago cuando una parturienta necesitaba ayuda.
De don Pedro dicen que al morir, los bienes que dejó eran un lujoso emprendado de plata de su caballo, y en el piso de su rancho, abundantes pilas de libros rodeando todas las paredes.
Ambos, como buenos musiqueros, animaban las reuniones de la zona. Los dos cantaban acompañándose Silvia con la alegre verdulera, y Pedro la guitarra.
Cuando Hermelinda tenía diez meses, Silvia sintió que se moría. Pero tuvo fuerzas para llamar a doña Felisa Barragán, descendiente de los terratenientes de la bahía, y del ambiente de Manuelita Rosas, y su padre. Felisa apareció en Lobería escapando tal vez como Camila O´Gorman de la sociedad opresiva de Buenos Aires y le hizo jurar que cuidaría su hija hasta que estuviera a salvo, a cualquier precio.
Hermelinda quedó entonces aislada, lejos de sus otros hermanos y su padre, a quien siempre quiso conocer, y con quien soñó toda la vida. Tampoco pudo nunca olvidar el dolor de la ausencia de su mamá. Por eso no dejaba de llamarla en sus últimos años cuando la invadía el sopor y el dolor.
No fue fácil resolver los laberintos en que la sumieron las circunstancias. Pero avanzó por la vida con la fuerza de una locomotora y la renovada esperanza y alegría de los campos en primavera.
El legado para su descendencia es el resumen de este escrito que elaboró en el taller de Griselda Crespi: ?el abrigar la esperanza de dejar algunas páginas en un pequeño libro, donde se acumulan tristezas y alegrías, esperanzas y decepciones, que son los lazos infinitos que van tejiendo las trama de la vida de cada ser humano. Ya que no tengo fortuna, y no tuve la oportunidad de un estudio profundo y adecuado. Y fue lo único que ambicioné.
Como una ilusión de permanecer en el recuerdo de mis seres queridos, cuando Dios me llame a su lado. Porque los hijos son los retoños con que los padres soñamos para seguir existiendo?.
Solo legó a su descendencia su amor por la lectura, por el saber. Predicó con el ejemplo, mirar adelante, siempre adelante. Volviendo una y otra vez, a comenzar algo nuevo, encontrando en la tarea creativa el verdadero sentido de la vida. Porque la vida no tiene sentido: hay que dárselo uno mismo.
Solo los que verdaderamente la conocimos, sabemos que jamás se detuvo ante una critica, mentira o agresiones, porque fue libre como el viento para desparramar su inmensa ternura, la que dejó depositada en el corazón de sus hijos: Hugo, Yuly, Silvia y Héctor; sus hijos del corazón: Juan José, Clara, Mely, Guillermina y Estrella; al igual que sus nietos: Bernardo, Laura, Mariano, Claudia, Cristian, Guille y sus nietos políticos: Michele, Nancy, Fernanda, Juan y Silvina; además de sobrinos y amigos.
En los últimos años y momentos de su vida, encontró en Graciela Godoy, un pedacito de aquella madre perdida que siempre lloró.
Sus restos, fueron cremados en el cementerio Las Acacias.
JOSE ANTONIO CACCIATO INSILLA
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado miércoles 25 de febrero falleció José Antonio Cacciato Insilla, quien contaba con 82 años.
?Nino? Cacciato había nacido en Cappizzi, Mesina (Italia) en 13 de junio de 1926; cuando tenía 12 años, el 1939, su familia llegó a Argentina en busca de nuevos horizontes y un futuro mejor, junto a sus padres María y Salvador, y sus hermanos Santiago y María, a la que luego aquí se agregó Carmen.
Se dedicó a las tareas rurales y desde los 20 años a la actividad de la construcción, hasta alcanzar su jubilación.
Se casó en primeras nupcias con Nélida ?Chicha? Strada, con cuarenta años de matrimonio y de cuya unión nacieron sus dos hijas: Marcela y Cristina, que más tarde sumaron a la familia a sus yernos: Héctor Solavaggione y Alfredo Caruso; que tiempo después le dieron la alegría de disfrutar del cariño de sus nietos María Laura, Juan Ignacio y de su bisnieta Abril Moreira Caruso.
En segundas nupcias, había contraído matrimonio con Marta Mansou, quien estuvo a su lado hasta sus últimos momentos.
Ya jubilado, su hobby era cultivar y cuidar su quinta, con sus cosechas de kiwi, tomates y grandes zapallos, que lo tuvieron ocupado en sus últimos años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANIBAL ALBERTO IRIART
Cuando contaba con 64 años, el pasado domingo 1 del corriente, dejó de existir Aníbal Alberto Iriart y sus seres queridos lo recuerdan así:
??Cacho: Papá Guacha como te decían tus amigos.
Ya has partido: dicen que a una nueva vida. Fuimos nueve hermanos, nosotros, los mayores con un año de diferencia y por eso tengo muchas anécdotas juntos, como aquella que me mandaste a buscar fósforos para hacer una fogatita y prendimos un campo.
Tu oficio: metalúrgico; tu deporte favorito: el boxeo. Tus hermanos y amigos te recordarán con cariño?.
Tu hermana Chiqui.
Dedicatoria
JAVIER CUESTA
?Fuiste buen hijo
buen esposo
buen padre
amigo de los amigos.
Javier, tu vida
fue un ejemplo
te vamos a extrañar,
estarás siempre
a nuestro lado.
¡Que descanses en paz!?.
Juan y Gerardo Tami. Darío Travella.
MAGDALENA CRISTINA LUQUE de SOMI
De manera inesperada, tras una breve indisposición, el pasado lunes 2 del corriente, dejó de existir Magdalena Cristina Luque de Somi, una querida y apreciada mujer que contaba con 57 años.
Cristina nació en esta ciudad el 21 de febrero de 1952 y desde muy jovencita se dedicó a los quehaceres de ama de casa.
Estaba casada con Carlos Alberto Somi y fue buena madre de sus hijos Diego Martín (f) y Ariel Montero, quienes lamentan profundamente su partida al igual que sus hermanos Aníbal y Enrique.
También fue una activo miembro y ferviente colaboradora del Centro Tradicionalista Tandil, cuyos integrantes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
FLORENCIA RODRIGUEZ de PONCE
El pasado domingo 1 del corriente y luego de luchar durante tres años perseverantemente contra una enfermedad, se apagó la vida de Florencia Rodríguez de Ponce, quien contaba con 77 años.
Florencia o ?Chola?, como la llamaban sus allegados, nació en General Arenales el 26 de mayo de 1931, formando parte de una familia muy numerosa. A los tres años perdió trágicamente a su padre.
Junto a su esposo Enrique Ponce y sus hijos Susana y Rubén se radicó en Tandil hace 49 años. Aquí nacieron sus otros tres hijos: Mabel, Miguel y Jorge.
Era una persona que le encantaba viajar a Berisso para reencontrarse con sus hermanos y sobrinas. Amante de las plantas, fue una dedicada y cariñosa amiga, madre, abuela y bisabuela. Podía pasar tardes enteras charlando y jugando a las cartas mientras tomaba mate.
Sus nietos Martín, Rosario, Romina, Natalia y Estefanía nunca olvidarán aquel divertido viaje a Necochea, la recordarán como en ese momento, divertida y alegre. Algunos tuvieron la oportunidad de ir a visitarla a Mar del Plata, en donde decidió hacerse el último tratamiento para luchar con la enfermedad que la aquejaba. Luego de estar allí 21 días volvió a Tandil, donde estuvo 32 días internada antes de partir. En ningún momento perdió la fuerza y la esperanza, que la caracterizaban.
Quienes la conocieron y recuerdan, saben la excelente persona que fue y jamás la olvidarán.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MIGUEL ANGEL CAMPAGNA
Tras enfermar repentinamente, el pasado miércoles 25 de febrero en Mar del Plata, se apagó la vida de Miguel Angel Campagna, de 50 años, dejando un profundo dolor en su hogar y entorno.
Miguel Angel nació en esta ciudad el 20 de octubre de 1958; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 21 de Villa Italia, cercana a su casa paterna. De niño participó en los equipos infantiles de básquetbol del club Unión y Progreso.
A los 18 años hizo el servicio militar en Tandil, y luego, al ser dado de baja, ingresó a trabajar en la empresa metalúrgica Buxton, donde desempeñó su actividad laboral hasta el cierre de la planta fabril.
A los 25 años contrajo matrimonio con Stella Maris Goicoechea, con quien tuvo a su único hijo: Matías.
En 1990, junto a su familia se trasladó a Mar del Plata, donde desarrolló diversos trabajos, siendo actualmente taxista.
?Fuiste un hombre noble, bueno y respetuoso. Tan simple e importante como eso. Y ese ejemplo nos dejaste. Excelente padre, compañero y amigo. Por todo esto te vamos a extrañar. Hasta siempre Miguel, que descanses en paz?. Tu familia y amigos.
LORENZO OSCAR MERLO
A la edad de 66 años, el pasado jueves 26 de febrero se produjo el fallecimiento de Lorenzo Oscar Merlo, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Lorenzo llegó a este mundo el 1 de diciembre de 1942, en la estancia San Pedro, partido de Ayacucho y en El Rodeo, partido de Tandil, donde vivió hasta alcanzar su merecida jubilación.
?Los que lo conocimos sabemos de su honestidad, el respeto ante todo, su forma de trabajo, lo que hizo que se lo reconociera por ser buena gente, lo más importante que se puede demostrar en el paso por nuestra vida.
Encontró en el camino a su compañera Herminia Díaz, adoptando como hija del corazón a Mary, y conociendo la alegría de tener cuatro nietos: Carla, Belén, Hernán y Emilia, que lo acompañaron siempre.
Una difícil enfermedad lo traicionó cuando empezaba a gozar de su jubilación, en su casita de Tandil y del descanso que necesitaba después de tanto trabajo. Con la humildad que lo caracterizaba soportó en silencio sus quejas en los últimos días, intentando ocultar su sufrimiento.
Basta un instante para ser un héroe, pero hace falta toda una vida para ser un hombre bueno, por esto último siempre te recordaremos?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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