Necrológicas
ENRIQUETA MARGIOTTA
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl 11 de enero pasado, a los 86 años, falleció en esta ciudad Enriqueta Margiotta, una mujer de salud férrea que se fue repentinamente, dejando un enorme dolor entre sus seres queridos.
Enriqueta nació el 30 de agosto de 1923 en Coronel Suárez, en el seno de una familia numerosa. Era hija de Antonio Margiotta, un inmigrante italiano que se dedicaba a las labores rurales, y de la dinamarquesa Juana Jacobsen.
Tenía familiares en Tandil, a quienes de joven solía visitar para pasar unas vacaciones en estas sierras. En los años 50, vino junto a su hermana Nora, la que conoció en una fiesta de carnaval al hombre que se convertiría en su marido. Respondiendo al mandato fundado en las costumbres italianas, a los 32 años Enriqueta se radicó en esta ciudad para acompañar a su hermana menor, la que se casó y formó su familia. Siempre vivió con el matrimonio, colaborando en las tareas del hogar y en la crianza de sus sobrinas.
Su oficio fue el de modista de alta costura, pero en 1962 inauguró la mercería ?Moni-Car? junto a Nora. El comercio estaba ubicado en Las Heras entre Alem y 9 de Julio. Ambas se destacaban por la atención al vecindario motivada por la amabilidad, confianza y buena relación con la clientela. La mercería era el lugar de encuentro o reunión de todos los amigos y familiares. Así, de esos vínculos comerciales surgieron grandes amistades que la acompañaron toda la vida.
Devota de la Rosa Mística, siempre viajaba los 13 de cada mes a la ciudad de La Plata. Además, realizaba peregrinaciones a diferentes lugares como San Nicolás, Luján y Pompeya.
Enriqueta también será recordada por su alma bondadosa y solidaridad con el prójimo, que la llevaba todos los domingos después de misa a asistir a los abuelos alojados en sus domicilios, asilos y geriátricos. Realizó esta actividad hasta muy avanzada edad, en ese sacerdocio voluntario que eligió como forma de vida.
Enriqueta aseguró su lugar en el cielo por sus virtudes. Su deceso causó profundo pesar entre sus familiares, amigos y conocidos. Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz. Hogar de duelo Pellegrini 1008.
JUAN ANTONIO DEL RABAL
Juan Antonio del Rabal nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, el 14 de enero de 1935. Era el menor de cinco hermanos, y el único nacido en Argentina. De padres españoles, sus hermanos nacieron en ese país.
Su pasión era el fútbol y cuando tenía 20 años jugó en la segunda de River. Por aquellos tiempos todo parecía indicar que sería jugador de fútbol profesional, pero una enfermedad grave lo imposibilitó y su vida tomó otros caminos.
Formó una familia cuando se casó con Gloria -su compañera de toda la vida-, con quien tuvo dos hijos. Vivieron en Buenos Aires hasta que su salud hizo que buscara el aire de las sierras y se mudara a Tandil.
Adoptó a esta ciudad como propia, vivió siempre en Villa Italia y nunca más quiso irse.
Juan no tuvo una vida fácil, sin embargo siempre fue hacia adelante y no dejó que la adversidad lo venciera. Fue un hombre honesto y trabajador y siempre mostró con el ejemplo lo que él pensaba sobre la vida. Fue el pilar de su familia y el norte de quienes la integraron.
?Su familia y sus amigos lo vamos a extrañar?, lamentan.
Partió de este mundo el pasado 16 de enero a los 75 años. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
SARA MONTAÑO DE MARISCAL
?Mamita Sara: El sábado 16 de enero partiste a tu última morada. Tenerte como madre fue un gran regalo que nos dio nuestro Señor. Nos enseñaste a transitar por esta vida con buenos ejemplos y tus consejos de madre, que en tu vida no te fue fácil.
Quisiste hacernos un camino sin tantas espinas. La vida nos regaló una madre ejemplar. Hoy tus seis hijos te lloramos, pues cada paso que damos nos recuerda a ti, cada uno tenemos un pedacito de tu ser.
Te gustaba tenernos junto a vos, compartir lo poco o lo mucho, pero siempre juntos. Nos criaste no sólo a nosotros sino que también criaste hijos del corazón, nietos que por circunstancias de la vida están lejos pero unidos por este sentimiento de dolor y resignación, sabiendo que estás en paz, sin tus problemas de salud y reencontrándote con tus otros dos hijos fallecidos y familiares que lejos vivían, ya que desde muy temprana edad los dejaste, buscando un futuro mejor, y no pudiste volver.
