Necrológicas
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El pasado jueves 10 del corriente la ciudad de Tandil sufría un duro golpe: el doctor Mario Grutzky fallecía en una habitación del Sanatorio Tandil, rodeado de sus seres queridos. Se fue sencillamente de esta vida, sin hacer alboroto.
La partida de este hombre íntegro, de principios éticos inamovibles, que consagró su vida a la medicina, nos dejó con el corazón destrozado. El dolor abarca no sólo a su familia directa, sino a la gran familia formada por sus pacientes. Familias de tres generaciones que pasaron por su consultorio y a quienes este noble médico atendió con dedicación, entrega y abnegación durante sus 54 años de trayectoria profesional.
Fue director del antiguo Preventorio, médico de planta primero en épocas del inolvidable doctor Víctor Magrini, y director después del Dispensario de Vías Respiratorias. Presidente de la Sociedad de Tisiología y Neumonología de la provincia de Buenos Aires. Organizador y presidente de dos Congresos de Neumonología llevados a cabo en nuestra ciudad. Responsable del Programa de Control de la Tuberculosis en la región sudeste de esta provincia.
Integró la comisión directiva del Círculo Médico de Tandil. Y hace 54 años se incorporó al cuerpo profesional de la Clínica Modelo, ejerciendo su dirección hasta siete años, cuando la delegó en la persona del doctor Alfredo Calvaroso, quien con sincero pesar decía, en la mañana del viernes 11 en el Pradera de Paz, lugar en el que descansan los restos de Mario Grutzky, entre otras, las siguientes palabras: ?Se apagó la vida de un brillante profesional, hombre honorable e invalorable amigo… Su actuación fue larga y provechosa y quienes nos honramos con su amistad, retendremos el recuerdo de su capacidad, alimentada con la generosidad para transmitir su experiencia… Hablar sobre su calidad humana es interrumpir en una vida signada por el ejercicio diario de una incondicional disponibilidad hacia los demás… Buen esposo, buen padre, enamorado de sus nietos… Querido Mario, estoy seguro que puedes descansar en paz?.
Habrá que acostumbrarse a vivir sin su presencia física pero en el recuerdo colectivo quedará grabada su imagen y su mirada justa y crítica como pocas, testimoniando la experiencia acumulada a lo largo de una vida de autoexigencia. Dr. Mario Grutzky sabemos que descansarás en paz.
Durante su corta internación en el Instituto Favaloro, nuestro padre y abuelo escribió en un cuadernillo las siguientes palabras (son cita textual):
?Estoy feliz… agradezco: a nuestro médico y cardiólogo doctor Claudio Gentile, heredero de otro grande, el doctor Carlos Gentile, por su saber y por su empeño para beneficio de mi salud. ¡Gracias Claudio!.
A mis amigos médicos: doctores Alfredo Calvaroso, Quique Bellegamba y Gustavo Gentile (te debo la carta que me reclamas, recuerdo de tu padre doctor Jorge H. Gentile, un grande).
Al Sanatorio Tandil, médicos y enfermeras, técnico RX y laboratorio y sus ayudantes, a quienes me acompañaron con entrega y cariño. A todos ¡gracias!, no merecí tanto.
A mis amigos del alma y de la vida, la promoción 1948: ¡Estudiantes alcemos la Bandera!… iniciamos junto a los 6 años, en el Jardín de Infantes de la Escuela Normal y culminamos en 1948, ?los que por siempre tenemos de estudiantes para toda la vida el corazón?. Chochi, Nori, Mami, Hugo Nario y sigue, todos iguales en mi corazón.
Al personal de Clínica Modelo, con sus fundadores, doctor Cereseto, doctor Víctor Magrini (mi maestro). A los médicos actuales, personal de administración: Aurora, Noemí y Patricia. A mi secretaria Susana Elen Vener, que con su entrega leal defendió mi consultorio.
A los pacientes que creyeron en mí, con mis aciertos y fracasos, traté sus vidas con entrega y lealtad.
