Necrológicas
SEBASTIAN RICARDO VICTORERO
A los 83 años de edad, el pasado miércoles 30 de diciembre dejó de existir Sebastián Ricardo Victorero, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Don Ricardo nació en Juan N. Fernández, partido de Necochea, el 28 de septiembre de 1926, integrando una familia con sus hermanos Emilia y Enrique. Desde muy chico vivió en Tandil, habiendo cursado sus estudios en el Colegio San José.
En su juventud conoció y contrajo matrimonio con Elida Ramil, siendo buen padre de su hijo Edgardo Héctor.
Desempeñó su actividad laboral como empleado de Casa El Bilbaíno, luego estuvo en Fate Neumáticos, Inmobiliaria Filiberto Satti, Casa Miraglia y finalmente como encargado de la oficina de Tránsito de la Municipalidad, donde alcanzó su merecida jubilación. Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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?El 2 de enero fue un día de sol espléndido, sin embargo, la sombra que estaba amenazando en los últimos días, se hizo presente para enlutar ese primer sábado del flamante 2010: cerca del mediodía fallecía Carlos Alberto Carral.
Fuiste un hombre sencillo, de sonrisa fácil, amable, sin rebeldías. No te fue fácil la vida, huérfano de padres desde muy chico. Te criaste junto a tus hermanos en Napaleofú, pueblo donde viviste hasta ahora.
Muy joven te dedicaste a las tareas en chacras, a colaborar en los camiones con tus hermanos que, ya en esa época, se identificaban como ?Carral Hermanos?.
Más tarde, te enamoraste de ?Negra?. Y un día emigraste para ?lo de Vallejos?. Y fuiste el novio y compañero fiel hasta que ella, como vos, casi sin darse cuenta, murió.
Y se te vio triste, más callado. Con la linda mirada de ojos claros, empañada.
La vida no te dio hijos, pero te dio sobrinos. Los tuyos y los de ?Negra?. El rol de tío lo cumplías tan bien. Jugaste con nosotros cuando éramos chicos, llegabas con los caramelos o las revistas infantiles de regalo y era todo una fiesta. Fuiste compinche cuando éramos adolescentes y nos acompañabas a los bailes de campo. Y ahora, ya adultos, seguías el juego de brumas con nuestros hijos.
Tu paso lento, tu caminar pausado, tu infalible sonrisa. Se podía charlar con vos, horas y horas porque no contradecías, no renegabas, no te enojabas.
Siempre presente en cumpleaños, en Navidad, en Año Nuevo. Fue muy fácil quererte y seguirás estando presente en nuestras conversaciones, en nuestros recuerdos.
Carlos, Carlitos, Carlucci, gracias por todas las alegrías que nos diste, gracias por tu generosidad, gracias por tu ejemplo. Ya no te veremos bajar del tractor o de la camioneta, ya no estará la copa esperándote para el brindis ocasional.
Pero cada vez que la familia se reúna, estarás en el recuerdo con tus chistes, tus anécdotas, tus costumbres. ¡Gracias tío, por querernos!?.
HECTOR FELIPE ONDICOL
Cuando contaba con 78 años de edad, el pasado viernes 1 del corriente dejó de existir Héctor Felipe Ondicol, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
?Pite? Ondicol nació en Ayacucho el 29 de julio de 1931; integrando una familia numerosa de doce hermanos: seis varones y seis mujeres.
En marzo de 1958, procedentes de la zona de La Pastora, se radicó en esta ciudad junto a su madre, María Antonia Mujica de Ondicol, ocupando una vivienda en calle General Paz al 1200.
Desempeñó su actividad laboral como empleado de Metán S. A., pero luego se dedicó a las tareas rurales, siendo una persona muy querida y respetada por patrones y compañeros de trabajo, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Hace casi un año que sobrellevaba una enfermedad, partiendo de este mundo, previa recepción de la Unión de los Enfermos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA DOMINGA PILONI
El pasado sábado 26 de diciembre falleció María Dominga Piloni, quien contaba con 82 años de edad, causando un profundo dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Mary nació el 24 de octubre de 1927 en Ayacucho; era hija de Margarita Arzarolq y José Francisco Piloni, ambos fallecidos, conformando una familia con cinco hermanos: Blanca (f), Nelly, Italo, Bartolomé y Alfredo (f); además tuvo a sus sobrinos Mónica, José, Stella, Noemí, Perla, Lidia y sus sobrinos políticos, que la adoraban..
En su juventud se radicó en Buenos Aires; luego regresó a esta ciudad a cuidar a su madre.
Con el paso del tiempo se fue enfermando, siendo cuidada y atendida por sus sobrinas y su vecina Marta. También era muy querida por su vecina Nena Ventos, quien supo atenderla y cuidarla.
?Te recordaremos eternamente con cariño, llevando su lucha de su enfermedad y por la buena persona que fuiste ¡descansa en paz!?.
Sus restos fueron cremados en Miramar y luego esparcidos en el lugarcito que ella había elegido y era su deseo.
JUANA CELIA CARRANZA
Tras soportar una breve dolencia, el pasado sábado 2 del corriente dejó de existir de Juana Celia Carranza, una querida mujer que contaba con 83 años de edad.
Celia había nacido en esta ciudad el 26 de junio de 1926, y desde muy joven desarrolló su actividad laboral como empleada administrativa en una clínica de la Capital Federal, tareas que desarrolló con eficacia hasta alcanzar su merecida jubilación, y regresó a su tierra natal, para pasar sus últimos años junto a su hermana Ana María (f), quien trabajaba con la familia Occhi, en calle Alberdi.
Actualmente estaba sola y vivía en Las Casitas de Brogno y era visitada asiduamente por su amiga Marina del Pilar Fernández, quien lamenta profundamente su partida.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
ELIZABETH BALDONI de LOPEZ
A la edad de 86 años, el pasado sábado 12 de diciembre se apagó la vida de Elizabeth Baldoni de López, causando dolor y tristeza entre sus familiares.
?Elisa? nació en esta ciudad el 23 de julio de 1923, integrando una familia con sus hermanos Amalia de Cortés y Francisco (f). Sus primeros años transcurrieron en la estancia San Pascual, donde posteriormente conocería a Eduardo López (f), empleado de la fábrica Magnasco, y quien sería su compañero durante 44 años de matrimonio, junto a sus hijos: Dora(f), Carlos, José Francisco, Eduardo ?Chiquito? y Rodolfo.
Con el transcurrir de los años se fueron sumando a la familia, sus hijas políticas: Alicia Sosa, Lilia Gutiérrez, Olga Popovich y Silvia Quintanar; disfrutando luego del cariño de sus nietos: Daniel, Mónica, Graciela, Alejandro (f), Guillermo, Fernando, Christian, Andrea y Sandra; y sus bisnietos: Dulce, Valentín, Máximo, Agustín, Lautaro, Florencia, Facundo, Augusto y Angela.
?Abu: amabas tejer, coser y dormirte escuchando la radio con lectura entre tus manos. Cocinera eximia, tus pastas eran las mejores, y el abuelo enloquecía por tus biscochuelos con crema moka.
El paso del tiempo fue borrando tus recuerdos, pero no tus ganas de seguir haciendo cosas.
Caminabas, caminabas… hasta el cansancio y le pedías una sola cosa a Dios en tus oraciones. Abuelita: sólo él sabe porqué tu último camino recorrido fue tan duro y difícil. Pero se que tus pasitos lentos fueron acompañados de la mano por la Virgencita y ella te llevó al encuentro del abuelo.
Abuelita: mis ojitos verdes y dulces, que tu sonrisa alegre a los angelitos del Cielo?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en paz en el Cementerio Municipal.
MANUEL LEITAO
Don Manuel Leitao vivió acorde a sus verdades. Nacido en la zona rural del partido de Lobería el 20 de septiembre de 1921, pasando su primera infancia en un humilde hogar. Desde chico supo del trabajo, siendo cadete de farmacia, de una veterinaria, y ya en su juventud empleado de una tienda. Militó desde muy joven en política, siendo secretario de Gobierno en la Municipalidad de Lobería con pertenencia al radicalismo, y ya mostrando su forma de proceder rompiendo con sus correligionarios lugareños al no dejarse presionar para favorecer desde su posición institucional intereses partidarios, y nombramientos de ?amigos? del partido. Radicado con su familia en Tandil desde 1959, trabajó como independiente en el rubro comercial, y en distintas firmas, llevando la contabilidad, posteriormente ocupando un cargo gerencial en la Cooperativa Agropecuaria de calle 4 de Abril y Arana, sien finalmente su última ocupación comercial en Orígenes AFJP.
Comisionado en la década del ´60 en Tandil, e intendente de la ciudad de Lobería, cumplió sus funciones sin dejar de lado sus principios, y más allá de sus acciones públicas, terminó su gestión con lo que consideraba un logro personal y ético: entrar y salir de la función pública sin incremento de su patrimonio personal, sin realizar un nombramiento de familiar alguno, y enfrentando muchas veces intereses económicos y profesionales contrarios al interés común de la población.
Fue compañero inseparable y respetuoso de su esposa, a quien amó durante los sesenta años de matrimonio, y crió a sus hijos con calidez y protección, pero también con sus enojos y exigencias. Fue serio y respetuoso en sus relaciones, no desparramó simpatía, pero siempre extendió la mano en forma sincera, sin falsedades, y ayudando a quien pudo laboralmente.
En definitiva, fue alguien que como él decía, lo que logró fue sólo con estudios primarios, ya que sus padres no pudieron costearle estudios superiores, en base solo a esfuerzo personal, alguien de quien sus hijos pueden sentirse orgullosos. Vivió fiel a sus convicciones y acorde a sus verdades?.
AURORA YOLANDA PALACIOS
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Aurora Yolanda Palacios, una querida y apreciada mujer que contaba con 67 años de edad.
Aurora nació en esta ciudad el 2 de diciembre de 1942; era la tercera de una familia de diez hermanos.
Desde muy joven dedicó su actividad laboral a los quehaceres domésticos, vivió muchos años junto a su compañero Alberto Martínez (f); además de sus sobrinas Yolanda y Silvina, quienes con sus hermanos la acompañaron, cuidaron y atendieron hasta sus últimos momentos. Una breve dolencia la apartó de este mundo el pasado jueves 31 de diciembre.
Sus restos, descansan en el Cementerio Municipal.
FIRPO GARCIA
El pasado domingo 3 del corriente dejó de existir Firpo García, un querido y conocido hombre que contaba con 85 años de edad.
Firpo nació en esta ciudad el 7 de abril de 1924 en María Ignacia (Vela); desde muy chico trabajó en Azucena; luego se trasladó a la zona de La Pastora, desempeñándose luego en un horno de ladrillos, en Buxton y en el campo Rincón de Arana, en la zona del Amanecer.
Contrajo enlace con Carmen Cinta, y fruto de ese amor nacieron sus hijos Hugo, Miguel, Susana y Mario; para más tarde poder disfrutar del cariño de sus nietos: Javier, Rocío, Daniela, Marcos, Lucas, Luciana, Anabella, Norma, Facundo, Agustina y sus bisnietos Aylín y Thiago.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
?Abuelo, que palabra tan significativa y que pocos asumen el riesgo de disfrutarlo, como vos.
Cosechaste una familia numerosa y unida, amigos. Nos regalaste alegrías, anécdotas, cuentos, y el día que te fuiste una sonrisa que alivió un poco el dolor que sentíamos. Siempre tan fuerte, con tanta paz.
Disfrutaste al máximo tu paso por el campo, que fue grande y de los domingos interminables en familia, donde nos recibías con el asado y después la siesta, que no volara una mosca y todos arriba que el corral los esperaba.
Ahí donde nos viste crecer, jugar, ensuciarnos y después marcharnos… Luego por circunstancias de la vida, tuviste que dejar el campo, para todos nosotros mejor, podíamos disfrutar de tus charlas, acompañadas de mates amargos más seguido. Para vos un cambio duro pero que en el fondo te dio nuevas oportunidades, nuevas cosas para hacer, pasar horas en la vereda charlando con alguno que pasaba, con la llave en mano, dispuesto a recibir a alguien, mientras la abuela, como siempre y con tu orgullo de marido realizaba las cosas de la casa.
Podías disfrutar de la lectura, escuchar música mirar los programas del campo y los partidos del Ciclón.
Supiste ser buen compañero de la abuela, amigo de tus tres hijos, compinche de tus nueras, padre de tu único yerno y nuestro confidente.
Después Aylin y Thiago, que dos grandes alegrías, amaste tanto ser ?bisa?, que lo disfrutaste hasta último momento.
Para despedirnos, un ¡Gracias!, que quizás no abarque pero simplifique. Gracias, sobre todo por tu ejemplo de amor por la familia. Tu paz, hoy, nos hace entender mucho porque, por más que sepamos, lo que nunca estamos prepararnos para las despedidas como estas…
Sos un grande con todas las letras, vivirás siempre en nuestros corazones, en cada recuerdo ¡Gracias por todo! te vamos a extrañar mucho, mucho, mucho…
Te amamos.
Tus nietos
Tu familia
MAXIMILIANO EDUARDO GOMEZ
El pasado martes 5 de enero se apagó la vida de Maximiliano Eduardo Gómez, con tan solo 20 años de edad.
?Machi? nació en esta ciudad el 19 de marzo de 1989; era hijo de Miriam y Leo, conformando una familia con sus hermanos: David, Daniel Marcelo, Emanuel, Franco y Braian; además de su novia Biky y su futuro bebé, sus hermanas políticas; sus sobrinos Santiago, Francisco y Delfina, su abuela Clelia Peyrano viuda de Sequeira y sus vecinos del barrio Pro Casa 1, lamentan profundamente su partida de este mundo.
?Fuiste, son y serás el mejor hijo, el mejor hermano y el mejor amigo. Nadie puede comprender tu partida inesperada ¿por qué? si eras buenísimo, no tenías maldad. Siempre contento, solidario.
Vas a ser papá, quedate seguro que va ser nuestro tesoro. Lo vamos a cuidar y amar, le vamos a contar lo hermoso que eras. Cuidaremos a tus papis.
No te olvidaremos, nos parece verte en el barrio, en la calle andando en moto. Siempre rodeado de amigos. Sos especial. Te reamamos todos. Por eso no hay consuelo, te faltaba mucho por vivir y disfrutar.
La mejor estrella del Cielo va a ser la tuya, la que más brille, porque así eras vos, brillabas a donde fueras… Te amamos Machi?.
Tu familia y amigos.
Dedicatoria
?Negrito?: nos dejaste un dolor en el pecho con tu partida. Parece una pesadilla que Dios te llevó. Eras, sos y serás el orgullo de hijo, hermano, amigo y vecino. Eras una persona única, inigualable e incomparable. un verdadero sol.
La vida fue injusta, te fuiste de golpe, algo inesperado dejando este dolor imborrable que nunca se irá, pero calmará, cuando el angelito que dejaste acá llegue a nuestra vida, trayendo alegría.
Hoy, todos te recordamos como la persona más noble, esa que no tenía maldad, esa persona que tuvo las garras que solo un hombre puede tener, nunca te rendiste y la peleaste hasta el final.
Con tan solo 20 años te ganaste el corazón de miles de tandilenses, para nosotros no te fuiste, permaneces en el corazón de todos los que te aman. Dejaste huellas inolvidables en cada uno de nosotros.
Amigo; esto no es un adiós, sino un hasta luego, porque en algún rincón del Cielo o en una estrella, el destino tarde o temprano nos volverá a unir…
Con cariño te recuerdan las familias Amaya, Ortiz, Colotti, Peirano, Pendas, Ricardo, Mujica (vecinos) y tus amigos: Mauri, Pipi, Jona, Chuchi, Héctor, Raúl, Bambu, Joni, Caro, Cintia, Melisa y Rocío. ¡Siempre estarás presente en nuestras vidas, se te va extrañar mucho, te queremos!
Yeyo y Mafa.
