Necrológicas
ISABEL MERCEDES ECHEVERRIA de ALVES
Con el fallecimiento de Isabel Mercedes Echeverría de Alves, el pasado sábado 23 de mayo, a los 84 años, se terminó una generación de los Echeverría.
Mercedes había nacido en Benito Juárez el 12 de noviembre de 1924 y, siendo pequeña aún, sus padres Casto y María Mosse, se radicaron en la zona de María Ignacia (Vela), con sus nueve hijos.
En su juventud contrajo matrimonio con Martín Alves (f) y conformó su familia junto a su hija María Mercedes y su yerno David Ferreyra, a quien la unió una hermosa relación de afecto y apoyo mutuo.
Sus nietas: Mercedes y Mónica, su nieto político: Hernán Iglesias, sabían que en ?la Abu? siempre encontrarían respuesta incondicional.
Tuvo la dicha de disfrutar de cinco bisnietos: Octavio, Cristóbal, Mechita, Fátima y Paz, que la idolatraban y buscaban, para hacerla partícipe y compinche de sus juegos y travesuras.
Además de atender, junto a su esposo, el negocio de venta de balanzas, dedicó su vida al bienestar de la familia, ya que con todo amor, cosía, tejía, cocinaba y cuidaba las plantas y animalitos que tenía.
De profunda fe católica, estuvo siempre dispuesta a brindar ayuda a quien la necesitara.
?No será fácil vivir sin su presencia física, pero su conducta y ejemplo, marcará un claro camino para los que compartimos la vida con ella?.
Sus restos, previo velatorio y responso, fueron inhumados en el Cementerio Municipal, en el día de la Ascención de Nuestro Señor a los Cielos.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailSOLEDAD MONTOYA de FERRER
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de Soledad Montoya de Ferrer, una querida y apreciada mujer que contaba con 82 años.
La abuela Soledad nació en esta ciudad el 4 de junio de 1927; conformando su hogar junto a su hijo Vicente A. Ferrer; su nuera Susana N. Falabella; sus nietas Cristina y Celeste; su nieto político Gastón M. Di Sipio y su bisnieto Santiago, quienes extrañan su presencia pero queda en ellos la imagen de su figura, sabiendo que descansa en paz junto a Dios.
Sus restos, previo velatorio recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
Abuela: ¡tenemos tantos recuerdos hermosos junto a vos! Esa infancia que vivimos juntos es imposible de olvidar… cada matecito, cada caramelo y tanta complicidad.
Queremos agradecerte que nos hayas brindado tanto amor y lo único que nos consuela es saber que estás descansando en paz junto al abuelo.
Te extrañamos mucho abuela y siempre te llevaremos en lo más profundo de nuestro corazón. Te amamos con el alma…
AMELIA VARGAS de SALOMONE
El pasado jueves 28 de mayo se apagó la vida de Amelia Vargas de Salomone y sus seres queridos la recuerdan así:
Amelia Vargas, también conocida como ?Flaquita?, ?Gorda? o ?Gordita?, según los años y la edad de su interlocutor, nació en enero del ´32 en Bolívar (provincia de Buenos Aires) y por problemas respiratorios se mudó a Tandil, en busca de un clima mejor.
El 3 de junio de 1954 se casó con Ricardo Salomone, con quien tuvieron tres hijos: Oscar ?Tatito?, Mónica G. ?Moniquita? y Juan Carlos ?Carlitos?, en diminutivo como le gustaba llamarnos.
Amelia fue una mujer sencilla cuya principal ocupación fue velar por el bienestar de propios y ajenos.
Su mayor alegría era que sus hijos (primero) y sus nietos (después) tuvieran todo aquello que necesitaban o deseaban. Probablemente por su condición humilde comprendía mejor que nadie aquello de querer y no tener. Si Ricardo era el motor de la pareja, Amelia fue el combustible.
Nunca la vimos de mal humor para lavar, planchar, cocinar, coser o hacer la limpieza de la casa. Le gustaba comer helados, cremas, postres, ver la casa con gente, festejar los cumples, las fiestas, los chistes y jugar a las cartas.
Le encantaba estar acompañada, en especial por sus nietos: Adri, Pame, Oscar y Naty, los mates con Moni y Tati o las charlas por teléfono con Carlitos.
No le conocimos vicios, si jugaba un número a la quiniela, lo hacía pensando en que si ganaba se lo iba a dar a este o aquel.
El pasado jueves 28 de mayo, a los 77 años y con casi 55 de matrimonio, Dios la llamó para estar con él, seguramente por considerar que finalizó su tiempo de dar y que de ahora en más es su tiempo de recibir.
Tu esposo, hijos, hijos políticos y nietos te damos las gracias por lo que nos diste y siempre te llevaremos en nuestros corazones.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALBERTO ROGELIO PEREZ
A la edad de 48 años, el pasado miércoles 27 de mayo dejó de existir Alberto Rogelio Pérez, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Alberto había nacido en esta ciudad el 3 de octubre de 1959; será recordado como un hombre trabajador y muy buena persona, toda su vida luchando por criar solo a sus diez hijos.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por sus hijos Jesús, Rubén, Juan, Matías, Noemí, Maricel, Vale, Sole, Moni y José, quienes junto a sus hermanos y todos sus seres queridos participan con dolor su fallecimiento, indicando que siempre lo recordarán y lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LELIO ORLANDO ZURBRIGK
Hondo pesar y dolor causó la noticia del fallecimiento de Lelio Orlando Zurbrigk, respetado y querido hombre que contaba con 72 años.
Lelio nació en La Pampa el 6 de agosto de 1936; era hijo del matrimonio que integraban Hilda O. Stempelet y Samuel Zurbrigk, junto a sus hermanos René Samuel (f), Bildo José (f) y Chela Iris.
Siendo muy niño, la familia se radicó en esta ciudad, buscando sus primeros pasos en la Escuela Nº 34 y luego ingresó a la Escuela Técnica, egresando con el título de carpintero.
Se instaló con una fábrica que denominó Ore Zur Muebles, donde trabajó con esfuerzo y dedicación por espacio de más de cincuenta años.
En su juventud conformó su hogar junto a su esposa Sonia Nizzoli y sus hijos: Orlando Marcelo, Sonia Lorena y Mauricio Javier; que con el paso del tiempo sumaron a la familia a su nuera Graciela Menici y su yerno Sergio Laborde. En sus últimos años disfrutó del cariño y amor que le brindaban sus nietos: Ivana, Christian, Morena, Agostina y Antonela.
?Siempre te recordaremos por ser un excelente padre y abuelo, respetado por amigos y compañeros, por su humildad y bondad, ayudando siempre a quien lo necesitara?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal, junto a sus padres y hermanos.
JOSE CACCIATO
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, en el atardecer del pasado lunes 25 de mayo, se produjo el fallecimiento de José Cacciato, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años.
José nació en esta ciudad el 18 de diciembre de 1934, conformando una familia de cinco hermanos; desde muy joven trabajó como camionero, luego se desempeñó atendiendo un mercado y una carnicería en el barrio San Juan y últimamente se dedicada al reparto de fiambres y embutidos.
Era una persona que le gustaba mucho viajar y, siempre que podía, lo hacía para visitar a su hermana.
Su partida, también es lamentada por su hija María Angélica, su yerno Sebastián Blanco, sus nietos Mariana y Pablo Doménez y sus bisnietos Agustina y Julián.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BLANCA MABEL REVAINERA de IBAÑEZ
Cuando contaba con 47 años, el pasado jueves 28 de mayo se apagó la vida de Blanca Mabel Revainera de Ibáñez, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
?La Chiqui? nació el 8 de septiembre de 1961 en el pueblo de Garza, provincia de Santiago del Estero; era hija de Asunción Torres y Nicasio Revaineras.
