Necrológicas
MARIA GABRIELA DAMBORIANA
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl día 29 de marzo, sorpresivamente, se extinguió la vida de María Gabriela Damboriana quien contaba con 45 años.
Nacida en la cercana localidad de De la Garma, desde muy jovencita se trasladó a Tandil.
Su vida en el plano laboral estuvo siempre ligada a la salud y aún cuando en su lugar de trabajo -Tomografía Computada Tandil- eran frecuentes los momentos duros, ella siempre aportaba su dosis de simpatía, apoyo y cariño no sólo hacia el paciente sino también hacia los familiares.
Por eso no extrañó que decenas de personas, enteradas de su temprana muerte, se acercaran hasta la casa velatoria para darle el último adiós. Muchos no eran sus amigos sino apenas conocidos, pero allí estaban, compungidos ante la partida de ese ser que irradiaba luz a cada paso.
Gabriela no las tuvo todas consigo en el plano personal; le tocó atravesar algunas crisis injustas que supo superar con estoicismo, apoyada en el inmenso amor de su familia , y por su hijo José y últimamente también por el hombre que la amaba.
Nadie tuvo tiempo de despedirla en vida; se fue imprevistamente cuando caía la noche de ese domingo.
Gaby, la dulce, la simpática, la que siempre tenía una sonrisa dibujada, la que conseguía elementos para los desprotegidos, la que pugnaba por una vida más solidaria, partió cuando nadie esperaba que lo hiciera.
Dejó, eso sí, por su modo de haber vivido, un legado más que interesante. Y para imitar.
Los restos de Gabriela fueron trasladados a De la Garma, donde descansan en paz.
GRACIA MADEO de VIRGILIO
A la edad de 90 años, el pasado domingo 5 de abril se apagó la vida de Gracia Madeo de Virgilio, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Gracia había nacido en Cosenza (Italia) el 13 de junio de 1918; era hija de Gabriel Madeo y Concepción Nigro y desde muy chica la familia viajó a la Argentina, criándose junto a sus cuatro hermanos: Antonia (f), Serafín (f), Pedro (f) y Vicente.
El 30 de septiembre de 1944 contrajo matrimonio con Bartolomé Miguel Virgilio, siendo buena madre de sus hijos José Alberto y María Concepción. Siendo muy joven, el 3 de octubre de 1951 perdió a su compañero y debió trabajar como doméstica en casas de familia.
Era una persona alegre, jovial y una gran repostera, a la que le gustaba cocinar para todo aquel que llegara a su casa.
Su partida de este mundo también es lamentada por sus hijos políticos Mabel Rímoli y Carlos Leoni; sus nietos Andrés Alberto, María José y Jorge Oscar; sus nietos políticos Guadalupe Acosta Ortiz, Juan Kolokosky y Virginia Echeverría; además de sus bisnietos Jazmín, Juliana y Bautista, quienes rezan una plegaria para que descanse en paz junto al Señor.
Sus restos, previo velatorio, descansan junto a su esposo en el Cementerio Municipal.
ANA IBARBURI DE REBUELTO
El 22 de abril de 1922 había nacido Ana Ibarburi de Rebuelto. Cursó sus estudios primarios entre las escuelas 9 y 1. Siendo jovencita trabajó con una cosmetóloga y también en la fábrica de tejidos Malloret.
El 27 de mayo de 1950 contrajo matrimonio con Eduardo José Rebuelto y de esa unión nacieron sus tres hijos: Beto, Alicia y Ana María. Siendo muy joven, al fallecer su esposo, se hizo cargo de su hogar, trabajando sin desfallecer, luchando incansablemente para que sus hijos tuvieran una buena vida.
Luego de su merecida jubilación, vivió rodeada de sus seres queridos, su yerno Juan Carlos Islas, sus hijos, sus nietos y bisnietos Catalina y Máxima, siempre brindándoles buenos consejos e iluminando la casa junto a sus amigas y compañeras de juego de todos los viernes.