Nos inculcaste el amor a Dios, a la Virgen y a Jesús.
Hoy mamita te decimos un hasta luego; sabemos que siempre nos guiarás. Te amamos mamá. Tus hijos?.
Sara Montaño de Mariscal había nacido el 3 de noviembre de 1926, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Sus restos descansa en el cementerio parque Pradera de Paz.
CANDELARIO ISMAEL MAURELIZ
A los 88 años de edad, el pasado viernes 15 de enero falleció Candelario Ismael Maureliz, causando mucho dolor entre sus familiares y allegados.
Candelario nació en Tres Arroyos el 13 de julio de 1921. Desde los 14 años se radicó en esta ciudad y de muy chico empezó a trabajar en el campo. Luego cumplió funciones en el Hipódromo durante varios años y fue empleado de Metalúrgica Tandil. También formó parte del personal de Usandizaga SA, entre otras tareas.
Fue un gran padre de familia y dedicó toda su vida a su esposa e hijos.
Hoy con mucho dolor lo recuerdan su esposa Elvira; sus hijos Américo, Ramón, Susana, Rosa, María y Marta; sus nietos Andrea, Daniela, Marina, Fernando, Yesica, Lorena, Belén, Natalia, Carolina, César, Ayelén, Mauro y Lucas; sus bisnietos Gonzalo, Brisa, Guadalupe, Noelia, Miguel, Yoana, Kevin y Agustín.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELSA LUISA SORDO DE COLOMBO
(PETY)
El viernes 15 de enero a las 19.30 se apagó la luz de Elsa Luisa Sordo de Colombo, ?Pety?. ?Justo con las campanas de la iglesia, un ángel se la llevó de nuestro lado? Tras tres largos años de lucha, la enfermedad ganó la batalla?, cuentan con pena sus familiares y amigos.
Pety nació en esta ciudad el 21 de julio de 1931 y compartió su infancia junto a sus padres y hermanos, Gorda, Manuel (Nene), Enedina, Marta, Flora y los mellizos Pedro y Ricardo.
Se unió en matrimonio con Antonio Colombo (Tito), y de ese amor nacieron Laura y Alejandra.
Fiel a su labor de madre, mujer y ama de casa, vivió toda su vida llena de alegría y rodeada de seres queridos. Fue madre ejemplar, mujer de fierro, abuela de oro.
Caminó desde enero de 2007 con una pesada cruz que nunca se mereció, la cual acompañada de su familia supo afrontar y llevar con fuerzas y esperanza; los años pasaron y después de tantas batallas el corazón de esta luchadora dijo basta.
?Abuela: Hace muchos años me dijiste que cuando alguien se va de este mundo no hay que llorarlo porque sólo se muda a las estrellas? Pero ¿cómo se hace? Cómo se hace para entender que sin merecerlo nos toca jugar este juego? Cómo se hace para soportar tanto dolor por tu ausencia, para seguir sin el ángel que nos daba paz con sólo mirarla? Fuiste un ejemplo de lucha abuela, sin quejas seguiste adelante soportando cualquier reto, por vos, por nosotros? Nos enseñaste que hay que aceptar lo que nos toca y mirar hacia delante?
Con alas de mariposa voló en silencio a la eternidad? Siempre vas a estar con nosotros en nuestros corazones, te amamos y extrañamos. Abuela no te digo adiós, te digo hasta luego.
Te amamos Ale, Mili y Meli?.
NARCISO ENRIQUE HERNANDEZ NOVA
?Fue tan triste recibir la noticia de tu partida, el pasado jueves 14 de enero, que dejaste un gran vacío en tu familia. Contabas con 69 años, pero Dios quiso que estés a su lado.
Hernández, así era como la mayoría te conocía, porque tenías varios apodos, como ?Charito?, ?Gallo?, ?Chileno?…
Naciste el 17 de septiembre de 1940 en Lago Ranco, Valdivia, Chile.
Sin rumbo alguno, a los 17 años, producto de un ataque de rebeldía, decidiste cruzar la cordillera en busca de tu felicidad.
Recorriste ciudades, pueblos, donde te esforzabas para conseguir cualquier tipo de tarea y así poder salir adelante.
