Necrológicas
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ANGELA MARTINEZ de GANDARA
A los 92 años, el pasado lunes 23 del corriente se apagó la vida de Angela Martínez de Gándara, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
Angelita había nacido en Ingeniero White el 31 de mayo de 1916; desde muy chica se dedicó a los quehaceres domésticos; en su juventud se casó con Valentín Gándara (f) y fue buena madre de sus hijos Nélida Alicia, Marta Susana y Rubén Héctor.
Debido a la profesión de su esposo, empleado ferroviario, primero se radicaron en María Ignacia (Vela) y desde hace más de 60 años vivieron en esta ciudad, en el barrio de Villa Italia.
La familia se fue agrandando al sumarse sus hijos políticos Abel Martín Rímoli, Rubén Bertucci y Mercedes Simón; sus nietos Dahiana y Pamela Bertucci, Miriam, Carlos Daniel y Marcelo Rímoli, Mariana y Lucas Gándara, quienes junto a sus nietos políticos y bisnietos elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
LUIS DORILIO OLIVERA
El pasado jueves 19 del corriente se produjo el fallecimiento de Luis Dorilio Olivera, un conocido y respetado hombre que contaba con 73 años.
Luis se crió en el campo El Hornero de paraje Santa Ana y era hijo único del matrimonio integrado por Dorilio Eulalio Olivera y Mónica Martínez. Desde muy joven aprendió las tareas rurales de la mano de sus padres.
Cursó estudios en el Colegio San José donde estuvo como pupilo; más tarde se radicó en la ciudad de La Plata, comenzando la carrera de abogacía; luego se casó con Teresita María Mereb y se radicó en Mar del Plata, donde vivieron por espacio de 15 años, desempeñándose como martillero público y culminó sus estudios recibiéndose de abogado.
Después, se radicó en esta ciudad, donde la familia aumentó con el nacimiento de su único hijo: Luisito, que fue la luz de sus ojos.
Durante su actividad jurídica en Tandil, fue asesor legal de la Liga Agraria de Fútbol. Era ferviente simpatizante de Boca Juniors, el club de sus amores.
Su hijo jugó en las divisiones menores de Las Toscas, Defensores de La Patria y Defensores de De la Canal. Por eso era habitual su presencia, junto a su esposa, disfrutando de esos domingos de fútbol en el campo.
Durante su existencia cosechó muchos amigos colegas y clientes, fue un querido esposo y papá, que quedará para siempre en el recuerdo de sus seres queridos.
Falleció en Capital Federal, donde fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Italiano, operación que fue exitosa, pero poco después se descompensó y murió. Su familia acepta con cristiana resignación la voluntad del Señor.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANA MARIA PEYREL
En la ciudad de Mar del Plata y cuando contaba con 68 años, el pasado lunes 23 se apagó la vida de Ana María Peyrel, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Ana María nació en esta ciudad el 6 de diciembre de 1940; gran parte de su vida vivió en el barrio de calle Irigoyen entre Pellegrini y Montevideo, siendo muy querida por sus vecinos.
Siempre estuvo dispuesta a dar una mano a quien la necesitara, trabajó y luchó por sus hijos Eugenia y Sebastián, los cuales le dieron el mayor regalo de su existencia: sus nietos Lucía, Lucas, Heder y Francisco.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de Mar del Plata.
Dedicatoria
Anita, mi gran amiga, gracias a vos descubrí la felicidad, logré lo que quise en la vida. Vos me enseñaste a enfrentarme a la familia, a la gente, a lo que dirán. Siempre tuviste tu corazón abierto porque robaste tu vida de buenos sentimientos y amor.
Nunca albergaste prejuicios contra tus semejantes. Supiste pagar con mayor comprensión y atenciones redobladas al que te hirió o amargó. Gracias a vos aprendí que sólo el amor vence las barreras de la reunión, acerca a las personas y afianza la amistad. Por eso siempre estarás en mi corazón.
Luciano Alvarez
MARIA LUISA ROMANO de BARRAZA
Cuando contaba con 80 años, el pasado jueves 19 del corriente falleció María Luisa Romando de Barraza, dejando pesar y angustia entre sus familiares y amistades.
?Chita? Barraza nació el 4 de noviembre de 1928 en esta ciudad. Aquí creció, trabajó, cuidó como nadie de sus padres y hasta se enamoró y se casó con su único gran amor: Bernardino N. Barraza (Hugo Roque).
De esa unión nacieron sus cuatro hijos: Hugo Roque, Silvia Liliana, Gustavo Adolfo y María Luisa, a quienes les inculcó su visión positiva de la vida.
Fue premiada con el título de ?abuela? en 14 oportunidades y hasta se dio el lujo de ser llamada ?bisabuela? por once pequeños niños más.
Dedicó su vida al cuidado de su gran familia y sobretodo a la minuciosa atención de su marido ?Penacho?.
Tuvo varios traspié, son solo en lo personal sino también en su salud (que casi nunca la acompañó como lo merecía), pero a todos supo sobrepasar con la entereza de mujer firme y perseverante.
Días atrás y ya con 80 años vividos, el destino decidió ponerle una nueva prueba en su camino, la cual finalmente no pudo superar.
Se van a extrañar sus visitas, sus ?después?, ?igual?, sus anécdotas exactas típicas de ?nona memoriosa?, su ser.
Pero por siempre la recordaremos como esa mujer que supo defender con altura y presencia su existir.
A la abuela ?Chita?
con amor P.A.
MARIA ELENA TOLOSA de URANGA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de María Elena Tolosa de Uranga, una querida y apreciada mujer que contaba con 83 años.
La abuela ?Porota? nació en esta ciudad el 9 de octubre de 1925 y desde muy chica se dedicó a los quehaceres domésticos, viviendo en un campo de la zona de Azucena.
En 1947 se casó con Benito Ventura Uranga, siendo buena madre de sus hijas Margarita y Estela; que más tarde sumaron a la familia a sus hijos políticos Juan Eyharabide y Julián Gonzalo; además de sus nietos: Nieves y Mercedes Eyharabide; Julián, Rodrigo y María Fernanda Gonzalo; sus nietos políticos Oscar Acosta, Horacio Berger, Florencia Andolfatti y Fernando Schang; sus bisnietos Gonzalo, Francisco y Dolores Acosta e Ignacio Berger.
Era una persona que le gustaba jugar a las cartas con sus amigas, rodeada de sus familiares y amistades.
Sus restos, previo velatorio, recibieron sepultura en el Cementerio Municipal.
ANACLETA CELERINA CARDOSO de PINEDA
A la edad de 84 años, el pasado domingo 15 del corriente partió para reunirse con el Señor, Anacleta Celerina Cardoso de Pineda, una querida y conocida mujer, dejando pesar y tristeza en sus familiares y amigos.
?Cele? nació en Benito Juárez el 23 de enero de 1925. Desde muy chiquita, junto a sus padres y hermanos, vivieron en Azucena, para luego trasladarse a Tandil.
Desde muy joven comenzó a trabajar como empleada doméstica en domicilios de reconocidos médicos de la ciudad.
En la década del ´50 conoció a Miguel Angel Pineda (f) con quien conformó una hermosa familia, junto a sus hijas Paula (f) y Sandra.
Años más tarde se trasladaron a la provincia de Río Negro, en el pueblo de Camallo, donde permanecieron por espacio de veinte años, donde nació su primera nieta: Romina, hija de Paula. En 1985 retornaron definitivamente a esta ciudad.
Su hija Sandra; sus nietos Romina, María Inés, Darío y Vero; su bisnieta Giselle y sus yernos Luis Pascual y Darío Barreiros, extrañan su presencia, pero quedará en ellos la imagen de su figura y rezan una oración en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
IRMA DORA SIERRA de DEROSE
El pasado viernes 20 del corriente dejó de existir Irma Dora Sierra de Derose, una querida y respetada mujer que contaba con 71 años.
Irma nació en esta ciudad el 5 de febrero de 1938; era hija de Anastasia Alvarez y Fermín Sierra; pasó su infancia en el campo cerca del paraje La Porteña, concurriendo a la Escuela Nº 33, ubicada en aquellos años en la Escuela Granja.
En su adolescencia se vino a la ciudad, afincándose en el barrio de la Estación, continuó sus estudios en la Escuela Nº 90, donde se recibió de profesora de corte y confección.
A los 23 años se casó con Aldo Derose, de cuyo matrimonio nació su hijo Daniel.
Era una mujer que amaba a los animales y le gustaban las flores y siempre que podía ayudaba a la gente, siempre de buen humor; le gustaba salir e ir a misa los domingos, era ferviente devota de la Virgen de Luján, quien seguramente la recibió en sus brazos.
?Tu esposo e hijo te extrañan y te recuerdan?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BENITA BERROZPE de ALONSO
A los 79 años, el pasado miércoles 18 del corriente falleció Benita Berrozpe de Alonso, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Benita nació en San Sebastián, provincia de Guipúzcoa (España) el 29 de mayo de 1929. Llegó a la Argentina en 1951, donde conoció y se casó con Manuel Alonso; junto formaron una familia de la cual nacieron Ernestina, Manuel y María Luz, quedando viuda a los 37 años.
?Fue un ejemplo que lucha, de ética, humildad y tesón, crió a sus hijos bajo la sombra del amor. Hoy sus hijos les transmiten a sus nietos esa historia de vida, de virtudes y recuerdos que la abuela Beny ha dejado grabada en el alma de su familia.
Porque el recuerdo vivirá entre nosotros y su luz permanecerá encendida y guiando a los suyos?.
Dedicatoria
Nos diste lo más lindo, que da la vida.
Luchaste con tus manos,
tu temple y tu valor.
Tu sonrisa hoy se funde en nuestras almas,
tocando la más hermosa canción.
Amiga y compañera en cada minuto
de nuestras vidas, llevaremos
grabado en nuestro corazón
tu ejemplo de vida y todo tu amor.
En nuestro recuerdo, siempre estás, mamá.
Tus hijos Ernestina, Manuel y María Luz.
JESUS FRUCTUOSO PALACIO
El pasado domingo 22 de marzo dejó de existir Jesús Fructuoso Palacio, un querido en respetado hombre que contaba con 79 años.
Don Jesús nació el 1 de marzo de 1929; desde muy temprana edad tuvo que dedicarse al trabajo, para ayudar a su familia. Tuvo varios empleos, pero en el que más estuvo, fue en Metalúrgica Tandil, hasta que alcanzó su merecida jubilación.
Formó su familia junto a su esposa Adelfa; sus hijos Juan Carlos y Silvana Mabel; sus hijos políticos Silvia y José; sus nietos Juan Cruz, Camila, Matías, Joaquín y María Eugenia, quienes fueron la alegría de su vida.
?Papi, Pocho como te llamábamos, siempre estarás con nosotros y estás en cada rincón de la casa?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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