A mi querido Tandil, donde hice mi vida rodeado de respeto, en este momento de recuperación, a todos muchas gracias.
A la Fundación Favaloro: René lo dio todo y fue abandonado por el poder político. Alguien tendrá que hacerse cargo. A sus médicos que respetaron mi pedido: todo lo posible por conseguir una vida digna. A sus médicos que estuvieron a mi cargo: a todos los médicos de la Fundación y personal de servicio. ?respeto por la vida del paciente y estrictos en el cumplimiento de las normas. Excelencia: a todos mi afecto y consideración.
¡Gracias! Gracias Taibe, sos parte inseparable de mi ser… para toda nuestra vida. Muchas Gracias?.
Nada se puede agregar a lo que ha escrito desde el corazón, sólo compartirlo con todos como fue su deseo.
Querido Mario, esposo, padre, abuelo: te queremos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria
A nuestro querido doctor Grutzky ¡gracias!
por su irrenunciable vocación de servicio.
Por su atención cuidadosa e integral.
por su humanidad y profesionalismo,
dignificadores de la interacción médico-
paciente y de su espíritu propio.
Por su ejemplo de entrega, rectitud
y amor al prójimo.
Queremos honrar su memoria desde
lo mas profundo de nuestro corazón.
Nuestro pésame a su familia,
en el dolor de su partida.
(Familia Sainz-González)
RAMON EDGARDO ALONSO
En la ciudad de Córdoba, donde se hallaba radicado últimamente, el pasado jueves 26 de noviembre, se produjo el fallecimiento de Ramón Edgardo Alonso, un querido y respetado hombre que contaba con amplios lazos familiares en esta ciudad.
?Pichón? Alonso, era hijo de Felipe Ramón Alonso y Marta Schneider, conformando una familia con cinco hermanos, tres mujeres y dos varones; cursó estudios en la Escuela Nº 27 de la Cantera San Luis y desde muy chico trabajó con su padre en el establecimiento rural ?La Pascuala?, manejando las maquinarias agrícolas de la época.
En su juventud contrajo matrimonio con Zunilda Guevara y tuvieron dos hijos: Edgardo y Gustavo; además pudo disfrutar del cariño de sus nietas y de su nuera Nidia.
Previo velatorio, sus restos fueron cremados, merced a su propia voluntad.
JUAN CARLOS RAMINI
El pasado sábado 12 del corriente dejó de existir Juan Carlos Ramini, causando tristeza y angustia entre sus familiares y amistades.
?Pocho? Ramini nació en esta ciudad el 2 de febrero de 1948, aprendió el oficio de yesero con Reguera Hermanos y ésa fue su actividad laboral que desarrolló durante toda su existencia.
Amante de la música, tocaba el bombo, la batería, la guitarra, que concretaba en cada reunión a la que concurría, además en la década del ´60 integró el conjunto Los Tropicales. Era fanático del automovilismo y de Boca Juniors.
¡Pocho: por la facilidad que tenías para imitar a las personas, tus seres queridos te vamos a recordar con una sonrisa!
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
JUAN ALBERTO GARMENDIA
A la edad de 66 años, el pasado sábado 14 del corriente se apagó la vida de Juan Alberto Garmendia, causando dolor y pesar en su círculo de familiares y amistades.
?Pocholo? Garmendia nació en esta ciudad el 23 de agosto de 1943; era hijo de Martín Garmendia y Alcira Zabala. Se crió en la estancia Maryland de la familia Santamarina, donde además cursó sus estudios primarios, trabajó en el tambo junto a su padre y sus hermanos; cumplió con el Servicio Militar en Comodoro Rivadavia, donde adquirió grandes amistades, ya que aún se seguían visitando con su amigo Alberto De Rosa.
El 17 de febrero de 1968 contrajo matrimonio con su compañera de vida María Carmen Coria, se fueron a vivir a Las Flores, donde nacieron sus hijas María Elena y María Carmen, luego se radicaron en la estancia Tandileofú, de Esther Pereyra Iraola, donde nacieron María Esther (f) y Damián Alberto, que más tarde sumaron a la familia a sus hijos políticos Mario y Lorena.
En 1985 se radicaron en esta ciudad, donde trabajó en la frutería Namuncurá, de los hermanos Romeo, en la curtiembre Kaffka, hasta que alcanzó su merecida jubilación.
Su alegría y disfrute eran sus nietos: Franco, Germán, Rosario, Guadalupe, María Paz, Lourdes, Nelson y Milagros
Siempre fue una persona muy querida, respetada por sus amigos, vecinos, conocidos y demás familiares, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
En estos profundos momentos de dolor, sus seres queridos agradecen la contención y atención brindada por los integrantes de la guardia del Hospital Municipal Ramón Santamarina y a su amiga y querida doctora Ricardo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CLAUDIO DANIEL MONICO
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Claudio Daniel Mónico, un conocido y respetado hombre que contaba con 50 años de edad.
Claudio nació en Capital Federal el 16 e diciembre de 1958; era hijo de Celia Rafaela Díaz y Osvaldo Federico Mónico, ambos ya fallecidos, y tenía dos hermanos: Guillermo Osvaldo y María Laura.
Estaba casado con Adriana Farías y tuvieron cuatro hijos: Sergio Daniel, María Belén, María Eugenia y Federico.
En su actividad laboral se había desempeñado como empleado en un comercio de venta mayorista de productos alimenticios. Años más tarde, se dedicó por cuenta propia a realizar viajes para la compraventa de productos de limpieza, alimenticios, etcétera.
En estos últimos años, había sido chofer de remis para Alas y en marzo de 2009 gracias al señor Javier Leunda lo habían incorporado como operador telefónico en Alas Red.
Cacho, Flecha o Claudio, como era conocido, se supo ganar amigos y conocidos en todos los lugares que supo frecuentar.
Era una persona que siempre estaba dispuesto a todo, un incansable trabajador aún dolorido por su enfermedad, leal, honesto como pocos; excelente padre con sus hijos siendo amiguero, compinche y comprensivo con ellos, no haciendo diferencias ni preferencias; y como hermano un tipo siempre presente con un ?sí? para todo; como esposo un compañero fiel, cariñoso y de buen trato.
Fanático del fútbol, hincha de Racing Club y también de Chevrolet.
Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria:
?Hermano: si bien hoy no estás con nosotros, tu alma y espíritu están presentes. Lloro en silencio tu pérdida, me enorgullezco de vos porque luchaste y enfrentaste a esa enfermedad como un ?torazo?, con esas ganas de vivir que tenías.
No fue justo que te vayas tan joven, pero si de algo estoy totalmente convencida es que en donde estás ahora seguro estás mejor, en paz y sin dolores corporales, ya que dejaste esa pesada mochila en esta tierra, para poder volar libremente hacia ese paraíso del que nadie quiere volver.
Hermano, con un gran dolor en mi corazón te digo ?hasta luego? porque sé que en algún momento nos volveremos a ver, quedándome tranquila que fuiste bien recibido en el Cielo por Papá y Mamá.
Besos, imposible olvidarte ¡hasta pronto!?.
María Laura (Mariela)
(Tu hermana)
HORTENSIA ADELFA PALAVECINO
Cuando contaba con 87 años de edad, el pasado viernes 13 del corriente, inesperadamente falleció Hortensia Adelfa Palavecino, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades
?Cicha? Palavecino había nacido en esta ciudad el 3 de octubre de 1922, y desde muy joven se dedicó a los quehaceres domésticos, trabajó con la familia de ?Tita? Brivio y luego colaboraba con Fraterna Ayuda de la Parroquia del Carmen.
Fue buena madre de sus hijos: Stella Maris y Jorge Alberto (ambos fallecidos) y su partida es lamentada por sus hijos políticos, nietos, bisnietos y tataranietos.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
ISMAEL RODOLFO BUENO
De manera inesperada y cuando contaba con 66 años de edad, el pasado martes 17 de noviembre falleció Ismael Rodolfo Bueno, dejando consternados a sus hermanos Amalia Ester ?Coca? y Osvaldo, junto a sus primos que mucho lo querían.
Rodolfo nació en esta ciudad el 24 de septiembre de 1943; desde joven se desempeñó en el oficio de pintor junto a su padre Ismael y su hermano, siendo apreciado por sus patrones por su sencillez y educación.
Hincha fanático de Boca Juniors y de Santamarina, equipo al que seguía a cualquier lugar en que jugara.
Dios todopoderoso se lo llevó con él y ahora su alma está junto a Jesús.
También lo recordarán eternamente sus primos Isabel, Irma, Marcelo, Hilda Irene, Raquel, Oscar y Carmen, quienes elevan una oración en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ARGELINA PEREZ
El pasado jueves 10 del corriente se apagó la vida de Argelina Pérez, una querida y estimada mujer que contaba con 48 años de edad
Argelina nació en esta ciudad el 18 de enero de 1961; era hija de Clementina Pereyra y Amable Pérez (f), conformando una familia con cuatro hermanos.
En su juventud se casó con Mario Bertone y tuvieron dos hijos: Melina y Nahuel. Siempre fue una mujer abocada al cuidado de su esposo, hijos y la casa, siempre se encargó de que a éstos no les faltara nada.
Era una persona que tenía como hobby cuidar sus plantas, su jardín y realizar diferente trabajos manuales, como floreros de mimbre y sombreros de paja.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por sus hermanos Nélida, Carlos, Cristina y Hugo; sus cuñados José Morán y Nélida García, sus sobrinos, sobrinos nietos, su esposo e hijos, y ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.
Asimismo, desean hacer público el agradecimiento a la Sala 5ta. del Hospital Municipal Ramón Santamarina por la atención brindada a la paciente y por la contención para su familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
REINALDO JUSTO LOZANO
Cuando contaba con 83 años de edad, el pasado jueves 26 de noviembre falleció Reinaldo Justo Lozano, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Reinaldo nació en María Ignacia (Vela) el 30 de julio de 1926; desde muy chico trabajó en Andrés y Cía, el que fue su primera y única actividad laboral, que desarrolló hasta alcanzar su merecida jubilación.
Contrajo matrimonio con Elsa María Gervasoni (f) y tuvieron dos hijos: Diana Amanda y Reinaldo Alberto; más tarde se sumó a la familia su hijo político Luis Alberto Burgos y sus tres nietos: María Paula, Luis Marcelo y Diana María; sus nietos políticos: Adrián Alberto Hidalgo y Aurea Larranegui, al igual que su querida bisnieta Lucía Hidalgo.
Se destacó por ser una persona muy querida y respetada por sus amigos, vecinos y demás familiares, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
¡Te vamos a extrañar eternamente Papi querido!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUCRECIO ANDRES SOLER
A la edad de 68 años, el pasado miércoles 25 de noviembre dejó de existir Lucrecio Andrés Soler, causando tristeza entre sus seres queridos.
Andrés nació en Salado (Corrientes) el 10 de octubre de 1941; cuando era muy jovencito, la familia se radicó en Roque Sáenz Peña (Chaco), trabajando junto a sus padres en la cosecha de algodón y en los montes talando árboles, hasta los 20 años, en que se fue a Yapeyú a cumplir con el servicio militar.
En 1965 llegó a esta ciudad y rápidamente ingresó a trabajar como empleado de Metalúrgica Tandil, donde permaneció por espacio de 35 años, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Conformó su familia, junto a su esposa Isabel Alfonzo y sus hijos Lucía y Daniel, que con el paso del tiempo le regalaron el cariño de sus nietos Yésica, Lucrecia y Enoc.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
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