Necrológicas
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Ale: te fuiste sin que pueda despedirte, por esas cosas de la vida, las cuales no las entiendo, yo, lejos de Tandil.
Fue un momento terrible que no lo voy a olvidar, era algo que no tenía sentido, me despedí de vos con un hasta luego, riendo y escuchando esas palabras que tenían eco en mí, luego por medio de un llamado me avisan de que te habías ido, que nos dejabas. En ese momento pensé que todo era un sueño, que no era verdad, simplemente quería despertar, sin consuelo y lejos de mis compañeros de trabajo pensando en todo lo que estarían pensando.
Solo quería abrazarlos a todos y era imposible llegar a tiempo, llamando a uno y a otro tratando de justificar mi ausencia, los minutos parecían horas, las horas días, simplemente quería llegar a Tandil, que se pasaran las vacaciones, que me decías que me merecía.
Todo era completamente inesperado e incomprensible, eras la persona que nos tenías a cargo, que nos defendías, protegías, enseñaba y la persona que nos exigías para llevar nuestras tareas diarias hacia adelante y al máximo, impusiste un orden en la sala, en nuestro sector.
Tus palabras me dan vueltas y me crean congoja, tu licenciado no se podía equivocar, hacía que yo buscara la perfección, pero vos no me esperaste para que yo te pudiera despedir. Todos te saludaron menos yo, parece que esperaste a que me fuera para irte y al no verte me crea la fantasía que volverás.
Parece mentira que un jefe genere todo este vacío y tristeza en sus compañeros de trabajo, como pocos lo harían.
Simplemente gracias por todo lo que me enseñaste e hiciste por mí, también por mis compañeros y por el sector mismo, buscando siempre la comodidad de trabajar.
Serás siempre una buena persona y nada será igual en tu ausencia, cuídanos en cada rincón de nuestro sector, quirófano.
Queda pendiente entre nosotros un gran y fuerte abrazo, como se despedirían los amigos. ¡Gracias Ale!
J.E.O.
SIMON ELIAS EL HAGE
El pasado martes 28 de septiembre se produjo el fallecimiento de Simón Elías El Hage, un hombre que contaba con 87 años.
De él escribió su hijo Elías:
?Despide nuestra familia a un hombre que se hizo a sí mismo, que vivió una vida novelesca y trágica, y que se fue en paz de este mundo sin deberle un peso a nadie.
Libanés de nacimiento, nacido en la remota aldea de Mashgara, Simón Elías El Hage trabajó desde los nueve años. Fue jornalero, peón de campo, exquisito cantor, capataz, camionero y comerciante. Irreductible en sus convicciones, hoy podría decirse que fue un hombre políticamente incorrecto que no toleró ni la deslealtad ni la ingratitud ni la hipocresía, y actuó en consecuencia.
Amó y dedicó su vida a una sola mujer, la maestra Mariquita Musa, quien le enseñó a leer y escribir. La primera oración que logró componer en castellano fue ?Yo amo a Mariquita?. Nunca dejó de hablar y de pensar en árabe, tuvo devoción por las flores, el keppe que cocinó para propios y extraños, y una fama legendaria entre camioneros y peones por su carácter áspero, evidenciado cuando alguien tenía la desafortunada idea de burlarse de él debido a su mal llamado origen ?turco? y otras brutalidades de ese tenor.
La mayoría de los vecinos lo llamó sencillamente Don Simón, el que vendía lanas en la Galería 9 de Julio.
Le dio a este país tres hijos, a los que siempre protegió. Uno, Ariel, se murió a los 6 años. La mayor, María, lo cuidó como una verdadera madre cuando le tocó la mala hora de la vejez. El del medio, Elías, le provocó unos cuantos disgustos, hasta que al fin el padre entendió que en sus genes había legado a su hijo el oro de los árabes: la palabra.
Antes de morir le pidió a su esposa que ayude a sus nietos a terminar los estudios universitarios y que nunca deje de pagar los impuestos. Con la moral de esos inmigrantes alguna vez se hizo este país.
Fue un hombre recto, tenaz, inclaudicable. Un hombre de otro tiempo, de otro mundo. Su vida terminó el 28 de septiembre a las 20.23 en una habitación de la Nueva Clínica Chacabuco.
A nuestra familia le resulta indispensable agradecer a todos los que lo ayudaron y nos ayudaron en estos días difíciles donde él se hizo eternidad y nosotros amargura?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FRANCISCO DANIEL FERNANDEZ OCHOA
Días pasados se produjo la desaparición física de Francisco Daniel Fernández Ochoa y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Dany: ¿Aún me pregunto por qué? Sé que el tiempo cura el dolor de tu pérdida. Pero aún me pregunto ¿por qué? Si durante los 20 años que estuvimos juntos luchamos, nos amamos, dialogamos, pensamos de a dos y luego de a tres. ¿Por qué te fuiste?, cuando aún teníamos sueños por cumplir.
Me pregunto: ¿por qué? Si sabíamos que esta enfermedad existía pero nunca fue un obstáculo en el crecimiento de nuestra familia.
?Amor? te extraño, y mucho. Te estoy eternamente agradecida y feliz de la familia que tuvimos. En tu hija Naty, depositamos nuestro amor y te prometo, aunque no será fácil ser mamá y papá y siempre respetar tu memoria. Te amo: Marcela?.
LUIS ANTONIO RODRIGUEZ
A la edad de 80 años, el pasado sábado 25 de septiembre dejó de existir Luis Antonio Rodríguez, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Luis nació en esta ciudad el 20 de julio de 1930 y durante su existencia se dedicó a la actividad industrial.
En su juventud había conformado su familia junto a su esposa Delia Tommasi; sus hijos Jorge y Silvia, que luego sumaron a sus hijos políticos Jorge Salum y Ana Mauhourat; además de sus nietos Juan, Paula, Tomás, Victoria y Alex Rodríguez; Matías y Estefanía Salum, quienes elevan una oración para que descanse en paz junto a Dios.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JULIAN RECLUS ALONSO
El pasado sábado 14 de agosto, falleció Julián Reclus Alonso, un conocido y querido hombre que contaba con 87 años de edad.
Julián o Chichín como lo llamaban sus allegados y amigos, había nacido el 28 de agosto de 1922, en la zona de la Cantera San Luis. Desde muy joven se radicó en Estación Azucena, junto a su esposa Elvira con quien formo su familia, y tuvo con ella 63 años de matrimonio, hasta que hace pocos meses ella partió.
Allí en Azucena trabajó en la panadería y en la carnicería, donde se hizo de mucha gente conocida y cosechó muchos amigos. Con los años vendió estos comercios y se radicó en la zona de La Pastora, trabajando incansablemente, junto a su esposa e hijos.
Ese era el lugar de encuentro para festejar cumpleaños o para comer un asado, junto a amigos y familiares. Muchos son los que, hoy, llaman y lamentan su partida, y recuerdan que su casa era la parada para saborear la picada que Julián con mucho gusto invitaba.
Fue una persona muy servicial y generosa, tanto con su familia, como también con sus amigos y vecinos. Cuando venía del campo a la ciudad, hacia la recorrida por las casas de familiares, para saludarlos y siempre les dejaba algo de lo que producía en el campo, leche, huevos, quesos, etcétera.
En los últimos años, la vejés y algunos sinsabores se fueron apoderando de él, sobre todo desde que su esposa se fue, que lo fue dejando sin fuerza y sin ánimo para seguir luchando.
El pasado 28 de agosto hubiera cumplido 88 años. Los familiares lo recuerdan con mucho cariño.
Sus restos descansan junto a su esposa en el Cementerio Municipal.
MARIA IMELDA RIZZARDI de PEREZ
De manera inesperada, el pasado lunes 20 de septiembre se apagó la vida de María Imelda Rizzardi de Pérez, una conocida y querida mujer que contaba con 74 años de edad.
Imelda nació en esta ciudad el 22 de febrero de 1936; era hija de Marcelina Rizzardi y contaba con cinco hermanos: Teresita, Maricha, José María, Margarita y Lalo.
En plena juventud, el 5 de enero de 1960 contrajo matrimonio con Eddie Pérez, conformando su familia con sus hijos Claudia, Javier, Bernardo y Luciano, que más tarde sumaron a sus hijas políticas Virginia Gardey y Viviana Izuzquiza y además pudo disfrutar del cariño de sus nietos: Natalia, Magdalena, Nacha y Milagros; Luci, Marcelina, Josefina, y Federico; Catalina y Bernardo; Sol y Manuel; y finalmente acunó a sus bisnietos Lucía, Delfina y Juan Segundo.
Cursó sus estudios en la Escuela Normal, donde se recibió de maestra en 1953, ejerciendo la docencia en la Escuela Nº 12 de Los Mimbres y en la ubicada en el paraje La Porteña; luego cursó estudios en Azul, donde recibió el título de Asistente Social; para después desempeñarse como directora ?por espacio de 27 años- en la Escuela de Educación Especial Nº 501, donde se acogió a los beneficios jubilatorios; aunque continuó trabajando en la asistencia social en la Escuela Nº 1 ?Lucio V. Mansilla.
Nunca se quedó quieta y fue catequista en su escuela y fue activa integrante de la parroquia del Santísimo Sacramento, donde diariamente asistía a la misa de las 8; integraba el Movimiento de los Focolares, y fue vicepresidenta de la sociedad civil ?Aeropuerto?, donde trabajó en beneficio de la niñez y la juventud en riesgo.
Asimismo, fue una apasionada por la lectura, concurriendo a los talleres literarios ?Quebrantahuesos? escribiendo cuentos y poemas.
Fue una mujer ejemplo de exquisitez espiritual, bondadosa y sencilla.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA ANGELICA ALVAREZ de OCHOA
De manera repentina, el pasado lunes 27 de septiembre falleció María Angélica Alvarez de Ochoa, una querida y estimada mujer que contaba con 76 años de edad.
Angélica había nacido en Lobería el 6 de octubre de 1933, pero desde muy chica se radicó en esta ciudad, donde conformó su familia junto a su esposo Félix Enrique Ochoa (f) y sus hijos Raúl, Cristina, Graciela y Eduardo.
Fue una persona que dedicó su vida a la crianza de sus hijos y al bienestar de sus nietos y bisnietos, siempre con una sonrisa y la palabra justa para cada situación difícil que le tocara vivir.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria
?Mami: dejaste un vacío muy grande, siempre estarás presente en nuestro corazón. Descansa en paz junto a tu esposo. ¡Te amamos!
MARIA JOAQUINA CALABRESE
El pasado viernes 24 de septiembre, luego de una lucha contra una neumonía de la que no pudo resistir, falleció en Tandil a los 88 años de edad, María Joaquina Calabrese.
Hermana melliza de María Nélida, nació en Maipú (prov. de Buenos Aires.) el 2 de mayo de 1922. Pasó su infancia rodeada de sus padres Francisco y Carmen y sus cuatro hermanos.
Por cuestiones de trabajo de su padre, se establecen en Tandil cuando tenía 12 años. Realizó su educación primaria en la antigua Escuela N° 2. Durante sus primeros 25 años, vivió en la calle Sarmiento 228, hasta que conoció a quien sería su esposo por 53 años, Juan José Tourné.
Se casaron el 8 de mayo de 1951 y a los 11 meses nace su único hijo, Miguel Angel. Desde ese momento habitó en su casa de la Avenida Marconi al 1300.
Toda su vida la dedicó a cuidar a su familia, ayudando a crear vínculos muy fuertes y seguros.
Es así que disfrutó los logros de su hijo, su nuera Zuly y sus nietos Nicolás y Mariano. Supo compartir tanto momentos de alegría como de dolor con sus sobrinos, amistades, vecinos y personas que la conocieron.
Ahora está en el Cielo junto a su amado esposo, sus padres, hermanos María del Carmen, Carlos, Nélida y Angélica, su ahijado Dardo y lo que más extrañaba, su nieto Leandrito. ?Fuiste imprescindible, serás inolvidable.?
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ISABEL ROSA FRANCISCA CRISALLI de BELTRACCHI
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Isabel Rosa Francisca Crisalli de Beltracchi, una querida mujer que contaba con 92 años de edad.
Isabel había nacido en esta ciudad el 18 de octubre de 1917 y era hija de inmigrantes italianos.
En su juventud se casó con Ricardo Beltracchi y fruto de ese amor nacieron sus hijos Ricardo y María Angélica, a quienes les infundió su visión positiva de la vida.
?Tus hijos, tus nietas, y tus bisnietos y tu tataranieta te vamos a extrañar mucho, pero sabemos que al fin encontraste la paz que tanto ansiabas y ahora podés descansar como vos deseabas?.
Su partida de este mundo se produjo el pasado miércoles 22 de septiembre y sus restos, previo velatorio, y con una emotiva despedida, fueron inhumados en el Cementerio Municipal.
DEAUDELINA FERMINA ALEGRE de LASCANO
El pasado miércoles 22 de septiembre se apagó la vida de Deaudelina Fermina Alegre de Lascano, una querida mujer que contaba con 87 años de edad.
Doña Fermina nació en Rauch el 10 de febrero de 1923, dedicando su existencia a los quehaceres domésticos, que por espacio de más de 25 años vivió en esta ciudad.
Sus restos, fueron trasladados a su ciudad natal, donde recibieron inhumación.
Dedicatoria
?Nos dejó viejecita, pero en el camino de la vida nos dio mucho amor y con toda humildad, la mejor enseñanza. Siempre la llevaremos en nuestro corazón?.
(Tu familia)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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