En tus recorridos, conociste distintos lugares del país y de cada uno de ellos tenías un recuerdo, una historia, esas que nos contabas como anécdotas de tu ?aventura? vivida y quedarán plasmadas en nuestra memoria para siempre. A veces eran tan imposibles de creer…
A los 21 años, trabajando en Napaleofú, conociste a Ana María Villalba, con quien años más tarde contrajiste matrimonio. De esta unión llegaron tus hijos: Verónica, Anita, Claudia, Celina, Julieta y Santiago.
Y más tarde, tus adorables nietos: Leandro, Selene, Nahuel, Lucrecia, Ayelén, Nicolás, Federico, Ayrton, Agustín y Leonardo.
Tu gran virtud fue lo trabajador y responsable que eras. Tus trabajos siempre fueron muy duros, tareas rurales, en aserraderos, y la mayor parte de tu vida como metalúrgico.
Te sacrificabas para que a nosotros nunca no nos falte nada. Y así fue.
La vida no te dejó cumplir tu gran sueño, volver a ver tus tierras, sino que te jugó una mala pasada, viejo. La luchaste hasta lo último, pero tu corazón dijo basta.
Hoy tu alma y tu cuerpo descansan en paz. Tu familia te recordará y llevará por siempre en el corazón. Te queremos?.
Sus restos reposan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA REMEDIOS MARCOS DE MACHO
Repentinamente partió de este mundo María Remedios Marcos de Macho, a los 87 años, causando una enorme pena entre sus familiares, amigos y conocidos.
María Remedios nació el 17 de noviembre de 1922, en el ayuntamiento de Guardo, provincia de Palencia, España, en el ceno de una numerosa familia, también integrada por sus hermanos María del Carmen, Luis, Ricardo, Isaac y Mary.
A los 24 años, siempre en la península, contrajo matrimonio con Vicente Marcos. De esa unión nació su único hijo, Carlos Macho, en Madrid, España.
Buscando un mejor futuro y escapando a las turbulencias políticas que se vivían en Europa, la familia decidió viajar a la Argentina, travesía que concretaron el 19 de noviembre de 1951. Eligieron Tandil para radicarse, ciudad que les abrió las puertas a una nueva forma de vida.
María Remedios fue un ama de casa dedicada, pero también acompañó el trabajo de su marido que cumplió la función de piletero en el club Los 50. Más tarde ella realizó tareas en el peladero de pollos Vicental. Hasta su jubilación, estuvo más de dos décadas como empleada del hotel Kaiku, ubicado en la esquina de Mitre y Alem.
Durante toda su vida, y más a partir de su retiro, María Remedios se encargó de brindar su amor y dedicación a su hijo Carlos Macho, a sus nietos Carlos Sebastián y Luciano Vicente Macho, y a su bisnieta Luz Pilar, y a sus sobrinos, Claudio Víctor y Augusto Carlos, quienes hoy la extrañan.
Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
JUAN CARLOS EMILIO D´ASCENZI
Poco después de la mítica llegada de los Gloster a la antigua Base Aérea, arribaba el ?gordo? D´Ascenzi, acostumbrándose a que su voluptuosa fisonomía le dejara en segundo plano el Juan Carlos Emilio que imprimió en su documento el mandato familiar. Su origen santafesino de Casilda también se había desdibujado por la rápida estadía cordobesa que terminó en la Escuela de Aviación y su compromiso inalterable con la fuerza.
Cuestiones labores disímiles y quijotescas emprendió el inefable ?gordo? a lo largo de su vida tandilense -su patria definitiva-, donde echó raíces a partir de su casamiento con Rosa Yapezzutti. Entre las vinculadas al deporte, de su formación militar se destacó como aguerrido atleta que compitió a nivel provincial y como tirador respetado, compitiendo y formando equipos relacionados a la disciplina.
Fuera de la competencia, participó de la epopeya futbolística del Tandil campeón de fútbol en el 60 y le dio vida al ya desaparecido club Atenas, con sede en la avenida Colón al 900.
Su carrera concluyó en la guarnición de Morón. Luego aceptó el llamado de aquellos tiempos difíciles, para conducir las delegaciones de San Manuel y Quequén, donde dejó excelentes recuerdos de su gestión.
Menos comprometida fue su tarea de chofer en la empresa Rumbo Hermanos o su colaboración en el diario Nueva Era.
Más entrañables fueron su investidura de Papá Noel, su oficio de juguetero, los asados y ?galettos? y su hobby de carpintero.
Hizo muchas cosas el ?gordo?, no pasó desapercibido por la vida, aferrado a sus verdades esperó el final para detenerse cerca de los 80, sabiendo que sin su compañera nada valía la pena.
?Los que crecimos con tu compañía nos quedamos con aquellos momentos de la infancia, extendidos en la adolescencia donde tus ritos y costumbres nos marcaron para siempre.
Tío, descansa en paz, estarás siempre en nuestro tu recuerdo?.
Juan Carlos Emilio D?Ascenzi falleció el 16 de enero pasado a los 79 años. Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
RODOLFO OSCAR MASTROPIERRO (FITO)
Nació el 29 de julio de 1931 en Tandil. Vivió su juventud en la zona de La Negra, próxima a Barker. A los 20 años se instaló en esta ciudad acompañado por sus padres, Antonio y Aurelia, y sus hermanos Blanca, Susana, Mari y Enrique.
Pronto comenzó a trabajar, primero en una fábrica de guías de válvulas cuando la industria en Tandil era floreciente, y luego en forma particular con un camión que logró comprar con mucho esfuerzo. Dedicado al negocio de la chatarra durante los 70, logró adquirir una pala cargadora, con la que recorrió las calles de la ciudad por más de 30 años.
A principios de la década del 60 se casó con Lilia Gardino, con quien convivió durante 41 años y tuvo dos hijos, Oscar y Mónica, que le dieron 6 nietos: Aylén, Manuela y Francisco Daoud y Sebastián, Matías y Carolina Mastropierro.
Amante de las carreras de TC, fue colaborador del Tandil Auto Club en la época que corrían las cupecitas, alegrándose con cada triunfo o campeonato de los Ford.
Excelente asador, disfrutaba reunir a su familia en su casa de la calle Arana o a sus amigos en la chacarita de la calle Colombia, en cada oportunidad que se le presentaba.
Reconocido por su rectitud, siempre respetó la palabra dada, siendo estimado por sus allegados y amigos como una buena persona, que siempre estaba al lado del que lo necesitaba y dispuesto a ayudar a quien se lo pidiera.
Fito murió el 14 de enero pasado, a los 78 años. Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MIGUEL ENRIQUE AZNAR (CHIFLETE)
?¡Hola papá! Tantas veces intenté escribirte estas líneas y cada vez que lo hacía el dolor era más grande, porque me recordaban que ya no estás más a mi lado y tampoco junto a tu familia, que tanto te quiere.
Llegaste a este mundo el 31 de julio de 1950. Hijo de Osvaldo Enrique Aznar y Margarita Candil fuiste el único varón, lo que te hizo ?un poco- el más mimado de tus padres. Creciste rodeado del cariño y afecto de tus hermanas, Noemí (f) y Mónica (f), las que seguramente te recibieron con los brazos abiertos hoy en el cielo; y Ana, Cristina y Gladys, las que estuvieron hasta tu última gota de vida y sufren tu ausencia.
Tu niñez la pasaste en el barrio Sarmiento, donde lograste tener amigos, aquellos que seguramente hoy te recordarán por lo buena persona y honesto que fuiste.
Cuando ya eras todo un hombre de bien, conociste a mamá, Teresa Manuela Vidal, con la que te casaste y tuvieron cinco hijos: Claudio, María de los Angeles ?o sea yo, ?Viri?- como vos me decías-, Cristian, Karina y Paola.
Fuiste un gran padre y siempre nos diste buen ejemplo, y creo que tratamos de ser buenas personas en todo lo que pudimos lograr.
Cada uno de nosotros te dimos nietos: Jonathan, Gabriela, Damián, Nahuel, Mariana, Leila, Lucía, Brenda, Yamila, Macarena, María José, Lautaro y Camila, a los cuales quisiste mucho y trataste de disfrutarlos a tu modo, en lo que tu enfermedad te dejaba.
Fuiste un gran ?laburante?, ya que desde pequeño trabajaste junto a tu padre como mozo; luego te dedicaste a la construcción, donde te apodaron ?Chiflete? porque a donde ibas te la pasabas chiflando, ¡viejo! También pasaste por Metalúrgica e Impopar, donde más de uno se acordará de tu estadía allí.