A pesar de su dura y larga enfermedad, vivió sus últimos años rodeada del amor y del afecto de su familia.
Falleció el 2 de abril de 2009 y sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal.
?Te recordaremos siempre con el amor y el cariño que nos diste?.
OLGA MARIA MOSCA
De manera inesperada, el pasado 27 de marzo se apagó la vida de Olga María Mosca, una querida y apreciada mujer que contaba con 81 años.
Olga había nacido en esta ciudad el 5 de mayo de 1927. Fue una madre ejemplar de su único hijo Emilio (Lito) y una gran abuela de su nieta Florencia (f).
Trabajó durante 30 años en la Escuela Normal, donde ejerció el puesto de maestranza.
Cuando le llegó el tiempo de jubilarse, se rodeó de un grupo de amigas que los sábados y domingos se reunían en casa de alguna de ellas a jugar a la escoba de 15, como pasatiempo.
Cuando falleció su nieta Florencia se sintió morir y sólo esperaba encontrarse con ella, ya que la extrañaba muchísimo.
En su partida, dejó muchos amigos y amigas que la añoran.
?Hoy, todos los que la quisimos, lloramos su muerte: su hijo Lito, su nuera Norma, su hermana Rosita, su consuegra Yolanda, Alejandra, Mabel, sus nietos del corazón Mariano y Bruno, Mario, Martín, sus sobrinos y sobrinos políticos.
Quien estará muy contenta será su nieta Florencia, el ángel que está en el cielo, ya que por fin habrá vuelto a encontrarse con su abuela Olga.
Nunca te vamos a olvidar. Te queremos mucho. Tu familia.?.
LUIS ALBERTO MORO
El pasado 2 de abril dejó de existir en esta ciudad Luis Alberto Moro, un vecino que hacía tan sólo un año que residía aquí.
Había nacido en Capital Federal el 28 de enero de 1950, cursando sus estudios primarios y secundarios en Villa Devoto, de donde era oriundo. Luego, con su título de Ciencias Económicas, desarrolló tareas en varias empresas, entre ellas Techint, Telefónica Argentina y demás, dedicándose estos últimos 15 años al desarrollo de cursos de capacitación en empresas, específicamente en management y gerenciales.
También desarrolló sus actividades en la provincia de Córdoba y hacía un año se había radicado por elección en estas sierras.
En su faz laboral fue una persona impecable, dedicada profundamente a su profesión, volcando un esfuerzo infinito a su trabajo diario. Fue un hombre de trato cordial con el cual era un placer entablar un diálogo. Siempre fue soporte de quien algo necesitara.
Al partir ha dejado tres hijos, Florencia, Mariano y Nicolás; y a Azul, su única nieta.
Su esposa Patricia Laura Nicolari de Moro, con quien compartió estos últimos 20 años de su vida, y desde donde esté, en el infinito le agradece infinitamente los años compartidos en el amor.
Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Necochea, donde fueron cremados.
Que descanse en paz.
MIGUEL ANTONIO ALCHU
El pasado 27 de marzo falleció, a los 86 años, Miguel Antonio Alchú. Había nacido el 9 de junio de 1922 en Arroyo Seco. Hijo de Antonio Alchú y María Fernández, cursó sus estudios primarios en la Escuela 8 del paraje.
Desde niño acompañó a su padre en las tareas rurales, para luego, con los años independizarse.
Se casó, siendo joven, con Celia Iriberri y de esa unión nacieron sus dos hijos Marta Haydée y Roberto Hugo. Luego su familia se extendió, con la llegada de su hija política Mirta Susana Pariés y fue consolidándose ante el feliz arribo de sus nietos Juan José y Santiago.
Dedicó su vida a la actividad agropecuaria y los últimos años se instaló en Cuatro Esquinas, en la zona de Azucena.
Desde hacía dos décadas estaba radicado en Tandil.
Fue Miguel Antonio un amante de la naturaleza, de la música y de cosechar amigos.
