Necrológicas
ESTEBAN LUIS BRAGGIO
A la edad de 61 años, el pasado sábado 6 del corriente falleció el doctor Esteban Luis Braggio, causando dolor y pesar entre familiares y amistades.
Esteban nació el 1 de abril de 1948 en Gardey; era hijo de Hilda Angélica Mendiguren y el doctor Luis Alberto Braggio. Siendo muy chico falleció su padre y se instaló junto a su madre y pequeñas hermanas Hilda María y Cecilia, en esta ciudad.
Concurrió al jardín de infantes Nº 901 y luego cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San José. Se recibió de médico en la Universidad Nacional de La Plata especializándose en Tocoginecología en el Hospital materno infantil de Mar del Plata.
Regresó a Tandil para ejercer su profesión, la cual desempeñó en ámbito privado y público (Hospital Municipal Ramón Santamarina, Hospital Enrique Larreta de Vela y Policlínico Ferroviario) por más de treinta años siendo un profesional responsable, honesto y sobre todo muy humano.
Formó una hermosa familia junto a su esposa Ester Trueba, sus hijos: Esteban, María Laura, Celina, Julia y Delfina, sus hijos políticos: Silvana y Juan Ignacio, y sus adorados nietos: Sofía, Marina y Felipe. A la que siempre guió inculcándole sus valores a partir del ejemplo.
Aunque el tiempo hizo que sus hijos fueran tomando distintos rumbos siempre estuvo presente en todos los acontecimientos importantes de sus vidas acompañándolos y apoyándolos incondicionalmente.
Se destacó por su grandeza y humildad, por ser un hombre de bien.
Hijo, hermano, esposo, padre, abuelo, amigo, compañero, querido, amado y respetado estará siempre en todos y cada uno de nuestros corazones.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
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El pasado martes 2 del corriente, se apagó la existencia de quien en vida fuera Tito Oscar Derose, un querido y respetado hombre que contaba con 79 años de edad.
?Titi? había nacido el 14 de febrero de 1930 en el paraje Molino El Progreso; era hijo de Carolina Frosinini y Amadeo Derose, conformando una familia con sus tres hermanos: Pedro ?Poroto?, José Rodolfo ?Cholo? y Eduardo Enrique ?Yayi?. Todos comenzaron a trabajar desde muy jóvenes en el campo, abrazando una pasión: el cultivo de papas.
Fue en ese lugar donde conoció a sus amigos entrañables: Negro y Hugo Felice, Manuel (Manolo) y Agustín (Chin) Corredoira y otros tantos que compartieron la misma pasión: sembrar y vender papas. Estos amigos eligieron a ?Titi?, presidente del club La Patria, por sus cualidades de honradez, sencillez y el cariño que le tenían. El club fue testigo de festejos camperos, simples pero inolvidables a sus recuerdos.
En El Molino, también conoció a quien sería su esposa y compañera durante toda la vida: Rosita ?la Tata? Elía, que con todo su amor, sacrificio y esfuerzo conformaron una hermosa familia, donde nacieron sus tres hijos: Leonardo, Oscar y Rosana, que con el paso del tiempo le dieron su mayor pasión: sus seis nietos, Leo, Juan, Melisa, Cristian, Magalí, Bautista y Santiaguito.
Hombre de pocas palabras, predicó con acciones una filosofía de vida que marcó a sus hijos y nietos para siempre.
?Trabajar y luchar toda la vida por nuestros ideales?.
?Amar y cuidar a su esposa, hijos y nietos?
?Ser receptivo, saber escuchar y ayudar a los más débiles sin que tengan que pedir ayuda?.
?Titi? fue como un roble fuerte, noble, inquebrantable en sus valores, íntegro que se transformó en el sostén fundamental de la familia.
Le gustaba hablar de campo, transmitir enseñanzas relatando sus vivencias, compartir en familia un asado, mirar las domas y las carreras de Turismo Carretera.
Con su hermano Yayi, a quien lo unía un profundo sentimiento y se fortalecían mutuamente, recorrieron juntos, hasta que pudo, los potreros de ese campo que tanto les costó tener.
No necesitó grandes cosas para estar feliz, porque así se lo vio siempre con una sonrisa, solo quería estar rodeado de sus afectos, especialmente de sus nietos y que estuvieran bien, compartir la mesa del domingo, escuchar la lluvia regando la siembra, madrugar, irse al campo silbando…
?Papá, fuiste una buena semilla y cosechaste tu siembra: afectivo, sereno, paciente, transparente, inalterable, bondadoso, ¡eminentemente Padre!, forjaste con tanto amor hacia nosotros todo lo que somos.
Tu último acto de amor fue poner tu vida en nuestras manos, entregándote a nosotros, resistiendo el sufrimiento para que pudiéramos cuidarte aunque sea por un día más y no perderte…
Papá: siempre estarás con nosotros, en cada gesto tuyo que heredaron tus nietos, en cada sonrisa, en la brisa suave que acaricia la tierra, en nuestros dolores y alegrías.
Gracias por haber sido nuestro padre, abrazándonos para siempre a tus hijos Lito, Oscar y Rosana y a tus hijos del corazón, Sonia, Marcela y Santiago.
Tu ciclo está cumplido, ahora nos toca en el corazón y en acciones continuar tu tarea… ¡hasta siempre Papá!?.
Dedicatoria
?Titi?: que nombre tan pequeño para un hombre tan grande, para un papá tan grande de corazón, de alma. No me alcanzan las palabras para agradecer los gestos, las palabras, las acciones que tuvo para conmigo, que no soy su hija, pero me lo hizo sentir.
Solo los grandes pueden hacer lo que Usted hizo. Fue y será un ejemplo a seguir como padre y como abuelo, siempre pensando hasta el último momento, en todos nosotros.
Me consuela saber que hoy el Cielo tiene un alma noble, limpia y honesta, trabajador como ninguno y sumamente generoso con todos y para todos.
Hoy lamentamos enormemente, pero entendemos su partida, aunque duela, pero queda su legado, la fuerza para continuar en esta vida a pesar de los obstáculos.
(Marcela).
FERMIN HORACIO SUAREZ
Con muestras de hondo pesar y angustia fue recibida la noticia del fallecimiento de Fermín Horacio Suárez, ocurrido el pasado miércoles 3 del corriente, cuando contaba con 70 años de edad.
Fermín había nacido en esta ciudad el 23 de junio de 1939; era el mayor de cinco hermanos: José Martín, Guillermo Osvaldo, Alfredo Nahuel (f) y Elena Inés.
De pequeño vivió con sus padres Fermín y Josefa ?ambos fallecidos-, en el campo Los Mimbres y en su adolescencia ayudaba en tareas agropecuarias: En su juventud fue chofer del micro a Azucena; más tarde lo fue en la Empresa El Pampa, y unos años más tarde fue chofer de camiones, actividades todas donde cosechó innumerables amigos.
No tuvo hijos, pero sí muchos sobrinos a los cuales dejó un buen recuerdo como tío. Era un hombre solidario, de muy buen corazón y muy querido por todos lo que tuvieron la suerte de haberlo conocido.
Actualmente vivía con su hermana Nené, su cuñado Cholo y sus sobrinos.
Hace poco su salud se fue deteriorando hasta causarle la muerte, dejando tristeza en todos sus seres queridos, quienes desean que su alma descanse en la paz del Señor.
PURA AURELIA RANGO de BONAVETTI
A los 86 años de edad, el pasado martes 2 del corriente se apagó la vida de Pura Aurelia Rango de Bonavetti, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Pura nació en Gonzales Chaves el 7 de julio de 1923; allí contrajo matrimonio con Raúl Argentino Bonavetti y tuvo cuatro hijos: Omar, Stella, Néstor y Elena, que luego le dieron la felicidad de disfrutar del cariño de sus nietos: Matías, Carolina, Mariela, Santiago, Magdalena, Germana , Federico y un bisnieto: Valentino.
Hace 13 años que estaba radicada en esta ciudad, dedicando su juventud, su madurez y ancianidad a su hogar y su familia, a la que tanto quería.
Era una asidua concurrente al Centro Tandilense de Jubilados y Pensionadas, donde se divertía los domingos con sus amistades, que la querían entrañablemente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio de Gonzales Chaves.
OSCAR BERNARDO RIVERO
Cuando contaba con 70 años de edad, el pasado jueves 28 de enero se produjo el fallecimiento de Oscar Bernardo Rivero, dejando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
Oscar había nacido en Gonzáles Cháves el 2 de octubre de 1939.
Estaba casado con Dora Elsa Pacheco, y juntos formaron una hermosa familia con sus ocho hijos: Oscar Bernardo, Herminda del Carmen, Mónica Beatriz, Olga Elena, María de los Angeles, Patricia Mabel, Oscar Ernesto y Elsa Patricia, a quienes les infundió su visión positiva de la vida.
Su actividad laboral la desarrolló como alambrador y en diferentes tareas rurales.
De a poco la familia se fue agrandando, llegaron las nueras y los yernos y más tarde los nietos, nietos políticos y los bisnietos, quienes le dieron gran alegría y felicidad.
Era una persona que disfrutaba mucho de salir a pescar con sus amigos.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
DALMA RAMIREZ de CORREA
El pasado martes 19 de enero y cuando contaba con 81 años, en Benito Juárez, subió a los cielos Dalma Ramírez de Correa, una mujer de carácter afable y amoroso.
Dalma nació el 3 de agosto de 1928 en el paraje Malvina, departamento de Esquina, Corrientes; era hija de Manuel Ramírez, de profesión policía, y Petrona Meza, matrimonio que conformó una numerosa familia con nueve hijos.
Dalma se casó con Genaro Correa, el 20 de septiembre de 1952. Juntos tuvieron cinco hijos: Ramona, Rubén, Mario Abel, Juan Ramón y Petrona Amelia.
Con la familia constituida, Dalma y Genaro estuvieron en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, trasladándose en busca de trabajo en el rubro de las tareas rurales.
En 1973 se radicaron en la estancia San José, propiedad de la familia Santamarina, ubicada en Barker.
Una vez que Genaro se jubiló, Dalma se instaló en Villa Cacique, a tres kilómetros del establecimiento agropecuario, donde aún trabaja la hija mayor, Ramona.
Se destacó por ser un ama de casa dedicada, a la que le encantaba cocinar. Por ese motivo, toda la familia se reunía en su hogar a degustar sus platos y los más celebrados eran las empanadas y los ñoquis. ?Nadie los hace como los hacía la abuela?, dicen sus diecinueve nietos.
Sus hijos la definen como una madraza y no recuerdan que haya tenido un día de malhumor, aunque a veces las cosas se pusieran difíciles. Llevó las riendas del hogar con cariño y amor, educando a los cinco vástagos de la mano de su cordialidad y cariño ilimitados.
Mantenía algunas costumbres que la conducían a los recuerdos de su Corrientes natal, como levantarse a la madrugada a tomar mate amargo. La pava y la yerba eran dos elementos de un ritual que la acompañaba cotidianamente.
Hace dos años Dalma sufrió una fractura que limitó mucho sus actividades, aunque permitió que su familia pudiera seguir disfrutando de ese espíritu optimista y cariñoso.
Causando un gran dolor, una rápida enfermedad se la llevó de este mundo, y sus restos descansan en el cementerio parque El Paraíso.
LORENZA ECHARRI de LARREGAIN
El pasado domingo 7 del corriente falleció Lorenza Echarri de Larregain, una querida y estimada mujer que contaba con 87 años de edad.
Lorenza nació el 9 de mayo de 1922 en la zona de Iraola; era hija de inmigrantes vascos y era la octava de diez hermanos. con tan solo 7 años perdió a su padre José Manuel Echarri, creciendo al amparo de sus hermanos mayores.
Se fueron a vivir a Desvío Aguirre, concurriendo a la escuela de las sierras a caballo, donde daba clases el maestro Riato y su esposa. Aún no existía la escuela Nº 29.
Con su mayoría de edad, se radicó en esta ciudad junto a su madre Teresa Elverdín y su hermana menor Elena, afincándose en calle General Paz 1.391.
Muy joven se casó en la iglesia Santa Ana con Pedro Larregain y se fueron a vivir a un campo en La Constancia (partido de Ayacucho) y tuvieron dos hijos: Pedro Manuel y Lidia Elena.
En agosto de 1970 la familia se trasladó a Colonia Mariano Moreno (Vela), quedando viuda en junio de 1973, y con sus pequeños hijos luchó trabajando para salir adelante, con la ayuda de familiares y vecinos muy queridos.
Hasta sus últimos momentos estuvo rodeada del cariño y cuidados de su nuera Rosa Rence De Los Santos; su cuñada Teresa Urtazún de Larregain y su amiga Amanda Campos de Zapelli, además de sus hijos.
Sus restos, previo velatorio, fueron inhumados en el cementerio parque Pradera de Paz.
DERMIDIA ROSA ALVAREZ de RODRIGUEZ
A los 92 años de edad, el pasado 7 del corriente dejó de existir Dermidia Rosa Alvarez de Rodríguez, causando tristeza y dolor entre sus seres queridos.
Rosa nació el 30 de agosto de 1917 en Tafí Viejo (Tucumán); luego la familia se radicó en La Puntilla y trabajó en una viña; muy joven se casó con Dionisio Rodríguez (f) y tuvieron tres hijos: Guido (f), Irma Lilia e Hilda.
Hacía cinco años que vivía en el barrio de avenida Marconi al 1.200; su partida también es lamentada por sus hijos políticos, siete nietos, 7 bisnietos y cinco tataranietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
MIGUEL DEMETRIO BJALKE
El pasado sábado 6 del corriente, a los 65 años de edad, Miguel Demetrio Bjalke emprendió su viaje a lo desconocido, causando gran dolor y tristeza a sus familiares y amigos.
Miguel nació en Benito Juárez el 22 de diciembre de 1944, donde fue criado por sus padres y sus queridos hermanos: Omar, Enrique, Andrés, María, Angelito y Alicia. Permaneció en su pueblo durante su infancia y adolescencia, realizando trabajos como resero y panadero.
Allí también conoció al amor de su vida: Graciela Esteban, con quien se casó y ambos se radicaron en Tandil, ?armando el rancho?, como él decía, desempeñándose laboralmente como empleado de Metalúrgica Tandil.
Luego nacieron sus amados tres hijos: Rosita, Pato y Pablo, quienes junto a Riki y Ripi, le dieron cinco hermoso nietos, que le llenaron la vida de alegría y emociones: Cata, Rocío, Mili, Delfi y Jazmín.
?Supo llenarse de afectos y amigos por ser un buen tipo, sencillo y humilde; una gran persona que le dejó su ejemplo y enseñanzas a sus hijos y así ganarse en cariño y aprecio de todos?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
?Papi: te fuiste… hay mucho dolor y tristeza, y un vacío enorme que vamos a llenar con todos los buenos momentos y recuerdos que dejaste…
¡Como olvidar los momentos compartidos! Tus sagrados domingos de pastas, en donde no podía faltar el ?quesuuu? o tus pedidos de calzones; cuando pedías un repasador o servilleta… todavía escuchamos los golpecitos de tu vaso tradicional en la mesa y tu voz diciendo ?Abuela? y contando las anécdotas de tu querido Juárez, junto a tus hermanos y amigos, o quizás paseando en el recuerdo en la villalonga o tu manía de poner sobrenombre a todo lo que camina ¡que lindos recuerdos!
Te vemos en el bar con tus amigos y clientes, compartiendo una tarde truco y mus; con tus nietas en el gallinero juntando huevos, mirando los pollitos o separando la hacienda como vos decías y como olvidarnos de los baños a Julián ?El Peludo?.
Por esto y mucho más te vamos a recordar y extrañar toda la vida, aunque estamos seguros que desde arriba nos vas a guiar y cuidar siempre.
Estás ahí Papi, con Resfaloso y tu sulky juntando pedacitos de nubes y angelitos velando por nosotros, como siempre lo hiciste?.
URALES RENE GALLO
El pasado sábado 6 de febrero, a los 75 años falleció Urales Rene Gallo. Víctima de una grave dolencia, se fue a acompañar a su compañera de toda su vida Elida Rebollo.
?Coco? Gallo se crió y vivió la mayor parte de su vida en el barrio de Villa Italia, donde cosechó amigos en la infancia y adolescencia.
Allá por la década del `60 fue conocido como ?El Relojero de la Villa?, ya que ejerciendo su oficio por varios años estaba al frente de su relojería ?RUB MIR?, en la calle Saenz Peña y Pasteur.
Varios emprendimientos pasaron por su vida, entre ellos la industria textil, ventas, hasta que en sus ultimas décadas se dedicó a la industria metalúrgica retomando su oficio de la juventud en la recordada fabrica BIMA.
?Tus hijos Rubén, Miriam, Daniel, Liliana, Silvina, Karina, Rosana, Darío, te recordaremos por siempre junto a tus hermanas, Marta y Beti, tus hijos políticos, tus nietos bisnietos y todas las personas que te apreciaron.
Papi, que tus restos descansen en paz junto a Mami, en el cementerio parque Pradera de Paz?.
HUGO JUAN ORESTE MARTINI
Pesar y tristeza ha causado la desaparición física de Hugo Juan Oreste Martini, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad.
?Toto? Martini nació en esta ciudad el 24 de junio de 1935; a los 15 años comenzó a trabajar en la empresa El Rápido como mecánico. También se desempeñó laboralmente en la Usina de la Base Aérea, en Perfecto y Lara, en la Agencia Ford como mecánico, en Rubiales Hermanos, en Buxton, Tahersa y Tandilta.
Además tuvo un taller de rectificación de motores de automóviles. Fue mecánico, ajustador de banco, supervisor de fábrica, matricero y dibujante técnico; carpintero, albañil y artesano por hobby; amante de las flores y las plantas, al igual que un apasionado del tango.
Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARCELO CLAUDIO ESTEVEZ
A los 47 años de edad, el pasado martes 2 del corriente se apagó la vida de Marcelo Claudio Estévez; sus familiares y amigos lo recuerdan así:
?!Marcelo! Con tu enorme corazón, dejaste huellas imborrables en los que te conocimos. Fuiste, sos y serás un ser humano muy especial, que siempre pensó en los demás; tu sensibilidad y los detalles eran tu característica distintiva.
Sabías que la tenías que pelear día a día y que nada era fácil para vos, jamás necesitaste que te regalaran nada porque supiste luchar por lo que querías, y es por eso que para nosotros fuiste un gigante.
Supiste ser hijo, hermano, amigo, cuñado, tío, confidente…y diste todo de vos con el amor que siempre te caracterizó. Por eso hoy te decimos: ¡”Viejo”, gracias por todo y hasta que nos volvamos a ver!
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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