Hoy la familia siente un gran dolor, pero sobre todo un vacío enorme, el cual nadie podrá llenar. Te fuiste y no llegaste a saber que ibas a ser bisabuelo: tu nieto ?Piti? va a ser papá, si Dios quiere para agosto.
Junto a mis hermanas tratamos de cuidarte y complacerte en todo lo que querías. En la casa de ?Pola? ya no estarán esos días que te venía a limpiar y le encargabas las famosas mandarinas de cáscara suelta; de Karina, los productos que vos usabas exclusivamente de un mercado y a la que peleabas con gracia cuando no venía y hacías enojar, y bueno? de mí papá, las tardes de mates; todos los días miro hacia la puerta de calle y nunca llegás, me parece escuchar el celular, el cual hacías sonar y yo te llamaba y hablábamos a cada rato.
Qué sufrimiento es éste. Dicen que la pérdida de un hijo no se supera nunca, y yo creo que la pérdida de un padre es igual porque son personas únicas en esta vida.
Te pido que nos des fuerza para seguir, sobre todo a tus viejos, los que ya han sufrido tanto injustamente y viven en el fondo de tu casa, lo cual hace más grande el vacío porque al levantarse cada mañana ya no te verán.
Pido disculpas si me olvido de algo, pero es difícil hacer esto, quería agradecer a todos aquellos que nos acompañaron en este momento tan feo de nuestras vidas. A familiares y amigos que, de una u otra forma, sienten y lamentan tu ausencia.
No puedo olvidarme de la atención del Hospital, tus médicos y enfermeros, sobre todo a la Clínica del Corazón de la Chacabuco, la cual trató de hacer todo lo posible para que vivas en el confort hasta el final de tu dolorosa enfermedad.
Como todo hincha de Boca, ¿qué genio no? La peleaste con ganas hasta la última y sufriste mucho. Espero que Dios te haya dado la paz y el descanso eterno que merecías ¡papito! Aunque una a veces es egoísta y quería tenerte por mucho tiempo más, algún día nos volveremos a ver en esta otra vida que deseamos todos.
Nunca te olvidaremos, ¡te queremos mucho, mucho! Tu hija, mis hermanos, tu esposa, tus padres y hermanas, y el resto de la familia?.
Miguel Enrique Aznar falleció el 15 de enero a los 59 años. Sus restos, previo velatorio y misa, descansan en el Cementerio Municipal.
ATILIO MINETTO
?Sabíamos que estaba viviendo momentos delicados, pero confiábamos siempre en su fuerza interior que lo había hecho superar muchísimos problemas de salud. Pero esta vez fueron sus pulmones lo que no pudieron seguir peleando.
Cuando lo conocí me pareció muy serio, respetuoso, educado, pulcro. Con el paso del tiempo, conociendo su vida a través de sus relatos, me pude dar cuenta que era un grande, una persona que había superado muchos problemas en su larga vida?
Nació en la ciudad de 9 de Julio, pero su vida transcurrió en Vela hasta los 20 años, cuando decidió venir a Tandil. De esa época nos contaba sus peripecias, viviendo en pensiones, trabajando honradamente en distintos comercios de la ciudad, saliendo con sus amigos ?Pepe? Mayo y otros que lo acompañaban en sus años mozos, como decía él.
Pero todo cambió cuando la conoció a ?Pety?, mi suegra, que lo acompañó y mimó siempre. Trabajó muchos años en Dunlop, ocupando el cargo de gerente y viajando por toda la provincia. De esta época también cosechó entrañables amigos, ya que los que trabajaron con él sabían de su seriedad pero también de su hombría de bien.
Atilio en las cenas era un hijo más, ?Pety? servía a todos sus hijos y a él especialmente, porque si no se ponía celoso. Siempre dedicado a su casa, arreglando y embelleciendo todo, jamás ibas a ver algo en lo de Atilio, no, porque él no lo permitía.
Para mí fue mi suegro durante 10 años y lo voy a extrañar muchísimo porque no voy a tener con quién pelear y porque detrás de su imagen de ?recio? había un ser muy tierno que daba su afecto a su manera.
Todos tus hijos, tus nueras, tus nietos y tu amada ?Pety? te tendremos siempre en el corazón. Te amamos??.
Atilio Minetto murió el 13 de enero pasado, a los 79 años. Sus restos descansan en el cementerio parque El Paraíso.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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