Conformó junto a su esposa una sólida familia, basada en los afectos, el respeto y las buenas costumbres.
Sus restos fueron sepultados en el cementerio Pradera de Paz.
ISMAEL BUENO
A los 95 años, y tras una repentina y breve dolencia, falleció Ismael Bueno, el 22 de marzo pasado.
Había nacido el 11 de noviembre de 1913 y desde muy joven comenzó a trabajar. Uno de sus empleos fue con el señor Frontini, quien le transmitió enseñanzas sobre la pintura de obra. Con ese bagaje de conocimientos, fue contratado como oficial especializado en la fábrica La Tandilera, por esos años a cargo de don Atilio Magnasco (P). Allí trabajó durante 35 años, al final de los cuales recibió su merecida jubilación.
Aún con ganas de seguir activo y sintiéndose capaz, continuó con el oficio, pintando obras y casas particulares, ganándose la estima de los clientes que lo llamaban, junto a dos de sus hijos como ayudantes.
Formó una linda familia, uniendo su vida con Delfina Iñiguez, ya fallecida, con quien compartió 62 años de amor. De esa unión nacieron sus tres hijos: Amalia Esther, Ismael Rodolfo y Osvaldo Bueno.
En su juventud, Ismael practicó boxeo y fútbol y era un ferviente hincha de Boca.
Hizo honor a su apellido, Bueno, destacándose por su humildad y hombría de bien. Muy querido y respetado por todos los que de alguna manera lo conocieron y trataron en el barrio de Villa Italia, donde transcurrió su vida, pasando estos últimos años en la calle Sáenz Peña al 800.
Fue un fiel creyente del Señor y la Palabra Santa. En sus manos solía tener la Santa Biblia, la que disfrutaba y leía asiduamente, siendo esto para él el alimento para su vida espiritual, lo que se reflejaba en su rostro. Esa serenidad que sólo los justos tienen.
?Papá: no nos diste tiempo a nada, ni siquiera a pensar que nos dejarías tan pronto. Nuestro eterno agradecimiento por enseñarnos a valorar todo en la vida, la unión de la familia y además, ese amor de padre verdadero. Nunca nos hiciste faltar nada, con tus buenos consejos y enseñanzas. Eras un ser íntegro, cabal. Nos queda honrarte con tu ejemplo de vida. Te extrañaremos, ya no estarás en tus lugares habituales, en el sillón que te gustaba sentarte y leer hasta los diarios para estar informado, pero gracias al Altísimo nos va dando esa consolación para amortizar nuestro duelo. La vida es así, tiene dos etapas: el nacer y el morir y hay que estar preparados para ello y saber aceptarlos de pie, sabiendo que él estará a la diestra del Padre Celestial. Es lo mejor que tenemos que asumir teniendo esa gran fe puesta a los pies de Jesús.
Otra de tus hermosas cualidades, digna de destacar: amabas a los animales, primero fueron tus perros, tiempo después que estos murieron te hiciste de una prole de gatos mimosos, los que te daban satisfacciones y cariño, al verlos jugar, cada uno de ellos con su nombre.
Así transcurrieron tus últimos años, de vida llena de sosiego y con el cuidado de tus seres queridos. Tus hijos te decimos: ?Una lágrima se evapora, una flor se marchita, pero una oración se eleva al Supremo. Descansa en paz infinita. Coca, Ofo y Valdo??.
Sus restos fueron velados en Casa Crespo e inhumados en el Cementerio Municipal.
DANIEL LHOMY
?El pasado 5 de abril, a los 48 años, apagaste tu luz, pero empezaste a brillar con más fuerza en nuestros corazones. Naciste el 10 de marzo de 1961 en Tandil, pero por esas cosas de la vida, tu primera infancia la viviste en Dolores, con tu abuela, tu mamá del corazón y demás familiares.