Muy joven se casó con Marcelo ?El Negro? Ibáñez, conformando su familia con sus hijos Romina Mariel y Damián, que más tarde sumaron a su yerno Samuel Peralta y también pudo disfrutar del cariño de su nieta Agostina.
Era una mujer que amaba sus plantas y animales, le gustaba la música y bailar folklore; fue una gran esposa, compañera, amiga y por sobre todo una hermosa y gran mamá.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Cementerio de Miramar.
Dedicatoria
Mami: que difícil se nos hace escribir estos párrafos lo que significaste para nosotros: tus hijos y para papá.
Hubiéramos querido que fuera para tu cumpleaños o tu aniversario de bodas, pero jamás para tu partida. No estamos preparados para tanto dolor Mami, si bien, todos tenemos que partir pensamos que a tus 47 años, fue demasiado pronto.
Tuviste una vida de falencias materiales y de duros momentos allá por tu querido Santiago del Estero; viniste con papá a esta ciudad tan querida para vos, siendo los dos muy jóvenes, con las manos vacías pero con el corazón lleno de esperanzas y sueños de formar una familia y de tener tu propia casita, ?lo lograste Mami?.
Además, hace apenas un mes te convirtieron en abuela, estabas feliz de la vida; diste todo por cada uno de nosotros hasta ?tu propia vida?
Cómo se sigue después de tanto dolor má; no lo sabemos. Esperamos estés al lado de la abuela ?Achila?, también de tu perrita tan querida ?Zaira?; y nos guíes por este camino tan solidario y doloroso para los que muchos que te amamos. Siempre, siempre estarás en nuestro corazón.
(Tus hijos Romina y Damián y tu esposo y compañero ?Negro?).
ALDO RICARDO BADIN
El pasado martes 2 del corriente se produjo el fallecimiento de Aldo Ricardo Badin, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años.
Aldo nació en esta ciudad el 25 de noviembre de 1934, en el barrio de Alsina y Sarmiento; desde muy pequeño desempeñó su actividad laboral como cadete en distintos comercios del centro y luego ingresó como empleado de Metalúrgica Tandil, donde estuvo durante 35 años, destacándose por ser buen compañero y cosechando innumerables amigos.
Era un apasionado del ciclismo, el que practicó desde muy joven hasta grande, en que siguió ligado a ese deporte que amaba entrañablemente.
En su juventud se casó con Hilda Uez, de cuya unión nació su única hija: Beatriz, siendo excelente padre. Sus últimos diez años fueron iluminados con la llegada de su nietita Magdalena, a quien disfrutó con amor de abuelo y padre.
?Papá, abuelo, te llevaremos en nuestro corazón eternamente; fuiste un ser transparente y bueno siempre ¡Gracias por todo!
EDELMA ELIDA SALERNO de ZABALETA
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Edelma Elida Salerno de Zabaleta, ocurrido el pasado martes 2 del corriente a los 88 años.
?Pochita? Zabaleta había nacido en Capital Federal, donde conoció, aún siendo muy jovencita, a quien sería luego su marido: Pedro Zabaleta. Fue así que viajó a esta ciudad a conocer a los familiares de su futuro esposo, enamorándose de Tandil.
Luego de contraer matrimonio y de que llegara al mundo el primer hijo, convenció a ?Beto? y se radicaron en Tandil, adoptando a la ciudad como propia, con un enorme cariño, tanto que luego trajo consigo a sus hermanos Juan Angel -ya fallecido- y Osvaldo.
Fue una excelente ama de casa, madre ejemplar. Hizo de su familia un culto. Fue así que consolidó una gran unión junto a sus nueras, Nidia y Susana, y a sus nietos, a los que tanto amó.
Treinta años atrás, vivió en la zona de San Lorenzo y Pinto, donde dejó una huella hermosa entre sus vecinos.
Luego se mudó a la avenida Brasil, viviendo allí años junto a su amado Beto. Ya cuando perdió al compañero de su vida, se mudó a un departamento en la avenida España al 700, donde pasó los últimos años de su existencia.
Trabajó con mucha dedicación en la creación del jardín Santa Cecilia del Hogar de Varones, integrando la comisión por muchos años, dejando allí, como en todos lados, un hermoso recuerdo.
Pochita hizo un culto de la amistad. Con su elegancia y simpatía innata, con su sonrisa, con su alegría de vivir y amor hacia los propios o ajenos, pasó su existencia sobre este mundo.
Disfrutaba de la vida, desechaba lo negativo y siempre tenía un consejo o palabra de aliento hacia el que lo necesitara.
Tanto disfrutar y buscar la felicidad tuvo su premio, circunstancia que no siempre se logra. Ella disfrutó de un marido maravilloso con el que logró formar una familia muy unida, junto a sus hijos, nietos y bisnietos. Siempre ocupándose de ellos y brindándoles amor, hecho reflejado en el cariño recíproco recibido y demostrado en vida.
El 2 de junio nos ha abandonado terrenalmente pero ha sido, sin ningún lugar a dudas, un ejemplo de vida para la familia y aquellos que tuvieron la suerte de conocerla, ya que logró algo que es muy difícil conseguir: dar testimonio de una vida de amor.
Fue una persona que tuvo luz propia y seguramente ese brillo en alguna estrella habrá encontrado cobijo y desde allí nos iluminará.
Sus restos fueron llevados al cementerio parque Pradera de Paz.
?Querida e inolvidable Pochita: Que descanses en paz?.
ADELA LEONOR CELASCO DE RENIS
El pasado miércoles 3 del corriente, a los 59 años falleció Adela Leonor Celasco de Renis, tras su larga lucha con sus problemas respiratorios.
?Lita? había nacido en Dolores, desde muy chica se radicó en nuestra ciudad debido a su dolencia y en la cual se ganó el cariño y el aprecio de la gente por su participación en el folklore y el teatro.
Fue integrante de los cuerpos de baile de Los Blanco de Villegas, El Bagual, Los Lanceros del Huayra, entre otros.
En el teatro participo en la Comedia Tandilense dirigida por José María Guimet, y fue una de las fundadoras del recordado Grupo Flop, habiendo logrado grandes satisfacciones, como premios, actuando en nuestra ciudad y la región, llegando a presentar en el Teatro Gran Rex de la Capital Federal; además su voz fue escuchada en distintas publicidades y también en el grupo Evocación con las Caras de Molina Campo.
Fue una excelente esposa de Tomás Angel Renis, y madre ejemplar de Franco, Waldo, Erica y María Luján, los cuales junto a su padre, nietos y hermanos extrañan su presencia.
“Vieja te vamos a extrañar mucho. siempre va a quedar tu risa y alegría y, por sobre todas las cosas, el ejemplo de lucharla hasta el final. Te amamos tus hijos, nietos y esposo”
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
CARMEN RECHE
A los 73 años, en la Capital Federal donde estaba residiendo desde hace tiempo, el pasado viernes 15 de mayo dejó de existir Carmen Reche, estrechamente vinculada con lazos familiares en esta ciudad.
?Chela? Reche era nativa de esta ciudad; hija de Juan Reche y Carmen Gómez, integrando su familia con sus hermanas Leonor y Beatriz (f). Cursó estudios en la Escuela Nº 80 y más tarde en la Escuela Nacional Normal, egresando con el título de maestra en 1953.
Ejerció la docencia en las escuelas rurales de Gardey y de Fulton, siendo querida por alumnos y padres merced a su vocación y entrega.
Tiempos después decidió trasladarse a Buenos Aires, ejerciendo en una escuelita de Tapiales, donde a su labor docente le sumó todas las acciones posible nacidas de su sensibilidad social.
Además, perteneció a la obra de la Basílica de Guadalupe, situaba en el barrio de Palermo, teniendo a su cargo talleres para integrantes de la tercera edad.
Hace unos años conoció al contador Alfredo Araya, quien fue su apoyo y su amor, quien estuvo a su lado hasta el momento de su partida.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios