Necrológicas
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEMILIA ZULEMA RUPPEL
En la noche del pasado miércoles 23 de septiembre y cuando contaba con 69 años de edad nos dejó Emilia Zulema Ruppel, causando un profundo dolor entre sus familiares y amigos.
?Titi? nació el 28 de mayo de 1940 en Estación La Negra y desde muy pequeña se radicó en esta ciudad junto a sus padres y hermanos.
Conformó su propia familia con José Abel Alvarez, con quien crió a sus hijos: Marito, José María, Santiago y a su hija del corazón, Andrea.
Fue una mujer que supo ganarse el cariño de todos los que la conocieron, era alegre, humilde, sencilla y transparente, siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitara.
Ansiaba mejorarse para volver a su querido trabajo en el Club Excursionistas y para disfrutar nuevamente de un asadito. No fue ya que una cruel enfermedad se lo impidió y la alejó físicamente de sus hijos, sus nietos que tanto quería y de todos los que disfrutaron de su compañía.
Ahora descansa en paz y sin sufrimiento. Vivirá eternamente en el recuerdo de sus seres queridos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RUFINA CELINA LEDESMA de VARELA
Cuando contaba con 93 años de edad, el pasado lunes 21 de septiembre se apagó la vida de Rufina Celina Ledesma de Varela, dejando pesar y angustia entre sus familiares y amistades.
Celina nació en Benito Juárez el 29 de febrero de 1916; era la menor de cuatro hermanas; ayudó a su madre, fue compañera y las apoyó en la buenas y en las malas; además fue una tía compinche, solidaria y colaboradora vecina.
Había conformado su hogar junto a Samuel Julio Varela, quien fue su compañero durante sus últimos años
Dedicó su actividad laboral, como empleada doméstica en casas de familia, y en las cocinas de los restaurantes Argentino, Ramírez y Manantial de los Amores; como así también en El Colonial, de 14 de Julio y Constitución, con su amiga Melba, lo que le permitió conocer gente, ganar aprecio y respeto.
También fue encargada de limpieza del Banco Ganadero, donde se la recuerda como persona eficiente y honesta.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
BASILIO JAL
En la ciudad de Mar del Plata, el pasado viernes 4 de septiembre se produjo el fallecimiento de Basilio Jal, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
?Pichón? Jal nació en esta ciudad, en el paraje Desvío Aguirre, en inmediaciones de La Vasconia, desarrollando sus actividades laborales en la zona rural.
Fue una persona honrada y muy trabajadora, hasta que una penosa enfermedad le quitó la vida, dejando muy triste a sus hermanos Eleodoro, China, Cholo, Tito, Dora, Coca, Edelmiro y demás familiares, quienes ruegan una oración para que descanse en paz junto a Dios.
JUAN HORTENSIO JAL
El pasado lunes 14 de septiembre se apagó la vida de Juan Hortensio Jal, un querido y respetado hombre que contaba con 59 años de edad.
?Juancito? Jal nació en esta ciudad el 23 de septiembre de 1949, se crió en el paraje Desvío Aguirre, en inmediaciones de La Vasconia y desarrolló sus tareas en el campo.
Su dolorosa partida es lamentada por sus hermanos Eleodoro, China, Cholo, Tito, Dora, Coca y Caqui; al igual que sus hermanos políticos Mabel, Rosario, Irma, Matilde e Ignacio, quienes lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUIS ALBERTO ARTILES
De manera inesperada, el pasado jueves 24 de septiembre falleció Luis Alberto Artiles, de 60 años, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos y amigos.
Luis nació en esta ciudad el 26 de marzo de 1949, era hijo de Lorenzo Artiles y Delia Lazarte, ambos ya desaparecidos; su infancia transcurrió en la Estancia La Cerrillada, ubicada en la zona de Fulton, junto a sus hermanos Jacinta, Susana, Lorenzo, Eduardo, Isabel y Esther.
Luego desempeñó su actividad laboral, trabajando como empleado en Cantera Sycie, Don Lino, Establecimiento La Pascuala, Huaca Hue S.A., Aserradero San Ramón y actualmente era empleado municipal en el corralón, actividades todas donde cosechó innumerable cantidad de amigos.
Era un hombre trabajador y honesto, de pocas palabras, de gran corazón; siempre sonriendo y desafiándole a la vida.
Disfrutaba mucho de las reuniones familiares; su gran pasión eran los caballos, participando en jineteadas y desfiles que, compartía con su primo y hermano del corazón Alberto Cottini, Leo, Juan y demás compañeros de la agrupación gaucha ?El Ombú?.
?Queremos recordarte con alegría y optimismo, y ese valor inquebrantable que tenías para afrontar la vida, con ese corazón tan grande que tenías para los tuyos y para los de afuera. En las reuniones ya no estarás, pero en cada uno de tus hermanos, cuñados y sobrinos quedará algo tuyo?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ORLANDO RODRIGUEZ
A los 84 años de edad, el pasado domingo 27 de septiembre se produjo el fallecimiento de Orlando Rodríguez, causando tristeza y angustia entre sus familiares y amistades.
Orlando nació en la zona de San Manuel el 23 de mayo de 1925, y desde muy joven se dedicó a tareas de agricultor.
El 26 de marzo de 1953 contrajo matrimonio con Alicia Rosa Giugliani, y fruto de esa unión tuvieron a su hija Delia Ethel, quien luego sumó a la familia a su yerno Nicasio Enrique Rodríguez y le dieron la alegría de disfrutar a sus nietos Matías, Ariel y Bruno; al igual que sus futuras nietas políticas Flavia y Belén y su bisnieta del corazón: Loli.
?Si bien hoy ya no está entre nosotros, dejó a toda su familia una gran enseñanza acerca de los valores morales y de trabajo?.
Sus nietos agradecen especialmente a Orlando todo el apoyo recibido en cuanta tarea y actividad ellos emprendían. Orlando, gracias por todo y se te va a extrañar mucho. ¡Descansa en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALICIA BLANCA GILABERT
El pasado 28 de septiembre y a los 78 años de edad se apagó la vida de Blanca Gilabert, quien había nacido en el año 1930 y vivió toda su vida en esta ciudad.
Blanca creció en la zona del Manantial de Gardey (hoy Lago del Fuerte), posteriormente se trasladó a una chacra aledaña a la ciudad (hoy Establecimiento ?Las Dinas?) junto a su madre Catalina y a sus hermanos, para finalmente arribar al barrio de calle Alvear, adonde pasó toda su vida al calor de su madre y sus hermanos, y más tarde al de su esposo Agustín Villabona.
Mujer moderna y hacendosa, pronto se desempeñó en trabajos de jerarquía, habiendo sido los más importantes su paso por Casa Pravia y Café Fácar, adonde desarrollara actividades gerenciales hasta obtener su jubilación.
Blanca fue una mujer que dedicó su vida a los demás. De corazón enorme y generoso, su bondad y amor al prójimo no conoció límites ni supo de especulaciones a la hora de brindar su calidad humana. Estas condiciones le valieron el amor incondicional de sus seres queridos y en especial de sus sobrinos, a quienes quiso como si fuesen sus propios hijos.
?¿Adonde van las almas de los generosos? ¿Qué círculo celestial les estará reservado a quienes de todo se despojaron para dar su amor a los demás??
Quienes tuvimos la dicha de recibir su inmenso cariño, estamos convencidos de que tía Blanca finalmente alcanzará la paz eterna muy cerca de quien dirige los destinos del universo. ¡Jamás te olvidaremos!. (Tus hijos del alma).
MARIO ROBERTO VIDAL
A la edad de 88 años, el pasado lunes 14 de septiembre dejó de existir Mario Roberto Vidal, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Mario nació en esta ciudad el 21 de julio de 1921; era hijo de Carmen Melán y Manuel Herbón; conformando su familia con sus hermanos Sara, Carez (f), Urbano, Isidro, Delfina, y Julio Herbón, además de hermanos políticos y sobrinos ruegan una oración en su memoria.
Sus restos, descansan en el Cementerio Municipal.
JORGE ALBERTO LAVAYEN
En la ciudad de Ayacucho y tras soportar los procesos de una breve dolencia, el pasado jueves 1 del corriente falleció el doctor Jorge Alberto Lavayén, un conocido y respetado profesional que contaba con 70 años de edad.
?Chín? Lavayén era oriundo de esta ciudad, cursó aquí sus estudios primarios y secundarios, para luego trasladarse a la ciudad de La Plata, donde hizo la carrera de Veterinaria.
Posteriormente se radicó en Ayacucho donde ejerció su profesión; además se desempeñó como funcionario en la Municipalidad (Bromatología); fue miembro del CEF Nº 32 de Ayacucho; tesorero de FE.CO.E.; profesor de la Escuela Técnica e integrante del Coro de Ayacucho.
En 1965 contrajo matrimonio con Graciela Alicia Tammone, siendo buen padre de sus hijos Silvina, Andrés y Susana; que más tarde sumaron a la familia a su hijo político Dugar; junto a sus amados nietos: Martín, Luis, Alfonsina y Estela; quienes lamentan profundamente su partida, al igual que sus hermanos Hugo y Estela viuda de Ramírez y sus hermana política Delia Pedreira, que elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio municipal de Ayacucho.
RAMON JUAN DUFFAU
Cuando contaba con 59 años de edad, el pasado miércoles 28 de septiembre se produjo el fallecimiento de Ramón Juan Duffau y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Moncho?:
Este viaje no existía
en la agenda de tu vida
pero alguien puso una fecha
y hora de tu partida.
Quiero pensar que fue Dios
y sabiendo lo que hacía
decidió viajes con él
a esa tierra divina.
Para encontrar allá arriba
una vida diferente
que te devuelva la paz
la paz que tu te mereces.
Y aunque a nosotros nos dejes
con un dolor muy profundo
tu corazón latirá
dentro del nuestro seguro.
Y serás en el futuro
el ángel que guiará
mi vida y la de tus hijos
que por siempre te amarán.
(Graciela, Valeria y Luciano)
14/11/ 1949 ? 28/9/2009
Dedicatoria
HECTOR SAUL ELISSONDO
A los 79 años de edad, el pasado jueves 29 se septiembre falleció Héctor Saúl Elissondo y sus amigos del Club Los 50 lo recuerdan así:
?El club Los 50 cuenta con 71 años de vida. Y esa rica historia está conformada por el propio tiempo transcurrido y el hacer de muchísimos hombres y mujeres que a lo largo de todos estos años fueron parte de ella.
Uno de esos hombres, tiene nombre y apellido: Héctor Saúl Elissondo
Su pasión por el deporte y su objetivo de fomentárselo a sus hijos e imponerlo como disciplina formadora en la sociedad, sus ideales, su vocación de servicio, y sus desinteresados aportes entre otras fortalezas de su conducta, hicieron que su obra fuera un aporte extraordinario para la comunidad.
Fue un dirigente tenaz, apasionado y con un estilo muy particular y que marcó una etapa inolvidable en la vida del Club Los 50.
Su inseparable compañera de toda la vida Alice, siempre estuvo ahí, apoyando su gestión, acompañándolo, alentando y motivando a todos sus hijos, grandes deportistas también todos ellos.
Héctor y Alice, habían conformado una familia donde el deporte tenía una gran relevancia en su vida y lo vivían con una gran intensidad.
Esa inolvidable foto familiar, para todos los que compartimos aquella hermosa época del club, será un recuerdo imborrable en nuestras mentes y en nuestros corazones.
Nuestro entrañable Héctor, sobradamente se ganó y será dueño eternamente de uno de esos espacios que conforman nuestra historia.
Su impronta, su obra, su dedicación y su descendencia, son los quienes mantendrán vivo su recuerdo.
Fue un hombre bueno y extraordinario.
Eligió dejarnos en primavera.
Una época del año donde todo renace.
También su recuerdo renacerá y permanecerá en cada uno de quienes lo disfrutamos.
Hasta siempre Héctor e infinitas gracias.
Nunca te olvidaremos querido ?mosquetero?
Club Los 50
ADOLFO ROBERTO OTERO
El pasado sábado 26 de septiembre falleció Adolfo Roberto Otero y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Durante la Primera Guerra Mundial y de la mano de su padre, mi abuela Isaura Barreal llegó a la Argentina cuando tenía sólo 13 años; en Lugo, España, quedó su mamá.
A los 24 años se casó con Baltasar Otero y al año, el 7 de junio de 1921, nació mi papá: Adolfo Roberto, después llegarían Ernesto y Norma. Los primeros años de la infancia de mi papá transcurrieron en San Telmo y luego se mudaron a Villa Devoto, en la calle San Alberto. Epoca de calles de tierra, casas grandes con mucho jardín, huertas y árboles frutales, tierra propicia para toda clase de juegos, aventuras y travesuras.
Papá hablaba mucho de su infancia, porque a pesar de que tuvo un padre ausente y de que la abuela Isaura tenía que trabajar para afuera, como se decía antes, siempre dio la impresión de que fueron felices y se divertían mucho.
Las travesuras más recurrentes giraban en torno a un personaje, Don Ramón, vecino que se jactaba de tener mucha variedad de árboles frutales; como era de esperar, a mi papá, su hermano y a otros amigos del barrio les encantaba ir a atacarle tan preciados árboles y salir corriendo entre medio de insultos, amenazas y algún que otro piedrazo, pero contentos con el preciado botín, producto de la picardía característica de esa edad y generación. No faltaban los barriletes de caña y papel de diario, las bolitas y el balero.
Llegando a la adolescencia, las travesuras eran otras: se escapaban al río a nadar. Generalmente se iban a la bajada de San Isidro pero también llegaban hasta el Tigre para remar. A papá siempre le gustaron los deportes; más grande aprendió a jugar al tenis, mirando, no con profesor por supuesto, por suerte tengo todavía sus raquetas de madera.
Tanto le gustaba este deporte que, según cuenta la leyenda familiar, cuando yo estaba por nacer, mamá internada en el Sanatorio Güemes con trabajo de parto, él estaba jugando un torneo de dobles porque no era cuestión de ¡dejar al compañero en banda! Era un compromiso? me río todavía cuando recuerdo que aún de grande me explicaba y dada sus fundamentos para justificar su ausencia en mis primeras horas de vida.
Terminó la escuela secundaria en una escuela Industrial de San Martín; se recibió de Técnico Mecánico.
Ya casado, trabajó varios años independientemente en su taller de tornería, construido en la parte de atrás de la casa de la abuela Isaura; recuerdo claramente ese lugar como así también el día en que me hizo un valioso anillo con un carozo de durazno, yo no tendría más de 5 años.
En el año 1950 entró en la General Motors, de San Martín, en la Provincia de Buenos Aires, donde llegó a ser Supervisor General de Control de Calidad; allí estuvo hasta que General Motors cerró, fue unos de los últimos en irse. Construyó su casa en Florida, Vicente López donde yo viví siempre hasta que vine a Tandil. Tengo muy buenos recuerdos de esa época pero si tengo que nombrar uno, diría que es cuando me regaló mi primer Fiat 600 para que pudiera ir y venir a la facultad, aunque dos por tres se recalentaba y tenía que salir en mi rescate.
Amante del Chevy, el vino, el buen comer, el jazz y Di Sarli, de San Lorenzo. Sociable, noble, cómico, pícaro y de muy linda sonrisa que conservó aún hasta hace poco tiempo.
En el año 1991, mamá y papá se vinieron a vivir a Tandil y yo, por circunstancias de la vida, me fui a vivir con ellos junto con mis dos hijos que tenían 4 y 6 años. De abuelo pasó a ser papá otra vez; incondicional. Los llevaba y los iba a buscar al Colegio San José, a los distintos lugares por los que pasan todos los chicos, de fútbol a basket, de basket a tenis, de tenis a softball.
Les enseñó a viajar solos en colectivo, a armar barriles, las divisiones de dos cifras que eran tan difíciles; estuvo en las Comuniones, las fiestas escolares, los egresos; pero sobre todas las cosas, nos salvaba a la hora de la comida, cuando los chicos más se peleaban, y mamá y yo le decíamos ?abuelo, contate algo de Don Ramón o de la conscripción? y sus historias eran un bálsamo infalible para calmar los ánimos; nunca supimos a ciencia cierta si eran ciento por ciento verdaderas pero para mis hijos eran un clásico.
No quiero contar de su enfermedad, sólo me resta decir que mamá lo cuidó con devoción pero a pesar de sus esfuerzos, papá murió a los 88 años. Lo lloramos y lo lloraremos durante mucho tiempo: solo espero que la ternura de su recuerdo nos ayude a recuperarnos?.
Su hija, Laura
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios