Necrológicas
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Roberto, don Roberto, tío Roberto, Fo, nació en Lanús el 23 de octubre de 1920. Abrazó el sueño que muchos jóvenes tenían en esa época: el de ?servir a la Patria?. Eligió la carrera militar y se animó a dejar la seguridad de la gran ciudad para cumplir su deber y ?servir? en lugares alejados y un tanto inhóspitos en aquellos tiempos.
El servicio o ?estar al servicio de? fue la tónica de su vida. Es por ello que todos quienes pertenecemos a su familia o quienes lo conocieron, en algún momento de nuestras vidas recurrimos a él por su solidaridad, su cordura, la coherencia entre su pensamiento, su palabra y su modo de actuar. Su rectitud. Siempre dispuesto a ayudar, fiel a su fe y a sus principios. Fue un referente para todos nosotros.
Conoció a Gladis en Covunco, cerca de Zapala (Neuquén), en la casa de su cuñada, en el mismo Barrio Militar donde él vivía, y se casaron allá por el año 1949. Hermosa anécdota la de aquel momento. La ceremonia organizada, la familia reunida y el cura que no pudo llegar. Todo pudo solucionarse y así iniciaron un largo camino que los llevó a cumplir en diciembre pasado 60 años de casados.
En su matrimonio vivió la mayor felicidad y la mayor tristeza. Nació su hija Beatriz, en Zapala, se recibió de médica oculista, se casó con el doctor Víctor Hugo Vilchez. Les dieron dos nietas y, luego, muy joven le tocó partir. Guadalupe y Gimena fueron el móvil de su existencia, desde ese momento en adelante.
De Covunco fue trasladado a Mercedes (Provincia de Buenos Aires). Y de allí a Tandil, donde transcurrió gran parte de su vida, retirándose como Suboficial Mayor del Ejército.
Su vocación de servicio nunca se extinguió. Bien lo sabemos sus familiares y amigos.
Fue administrador del Sanatorio Tandil. En dos oportunidades secretario privado de don Julio José Zanatelli y una vez secretario de Gobierno.
Luego circunscribió su servicio al ámbito de su familia y amigos, y así continuó por siempre.
En este día sus camaradas lo despidieron rindiéndole merecidos honores.
Nada podemos agregar Roberto, don Roberto, tío Roberto, Fo, frente a la despedida de Gladis: cuando tu compañera de camino por la vida, después de sesenta años, te despide diciéndote ?Te amo?, nada podemos agregar. Te queremos. (Tu familia).
ENRIQUE OSCAR GUTIERREZ
En pasado domingo 7 del corriente falleció Enrique Oscar Gutiérrez, un querido y respetado hombre que contaba con 84 años de edad. Sus seres queridos lo recuerdan así:
?!Enriquete!: que puedo decirte, tuve la suerte de poder decirte todo y de cumplir tu deseo de que esté hasta el final.
Gracias por tu cariño y generosidad. Vas a estar siempre en mi corazón… Te voy a extrañar mucho. Fue un placer conocerte?.
Alejandra.
HERMENEGILDO OSCAR ROLON
El pasado jueves 11 del corriente y cuando contaba con 84 años, se apagó la vida de Hermenegildo Oscar Rolón, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
El ?Negro? Rolón había nacido en Juan N. Fernández, pero desde muy joven llegó junto a sus padres a la zona del paraje El Destino y Los Angeles, donde junto a sus nueve hermanos se ganaron el afecto y cariño de todos sus vecinos.
En su juventud hizo pareja con María Cristina Rolón ?Delfina?, quien fue su compañera inseparable durante cincuenta años, y de cuya unión nacieron sus hijos Oscar Eduardo y Juan Carlos, además de compartir su vida con María Delfina y Elena Alejandra, sus hijos del corazón.
Su actividad laboral la desempeñó sin descanso por espacio de 30 años como tambero en la zona de Estación De la Canal, donde tuvo fuertes lazos de amistad con todos los que compartieron sus charlas, partidas de truco y de bochas en el viejo almacén de Lasarte Hermanos. Luego llegaron sus nueve nietos y ocho bisnietos, que fueron su alegría.
En el 2001 perdió a su compañera, lo cual lo llevó a un profundo dolor y tristeza, pero logró salir adelante y siguió su camino lleno de vitalidad.
Una cruel enfermedad provocó su partida, pero deja un hermoso recuerdo en los que compartieron con él, hasta sus últimos momentos.
Su desaparición es lamentada por hijos, hijos políticos, nietos, bisnietos, hermanos y sobrinos, que elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
?Viejito querido, gracia por haber sido parte de mi vida. Estuviste conmigo desde mi primer año de vida, cuando mi madre llegó y se unió a ti, conmigo en brazos.
Hoy lloro tu partida, pero siempre te recordaré con mucho cariño. Estarás entre los recuerdos más queridos de mi vida?.
Tu hija Mari.
ELIDA HERMINIA PORTO de FELIPE
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Elida Herminia Porto de Felipe, una querida y estimada mujer que contaba con 85 años de edad.
Elida había nacido en Coronel Dorrego el 16 de diciembre de 1924; era hija de los inmigrantes españoles Hilario Vicente Porto y Felicitas Amparo Carreras, siendo la segunda de seis hermanos, con quienes transcurrió su infancia y adolescencia, en un campo del paraje San Luis.
Siendo muy joven conoció al que fuera el amor de su vida: Domingo Eliseo Felipe, y ya siendo matrimonio se fueron a vivir a La Pastora, donde nacieron cuatro de sus nueve hijos, uno de ellos fallecido antes de cumplir un año de vida.
Quedó viuda muy joven, a los 35 años, y se vino a vivir a Tandil, donde estaban sus padres y hermanos.
Fue una persona luchadora incansable, que vivió para sus hijos, fue por muchos años empleada de Taberna Manolo, de la familia Aguilera, de la que tenía los mejores recuerdos; luego trabajó en la fábrica Kaffka como costurera, hasta alcanzar su merecida jubilación. Vivió rodeada de sus hijos, nietos y bisnietos. Faltaban pocos días para nacer Santino, su primer tataranieto.
?Después de una breve dolencia y mucho sufrimiento te fuiste Mami. Hoy te lloramos y extrañamos las tardes que compartíamos con mates y el juego de cartas, que tanto te gustaban. Se nos hacía la noche jugando al chinchón…?.
Sus restos, fueron cremados en la ciudad de Miramar y esparcidos en el paraje La Pastora, donde ella pasó una de las etapas más felices de su vida.
LUIS GASPAR QUINTELA
Cuando contaba con 89 años, el pasado viernes 12 del corriente falleció Luis Gaspar Quintela y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Aplausos para un papá:
Si querés ser alguien en la vida: estudiá. Siempre nos dijo eso mi papá.
Yo tuve un padre diferente, desde chicos nos enseñó cuál era el valor de la educación, lo hermoso de la lectura, la belleza del cine, lo mágico del juego y el jugar con los hijos, escuchar los partidos o las novelas por radio y después actuarlas en la cocina; el encanto de la música, los viajes imaginarios por el mundo, sin tener televisor, o auto para salir a pasear. El valor de la palabra empeñada. Los cuentos inventados, los ejemplos de padre y de hombre con mi mamá, su mujer. Después con María su compañera de viajes; cuando se fue la negrita.
Fue actor en épocas que a muy pocos hombres eso le era permitido; jamás sentí un castigo corporal, siempre la palabra sabia y el consejo justo.
Su gran esfuerzo de tener de dos y tres trabajos a la vez, señalero en el ferrocarril y mozo en la Gypsi; para que nosotros pudiéramos ir a buenos aires a Estudiar.
Junto con mi madre, lograron cosas que hoy a muchos se les hace difícil, porque los valores están en otros lugares.
Mientras estuvimos en el nido nos enseñó a volar, acompañó a mamá, hasta sus últimos instantes y en su posterior etapa cumplió con su sueño de juventud; actuar en el teatro tandilense, de la mano de Raúl Echegaray y viajar junto a María a ver a sus familiares españoles.
Nunca vamos a olvidarte, y espero algún día que mis hijos me amen como yo te he amado.
Chau papá. Y gracias.
Los aplausos son para el gran artista. que fuiste en este escenario de la vida.
No es este el fin, es el comienzo de los ejemplos que nos dejaste.
(Luis Alberto Quintela).
Dedicatoria:
Te conocí hace muy poco… en clases de cerámica. Después vi tus trabajos hechos en fósforos usados ¡eras un ser tan creativo! Los dos: vos y tu esposa.
La alentaste para que aprendiera a dibujar y lo hizo a los 80 años. Vos habías nacido con esa aptitud natural. Y ella dibujó rostros llenos de vida, con ojos llenos de alma. Sentías orgullo, le transmitías entusiasmo.
¡En poco tiempo compartimos tanto! Tu risa me acompaña desde el día que te pregunté ¿cómo se conocieron? ?los dos viudos, con hijos grandes? y me dijiste: cuando la vi, pensé esta mujer va ser mía, y solté la primera carcajada.
Los dos me hicieron conocer ?la placita?… iba en medio de ambos. (Lejos de mis pagos, por gente como ustedes, ahora tengo el corazón dividido entre Tandil y Lobería). Te gustaba hacerme bromas y a mí, hacértelas, o decirte que María era una bruja, para oírte reír.
¡Eras tan goloso! te perdían los bombones, los caramelos, las masitas ricas, el dulce de tomates de María.
¡Que ser tan bueno y luminoso has sido! María está ahora sola, pero llena de amigos que la aman. ¿Donde guardaste los papeles Luis?, los perdías siempre.
Mientras hago las tareas de mi hogar, te veo… escucho tu risa todo el tiempo. Estarás en mi mente, alma y corazón. Tu risa es uno de los regalos que me hizo la vida. Me gusta escucharla. Con infinito amor.
Zulma.
HECTOR ANICETO PRIETO
Tras soportar los procesos de una breve dolencia, el pasado jueves 11 del corriente falleció Héctor Aniceto Prieto, que contaba con 77 años de edad.
?Tito? Prieto fue un hombre sencillo, honesto y afectuoso que mereció el reconocimiento de quienes lo conocieron y trataron.
Desarrolló su actividad laboral en el rubro de la electromecánica. Siendo casi un adolescente ingresó a Casa Uchimura, donde trabajó por muchos años, primero bajo las órdenes de Manuel Uchimura, con quien estableció lazos de una profunda amistad y respeto; para luego continuar su labor en forma autónoma, hasta alcanzar su merecida jubilación.
En su juventud había formado su familia junto a María Pisculich, su hijo Claudio y su joven nieto: Ignacio, cariñoso y compinche, compartió en familia hermosos momentos.
Fue amigo alegre y leal. Su buen carácter, su optimismo y su disposición para encontrar solución a las dificultades, hicieron que se ganara el afecto de amigos y vecinos que así lo demostraron durante su velatorio.
?!Cómo duele tu ausencia!. Nos dejaste el ejemplo de una vida de acción silenciosa, optimista y provechosa.
Nos quedan palabras que a menudo repetías: estoy seguro que donde vaya estaré muy bien, como siempre lo he estado.
Que así sea. Con todo nuestro amor. Tu familia?.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
Te queremos recordar,
que siempre estarás presente,
llegando alegre y sonriente
y algún cuento festejar.
Dispuesto para ayudar
en todas las churrasqueadas,
la mesa bien presentada
en todo estabas atento,
perdoná esto no es cuento.
Se va extrañar tu mirada.
Tus amigos de La Cueva como vos nos apodaste, siempre te recordaremos por ser sencillo, humilde, dispuesto, cálido, por tus chistes oportunos, con una sonrisa a flor de piel que nunca perdías, ganándote el cariño y respeto de toda la barra y dejándonos un vacío imposible de llenar.
Por esto te decimos gracias por tu amistad, siempre te recordaremos con inmenso cariño: Nico, Cachimbo, Jorge, Vasco, Carlitos, Manolo, José, Miguel y Fabián.
CIPRIANO SILVERIO SPIKERMAN
A los 70 años de edad, el pasado lunes 15 del corriente se produjo el fallecimiento de Cipriano Silverio Spikerman, dejando tristeza y angustia entre sus seres queridos.
Cipriano nació en Rauch el 4 de julio de 1939 , comenzando su actividad laboral a los 8 años de edad como empleado rural luego, a los 18 se inicia como cabañero trabajando varios años en ese ramo.
A sus 22 años decide formar familia con Nelly del Carmen Ibáñez, su compañera inseparable de toda la vida. Tienen cuatro hijos: Antonio, María, Ramón y Diego; que luego van sumando a sus hijos políticos: Marcela, Adela, Carlos y Marisa y le dan nueve nietos: Kevin, Cristian, Carla, Maite, Brisa, Franco, Lucas, Germán y Lara.
Luego de varios años de trabajar en el campo se radica en nuestra ciudad desempeñándose como jardinero, logrando así una popularidad muy querida y respetada en el ambiente laboral, familiar y amistades, como persona y como profesional?
Falleció en nuestra ciudad el día 15 de marzo de 2010 a los 71 años de edad, dejando en todos nosotros una brecha irreparable? pero también nos deja un legado enorme: una familia unida y perfectamente constituida así como su honestidad y temple marcada a fuego en cada uno de nosotros?
Los que siempre lo vamos a llevar en nuestros corazones y en nuestras mentes, su esposa, hijos, hijos políticos y nietos?
ELVIRA MARTINEZ de ALONSO
El pasado lunes 22 de febrero se apagó la vida de Elvira Martínez de Alonso, una querida mujer que contaba con 83 años de edad.
Elvira pasó su infancia y juventud en la zona de Arroyo Seco y Fulton.
Su mayor parte de su existencia transcurrió en el campo, abocada a los quehaceres de su hogar y ayudando a su esposo Julián Alonso sus cuatro hijos en las tareas rurales, como era criar terneros y corderos, pavos y gallinas, es decir todo lo que hiciera a la economía de la casa. Era sabia en los productos de chacinados y quesos.
Después llegaron sus ocho nietos a los que mucho disfrutaba, y hace dos años Fernando la hizo bisabuela con la llegada de Laureano.
En noviembre de 2009, junto a su esposo cumplieron 63 años de casados. Toda una vida juntos, con algunas dificultades y muchas alegrías compartidas
Hacía algunos años que estaba radicada en la ciudad, donde la sorprendió una larga enfermedad, que la llevó al descanso eterno.
Sus seres queridos sienten su ausencia y ruegan una oración a Dios para que su alma descanse en paz.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARCOS GUILLERMO TORRES IGARTUA
El pasado martes 16 del corriente dejó de existir Marcos Guillermo Torres Igartúa, un conocido hombre que contaba con solo 35 años de edad.
Marcos había nacido el 23 de abril de 1974; era hijo del matrimonio conformado por Eva Catalina Igartúa y Leonel Torres, siendo el mayor de tres hermanos: Graciela y Mariana.
Muy joven formó su familia con Romina Silva y fruto de ese amor nacieron sus tres retoños: Sofía (8), Camila (6) y Maitena (6 meses), quienes lo aman y lo extrañan con todo el corazón.
Dedicó toda su vida al campo; se crió en la zona de La Numancia, con sus padres, hermanas y abuelos y hace casi 5 años se radicó en Claraz con su familia.
Las actividades rurales fueron su pasión; estaba lleno de proyectos e ilusiones, pero una cruel enfermedad puso fin a su vida.
Fue una persona de fe inquebrantable, a pesar de las cruces que Dios le puso en el camino.
Luchó como luchan los grandes, hasta el último momento de su vida; dando fuerzas a todos los que lo rodeaban y también alguna esperanza. Sumamente positivo y creyendo que iba a ganar esa dura batalla, jamás bajó los brazos; demostró una gran entereza y hombría de bien, a pesar del sufrimiento; pero el Señor le abrió las puertas del Cielo para recibirlo con todo el amor y la bendición que se merece un ser tan especial, un ángel.
Marcos era muy compañero de sus seres queridos; un gran esposo, padre, hijo, hermano, cuñado….
Era inevitable aprender a quererlo. Se ganó el cariño de sus tíos, primos, sobrinos, cuñados, amigos… y hasta de todo el personal del Hospital Ramón Santamarina ?médicos, enfermeros/as, mucamas…- que lo asistieron incondicionalmente hasta último momento, dándole fuerza y brindándole todo el apoyo que necesitaba.
Tuvo muchas virtudes pero en especial tener un inmenso corazón, ser agradecido, bondadoso y servicial con los que lo rodeaban.
Sus familiares, amigos y vecinos se encuentran muy condolidos por esta triste pérdida y ruegan una oración en su memoria.
Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Municipal de Juan N. Fernández.
Dedicatoria
“Marcucho: Nos dejaste sin consuelo….
Sabemos que la muerte es sólo un paso a la vida eterna y que todos, en algún momento, vamos a reencontrarnos en el Cielo y vamos a volver a estar juntos.
Hoy te tocó partir a vos primero, pero estamos seguros que cuando Dios así lo designe, nos vas a estar esperando con los brazos abiertos para enseñarnos el sendero que has recorrido.
También sentimos que desde arriba nos vas a iluminar, nos vas a guiar y nos vas a dar la fuerza necesaria para seguir adelante, porque a vos no te hubiera gustado vernos tristes ni vencidos; es por eso que todos vamos a tratar de sobrellevar este dolor tan profundo. Debemos seguir tu ejemplo…. Te queremos un montón y siempre ocuparás un lugar en nuestro corazón”. Tu familia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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