NELIDA BARRAZA Vda. de SERRA y Vda. de GOMEZ
?Mamá: a tu nacer, la vida le asignó un mandato: defenderla. Y esa fue tu pelea. Tu confrontar para crecer, custodiándola minuto tras minuto, sangre a sangre.
Hoy, los que sabemos poco de la vida todavía, vemos que la ilustración no alcanza a tu saber profundo. No sirve repetir alguna frase leída por ahí, que diga: ?todo lo que vive es sagrado?. Vos hiciste callo ese saber, haciendo.
? Y allí donde estaba la injusticia, sobre todo con los otros, estaba la furia de tu boca.
En cada paso creció tu libertad y nos marcaste en esa porfía, caiga quien caiga, cueste lo que cueste. Eso nos indicaste y elegimos.
Nos inculcaste sin palabras. No fueron abundantes. Sólo las necesarias para salvar el día a día.
Nos largaste a la vida sin miedos. Nunca nos dijiste un cuidado porque ibas con nosotros en el alma y así nos protegías. Como cuando noches pasadas en tu cercano morir seguías vigilándonos el sueño. Y siempre presente los ellos que construyen la injusticia. Esa tercera persona del plural, abstracta, donde corporizabas la maldad.
No todos entenderán nuestras anécdotas y las carcajadas felices en tu agonía. Sabías que te ibas a dormir y festejabas y reías con nosotros. Así de simple. Así de pura. Como el agua que golpea con las piedras para transparentarse.
Tal vez aún no sea el tiempo de comprender que quisiste decirnos con esa serenidad profunda en tu carita de india rebelde.
Como que de pronto se borraron todas tus arrugas, tus cicatrices de la vida y aparecieron tus ancestros, el nacimiento de cada uno de nosotros, la canción de cuna repetida interminablemente en el traquetear sobre tus rodillas, el hervor de los huesos cotidianos y el humor absurdo. Todo en una canción abierta en la mañana, mientras el sol te subía en un rayo entre las ramas del pino que daba a tu ventana ? Y siempre presente el dolor por la injusticia
En un pasillo alguien habló de paz. Tal vez tampoco sepamos lo que es eso. Te suponemos distinta. Donde seguís como cuando uno de nosotros, hace unos años, te escribió estas líneas:
Mamá
que tiene 81 años
y parió 13 hijos
(aunque la vida se le alargó hasta dejarle 11)
ahora
le da huesos
a unos perros sin nombre
y cría
una planta de tomate en el jardín.
¿Sabes una cosa mamá?
Con los chicos nos pusimos de acuerdo para seguir haciéndote el jardín, así tenés la eternidad para seguir cuidándonos. Ah, de paso, te comentamos: desde hace unos días hay un rayo de sol que nos sigue a cada uno de nosotros. ¿lo viste?
Tus hijos: Rodolfo Bernardino, Rubén Oscar, María Cristina, Carlos Andrés, Sara Susana, Saúl Omar, Roberto Guillermo, Miguel Ángel, David Néstor, Leonardo Sandro Héctor y Gustavo Eduardo.
RUBEN HORACIO MIRANDA
A los 47 años de edad, el pasado sábado 2 de enero falleció Rubén Horacio Miranda, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Rubén nació en Azul el 1 de marzo de 1962; cuando apenas tenía un año de vida fue abandonado por su madre, junto a su hermano mellizo en un orfanato. Poco después lo llevó una familia para criarlos.
A los 18 años encontró a su mamá, pero ésta lo rechazó, un inmenso dolor que tuvo que arrastrar durante su existencia, a lo cual se le sumó su enfermedad que tenía desde hacía 21 años. Pidió por su madre hasta su final.
Fue una persona que se dedicó a viajar por el mundo, como mochilero. En abril de 2009 se radicó en el barrio de calle Sarmiento al 900, donde predicaba el evangelio.
?Siempre te recordaremos. A pesar que te conocimos muy poco y en los últimos momentos. Sólo nos preguntamos si nos quedó algo por hacer, eso lo sabremos aquel día en el Tribunal de Cristo. Nuestro gran consuelo es saber que estás en el Cielo, donde algún día nos encontraremos. Fue un gran placer haberte conocido?
Tus amigas: Lidia y Marina Darino.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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