Regresaste a tu ciudad natal a vivir con tus padres para cursar tus estudios primarios en la Escuela 1 ?General Manuel Belgrano?. Tu espíritu inquieto no te dejaba estar en casa y obra del destino y tus ganas de entregarte a los demás, empezaste a trabajar como cadete en la Farmacia Suiza, a los 13 años, y luego en la Farmacia Argentina, mientras seguías estudiando en la Escuela Técnica 2.
A tus 17 años, se cruzó en el camino el amor de tu vida, María Delia di Pietro, Mary para todos y la Negra para vos, quien te acompañó con su apoyo incondicional en todos los sentidos y circunstancias y que juntos, después de casarse en mayo de 1983, empezaron a formar una hermosa familia, que se ampliaría con la llegada de tus hijos Andrea, Matías, María Victoria y Carlitos.
Tiempo después, en diciembre de 1990, empezaste a trabajar en la Farmacia Del Pueblo, en atención al público, donde encontraste una segunda familia e, incluso, donde pasabas más tiempo que en casa. Tu espíritu inagotable y tu sentido de la responsabilidad hizo que toda tu vida, y precisamente en este momento, se desplegara con mayor fuerza tu necesidad de ayudar a todos, especialmente a las personas con problemas de salud, comprometiéndote al punto de darle más importancia a los demás que a vos mismo. No fue casualidad que siempre estuvieses rodeado de amigos y conocidos, en los que generabas mucho cariño y respeto, sobre todo, por tu lealtad y honestidad.
En 2004 se completó la familia con la llegada de tu nieta Delfina Lhomy, para quien más que un abuelo te convertiste en un papá del corazón y quien renovaría tus ganas de seguir entregándote a los tuyos.
Tu familia somos a quienes dedicaste tu vida, tus ganas de seguir y de darnos todo lo que necesitábamos y, a pesar de que ya no estás acá y nos duela tu ausencia física, intentamos buscarle una explicación pensando que Dios te necesitaba con él para seguir ayudando desde allá, poniéndote al servicio de los demás, como siempre, eligiendo emprender este viaje un domingo, quizás para no faltar al trabajo.
Dani, Negri, Nari, Papá, abuelo: Mary, Andre, Maty, La Toto, Car y Delfi te extrañamos y te queremos mucho y guardamos en el corazón los recuerdos y valores más hermosos que vivimos con vos.
Seguro, ya debés estar prendiendo el fuego, esperándonos para hacer el asado que tanto nos prometiste cuando todo esto terminara. Con mucho amor. Tu familia?.
DOMINGO FELIPE CALABRESE
El pasado 30 de marzo el cielo se tornó gris, cuando Domingo Felipe Calabrese dejó de existir, a los 94 años. Domingo había nacido el 23 de agosto de 1914 en la ciudad de Tandil.
Toda su niñez la trascurrió en el barrio del Parque Independencia.
Cursó con óptimas calificaciones hasta 4to. grado en el colegio San José. Luego, por circunstancias de la vida y muy a su pesar, debió dejar de estudiar para dedicarse a diversas tareas rurales en De la Canal.
Fue allí donde conoció a Margarita Dora Bazús, quien sería luego su esposa y con quien compartió casi 70 años de casado.
De esa unión nacieron Edith Mabel y Miguel Angel. Los primeros años de matrimonio los pasaron en Los Angeles, donde Domingo se desempeñó como encargado del almacén de Macaya.
Al tiempo, su destino fue Tandil, entrando a trabajar al ferrocarril, en 1948. Comenzó como peón y su afán de progreso lo llevó a recibirse de ajustador electromecánico, haciendo relevos de encargado hasta su jubilación en 1974.
Su espíritu inquieto lo condujo a compartir trabajos de plomería y gas con su hijo, como así también la atención del kiosco de diarios y revistas del barrio.
Así su definitivo alejamiento de todo tipo de trabajo fue a los 80 años.
Era amante de largas charlas, recordando tiempos pasados y aconsejando a quien lo quisiera escuchar. La lectura fue otra de sus grandes pasiones.
Por su carácter jovial y servicial, cosechó un sinfín de amistades y el cariño de todos sus vecinos.
?Mingo: Viejo, papá, abuelo; tu esposa, tus hijos, tus nietos y bisnietos te damos las gracias por todos los momentos que nos dejaste y te recordaremos con amor por siempre?.
JUSTA JOSEFINA SOSA DE BARRAGAN
Oriunda de la vecina localidad de Rauch, Justa Josefina Sosa nació el 28 de mayo de 1917. Hija de María Sosa, cursó solamente sus estudios primarios, a la usanza de aquellos años.
A los 19 años contrajo matrimonio con Segundino Barragán, con quien se radicó en Tandil y formó una gran familia junto a sus siete hijas mujeres y un varón, nietos, bisnietos y tataranietos.
Su vida se basó en el trabajo hogareño. Se dedicaba absolutamente a las tareas de ama de casa, lo que le permitió cumplir con los mandatos de organizar su gran familia.
Una de sus enormes alegrías era ver cómo sus plantas crecían día a día.
Tiempo atrás su salud se resquebrajó y partió de la vida terrenal a los 91 años, el pasado 3 de abril, siendo sepultada al día siguiente en el Cementerio Municipal, donde descansa en paz.
MARGARITA MARCIANA BULACIO DE NIEVAS
Margarita Marciana Bulacio de Nievas había nacido en San Miguel de Tucumán, en Los Bulacio, paraje fundado por su abuelo y su papá, Pedro Bulacio, el 26 de marzo de 1917, siendo su madre María Juzmán.
Fue criada por una tía en la misma ciudad de Tucumán, ya que al nacer ella falleció su mamá. Fue allí, en la capital de la provincia, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, como así también se dedicó al estudio del idioma francés, ya que le apasionaba.
Se casó muy joven, en 1939, con Andrés Roberto Nievas, con quien tuvo un hijo: José Roberto.
Su esposo murió en 1958 y por ese entonces, su hijo se había trasladado por razones laborales a la ciudad de Tandil. Por ese motivo, Margarita se radicó aquí, para poder disfrutar de la familia que había conformado su hijo, junto a sus nietos Nora y Andrés y su nieta política Gabriela, sus tres bisnietos: Lucas, Uma y Juan Cruz Nievas, con quienes compartió sus últimos años de vida.
Pasaba sus horas tejiendo al crochet, siendo una eximia creadora de manteles, medias, gorras y demás.
Muy religiosa, practicante, siempre con su Rosario y la Biblia entre sus dedos.
El pasado 26 de marzo, Margarita falleció a los 92 años. Sus restos mortales fueron sepultados en el Cementerio Municipal.
HERMINDA PEREZ VIUDA DE VILLARRUEL
El pasado 1 de abril dejó de existir en esta ciudad Herminda Pérez viuda de Villarruel. Había nacido en Tandil el 18 de abril de 1920 y era hija de Ramona Pérez.
Siendo muy jovencita, tan sólo con 16 años, contrajo matrimonio con Antonio Villarruel, viviendo en la zona de Mitre al 1.400, luego en Pellegrini al 1.400 y por último, se estableció definitivamente en Villa Italia, en su propia casa, que con tanto esfuerzo lograron comprar. Por esos años, en esa cuadra estaba solamente la Farmacia Zasquin.
De la unión con Antonio nacieron sus tres hijos: Antonio, Herminda y Mirta, ya fallecida. Con el tiempo la familia se agrandó con sus hijos políticos Héctor Giaconi y María Rosa. Luego llegaron ocho nietos, siete bisnietos y un tataranieto.
El tránsito de Herminda por este mundo fue una vida dedicada a las tareas del hogar, atendiendo con gran esmero a los suyos.
Tras una enfermedad cardíaca, dejó de existir a los 88 años y sus restos fueron inhumados en el cementerio parque Pradera de Paz.
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